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Akelarre
Akelarre

España / Francia / Argentina (2020) *

Duración: 90 min.

Música: Maite Arrotajauregi, Aránzazu Calleja

Fotografía: Javier Agirre Erauso

Guion: Pablo Agüero, Katell Guillou

Dirección: Pablo Agüero

Intérpretes: Amaia Aberasturi (Ana), Àlex Brendemühl (Rostegui), Daniel Fanego (Consejero Salazar), Garazi Urkola (Katalin), Yune Nogueiras (María), Jone Laspiur (Maider), Irati Saez de Urabain (Olaia), Lorea Ibarra (Oneka), Asier Oruesagasti (Padre Cristóbal), Elena Uriz (Lara), Daniel Chamorro (Cirujano).

1609. El inquisidor Rostegui observa junto a su consejero cómo arden tres brujas, preguntándose el consejero con cuánta gente más habrá que acabar, lamentando el juez que el diablo selle los labios de las mujeres, que no rebelan el misterio del Sabbat, poniendo en duda el consejero que el Sabbat sea algo más que un sueño, a lo que le responde el inquisidor cómo podrían tener tantas mujeres el mismo sueño.

Recuerdan que llevan 77 ejecuciones, aunque ya solo les quedan los pueblos de marineros.

En uno de estos, un grupo de niñas ven alejarse el barco de sus padres.

Llegan poco después los inquisidores, que son recibidos por el sacerdote del pueblo, Cristóbal de Azpilicueta.

Las chicas que despidieron a sus padres, y que de vez en cuando se divierten bailando en el bosque, y luego tejen con el cáñamo, contando para entretenerse y mientras lo hacen, Ana, historias inventadas, ya que tiene una gran imaginación.

Están haciéndolo cuando de pronto aparecen varios de los soldados que acompañan al juez, preguntando por Ana y María Ibarguren, por Maider Aguirre y Olaia Isasi, a las que vienen a llevarse, y, aunque tratan de huir las atrapan, viendo cómo al hacerlo les cubren los ojos.

Las dejan en ropa interior y las encierran sin que puedan entender la razón, estando algunas seguras de que debieron confundirse, aunque Maider cree que puede ser con algo que hicieron con una cabra, algo que Olaia cree absurdo.

Se preguntan también que fue de Katalin, que estaba con ellas, pero que no la está allí encerrada.

Llega poco después y llaman a Maider.

Katalin les cuenta que le estuvieron haciendo preguntas sobre ellas y por el día que se fueron al bosque y qué hicieron allí y les explicó varias veces el camino y dibujarlo en un mapa, algo que todos en el pueblo conocen, no entendiendo que puedan haberlas encerrado por eso.

Katalin cuenta que le dijeron que alguien las vio ir al bosque y le preguntaron cosas que no entendía y les dice que no vio a quienes le interrogaron porque no le permitían mirarlos.

Cuando regresan con Maider, Olaia les dice que se han confundido que son solo tejedoras y que devolvieron la cabra, pues solo querían leche, pero se la llevan para interrogarla.

Maider se lanza sobre Katalin, y la acusa de haberlas denunciado de haber cometido un crimen, aunque es algo que se imagina, pues le parece extraño que una niña tan buena quisiera hacerse amiga de unas tejedoras.

Pero ella cree que Katalin hizo algo malo y se juntó a ellas para acusarlas de lo que hizo, aunque las otras la creen incapaz de hacer nada malo.

Devuelven a Olaia y se llevan a Ana, asegurando Olaia que es Maider la que las ha acusado y dijo que eran brujas.

Ana, al ver que está el padre Cristóbal con los inquisidores, le dice que él las conoce y sabe que no son brujas, insistiendo luego ante el inquisidor, preguntando él cómo sabía que se lo iba a preguntar si lo era, diciendo que se lo dijo a los demás, preguntando él qué le hizo suponer que la acusarían a ella también, pues podría no serlo, asegurando ella que ni siquiera sabe qué es una bruja, solo sabe que hacen cosas malas.

Le dicen que Olaia, su compañera confesó y dijo que Ana las embrujó obligándolas a conjurar a Satanás.

Ana se da cuenta de que es una estrategia para que confiese, ya que a todas les dice que las acusó otra de las amigas.

Le dice que a lo mejor la embrujaron ellas, diciendo que ni la han embrujado ni elle tampoco.

Le cuenta que les gusta pasear e ir al bosque y el acantilado y a veces se les hace de noche.

Le pregunta si danzan, diciendo que a veces, tras lo que le pregunta si lo hacen con hombres, diciendo ella que están todos en el mar, tras lo que le pregunta si danzan para él, no sabiendo ella a qué se refiere.

Él le dice que no le ha contado la verdad aunque les contara los hechos, pidiéndole que les cuente el rito del Sabbat, ignorando de qué le habla, preguntándole a quién invocan cuando cantan la canción que dice: "no queremos otro calor que el fuego de tus besos", diciendo ella que es solo una vieja canción que no entiende qué tiene de malo.

Ella canta otra canción y le piden que cante la verdadera.

Entretanto el párroco pregunta al consejero en qué consiste en Sabbat, diciéndole este que no puede contárselo, porque nadie lo ha visto y no se sabe cómo es.

Las demás le cuentan que también les preguntaban por el Sabbat, menos Maider, que dice que se la llevaron cuando escupió al padre Cristóbal.

Katalin dice que a ella le dijeron que una de ellas le había embrujado la memoria para que no recordara que la llevaron al Sabbat y la entregaron a Lucifer.

Por la noche otra chica, Oneka, avanza hacia el lugar en que las tienen encerradas para decirles que tienen que intentar escapar como sea, aunque entonces ella misma es sorprendida por un guardia y encerrada con ellas.

Les cuenta a Ana y a María que su abuela fue a preguntar por ellas, pero la echaron a golpes y está preocupada porque le contaron que están arrestando a mujeres a las que llevan a lo alto de una colina, las atan a un palo y las queman vivas.

María les dice que deben esperar a la luna llena, que es cuando los marineros regresarán.

Los inquisidores hablan luego durante la cena comentando la corrupción moral que dice impera, habiendo tenido que ejecutar incluso a tres párrocos que celebraban misas negras de noche.

Se preguntan por qué hay tanta brujería en el País Vasco, indicando él que allí están las mujeres solas medio año y son más vulnerables a influencias, estando en una zona fronteriza entre tres reinos, la montaña y el mar, habiendo sufrido la invasión de los musulmanes, de los judíos, con sus falsas religiones y que los demonios paganos que expulsaron los evangelizadores de las Indias vienen además, escondidos en los balleneros.

Señalan tras ello que necesitan dos días para buscar las pruebas, al siguiente anunciarán la sentencia y al otro las ejecutarán.

El padre Cristóbal dice que deben interrogarla sobre los maleficios que denuncian los vecinos, como el hecho de que las ovejas de dar leche de pronto o cosechas malogradas, embarazos voluntariamente malogrados, aunque le dicen que no han ido allí para resolver problemas vecinales.

Asegura que no hay nada peor que una danza, y son peores si se realizan en el bosque porque son secretas y solo Lucifer y sus sirvientes las conocen, y hay que detenerlas antes de que perviertan el orden del universo.

En la celda, Ana propone ganar tiempo para llegar a la luna llena, inventándose el Sabbat, pues si lo confiesan les quemarán, pero en caso contrario también lo harán.

Saben que se canta, se baila y se invoca a Lucifer, por lo que deben inventar cosas. Pasarse un día hablando cada una de ellas para que pase la semana.

María debe decir que tiene luciérnagas en la tripa y que se acostó con Lucifer.

Katalin no sabe que contar, por lo que le pide que cuente la historia de María la Gaviota, una mujer a la que salieron alas en la espalda y consiguió echar a volar.

La primera en ser interrogada de nuevo será Olaia, a la que escuchan gritar simulando un orgasmo, simulando lo que sentía al acostarse con Lucifer, aunque sus gritos comienzan a ser de dolor.

La devuelven a la celda con heridas por todo el cuerpo y con el pelo rapado.

Maider ataca a los guardias con un palo, pero se la llevan.

Las otras vendan como pueden, con trozos de sus vestidos a Olaia.

Maider llega también rapada, tras lo que preguntan por María, diciendo su hermana Ana que es ella la bruja, y aunque Katalin dice que ella también, se llevan a Ana.

Tumbada y atada, el inquisidor le pide que les muestre la marca de Lucifer, un lugar insensible al dolor, por lo que si le pinchan y grita le seguirán pinchando.

Ella indica un lugar, pero cuando la pinchan se queja, diciendo luego que en el brazo cuando ve que la van a pinchar en el ojo, y entonces, cuando la pinchan, empieza a cantar, diciendo el padre Cristóbal que no está sufriendo, que se retuerce de placer.

Desde la celda las otras chicas la escuchan y se unen a su canto.

El inquisidor le pregunta si jura renegar de su amo, diciendo ella que sí, haciéndole decir que a partir de ese momento dirá toda la vedad.

Le dice tras ello que ella es la única bruja y que las embrujó a todas, que no saben lo que les ha pasado, pidiéndole el juez que le cuente todo.

Cuenta que estaba bañándose en una bañera de cobre durante una noche profunda, cuando una vieja apareció entre las llamas y le aplicó un ungüento y sintió una fuerza en su cuerpo, el llamado del Sabbat.

Como su hermana no quería ir con ella la convirtió en cordero, a Maider la convirtió en burro vestida de cura, a Oneka en cabra y a Katalin en cerdo.

Solo ella, como elegida de Lucifer, llevaba un bonito vestido amarillo que regaló tras la celebración, pidiendo el juez que se lo lleven.

Cuenta que las embrujó a todas tocando una flauta e hicieron una comilona en el bosque, junto al río, haciendo aparecer jamones, quesos, sidra y vino y tomaban hostias negras, en realidad trozos de hongos alucinógenos, aunque las engañó a todas haciéndoles creer que era una verdadera misa gracias al humo en el que aparecían demonios que tragaban por el culo, los escupían y volvían a tragarlos.

Hizo aparecer un tambor, una arrabita y cascabeles para todas y cantaban la canción de "no queremos más calor que el fuego de tus besos", que canta y repite para él.

Mientras le contaba todo eso ella recordaba cosas que habían ocurrido realmente en sus paseos con sus amigas por el bosque y sus juegos y bailes, y sobre las que va improvisando los detalles que los inquisidores desean escuchar.

Le pide Rostegui que le describa la apariencia física de Lucifer, describiendo ella al propio Rostegui, un hombre vestido de negro con barba, ojos claros y hermoso, aunque con cola delantera enorme, verde y con espinas.

Dice que le arrancó el corsé y fue algo que no se puede describir.

Describe el inquisidor el éxtasis de Santa Teresa, diciendo ella al escucharlo que era algo así, aunque ella dice que todavía más y comienza a gemir como si tuviera un orgasmo, haciendo que se exciten todos los que están allí, por lo que uno de los guardias le cubre la cara, pidiendo Rostegui que se lo quite.

Ella cuenta que luego volaron como gaviotas, terminando por ese día.

Cuando se va el inquisidor, y antes de firmar, lo que hace con una X pregunta si la van a matar y si liberarán a las demás, aunque no le contestan.

Cuando la llevan de regreso junto a sus compañeras les cuenta a todos que se creen todo lo que les cuenta.

Al día siguiente Salazar le dice a Rostegui que si las brujas siempre mienten y ella habló, no lo es y que necesitan ver el Sabbat con sus propios ojos.

Deciden prepararlo todo para recrear lo que les contó.

Envían a varias mujeres para lavarla y prepararla, y la mujer que lo hace le dice que ella tiene mucho poder, pues tiene insolencia y belleza asegurando que los hombres temen a las mujeres que no les temen y les confunden.

Salazar dibuja la escena del baño, pues desean recrear todo el Sabbat, desde el baño con el ungüento.

Rostegui le dice a Salazar que la mayor arma de Lucifer es la belleza de mujeres recién salidas de la infancia y bellas, capaces de hechizarlos y volverlos animales voraces.

Quiere ver luego la escena en que embruja a sus amigas, diciendo ella que para qué van a recrear un falso Sabbat si pueden hacerlo de verdad, acercándose a él de forma tentadora, y le dice que deben hacerlo en una noche de luna llena que es cuando siente la llamada de Lucifer, diciéndoselo mientras se acerca sensualmente a él.

Ana llega a la celda con un vestido amarillo para asombro de todas sus compañeras.

Ensayan el canto supuestamente satánico, mientras con lo que tienen tratan de preparar cosas para el rito del Sabbat, convencidas de que los volverán locos con él.

Esa noche Rostegui se despierta y acude a la celda de las chicas, y se queda observándola mientras duerme hasta que se da cuenta de que se despertó Katalin y lo está viendo, y que lo llama Lucifer, al ver que coincide con la descripción de Ana.

Al día siguiente el juez repasa todo lo que prepararon para la recreación del Sabbat, aunque echa en falta el cráneo de un macho cabrío, que no encuentran en ninguna parte, aunque tienen el burro al que le pondrán la sotana.

Le cuentan también que huyeron dos de sus guardias del pueblo, pues comenzó a circular el rumor de una venganza sangrienta de los pescadores si demora el veredicto, ya que regresarán poco después de la luna llena, dándose cuenta de que Ana está ganando tiempo, por lo que pide que anuncien la ejecución ya.

Las chicas escuchan el veredicto en que las acusan de brujería y el anuncio de que serán quemadas en la hoguera al amanecer, sus cenizas esparcidas al viento, y sus bienes confiscados.

Katalin le cuenta a Ana que Lucifer estuvo la noche anterior allí iluminando sus sueños, comprendiendo ella que lo tiene embrujado y dice que necesita observar el Sabbat y verla bailar para él.

Cuando entran los soldados a buscarlas para su ejecución, ella pide que llamen al juez.

Las llevan atadas y encapuchadas al exterior, pudiendo observar cuando les quitan sus capuchas que están frente a una hoguera y que prepararon todo para que representen para ellos la ceremonia del Sabbat.

Ven la comida preparada, lanzándose algunas de ellas sobre esta, observando que tienen a la cabra, al burro vestido de cura o al cerdo, tras lo que les atan cascabeles, entendiendo que quieren que representen el Sabbat.

Katalin, decide actuar primero y comienza a andar boca arriba y retorciéndose en formas casi imposibles, llamando la atención de todos, mientras gruñe.

Luego colocan sobre su obligo un hongo negro y Ana come un trozo, simulando comulgar, ofreciéndole a Rostegui el resto.

Cogen luego el tambor y la arrabita y comienzan a tocar y cantan la supuesta invocación y bailan alrededor de la hoguera e invocan a Lucifer, simulando estar poseídas, metiendo a Rostegui en el centro de su baile, mientras que las mujeres del pueblo se quitan sus tocados y muestran sus cabellos pese a las prohibiciones.

Rostegui, bajo el influjo del hongo parece estar feliz con la fiesta y deja que Ana salte y se suba sobre él para escándalo de Salazar y de los demás soldados y del párraco, que exige que cese el ritual y las quemen ya al ver cómo coloca la cabeza del juez sobre su sexo, aunque Salazar le recuerda que él no tiene autoridad para pedirlo.

Maider coge a uno de los soldados con las cadenas por el cuello, recibiendo el golpe de otro, corriendo también al rescate del juez, rodeado por las restantes muchachas.

En medio de la confusión, y aunque atadas, las chicas salen corriendo con una antorcha hacia el bosque, perseguidas por los soldados, consiguiendo llegar hasta el borde del mar, desde el que se puede observar la luna llena.

Allí, y al borde del acantilado, Ana les pide a sus compañeros que los miren a los ojos, algo que asusta a los soldados que las tienen rodeadas.

Ana les pide a las chicas que salten con ella.

Se cogen de las manos y Katalin le pregunta a Ana si van a volar, diciéndole ella que sí.

Rostegui, diciendo el inquisidor cuando desaparecen que también vuelan.

Calificación: 3
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