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Adivina quién viene esta noche

Guess who's coming to dinner (1967) * USA

          También conocida como:
                    - "¿Sabes quién viene a cenar?" (Hispanoamérica)

Duración: 108 min.

Música: Frank de Vol

Fotografía: Sam Leavitt

Guion: William Rose

Dirección: Stanley Kramer

Intérpretes: Spencer Tracy (Matt Drayton), Sidney Poitier (John Prentice), Katharine Hepburn (Christina Drayton), Katharine Houghton (Joanna Drayton / "Joey"), Cecil Kellaway (Monseñor Mike Ryan), Beah Richards (Señora Prentice), Roy E. Glenn (Sr. Prentice), Isabel Sanford (Matilda Binks / "Tillie").

Joanna Drayton regresa antes de lo previsto a San Francisco, de sus vacaciones en Hawái con su nuevo novio, John Prentice.

Durante el trayecto hasta la casa de Joanna, John le dice que quizá debería ir a un hotel antes, diciéndole ella que no se preocupe, pues probablemente sus padres no estén hasta la hora de la cena, preocupándole a él la reacción de estos, al no haberles comunicado Joanna su regreso y su relación, que, sorprende incluso al taxista que les lleva, cuando los ve besarse.

Paran antes un momento en la galería donde trabaja la madre de Joanna, aunque Hilary, su colaboradora les dice que su madre salió a comer, quedando sorprendida tanto por el inesperado regreso de Joanna como por su acompañante, al que ella le presenta como Dr. Prentice, preguntando Hilary si es que está enferma.

Cuando llegan a su casa, Joanna le presenta a Matilda, "Tillie", que le regaña por no haber avisado a sus padres de su regreso, y cuando le dice que va a casarse con John, Tillie le dice que no cree que un miembro de su raza deba salirse del puesto que le corresponde, no entendiendo Joanna que sea precisamente ella quien tenga esa actitud.

Llega entonces Christina, su madre, a la que Hilary le dijo que había vuelto y le esperaba una sorpresa.

Joanna, "Joey", le dice a su madre que es muy feliz y le cuenta que está enamorada de un hombre al que conoce desde hace solo 10 días, y del que se enamoró en 20 minutos.

Mientras madre e hija hablan, John habla desde el despacho de su padre a los suyos, a los que le cuenta que ha conocido a una chica en Hawái, cuando su padre le regaña por no haber ido a verlos.

Les cuenta que ella solo tiene 23 años, aunque él tiene ya 37.

Fuera, Joanna lo alaba por su ecuanimidad y le cuenta a su madre que John ya estuvo casado, pero su mujer y su hijo fallecieron en un accidente de ferrocarril en Bélgica, y le dice que tiene que contarle algo más que a John le tiene muy preocupado, y es que pueda disgustarles…, aunque no termina su frase, pues para entonces John ha salido ya del despacho y su madre ha podido ver que se trata de un hombre de color.

Christina no puede evitar el tartamudear cuando se lo presentan, tas lo que se queda muda, bromeando John al aconsejarle, como médico, que se siente antes de que se desmaye, intentando Christina sobreponerse de inmediato.

El propio John confiesa que aún no les dijo a sus padres que su novia no es de color, pues prefiere decírselo personalmente.

Ya en la terraza, y mientas comen unos bocadillos, Joey le cuenta cómo se conocieron.

Él daba una charla en la universidad y se conocieron en la fiesta que dio el rector posteriormente y desde entonces estuvieron juntos todos los días en Hawái.

Le explica también que John debe coger esa misma noche un avión hacia Nueva York, pues debe ir a la universidad de Columbia antes de salir hacia Ginebra para una campaña de 3 meses de la OMS, habiendo pensado ella reunirse con él en Ginebra una semana más tarde, para casarse allí.

Dice que John prefería haber planteado las cosas más lentamente, y este le pide a Joanna que a su padre se lo diga poco a poco para que vaya haciéndose a la idea.

Pero Matt llega en ese momento, y se asusta cuando Tillie le dice que Joey regresó y está en la terraza con alguien que dice ser el Dr. Prentice, por lo que corre hasta allí, preguntándose quién está enfermo.

Joey le tranquiliza y le explica que decidió regresar antes de Hawái, de donde llegó con el Dr. Prentice en el avión, algo que le parece normal a Matt, que se relaja al ver que no hay nadie enfermo, por lo que se dispone a marcharse a jugar su partida de golf con Monseñor Ryan, con el que está citado.

Antes, le pregunta a John si ejerce en San Francisco o en Hawái, respondiendo él que todavía no se ha establecido, pues estuvo en misión médica en África los 5 últimos años.

Christina le dice que el doctor cenará con ellos, algo que a Matt le parece bien, ya que, le dice, así podrán hablar, aunque Joey le dice que hay otras cosas de qué hablar.

Matt dice que lo harán durante la cena, disponiéndose a marcharse, hasta que de pronto se da cuenta de que hay algo raro y regresa a la mesa para preguntar qué ocurre

Es John quien se lo explica. Le dice que desde que se conocieron en Hawái Joey y él están juntos, pues se enamoraron y regresaron a San Francisco para ver si él o su mujer tenían alguna objeción que poner a su boda.

Matt, sorprendido, pregunta si Christina puso alguna objeción, preguntando Joey qué objeción podría poner, pues comprende que la noticia les sorprenda por lo repentina, y aunque objetaran algo no dejaría de quererlo, por lo que pide que si tiene alguna objeción la diga, aunque él reconoce que necesita tiempo.

Christina le explica que se van a casar en Suiza, preguntando él por qué esas prisas, no entendiendo que quieran una respuesta ese mismo día sobre su opinión.

Entra tras ello a su despacho y llama a su secretaria para que anule la partida con Monseñor Ryan y para que averigüe todo lo que pueda acerca de John.

Y ahora a solas le pregunta a Christina qué opina, entrando entonces John en el despacho para hablar con ellos, diciéndoles que ha tomado una decisión, y que, aunque Joanna cree que su futuro está ya decidido, no hay ningún compromiso y si ellos no dan su aprobación y sin reservas no habrá boda.

Christina le pregunta por qué, diciéndoles que Joanna es distinta a todas las personas que conoce, pues no es solo que no le importe la diferencia, sino que no cree que exista diferencia alguna y él no desea problemas añadidos a los que ya tiene, pues Joanna está muy unida a ellos, y si casarse menoscabara ese vínculo, el dolor que le causaría a ella sería insoportable y él no sabría cómo afrontar esa situación.

Christina le pregunta a Matt tras la charla si aún cree que debe pedir informes suyos, reconociendo Matt que no y que tiene razón con Joey, señalando Christina que su hija es como la educaron, en la idea de que no hay razas superiores.

Pero suena entonces el teléfono y la secretaria de Matt le cuenta que John se licenció Cum Laude. Que fue profesor adjunto en Yale, Profesor de la London School de Medicina Tropical, 3 años director adjunto de la OMS, y que ha escrito varios libros y monografías, y ha dado muchísimas conferencias y cursillos.

Christina sonríe y ve además que dejó dos dólares con 20, que fue lo que costó la conferencia con sus padres.

Christina recuerda que Joey fue siempre muy feliz, pero que ahora es cuando más lo es y ella también está contenta de su felicidad y de que su hija sea así.

Fuera, Joey reconoce que estuvo nerviosa por su primera reacción y le cuenta a su madre su primer encuentro mientras plancha en la cocina, reconociendo no haberse acostado con él, pero porque él no quiso, pues se mostró siempre muy respetuoso.

Mientras, en el jardín John habla con Matt el cual trata temas banales como el sentido del ritmo de los negros, tras lo que entra en profundidades y le pregunta si ha pensado en el problema que se les planteará a sus hijos, señalando él que los tendrán, pero que Joey está segura de que alguno de ellos llegará a ser presidente de Estados Unidos y se rodeará de colaboradores negros, aunque él, bromea, se conforma con que sea Secretario de Estado.

Matt le confiesa que está asustado, aunque John le dice que las cosas están cambiando.

Matt dice que no deberían exigirle una respuesta tan rápida, pero John le responde que fue Joey quien lo quiso así, pues, le aseguró que su padre era un liberal que detestaba los prejuicios raciales y que siempre luchó contra la discriminación.

Les interrumpe una llamada desde Los Angeles para John, que ve, al cogerla, es de su padre, que le dice que ha tenido una idea. Cogerán el avión para ir a pasar la noche con él y su novia, y que podrían ir a algún sitio para celebrarlo.

Al escucharlo, Joey, le pide que los invite a cenar, y como John se resiste a hacerlo, coge ella el teléfono e invitándolos ella, asegurando el padre estar deseando conocerla.

Tras colgar, él le dice que sus padres no saben aún que ella no es de color y Joanna pregunta si de saberlo no irían, y planteándole que, de todos modos, lo sabrán esa tarde a las 18'30 cuando los recojan en el aeropuerto, y cuando John dice que irá él solo para prevenirles, Joanna le pide que no dramatice.

Matt le cuenta a Christina que John le contó su proyecto, de llevar 20 camiones escuela a África para dar cursillos de medicina y formar especialistas en el terreno.

Sabe también que su padre es cartero jubilado en Los Angeles y se pregunta cómo un cartero de color tiene un hijo así, diciéndole Christina que eso lo averiguará esa noche pues, le dice, adivina quién viene a cenar esta noche.

Matt reacciona enfadado y dice que les están presionando.

Suena entonces el timbre de la casa, apareciendo monseñor Ryan, que no entiende cuál es el problema que llevó a su padre a cancelar su partida de golf, presentándole Joey a su prometido, comprendiendo el obispo que ese es el problema, no entendiendo que sus padres no le dijeran nada, diciéndole ella que no lo sabían tampoco.

Entretanto, el obispo recuerda haber leído un artículo de John en una revista.

Joey le explica a John que Monseñor Ryan es el amigo más íntimo de la familia pese a que no son católicos, y que organizó con sus padres tómbolas y otros actos benéficos.

Ryan le dice al matrimonio que John es un magnífico muchacho, y cuando Matt le pregunta si no está extrañado, él le dice que ha visto muchos matrimonios entre gente de razas diversas y suelen dar buenos resultados, tal vez porque requieren un mayor esfuerzo de comprensión y tolerancia.

Anuncian entonces la llegada de Hilary para ver a Christina, que le pregunta si hay un problema tan grave como para que no pudiera contárselo por teléfono, a lo que Hilary reconoce que fue por curiosidad, entendiendo que se habrá llevado un enorme disgusto, y lamenta que al ser su hija mayor de edad no pueda hacer nada, no creyendo propio de Joey hacer algo tan estúpido.

Christine acompaña a Hilary a su coche y le da unas instrucciones. Le pide que regrese a la galería y le diga a Jennifer que se ocupe de todo durante un par de días, y que la llame si tiene algún problema. Luego debe entrar al despacho, arrancar un cheque al portador por importe de 5.000 dólares y entonces recogerá todo, pues se acabó su relación, aclarándole que no es porque tenga algo contra ella, sino porque considera que ellos no son el tipo de personas con las que ella pueda relacionarse.

Cuando entra, Joey se queja de la actitud de Hilary y le dice que incluso pensó que debía despedirla, diciéndole su madre que no puede dejarse llevar por sus arranques.

Mike Ryan le dice que la pareja va a necesitar su apoyo, que tienen una sólida formación y se quieren y que cuando eso pasa merecen la mejor suerte del mundo, aunque Matt tiene la impresión de que no podrán superarlo.

Mike se burla de él y le dice que parece un reaccionario pese a presumir de liberal, consiguiendo antes de marcharse que le inviten a cenar, diciéndoles a la pareja que le han hecho feliz.

Matt le y Christina salen con el coche, y mientras conduce, Matt se pregunta qué pasó con Homer, un joven abogado que le gustaba a Joey antes de parar en una heladería.

Christina recuerda entonces que su mejor época fue cuando empezaron y tenían más dificultades. Él trabajaba entonces día y noche y estaba preocupado y ella se daba cuenta de que la necesitaba, recordando que esa fue su mejor época.

Mientras se arregla, John recibe la visita de Tillie, que le pregunta qué pretende llevarse de allí, debiendo él decir que solo una esposa, mostrándole que no cree que sea médico, y pensando que es solo un charlatán y no quiere que nadie le haga daño a esa niña, asegurándole que le estará vigilando, para decirle luego que ni siquiera es guapo.

Al salir de la heladería marcha atrás, Matt golpea un coche conducido por un negro, que se enfada mucho por el destrozo, y aunque él se disculpa y le dice que su seguro se hará cargo, el hombre sigue protestando, pues el arreglo le costará 30 o 40 dólares, decidiendo Matt darle 50 para terminar la discusión, aunque el negro sigue quejándose de que dejen conducir a gente tan mayor.

En un restaurante japonés con una cantante en directo Joey y John se ven con sus amigos Pit y Judy, recomendándole esta a Joey que se marche ese mismo día con John, no entendiendo que esperen una semana pudiendo irse juntos ya, una idea que le parece magnífica a Joey.

De vuelta en su casa, Christina le dice a su marido que tiene que darles ya su bendición, aunque Matt insiste en que necesita más de un día para tomar una decisión así, pues no está satisfecho y solo piensa en el bien de Joey, y cree que van a estrellarse contra un muro y ella no puede ver lo que le conviene a su hija.

John y Joey van al aeropuerto a recoger a los padres del primero, aprovechando la espera ella para llamar a su madre y comunicarle su decisión de irse esa misma noche.

Desde la cabina ve cómo John saluda a sus padres y les dice que hay una cosa que no les explicó y teme que les cause una fuerte impresión, viendo cómo estos se ponen muy serios al ver que se acerca hacia ellos.

John les presenta a su novia, que dice estar muy contenta de conocerlos, aunque ellos permanecen mudos, respondiendo el padre cuando John les dice que cree que lo entenderán: "¿Tú crees?".

Mientras se arreglan, Matt le dice a Christine que le dirá a John lo que opina tras la cena, diciéndole que está equivocado y lo lamentará durante el resto de su vida, y que el doctor aceptará su punto de vista, pero Joey no, y luchará contra él y contra su actitud y ella se pondrá a su lado.

En el coche, donde se palpa la tensión, la madre de John pregunta cómo reaccionaron los padres de ella, contando que se quedaron sorprendidos, diciendo el padre de John, que deben entender que ellos estén también desconcertados y les echa en cara haberse comportado como un par de locos.

John les dice que si tienen algo que objetar deben hacerlo pronto, pues en 4 horas cogerán el avión, señalando el padre que no puede expresar todas sus objeciones en solo 4 horas, y que necesitaría al menos el doble.

Cuando llega Mike, ve a Christina llorando, diciéndole que están en un tremendo apuro, y le explica lo que hablaron y que los novios no saben que Matt ha decidido no dar su aprobación, algo que Mike no puede creer, por lo que decide subir a hablar con él.

Matt le dice a Mike que le tienen acorralado entre todos y que no puede oponerse a que se casen, pero no pueden esperar que la situación le haga feliz.

Mike le dice, mientras le ve gruñir tras tirar el cajón de los calcetines, que está a punto de destruir la felicidad de una de las familias más felices que ha conocido nunca, y le pregunta si no siente ninguna consideración por Christina, no entendiendo él que ella se pusiera tan pronto de su padre.

Mike le dice que Christina confía más que él en la lógica y en la sensatez de Joey, y le dice que no está enfadado con John, al que respeta, ni con Joey ni con Christina, sino consigo mismo porque en un solo día lo han derrocado y le dice también que durante 30 años ha sido el hombre al que más ha admirado y respetado, y por primera vez en ese tiempo le inspira lástima.

Matt le dice que no puede saber lo que siente un padre ante una situación similar, y está seguro de que no tienen ninguna probabilidad de ser felices, respondiéndole Mike que ellos cambiarán ese país y el mundo.

Suena entonces el claxon del coche de Joey, recibiendo Christina a los padres de John, preguntándole el padre al oír hablar del obispo si son católicos, respondiendo ella que no lo son, pero que mantienen una buena amistad con Monseñor Ryan.

Se presenta Matt y les pregunta por el vuelo, aprovechando Joey para decirles que deben pensar en otro vuelo más largo, uno a Ginebra, pues John y ella desean que acudan a la boda.

Matt dice que cree que la pareja se está precipitando, algo que el señor Prentice apoya.

Christina decide llevarse con ella a la señora Prentice a la terraza y le cuenta lo que opina su marido, asegurando estar aterrada, tras lo que le pregunta si ella está también disgustada, diciendo la madre de John que está sorprendida, pues nunca imaginó que pudiera ocurrir, pero que no está disgustada, diciéndole Christina que ella lo estuvo al principio, aunque sabe que están enamorados.

La señora Prentice sabe que ni Matt ni su marido aprobarán la boda, lamentando no tener más tiempo para adaptarse, aunque opina que deben confiar en sus hijos.

Matt y el señor Prentice van a hablar también en privado en el estudio.

Joey sube a hacer la maleta y Mike y John se quedan solos.

Ya a solas, el padre de John le pregunta a Matt si ha perdido el juicio y está dispuesto a aprobar lo que está ocurriendo, diciéndole Matt que no está dispuesto a hacerlo.

Fuera, Mike le dice a John que se entristeció cuando se enteró de que estaba dispuesto a abandonar si encontraba alguna oposición.

Les interrumpe Christina que le pide a John que salga para hablar con su madre, subiendo Christina a hablar con Joey.

Los padres están de acuerdo y opinan lo mismo, aunque Matt cree que es mejor que sea Prentice quien hable con John.

Fuera, este le cuenta a su madre que dijo que si ellos no lo aprobaban no habría boda, diciéndole la madre Christina no lo desaprueba, incluso los llevará al aeropuerto, que solo lo desaprueba Matt y que ella siente lo mismo que Christina, pues saben que Joanna no renunciará a él y todo depende de lo que él pueda quererla.

Él dice que tras 8 años en que tuvo la sensación de que no podría ya querer a nadie y en Joanna volvió a descubrir el amor.

Les interrumpe Matt, que le dice a John que su padre quiere hablar con él, quedándose entretanto él con la señora Prentice, a la que le cuenta que su esposo parece muy contrariado con la situación, diciéndole ella que su mujer le dijo lo mismo de él.

Matt le dice que es un difícil problema, preguntando ella para quién, si para él y para su marido, pues ellos resolverán fácilmente su problema, bastándole con decir que están en contra de la boda.

Matt le dice que no desea hacer sufrir a los muchachos, diciéndole la señora Prentice que lo sabe, pero sabe también que ellos van a sufrir más de lo que creen ellos.

En el despacho, el señor Prentice le dice a John que su comportamiento fue siempre motivo de orgullo, pero ahora debe pararse a reflexionar y debe pensar en el escándalo que supondrá esa boda que viola las leyes de varios estados, y aunque las leyes cambien, no pasa lo mismo con la forma de pensar de la gente.

Le recuerda que trabajó mucho para que él consiguiera estudiar y no puede creer que desee que su madre no sea feliz.

Pero esta, fuera, se pregunta qué les ocurre a los hombres al envejecer, pues ella cree que los dos muchachos se necesitan, pero ellos parecen llevar una venda y solo hablan de su problema y no de lo que sienten el uno por el otro. Que al volverse viejos olvidan su pasión amorosa y si alguna vez sintió lo que su hijo siente por su hija lo han olvidado y ni siquiera la recuerdan.

John le dice a su padre que no le debe nada, pues desde que lo tuvo tenía el deber moral de hacer por él todo lo que pudiera, pero que no es su dueño y no puede decirle lo que debe hacer ni obligarle a vivir según sus normas. Que está convencido de que el mundo debe seguir marchando según sus principios y hasta que ellos no desaparezcan no podrán librarse del peso muerto que quieren descargar sobre sus espaldas.

Le dice tras ello que le quiere y siempre le querrá, pero que él se considera un hombre de color y él se considera solo un hombre y ahora debe tomar él solo una decisión.

Ajena a todo, Joey prepara feliz su maleta y le dice a su madre que convenza a los padres de John de que hagan el vuelo con ellos, asegurando estar emocionada a pesar de haber visto la reacción del padre de John al verla.

Tras reflexionar, Matt decide convocarlos a todos, diciéndolo John cuando va a llamarlo al estudio que ha visto que no tuvo valor para decirle lo que pensaba.

Pero Matt le dice que antes de seguir discutiendo quiere decirles algo a todos en ese mismo momento, por lo que lo invita a salir al salón, llamando también a Joey y a Christina, que se disponía a exponerle el problema a su hija, ajena a todo.

Una vez reunidos, Matt les dice que ha sido un día agotador y tras reflexionar sobre lo ocurrido, quiere hablarles, llamando también a Tillie para que esté con ellos.

Recuerda que el día empezó cuando Tillie le anunció que ocurría algo y recuerda que se quedó aturdido cuando le dieron la noticia y más cuando su hija le dijo que se casaría con independencia de lo que ellos pensaran, pero que luego John les dijo a espaldas de Joey que si ellos no aprobaban la boda, esta no se celebraría, algo que Joey, le dice, es una tontería.

Les dieron solo una tarde para reflexionar y decidir y Christina, olvidándose de cualquier aspecto práctico, no reflexionó de una forma sensata y se puso de su lado, al igual que Mike, que dice, se entrometió en el asunto.

Pero de todas, las conversaciones, asegura que la acusación de la señora Prentice es la única que rechaza, pues, admitiendo que no había pensado en esa pasión que sienten sus hijos, él adora a su mujer y no hay nada que su hijo sienta por su hija que él no sienta por su mujer, asegurando que sus recuerdos siguen vivos.

Señala tras ello que el único error de John fue dar tanta importancia a las opiniones de los demás, pues no importan tanto lo que opinen como sus sentimientos, incluso aunque solo fueran la mitad de lo que ellos se quisieron.

Les dice que cree que entre todos convencerán también a su padres, pero que habrá montones de problemas que tendrán que afrontar, y deberán estar unidos y desafiar a los esclavos de sus odios.

Les dice que son dos seres maravillosos que se han enamorado y tienen un problema de pigmentación, y lo único malo sería que, sabiendo cómo son y se quieren, no se celebrara esa boda.

Tras ello pide a Tillie que les ponga la cena, dirigiéndose todos al comedor.

Calificación: 3