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Abracadabra

España / Francia / Bélgica (2016) *

Duración: 88 min.

Música: Alfonso de Vilallonga

Fotografía: Kiko de la Rica

Guion y Dirección: Pablo Berger

Intérpretes: Maribel Verdú (Carmen), Antonio de la Torre (Carlos), José Mota (Pepe), Josep Maria Pou (Profesor Fumetti), Quim Gutiérrez (Alberto / "Tito"), Priscilla Delgado (Toñi), Saturnino García (Mariano).

Carlos despotrica mientras ve un partido de fútbol, al ver que los jugadores de su equipo no encuentran puerta, y aunque contesta el teléfono mientras ve la televisión, no parece atender a su interlocutor.

Ni siquiera se fija en Carmen y en Toñi, su mujer y su hija, pese a que salen vestidas de boda, decidiendo Carmen aprovechar mientras ve el partido para arreglar la casa y recoger la ropa.

Cuando finalmente le apremian, temiendo llegar tarde a la boda, él les responde que tienen tiempo de sobra, aunque cuando salen se encuentran con un enorme atasco, por lo que llegan a la iglesia cuando Fernando e Isabel, los novios, se están dando el sí quiero, emocionados.

Y cuando, ya les declaran marido y mujer y se van a besar, se escucha en toda la iglesia un grito de "NO", quedando todos los presentes paralizados, mirando a Carlos que fue quien profirió el grito al escuchar por los auriculares cómo encajaba un gol su equipo.

A la salida Carlos despotrica porque pusieran la boda el mismo día de la final de la Copa del Rey, pese a que Carmen le dice que lo habían programado un año antes.

Por supuesto tampoco llevaron el arroz, pues, aunque la madre llamó a Carlos para decírselo, a este, embebido en el partido, se le olvidó.

Mientras se colocan para la foto, se acerca Pepe, primo de Carmen a saludarla, diciéndole que está muy guapa y que se parece a Madonna, enfadándose Carlos porque cree que le ha hablado de Maradona y lo considera una provocación.

Luego acuden a comer a los salones "La noria".

Tras comer, todos bailan, menos Carlos, que rechaza la proposición de Carmen y solo gruñe al fijarse en que su hija lleva un vestido muy corto.

Tras el baile sale Pepe, el primo de Carmen a escena, presentándose como Peter Strauss, para hacer un número de magia para el que pide que salga algún voluntario, siendo Carlos el único que levanta la mano.

Pepe trata de hipnotizarlo, consiguiendo hacerlo para sorpresa de Carmen y Toñi, diciéndole que cuando diga "abracadabra" hará lo que él le ordene.

Carlos le obedece, aunque cuando le da una cebolla para que la coma como si fuera una manzana, le muestra que ha fingido estar hipnotizado para burlarse de él.

Su mujer le recrimina su actitud, mientras a su lado suena la melodía de "Los pajaritos" de un móvil, música que, junto con una bola de discoteca hacen que esta vez Carlos entre en trance, volviendo a salir al escenario para amenazar a Pepe con un cuchillo, debiendo salir Carmen para decirle que basta para que cese la broma.

De regreso, Carlos dice que alguien debía darle una lección a su primo, pues la mira como si quisiera comérsela con los ojos, preguntándole ella si él la mira alguna vez así.

Al día siguiente Carmen recibe la sorpresa de que Carlos le despierta llevándole el desayuno a la cama, viendo luego mientras desayuna cómo Carlos hace la cama, sin poder creérselo, por lo que llama a Pepe, señalando que está haciendo cosas muy raras, pues se puso a pasar la aspiradora.

Va luego a buscarlo al supermercado donde Pete trabaja como guardia de seguridad, yendo luego con él a ver a su maestro, el Doctor Fumetti.

Cuando llegan a verle, está haciendo una demostración ante varios discípulos. Una pareja se abofetea sin sentir nada, asegurando Fumetti que el dolor no existe y es solo una percepción mental.

Cuando les atiende, le pide a Carmen que vaya al día siguiente a su consulta con su marido, con la excusa de ver al dentista.

Cuando van al día siguiente, observa que tiene muchas caries, ya que no regresó al dentista desde que se casó 21 años antes, aunque no le anestesia, pues indica que lo mejor es la anestesia mental, consiguiendo hipnotizarlo.

Una vez que lo logra le pide que si hay alguien dentro se manifieste.

Habla entonces diciendo que se llama Tito (de Alberto) y que tiene 28 años, que están en 1983, y vive en Carabanchel, tras lo que mira a Carmen y le dice que la conoce.

Fumetti les explica que se ha vuelto ultrasensorial y atrae espíritus en pena, habiéndose alojado en él, uno llamado Alberto, asegurando Fumetti que podría expulsar al espectro, para lo que necesita algo íntimo de este.

Esa noche Carlos alaba la tortilla, pese a que la Toñi le recuerda que solo le gusta la de la abuela, viendo más sorprendida aún, cómo tras terminar recoge la mesa, por lo que le hace notar a su madre que su padre está raro.

Al día siguiente, mientras desayuna en un bar, Pepe ve que llega Carlos.

Luego, en el autobús, Pepe le cuenta a Carmen que esa mañana Carlos lo invitó al café y le dio un abrazo, estando sorprendido, aunque le dice a su prima que debería estar agradecida, ya que Carlos ahora friega, plancha, limpia, no ronca y es considerado.

Pero tiene otras consecuencias inesperadas, pues Carlos trabaja como gruista y ha olvidado cómo funciona esta, estando a punto de provocar un accidente.

Entretanto Carmen y Pepe van al domicilio de Alberto en Carabanchel, encontrando la puerta del piso abierto, siendo recibidos por una pareja que les invita a pasar.

Se sienten raros cuando ven que les ponen música, y cuando ella indica que tienen prisa, el hombre la lleva a la habitación, donde ella ve un libro sobre el intercambio de parejas, comprendiendo que les han tomado por otras personas, y viendo además que se han equivocado de portal, por lo que sale corriendo a buscar a su primo, que ya había aceptado la situación y estaba en el suelo con la mujer.

Fuera se excusa ante su prima diciendo que le dio pena la mujer.

Desde fuera ven que el piso que buscan está en venta.

Toñi se siente extrañada cuando su padre le dice que si le puede ayudar con el examen del día siguiente, pues sabe que su padre no tiene ni idea, aunque enseguida ve que está equivocada y que su padre se lo sabe explicar mejor que el profesor, ofreciéndose también para ayudarle en su siguiente examen de química.

Todo parece ir de perlas, pero por la noche Carlos se marcha.

Al día siguiente Carmen le pregunta dónde estuvo por la noche, respondiendo él áridamente de nuevo, siendo tan violento como antes, y cuando su hija le hace una pregunta de matemáticas le pregunta si le está tomando el pelo y sale con su bocadillo hacia el trabajo.

Vuelve a ver a Pepe en el bar, pero este, que esperaba que fuera como el día anterior, ve cómo esta vez le dice que si vuelve a acercarse por el barrio le corta los huevos, tras retorcerle un dedo.

Ese día vuelven a Carabanchel, pues quedaron con el de la inmobiliaria, que les dice que hace mucho que no enseñan el piso, tras lo que se lo muestra, observando un calendario de 1983, estando todo como si lo hubieran abandonado de pronto.

Carmen se fija en una foto en que se ve a un niño cuidando de su madre, que está en una silla de ruedas.

Pregunta por qué lleva tanto tiempo sin venderse, explicándoles el vendedor que es debido a que se cometió un asesinato en el comedor, donde ven una silla de ruedas.

El niño era esquizofrénico y llevaba un tiempo sin tomar la medicación porque salía con una chica, una relación que su madre no veía con buenos ojos, diciendo las malas lenguas que madre e hijo se acostaban.

Un día, mientras trinchaba el pollo con un cuchillo eléctrico, empezaron a discutir. El hijo se abalanzó sobre la madre y le cortó la cabeza, que nunca se encontró. Fue un famoso crimen en los 80.

Les abre luego la habitación del hijo, cerrada con un candado y coge algo del hijo.

Carlos va a trabajar y al subir a la grúa ve a un mono que se abalanza sobre él y le quita el bocadillo, por lo que lo sigue hasta arriba, avanzando luego por el brazo de la grúa pese a la altura de este hasta conseguir quitarle el bocadillo, para susto de todos los que le observan desde abajo viendo cómo pierde pie y está a punto de caer, aunque logra recuperarse y volver a subir recorriendo el brazo de la grúa.

Cuando baja, el encargado le pide que coja unos días de descanso tras revisar un video que grabó uno de sus compañeros de su aventura en la grúa, por ello, cuando llega Carmen a casa encuentra a su marido llorando mientras come el bocadillo.

Asustada, Carmen le dice a Toñi que debe ir a pasar unos días a casa de su tía.

Carlos, desconcertado, le asegura a Carmen que vio al mono y que no está loco, preguntándose qué le está pasando.

Esa noche Carlos se despierta y vuelve a salir, pero esta vez le sigue Carmen en un taxi, viendo que va a una discoteca.

Cuando entra, el local está lleno, por lo que no lo ve, avanzando hasta un grupo de personas que rodea a alguien y aplaude, viendo que la persona que está bailando es su marido, que, al verla la saca a bailar mientras les vitorean todos, acabando ella, que comenzó tímidamente, por seguir sus pasos, siendo todo un éxito su actuación.

Luego bailan una pieza lenta y se acarician, pero cuando van a besarse, ella decide marcharse.

Al día siguiente él amanece abrazado a ella, ambos vestidos, recibiendo ella una llamada de su primo citándola en un locutorio.

Allí buscan en el ordenador un Informe Semanal de 1983 donde hablan de la "Matanza de Carabanchel" y donde cuentan la historia de Alberto Cantero, de 28 años, que acabó con su madre el 21 de diciembre de 1983.

Tras el parricidio se trasladó a los salones La Noria, donde trabajaba de camarero y con un cuchillo atacó a los invitados de una boda, matando a 7 personas e hiriendo a 3 más de gravedad antes de suicidarse, estando todo grabado, desde que los invitados bailaban los Pajaritos hasta que apareció el asesino bailando, pero con un cuchillo y la posterior matanza, tras la que siguió bailando como si nada hubiera ocurrido, hasta que pareció recobrar la consciencia y se clavó el cuchillo repetidamente.

Carmen y Pepe quedan con el profesor Fumetti en el Hospital de la luz, donde, tras vestirse como si fueran un médico y sus enfermeros se cuelan en la UCI, yendo a una sala donde hay varios ancianos moribundos.

Les pide que elijan a uno de ellos, al que deben ponerle un calzoncillo de Superman que cogió de Alberto y que deben poner al anciano, - no sin antes quitarle el pañal sucio que llevaba -, señalando Fumetti que así el anciano se convertirá en un superconductor y un altavoz del más allá.

Luego, tras calentar sus manos frotándolas, las coloca sobre el anciano y lo llama Alberto y le pregunta si está ahí.

Carlos, en ese momento en un pasillo del metro, escucha la voz que le llama desde el más allá, comenzando a hablar el anciano.

Fumetti le pregunta cuándo piensa dejar el cuerpo de Carlos, respondiendo que cuando se muera, pidiéndole Carmen que deje a su marido y vuelva con los suyos, aunque él dice que quiere estar con ella, que le ruega que se marche, a lo que se niega, ante lo que Fumetti decide acabar con él, colocándole una almohada sobre la cara, empezando Carlos a convulsionar ese momento en los pasillos del metro, mientras le rodea la gente.

Pero Carmen no quiere que lo mate, y para evitarlo le clava a Fumetti una aguja en la mano, haciendo que el médico salga corriendo, mientras les grita que no piensa devolverle el dinero.

El anciano le da las gracias y le dice a Carmen que la verá luego en casa.

Carlos, recuperado, sigue avanzando por los pasillos del metro.

Carmen se acerca con su primo hasta la obra, ya que este le dijo que se iba a trabajar, aunque en la caseta le dicen que no hay ido y que esperan que no vuelva.

Carlos en realidad ha ido hasta los salones La Noria, donde escoge un traje de camarero con el que sale a servir mesas, siendo tomado por un refuerzo por el encargado.

Carlos / Alberto, se siente feliz volviendo a realizar su antiguo trabajo hasta que de pronto ve un mono entre los invitados que se aleja tras coger un cuchillo, con el que ve que mata a alguien en la cocina.

Le sigue hasta esta, viendo que ha causado una tremenda escabechina, acabando con todos los que trabajaban en esta, tratando de ayudar a uno que no está muerto.

Pero en realidad es todo fruto de su imaginación, pues en la cocina todo sigue igual y es él quien tiene un cuchillo en la mano.

También Carmen y Pepe llegan a La Noria y ven a Carlos, aunque como llamarían la atención por la ropa se colocan unas cortinas y se mezclan con los invitados.

Ven que sale Carlos con la tarta un poco ido, entre los flashes, viendo de nuevo al mono.

Pepe le pide entonces un lápiz de ojos a Carmen y mientras los novios se besan, Carlos coge el cuchillo, deteniéndolo Carmen antes de que haga nada con él, preguntándole él si ha visto el mono, diciendo ella que ya no está allí.

Anuncian entonces el espectáculo de hipnosis de Peter Strauss que ninguno de los novios esperaba.

Pepe pide dos voluntarios, levantando Carmen su mano y la de Carlos, que sigue con el cuchillo en su mano.

Una vez en el escenario les pide que miren su dedo hasta hipnotizarlos, diciéndoles tras lograrlo que se encuentran en un mundo blanco, viendo Carmen que quien está con ella en ese mundo es Alberto y no Carlos, siendo ella quien lleva el cuchillo en la mano.

Ven entonces que avanza hacia ellos con una camisa de fuerza y la boca tapada Carlos.

Carmen le deja a hablar, diciendo él que la va a reventar, tras lo que le pregunta a Tito quién es y lo amenaza también, pidiendo a Carmen que le desate, diciéndole ella que no lo hará hasta que se calme.

Carlos le pide entonces que le perdone, reconociendo que tiene un demonio dentro, y le dice que no sabe quererla, aunque va a cambiar y le pide que le perdone.

Se acerca a él y comienza a acariciarle la cabeza, prometiéndole él que ya nada va a ser igual, lo que ella repite.

Se acerca luego a Tito, que le dice que la quiere con toda su vida y comienzan a besarse mientras Carlos los mira impotente. La gente ve cómo Carlos y Carmen se besan sobre el escenario, al igual que en el blanco mundo del ensueño lo hacen Carmen y Tito.

Ella decide entonces clavarle el cuchillo a Alberto, pero tampoco se queda con Carlos, al que deja atado, alejándose de ambos.

Terminado el número de magia se marcha. Fuera del salón llueve.

Carlos sale tras Carmen, que camina sin girarse mientras siente la lluvia purificadora.

Calificación: 2