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Aliados
Aliados

Allied (2016) * USA / Gran Bretaña

Duración: 124 min.

Música: Alan Silvestri

Fotografía: Don Burgess

Guion: Steven Knight

Dirección: Robert Zemeckis

Intérpretes: Brad Pitt (Max Vatan / Maurice), Marion Cotillard (Marianne Beauséjour / "Christine"), Jared Harris (Coronel Frank Heslop), Matthew Goode (Capitán Guy Sangster), Lizzy Caplan (Bridget Vatan), Anton Lesser (Emmanuel Lombard), August Diehl (Hobar), Camille Cottin (Monique), Charlotte Hope (Louise), Marion Bailey (Señora Sinclair).

Marruecos francés. 1942.

Max Vatan cae en el desierto con un paracaídas tras lo que comienza a caminar por el mismo cubierto por un turbante, cuando de pronto aparece un coche que se acerca, echando él mano a su pistola hasta que comprueba que es amigo y sube atrás.

Junto a él encuentra un maletín en que encuentra entre otras cosas pasaportes de diversos países, dinero y varias armas, entregándole el conductor, una alianza, explicándole que su esposa llevará un vestido violeta, debiendo buscar el colibrí.

Cuando llegan a Casablanca le entrega las llaves de un coche, dejándole junto a este, que está frente al lujoso hotel Rivoli.

Poco después entra en ese mismo hotel, elegantemente vestido, buscando entre sus clientes, muchos de ellos militares nazis a su contacto, viendo finalmente a una mujer con un vestido violeta sentada en una mesa y con un mantón donde hay un colibrí.

Ella se gira entonces y sonriendo se abalanza en sus brazos. Se besan y abrazan y luego ella se lo presenta al resto de sus amigos a los que les dice que es Maurice, su esposo, que acaba de llegar desde Francia, bromeando con sus amigos, que dicen, ya creían que era solo una fantasía pese a que ella hablaba tanto de él.

Se retiran tras ello, al señalar él que llevan muchos meses sin verse.

Ya en el coche se presentan formalmente, preguntándole él qué salió mal en París, pues todo su grupo fue eliminado, diciendo ella que no suele comentar información no relevante para una operación.

Sí le cuenta que dos meses antes la ascendieron a enlace de embajadas y trata cada día con la embajada alemana y confían en ella.

Cuando llegan a casa ella le toma del brazo y sonríe, dejando que los vecinos la vean, y una vez en esta le dice que no pasarán allí mucho tiempo, y se queja de que su acento no parece parisino y ella les dijo a todos que era de París, señalando él que lleva 4 meses trabajándolo, diciendo ella que su acento es quebequés.

Él indica que dormirá en el sofá, sugiriéndole ella que lo haga en la azotea, que es más fresca y que es adonde suben los hombres de Casablanca tras hacer el amor.

Poco después sube ella con un sugerente camisón y se arrodilla junto a él diciéndole que se sorprenderían si la primera noche de él allí ella no saliera, apuntando él que es muy concienzuda, señalando ella que gracias a ello sigue viva.

Deben simular que hablan y ríen, pidiéndole ella que la bese, haciéndolo en la frente, tras lo cual ella, para sacar conversación le pregunta qué hará después de la guerra, fijándose en que una de sus vecinas, casada con un capitán de tanques alemán los vigila, contándole él que quiere comprarse un rancho a las afueras de un pueblo llamado Medicine Hat.

Cuando se despiden vuelven a besarse, esta vez en los labios y más tiempo.

A la mañana siguiente practican el acento y ella le explica que ha dicho que es formal y reservado, aunque le gusta la ropa cara y lleva los zapatos relucientes. Que es un católico serio, por lo que le cuelga una cruz al cuello y lo perfuma como un parisino.

Max le dice que antes de salir de Londres Guy Sangster le pidió que le diera las gracias por haberlo sacado de Dieppe en el 41.

Mientras hablan él puede verla mientras se desnuda en un reflejo del espejo.

Se reencuentran con los amigos de ella a la salida de misa mientras toman café, viendo cómo todos la saludan, comentando que parece tener a todo Vichy hechizado, poniéndolo al día de todo y pidiéndole de cuando en cuando que sonría a sus conocidos.

Pero entonces él cree reconocer a un oficial alemán que lo interrogó en Marsella en una ocasión, aunque está seguro solo al 60%, y para asegurarse, cuando el oficial entra al local lo sigue, escuchando cómo ha ido al teléfono, desde el que llama a la comisaría de Vichy, no dejándole que hable. Lo sorprende y lo ahoga, metiéndole algo en la boca.

Por la noche vuelven a reunirse con sus amigos en el hotel, siendo "Christine" el centro de atención con su gracia contando las cosas.

Cuando le presentan a él a "otro" parisino, Marianne sale a su rescate pidiéndole que la saque a bailar para evitar que descubran su acento, observando él mientras lo hacen que hay un montón de tipos celosos que desean su pellejo.

Por la noche vuelven a salir a la terraza, subiéndole ella una copa.

Él vuelve a preguntarle qué salió mal en París, contándole ella que la Sección V los dejó tirados, pero ella pudo escapar corriendo.

Él se incorpora y la abraza, diciéndole que "Madame Petit", su vecina, acecha desde su ventana, aunque cuando ella se va observa que no hay nadie en la ventana.

Al día siguiente se internan en el desierto para practicar tiro, pidiéndole él que le hable de Herr Hobar, el enlace de la embajada alemana al que van a ver al día siguiente.

Ella le explica que habrá armas pegadas bajo la mesa del champán. Que el embajador llegará a las 8'30 y 5 minutos más tarde comenzará una maniobra de distracción.

Mientras comen, ella se queja del calor y empieza a desabrocharse la camisa, diciéndole cuando él le llama la atención que quiere probarle, como él antes con las armas, para saber si él también le ha puesto el "seguro a la suya", diciéndole él que ella sabe que hubo gente en su trabajo que se lio y acabó muerta, diciéndole ella que no fue por liarse, sino por sentir.

Max pasea frente a la puerta del consulado observándolo todo antes de reunirse allí con Marianne y ser recibidos por Herr Hobar, el cual, cuando entran le dice que ha oído cosas buenas de él, aunque él simula que solo habla francés, pero les entiende un poco.

Hobar observa que no parece muy interesado en acudir a la fiesta, diciendo ella que está obsesionado con el póquer y preferiría ir a una partida programada para ese día, decidiendo Hobar sacar una baraja, pidiéndole que corte, indicando que la carta más alta es la que gana, y si la saca él podrá ir a la partida y si no tendrá que ir a la fiesta.

Max muestra su habilidad barajando, y que es un buen jugador, sacando, afortunadamente la carta más baja, por lo que le darán el permiso para ir a la fiesta.

Pero cuando ya parece que han salvado los obstáculos Hobar le pide a él que escriba la fórmula química del fosfato, alegando que es un simple trámite para los nuevos, ya que, supuestamente, él trabaja con fosfatos, escribiéndolo él deprisa y sin dudas.

Esa noche ella vuelve a salir a la terraza diciendo que no podía dormir, proponiéndole él salir e ir a ver amanecer al desierto.

Ella pregunta allí qué probabilidades tienen de sobrevivir a la misión, indicando él que 60-40 en contra, pidiéndole ella que le hable de Medicine Hat, un lugar maravilloso según él, que le pregunta dónde irá ella, señalando que cuando acabe la guerra no importará donde esté.

Vuelven al coche porque se acerca una tormenta, diciéndole ella "si mañana morimos nadie lo sabrá", mientras acaricia su mano, haciendo que él pare el motor que ya había arrancado, tras lo que hacen allí mismo el amor.

Al día siguiente salen elegantemente vestidos a la fiesta, y cuando ella le vuelve a llamar Monsieur Quebec una vez más como suele hacer, él le dice que es de Ontario.

Mientras esperan el momento del inicio de la acción están nerviosos, aunque se besan de nuevo, yendo Hobar a saludarlos y a preguntarles qué les parece la fiesta.

Empiezan a preocuparse porque el embajador, en contra de lo que pensaban, dado que es alemán, tarda en salir casi 5 minutos.

Empieza entonces a hablar en la escalera y al llegar las 8'35 se observa una explosión a lo lejos que distrae a todos, momento que Max y Marianne aprovechan para volcar la mesa del champán, cogiendo de debajo las armas y disparando al embajador y a todos los hombres armados que tratan de acabar con ellos, incluido Hobar que amenazaba con dispararla a ella, debiendo acabar también con el marido de una de las amigas de Marianne que trataba también de acabar con ellos.

Luego emprende la huida debiendo deshacerse también de varios soldados, consiguiendo llegar al coche, observando ella que no los siguen y que están vivos.

Max le pide entonces que vaya con él a Londres y se case con él.

Tres semanas después

Londres está devastada por los efectos de los bombardeos.

Max, ahora uniformado como Teniente Coronel, llega a ver a su jefe, Frank

Este le dice que tiene noticias referidas a Marianne Beauséjour, explicándole que tras una investigación de la Sección V de Gibraltar comprobaron que Marianne tiene autorización para viajar a Inglaterra, aunque le advierte que las uniones formadas en una misión nunca prosperan.

Pero la boda se lleva a cabo y la celebran en un restaurante, estando entre los invitados Bridget, la hermana de Max, que va vestida con un traje de hombre y se besa y brinda por los bombardeos con otra mujer, asegurando que gracias a ellos nadie se fija en quién hace esas cosas, mientras escuchan una sirena.

Bridget lamenta también que su hermano se haya convertido en un aburrido funcionario, aunque aseguran en breve la Sección V volverá a requerir sus servicios.

Los bombardeos arrecian mientras Marianne está a punto de dar a luz, en un hospital que deben evacuar, pariendo en el patio mientras los sobrevuelan los aviones enemigos, naciendo en esas circunstancias su hija Anna.

Un año después

La pareja se ha instalado en Hampstead y todo parece ir bien.

Ella celebra que él ha conseguido su primer fin de semana libre después de 57 días, teniendo ella prevista una fiesta con sus nuevos amigos.

Salen juntos al campo a recoger setas, dejando a Anna con una vecina, aprovechando esos momentos de soledad para hacer allí el amor, viendo al regresar a casa cómo suena el teléfono y le piden que se presente a las 3 por un tema muy importante, que, le explica a Marianne, es la liberación de su país.

Le recibe un compañero diciéndole que le quieren ver los de la Sección V, especulando con que quizá le quieran ascender.

Baja hasta los sótanos, donde se realizan labores de inteligencia, siendo recibido por un superior, aunque Frank le aclara enseguida que no le van a ofrecer ningún puesto. Le informan, por el contrario de que tienen sospechas de que su mujer es una espía alemana, pues en los últimos 7 días la Sección V interceptó mensajes enviados de Londres a Berlín por un transceptor inalámbrico proveniente de la zona del norte de Londres, desde Highgate, con información relativa a las operaciones de las redes de Operaciones Especiales en Francia.

Él les explica que su mujer dirigió la red de resistencia más eficaz de París hasta que la Sección V falló en 1941 y les recuerda que atentaron juntos en Casablanca contra el embajador alemán y que es la madre de su hija.

Su superior le entrega tras ello la transcripción de un interrogatorio a un oficial alemán capturado en Tobruk en que cuenta que Marianne Beauséjour fue detenida y ejecutada en mayo de 1941 después de que toda su red fuese capturada en París, siendo suplantada por una agente alemana y trasladada a Casablanca donde nadie conocía a la auténtica Marianne.

Más tarde se descubrió que el embajador alemán, al que ellos ejecutaron en Casablanca era un disidente y Hitler quería su cabeza y que toda la información interceptada pasó por su despacho.

Le piden por ello que la retenga donde está durante 72 horas para poder identificar a su contacto y acabar con el resto de su red, diciéndole Max que no, pese a lo cual Frank le explica los detalles de la operación para la que usarán tinta de contraste estándar.

Esa noche, a las 23'07 recibirá una llamada. Tomará nota de la operación y la dejará en algún lugar donde ella pueda leerla. Se tratará de información falsa pero muy urgente, debiendo ella, si es quien sospechan, transmitirla. y si la detectan entre las comunicaciones enviadas desde Londres, tendrán la certeza y si se demuestra que es una espía deberán seguir el procedimiento rutinario para casos de traición íntima y deberá ejecutarla él mismo, y si colabora en algún modo con ella lo ahorcarán a él.

Frank le pide que no investigue ni emprenda iniciativa alguna, asegurando él que demostrará que se equivocan.

Regresa a su casa y trata de mostrase natural, dándole a su mujer la noticia de que tiene el fin de semana libre.

Por la noche se acuesta. Ella va a ver que su hija duerme y cuando regresa a la cama trata de hacer el amor, pero entonces suena el teléfono, tratando ella de evitar que lo coja, diciéndole que parece que los estuvieran viendo, no dejando ella de juguetear con él mientras toma nota de lo que le dicen, diciendo que lo enviará por la mañana.

Mientras se lava tras hacer el amor recuerda que ella le dijo en Casablanca que sus sentimientos eran auténticos y por eso funcionan, observando él desde el espejo la cama, viendo que ella no se interesa en absoluto por su nota.

Él le dice a su hija que todo saldrá bien porque no es verdad.

Cuando ella se levanta ve que él está con el uniforme y se sorprende, diciéndole él que tienen 50 cajas de whisky en el hangar de la base y va a buscar alguna para la fiesta, quedando luego en el pub para recoger la cerveza.

Observa a su mujer y a su hija jugando en el jardín antes de marcharse.

Va a visitar a su hermana para invitarla a la fiesta de esa noche, aunque le dice que no sabe si podrán ir, confesándole él que están investigando a Marianne.

Max va a visitar al Coronel Sangster, que está en un hospital, quejándose que después de usarlo lo tiraron y lo dejaron en un estado fatal allí para que se pudra.

Max le recuerda que le contó que le sacó ilegalmente de Francia Marianne y le muestra una foto preguntándole si ella es Marianne, aunque Sangster le recuerda que perdió el ojo derecho de un disparo y tiene desprendimiento de retina en el izquierdo, por lo que solo ve un bulto blanco, pero le dice que Delamare sigue en activo en Dieppe.

Acude tras ello a la base y pide que le pongan en el maletero dos cajas de whisky y pregunta quién viaja a Dieppe esa noche y le dicen que Hunter, al que encuentra vomitando, contando que es su primera vez tras las líneas enemigas.

Le pide que hable con Delamare en Dieppe y que le entregue un sobre. En él metió una foto de su mujer y una carta. Pide que le diga sí o no. Con la respuesta debe esperar a media noche en la oficina de telégrafos, señalándole que es confidencial.

Se pincha en el brazo para simular que fue a donar sangre tal como le dijo a su mujer que haría, para excusar su retraso, y va luego hasta el pub donde quedó con su mujer, chocándose al entrar con un hombre que fuma en pipa.

Ella, que le esperaba dentro se queja de que la noche anterior estuvo diferente con ella en la cama.

Celebran la fiesta en su casa, donde tienen de todo, incluida coca y alcohol.

Marianne se queja de sus invitados, pues parece que han ido solo en busca de alcohol y sexo, asegurando que a la mitad ni los conoce, pero se corrió la voz por el barrio.

Un compañero le advierte que si el puesto que le han encomendado es el que todos dicen, el de dirigir la resistencia en Francia el Día D, debe saber que no le harán ninguna entrevista, sino que le pondrán a prueba.

Acude también Frank, que regaña a Max, pues fue a ver a Sangster desobedecido las órdenes y que además el avión de Hunter fue hecho pedazos en tierra con él dentro debido a que esperó demasiado tiempo a que un borracho respondiera a una pregunta.

Max le pregunta si todo se trata de una prueba, aunque entonces aparece Marianne, a la que él le propone ir a bailar, viéndolo preocupado, diciendo él que es por la muerte de otro chico.

Ve a su mujer hablando con el tipo que salía del pub por la mañana y le pregunta quién es, diciendo ella que es Lombard, un joyero que quería venderle un broche.

Max va tras él, que le pregunta si su mujer cambió de parecer, preguntando él por los pendientes, indicando Lombard que lo que le ofreció era un broche.

De pronto comienza un bombardeo antiaéreo sin que hubieran sonado las sirenas. Cuando lo hacen ya es tarde y deben apagar las luces.

Antes de irse, Frank le dice que no es una prueba, aunque Max piensa que si lo fuera no se lo diría.

De pronto la artillería le da a uno de los aviones enemigos y ven que al caer se dirige hacia ellos, por lo que corre a su casa para salvar a su mujer y a su hija, a las que abraza haciéndolas tirarse al suelo, pasando el avión rozando el tejado de su casa y chocando muy cerca, tras lo que Marianne le pide que despida a la gente, sugiriéndole pasar al día siguiente en el campo los tres solos esperando que sea el mejor día del mundo.

Al día siguiente lo pasan en efecto en el campo, donde llevan la comida.

Max decide ir él en persona a Dieppe, aunque cuando llega allí le dicen que Delamare está en prisión detenido por una de sus borracheras, pidiendo él que le lleven a prisión.

Como es de noche, hay un solo guardia, y además está dormido, por lo que lo sorprenden, acudiendo él a la celda donde está Delamare durmiendo.

Le despierta y le muestra la foto de su mujer y le pregunta si es Marianne, respondiéndole que parece la misma.

Le cuenta que Marianne es el alma de la fiesta y pinta acuarelas, coincidiendo todo, aunque de pronto le dice que además toca el piano como una diosa.

De pronto llegan unos soldados nazis y comenta el policía que a veces van allí a buscar cigarrillos americanos incautados a la Resistencia.

Delamare le cuenta a Max entretanto que la conoció en Dordoña en un café lleno de soldados alemanes donde ella tocó en el piano la Marsellesa.

Los partisanos le piden al policía que entregue los cigarrillos a los nazis, pero al abrirles los delata, por lo que deben disparar contra los soldados y salir huyendo después.

En la huida Max lanza una granada sobre el camión que los perseguía, tras lo que acaba con los supervivientes uno a uno.

A la mañana siguiente ve Marianne cuando despierta que está allí Max, que le pide que lo acompañe, llevándola hasta el pub, en el que entran tras romper un cristal, pidiéndole una vez dentro que toque el piano para él, no entendiendo ella lo que quiere, insistiendo él en que toque la Marsellesa, como la tocó Marianne en un café lleno de alemanes en el 41.

Ella cierra el piano y le dice que conoce la historia. Que era una mujer muy valiente.

Le explica tras ello que no creía que la encontrarían allí, pero lo hicieron y la amenazaron con hacerle algo a Anna, diciéndole que lo siente mucho.

Él le pregunta si envió el mensaje del día anterior, estando a punto de golpearla, aunque no se atreve y la abraza, diciendo ella que lo siente tras reconocer que lo hizo.

Él le pregunta si es verdad que lo quiere, diciendo ella que lo quiere desde Casablanca.

Él le dice que habrá un Medicine Hat para ellos en Suiza o en cualquier otra parte, pero si se quedan una hora más la Sección V le ordenará matarla y si se niega los matarán a los dos.

Ella dice que no lo lograrán.

Max va a recoger a Anna a casa de su cuidadora, que se sorprende de que no haya ido Marianne, y más cuando él le apunta con una pistola echándole en cara que hayan utilizado a su hija como garantía, a lo que la niñera le responde que ellos han hecho cosas peores.

La mujer reconoce que es agente del Reich y que no le dirá quién más los espía, acabando Max con la mujer y recogiendo a la niña.

Van luego hasta la joyería, donde entra con su arma, viendo Marianne que tarda demasiado, por lo que se inquieta y decide huir, aunque entonces escucha varios disparos dentro, saliendo finalmente Max.

Van luego hasta el aeródromo, ocultando él su arma en la guantera.

Llegan hasta uno de los aviones y le pide que espere mientras quita las zapatas y trata de arrancarlo con dificultad por el frío.

Marianne, entretanto coloca a su hija en el asiento y juega con ella cuando ve que aparecen varios coches justo cuando logra arrancarlo, interponiéndose en su camino uno de los coches.

Al ver a Mark, Max trata de explicarle que la tenían acorralada, pero que han acabado con la red, pese a lo cual su superior lo acusa de alta traición por complicidad y colaboración, sin escucharle cuando insiste en que amenazaron a Anna.

Marianne sale entonces del coche, donde dejó a su hija, y le dice que le quiere, llamándole nuevamente Monsieur Quebec y le pide que cuide bien de la niña, tras lo que se da la vuelta y se vuela la cabeza con la pistola de él, que llora mientras se acercan varios coches más.

Frank les dice a los militares que se acercan que dirán en su informe que el Teniente Coronel Vatan ejecutó a la agente enemiga él mismo.

Años después Anna lee una carta en la que Marianne le cuenta que la escribió un domingo por la noche en Londres, señalando que si está leyéndola es que ella desapareció pronto y quizá no guarde ningún recuerdo de ella.

Le cuenta que nació durante un bombardeo aéreo durante la guerra fruto de dos personas que se amaban, diciéndole que su año juntos en Hampstead fue la época más feliz de su vida y recuerda que ese día la vio andar por primera vez.

A Max le dice que es su mundo y confía en que sea capaz de perdonarla y que logre llegar a Medicine Hat.

En efecto este tiene una hermosa casa en la pradera que disfruta junto a Anna, que guarda fotos tanto de su madre, en la boda, como de las distintas etapas de la vida de ella.

Calificación: 3