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Anatomía de un asesinato
Anatomía de un asesinato

Anatomy of a murder (1959) * USA

Duración: 161 Min.

Música: Duke Ellington

Fotografía: Sam Leavitt

Guion: Wendell Mayes (Novel: Robert Traver)

Dirección: Otto Preminger

Intérpretes: James Stewart (Paul Biegler), Lee Remick (Laura Manion), Ben Gazzara (Teniente Frederick Manion), Arthur O'Connell (Parnell McCarthy), George C. Scott (Claude Dancer), Eve Arden (Maida Rutledge), Kathryn Grant (Mary Pilant), Joseph N. Welch (Juez Weaver), Brooks West (Mitch Lodwick), Murray Hamilton (Alphonse Paquette), Orson Bean (Dr. Matthew Smith).

Paul Biegler conduce su descapotable hacia su domicilio en Iron City, en Michigan.

Tras dejar sus aparejos y su pescado mira la nota que le dejó su secretaria y hace una llamada, aunque la mujer, la señora Manion no le contesta.

Poco después llega su amigo, el borrachín Parnell McCarthy, con el que comparte una botella de vino, el cual le dice que, desde que le arrebataron el puesto de fiscal después de 10 años, no levanta cabeza, dedicándose solo a la pesca y a tocar el piano, cuando debería quedarse a esperar clientes, ya que es un buen abogado.

Recibe entonces la llamada de Laura Manion, diciéndole su amigo que acepte la defensa de su marido, pese a que él ignora de qué se trata y así lo hace.

McCarthy le explica luego que Barney Quill violó a la señora Manion y su marido, que es teniente del ejército, mató al violador.

Cuando Maida, la secretaria llega al día siguiente, encuentra a McCarthy durmiendo en el sofá y a Biegler desayunando y leyendo el periódico, pidiéndole que cancele sus compromisos, recordándole ella que no tiene ninguno y le dice además que ha repasado su libreta de cheques y no puede pagarse el sueldo, preguntándole qué hizo con los honorarios del divorcio de los Walker, diciendo él que comprar cosas necesarias, preguntándole ella si es necesario un motor fuera borda, lamentando que no la considere necesaria a ella.

Laura Manion la espera con su perro cerca de la cárcel.

Ve cómo ella, vestida de forma sexy, coquetea con él, aunque cuando se quita las gafas de sol ve que tiene un ojo amoratado, y, le dice, tiene más marcas por todo el cuerpo.

Se entrevista tras ello con su marido, el teniente Manion, al que le dice que, aunque estuvo 10 años como fiscal, no tiene mucha experiencia como defensor.

Manion le dice que la ley no escrita le ampara, pues el muerto violó a su mujer, recordándole Biegler que no existe tal ley no escrita.

Le cuenta que luchó en Corea y tiene varias condecoraciones. Que estuvo casado antes y que su primera mujer pidió el divorcio alegando crueldad, aunque la realidad es que se enamoró de otro cuando estaba en Corea.

Conoció a Laura cuatro años atrás y se casaron cuando ella se divorció de su anterior marido, que era de su misma unidad.

Le cuenta que Laura le contó lo ocurrido y tardó alrededor de una hora en ir a matarlo y que su mujer se sometió a un detector de mentiras, pero no le dijeron el resultado.

Tras comer con McCarthy, vuelve a verlo, diciendo que el único modo de evitar que le condenen es consiguiendo convencer al jurado de que matarlo fue excusable.

Que si le hubiera sorprendido en el acto podría estar justificado, pero lo hizo una hora más tarde, por lo que tuvo tiempo de llamar a la policía y no lo hizo, por lo que le acusarán de homicidio premeditado y por venganza. Asesinato en primer grado.

Tendrá un ambiente favorable en el juicio, pero debe encontrar una excusa legal, diciendo él que perdió la razón.

En su despacho le espera Laura, que, le dice Maida, puso toda su colección de jazz.

Le dice que ella estaba siempre viajando y a Jack no le gustaba viajar y se aburría y por eso decidió divorciarse y casarse con Manion.

Le cuenta que la noche en que ocurrió todo salió hacia el bar de Quill después de cenar.

Este, Barney se acercó a ella y la invitó a una partida a la máquina de Flipper.

Quill no parecía borracho.

Cuando salió, hacia las 11 de la noche, Barney se acercó con su coche y le dijo que iba en su misma dirección y que la llevaría, pues había osos rondando.

La llevó en efecto al camping donde está la caravana en que vive con Frederick, aunque, como la barrera estaba cerrada, él le dijo que la llevaría por otra entrada.

Sabía que Barney se sentía atraído por ella, como, le dice, nota que le pasa a él, pero que eso le pasó desde pequeña, reconociendo él que es imposible no mirarla por su forma de vestir.

Vio cómo salía de la autopista para entrar en un claro del bosque, diciéndole al llegar allí que la iba a violar, tirando a su perro por la ventanilla, tras lo que forcejeó con ella y se puso a pegarle hasta que dejó de resistirse. Estaba medio inconsciente, pero notó cómo le rasgó las bragas y la violó. Su siguiente recuerdo es de cuando llegaron de nuevo a la barrera del camping, donde le dijo que la iba a violar otra vez.

Ella salió corriendo y él la cogió por detrás y cayó al suelo. Se puso sobre ella y comenzó a golpearla de nuevo, pese a lo cual consiguió escapar y se coló por un hueco de la verja hasta la caravana.

Biegler le recuerda que un informe médico indicó que no parecía que la hubieran violado.

Pese a todo, decide aceptar el caso y le pide a McCarthy que le ayude.

Este se muestra reacio, pues, dice, si ven a un viejo borrachín en el tribunal se hundirá, por lo que le dice que le ayudará extraoficialmente, pero no en la sala, insistiendo en que le necesita, aunque le pide que deje de beber, diciendo él que no sabe si podrá, pidiéndole Maida que lo intente, animándose pues, dice, no ha trabajado nunca en un caso importante en su vida.

Biegler vuelve a hablar con Manion, que le dice que recuerda haber ido al bar con una pistola, pero no haber disparado, ni cómo se fue, pareciéndole como si lo hiciera otro.

Le dice que acepta su caso, y le dice que deberá pagar 3.000 dólares, diciéndole Manion que está de acuerdo, pero que tendrá que pagarle más adelante, pues está sin dinero. Que le dará 150 y cuando salga un pagaré por el resto.

Deben empezar buscando un psiquiatra, pidiéndole que le proporcionen uno en el ejército, ya que no pueden pagarlo.

Acude a la que fue su oficina para contarle al nuevo fiscal, Mitch Lodwick, que reformó totalmente su despacho, que Manion quiere que le defienda.

Lodwick le sugiere que no lo haga, aunque viendo su determinación le dice que es mejor esperar al juez Maitland, que está en el hospital, aunque Biegler señala que no desea esperar tanto y le pide que reduzca la acusación a homicidio y le deje salir bajo fianza y entonces pedirán el aplazamiento ya que la prueba del detector de mentiras confirmó la violación, preguntándole Lodwick cómo sabe el resultado, dándose cuenta entonces de que se lo dijo él, aunque le recuerda que no es una prueba válida.

Le pregunta a Laura si sabe dónde están las bragas del día de la violación, diciendo que le entregó la ropa a la policía y luego fue con ellos al bosque para buscarlas, pero solo encontraron sus gafas.

Mientras hablan en el coche, Laura coquetea con él, cogiéndole la mano, hasta que Paul le advierte que su marido los está viendo desde su celda, preguntándole si le tiene miedo, a lo que le responde que sí y que se sometió al detector por él, pues es celoso, aunque también le gusta exhibirla, asegurándole que no tiene motivos para estar celoso.

Biegler acude al bar de Quill, donde habla con Al Paquette, el camarero, que le cuenta que estaba presente la noche de la muerte de su jefe, aunque no desea hablar de ello, diciéndole que la gerente del hostal es Mary Pilant.

Envía a Maida va a la peluquería para investigar a dicha mujer.

McCarthy por su parte habla con algunos compañeros de Manion en la cantina del cuartel, contándoles que les trasladan a Berlín y le hablan también de Mary Pilant.

Paul queda para comer con Maida y con Parnell en el restaurante, contándole de lo que se enteró haciendo la manicura. Sabe que Mary es canadiense y probablemente la amante de Quill, aunque la peluquera no estaba tan segura, rumoreándose que la provocadora fue Mary Pilant, pues al parecer ella había salido con un soldado y Barney, que había bebido mucho perdió los estribos.

Solo entonces Paul se entera de que Mary es la mujer que les está atendiendo, y cuando llega Parnell le piden que se siente un momento con ellos y le pregunta por su patrón, diciendo ella que era una buena persona, preguntándole cómo se explica lo que pasó con la señora Manion, asegurando ella no saber nada de lo ocurrido y asegurándole que todos apreciaban a Barney, negándose a hablar.

Paul vuelve a ver a Manion, que le cuenta que consiguió que le examinara un psiquiatra del ejército, pero debe ir a Detroit a un hospital militar, y se muestra preocupado porque su mujer lleva dos días sin visitarlo.

Paul acude a un club de jazz y toca con Pie Eye al piano hasta que se percata de que está allí, bailando alegremente con otros militares, Laura, por lo que la saca del local y le pregunta por qué no ha ido a ver a su marido, diciendo que no cree que tenga que ir cada día aunque él le dice que el sí cree que debe hacerlo.

Observa que está bebida y decide llevársela pese a que ella dice que tiene amigos dentro, pidiéndole Paul que hasta que se celebre el juicio se comporte como una esposa sumisa debiendo alejarse de los hombres, los clubes y el alcohol y poniéndose falda, zapatos bajos, y una faja, asegurando ella que no deseaba perjudicar a Manny.

En el camping, le muestra su lugar favorito, al que dice, iba algunas noches cuando Manny dormía porque no soportaba estar todo el día encerrada y dice sentirse muy sola, invitándolo a subir a su caravana, a lo que él se niega.

Comienza el juicio en el juzgado del territorio jurisdiccional de Iron Cliffs presidido por Weaver en sustitución del juez Maitland, aunque se encuentran con que Manion está en Detroit donde lo está examinando un psiquiatra, aplazándolo para el día siguiente.

Paul lo espera en la estación, y le cuenta que el psiquiatra llegó a la conclusión de que cuando disparó padecía una reacción disociativa y tuvo un impulso irresistible de matar, aunque tanto Biegler como McCarthy creen que dicho argumento no les servirá.

Empiezan a estudiar la mejor estrategia de defensa, hasta encontrar en los precedentes una sentencia que señalaba que, aunque el acusado comprendía la naturaleza y consecuencias de sus actos, se vio obligado a realizar un acto por un impulso, lo que hizo que se le condonara la pena.

En la sala comparece Laura muy recatada, presentando Lodwick a un acompañante que colaborará con él, Claude Dancer, ayudante del fiscal general de Lansing, que, pide que, dado que la defensa alega demencia, que se contrate a un psiquiatra para que le haga un examen mental, pidiendo llegar a un acuerdo informal para no retrasar el procedimiento, aunque Biegler indica que presenten una petición formal, decidiendo Dancer renunciar a ello.

Empiezan los interrogatorios con el del médico que informó sobre la causa de la muerte de Quill, observando Biegler que además pidió un análisis de espermatogénesis en la que concluyeron que no era estéril y, aunque no encontraron en la mujer restos de espermatozoides pudo ser por el uso de anticonceptivos o porque no llegara a eyacular, aunque no pidieron que se examinara si había eyaculado, pues eso podría haber servido a la defensa, pidiendo el juez que borren esa información.

Manion le pregunta cómo podrá el jurado hacer caso omiso de algo que ya escuchó, señalando Biegler que no podrán.

Comparece luego el fotógrafo llamado para fotografiar el cuerpo de Quill, y, aunque Biegler no iba a preguntar nada, Laura le recuerda que también la fotografió a ella, y él pregunta por tales fotografías y por el aspecto de Laura tras la violación.

A Paul le extraña la ausencia de Parnell y le pregunta a Maida, que le dice que prometió no decir a dónde iba y le pidió si coche pese a que lleva más de 20 años sin conducir, ignorando por ello que se dirige a Canadá.

En la siguiente sesión, Biegler observa que hay otra persona en la mesa de la acusación, señalando el fiscal que es un observador, el Dr., Gregory Harcourt, psiquiatra del estado.

Alphonse Paquette es el siguiente en declarar, contando cómo ocurrieron las muertes.

Reconoce, tras las preguntas de Biegler que Barney Quill salió del bar, regresando a medianoche, no recordando si su ropa era distinta cuando volvió.

Le pregunta si cree que Barney era un depredador, algo que no cree, y si Quill le pidió que mirara por la ventana para ver si veía a Manion.

Le recuerda que Barney era un buen tirador, pues había ganado algún concurso de tiro y sabe que guardaba armas tras la barra, lo que Al confirma.

Comparece luego el vigilante del parque de la ciudad, donde acampan los Manion y colaborador del sheriff, ante el que Manion se presentó esa noche pidiendo que lo arrestara, pues había matado a Quill, y que fue quien avisó a la policía y que recuerda que la señora Manion tenía un aspecto fatal.

Le pregunta si escuchó gritos en la verja, contando que él no los oyó, pero si lo hicieron unos turistas de Ohio, que se lo contaron al día siguiente.

También el policía que lo detuvo cuenta que vio a la señora Manion amoratada e histérica y la acompañó al día siguiente al lugar de la violación, donde encontraron huellas de neumáticos y del perro, así como las gafas de ella.

Buscaron también "una prenda íntima", pero no la encontraron.

El juez pregunta a qué se refiere, y le dice que busquen una palabra para no hablar de bragas, aunque no la encuentran, riendo los asistentes al juicio al escucharla, señalando el juez que, una vez liberada esa risa, deben dejar de hacerlo, pues la palabra saldrá muchas veces durante la vista.

Confirma que sometió a Laura Manion al detector de mentiras, y, aunque aclaran que no es admisible como prueba, él le pregunta si la creyó, respondiendo el policía que sí, contando Dancer que se sometió a dicha prueba a petición de la señora Manion porque

se lo había jurado sobre un rosario a su marido.

Biegler les reprocha que no le contaran lo del rosario, diciendo que no quisieron que pareciera que no se fiaba de ella.

Interrogan luego al doctor que los atendió la noche de la muerte para que hiciera una prueba sobre la presencia de esperma en la señora Manion, observando, que, en efecto, no había esperma, indicando Biegler que debían haber hecho que tomara las muestras un patólogo, y no un técnico del hospital, aunque, señala, la policía tenía prisa.

Vuelven a subir al estrado a Paquette para que diga qué aspecto tenía la señora Manion la noche del suceso, diciendo que tenía un aspecto deliberadamente voluptuoso, y no como en la sala de juicio, donde parece una mujer muy seria y ama de casa y tomó al menos 6 copas y luego con Barney alguna más, y, de hecho se quitó los zapatos y se quedó descalza mientras jugaba a la máquina de flipper con Barney, recostándose en él y golpeándolo varias veces con la cadera.

De regreso de Canadá, McCarthy apenas puede ver, por lo que acaba saliéndose de la carretera y chocando contra una valla.

Biegler va a visitarlo al día siguiente al hospital y le explican que le tendrán varios días en observación, aunque no tiene nada grave, pero que no tenía permiso y destrozó la cancela y la puerta de un granero.

Le cuenta que Quill contrató a Mary Pilant al norte de Sault Saint Marie, le pareció raro que fuera tan lejos para contratar a un empleado y fue a ver si averiguaba algo.

Gracias a su certificado de nacimiento, vio que era hija ilegítima de una camarera y de un leñador llamado Barney Quill.

Biegler va a visitar a Pilant, que se niega a bajar hasta que le dice al recepcionista que le diga que mencionó Blind River, en Ontario.

Cuando comparece le pide disculpas por su encuentro anterior, pues ignoraba que Quill era su padre y le explica que necesita una prueba que respalde la historia de la violación a Laura Manion, aunque ella le asegura que Quill siempre las cuidó a ella y a su madre.

Biegler le dice que está convencido de que Barney le contó a Paquette lo que había hecho y le pidió que vigilara la ventana, y le pide que trate de convencerlo para que comparezca como testigo de la defensa.

Mary habla en efecto con Paquette, aunque él le repite que no va a contarle nada, diciéndole a Mary que su padre nunca haría daño a nadie.

Cuando se reanuda la sesión interrogan a Manion, al que le pregunta por el juramento, sobre el rosario, diciendo este que la hacerlo consiguió que se calmara y que así pudo contarle lo que le había ocurrido. Tras ello le puso unas compresas frías y cuando se calmó y parecía que se había dormido fue al armario y cogió su pistola y la cargó.

Cuenta que no quería matar a Barney, pero sabía que Quill guardaba armas detrás de la barra y pretendía retenerlo mientras llamaba a la policía, aunque no pensaba claramente.

Le pregunta si Barney hizo algún movimiento de coger una pistola, asegurando que no lo sabe y no recuerda tampoco haber disparado, ni fue consciente de haberlo hecho hasta que, mientras bebía agua en su casa, vio a su lado la pistola vacía.

Dancer le pregunta a cuántas personas ha matado, protestando Biegler por mezclar su profesión militar con el suceso, pese a lo cual señala que en la guerra, pese a la presión, nunca perdió la cabeza.

Comparece luego su esposa, Laura Manion, llegando al tribunal Mary Pilant.

Laura recuerda que le contó lo ocurrido a su marido y la dejó durmiendo, y, cuando despertó le vio a su lado en la cama con la pistola y le dijo que creía que había matado a Barney Quill, convenciéndolo ella para que se presentara ante el señor Lemon.

Dancer le pregunta por su anterior matrimonio y le dice que se casó con Manion tres días después de divorciarse de su anterior marido, diciendo que es católica, pero que la excomulgaron por su divorcio.

Dancer insinúa que tal vez, y debido a las prisas por salir, e igual que se fue sin medias, pudo salir sin bragas, protestando Manion por tal insinuación, aunque luego reconoce que no siempre cuando sale las lleva puestas.

Le pregunta luego si su marido la golpeó alguna vez por celos, recordando que durante una fiesta en el bar de Quill, su marido golpeó a un joven alférez debido a que les interrumpió mientras bailaban y luego la abofeteó a ella, que cayó contra la pared, por haber tonteado con el alférez.

Le pregunta si su marido la golpeó la noche de la violación, diciendo ella que quizá para que se calmara, preguntando él si no juró una mentira para que dejara de pegarla.

McCarthy acude a la estación para esperar al Doctor Smith, el psiquiatra del ejército, sorprendiéndole lo joven que es, y lo lleva al tribunal, donde esa tarde declara sobre el estado mental de Manion cuando mató a Barney, señalando que sufría demencia temporal, ya que padecía una reacción disociativa, que explica es un shock psíquico que crea una tensión insostenible.

Explica, de un modo más vulgar que se trata de un impulso irresistible, lo que le impidió pensar y hablar con un vecino o con la policía, pudiendo no obstante estar tranquilo.

Se reúnen defensa y acusación en el despacho del juez, indicando los últimos que a nadie se le considera loco si distingue el bien del mal, por lo que le piden que cambie su calificación a culpable, a lo que Biegler se niega, pasándole un libro de derecho al juez, donde figura el precedente de 1886, y que Dancer conoce, reconociendo que con eso lo tienen muy complicado.

Declara después el psiquiatra de la acusación, que señala que la reacción disociativa existe, pero no como dijo Smith, pues no aparece y desaparece de repente, indicando que se produce si el individuo tiene una afección psiconeurótica desde tiempo atrás.

Cree que Manion estaba en completa posesión de sus facultades y que no se apoderó de él un impulso irresistible.

La acusación llama a Duane Miller, un preso vecino de celda de Manion, que cuenta que Manion le dijo la noche anterior que los tenía en el bote. Que engañó a su abogado, al psiquiatra y que va a engañar al hatajo de paletos del jurado.

Manion salta enfadado llamándolo mentiroso, debiendo pedir Biegler disculpas por la reacción de su cliente, que, indica son debidas a que subieron a un criminal al estrado para testificar contra un oficial del ejército.

Miller continúa declarando, diciendo que Manion dijo que lo primero que haría al salir sería darle una paliza a esa zorra, refiriéndose a su esposa.

Biegler pide su historial criminal, donde ve que estuvo en la cárcel en 6 ocasiones en tres estados diferentes y además de robos e incendios, tiene otras breves estancias en cárceles municipales por exhibicionismo, por espiar por las ventanas, por perjurio y por alteración del orden público.

Dice luego, cuando le interroga Biegler que el fiscal habló con todos los reclusos, por lo que le pregunta si le prometieron una rebaja de la pena, diciendo que no fue así.

Tras ello Biegler vuelve a llamar a Manion al estrado, contando que habló con Miller, pero nunca sobre su vida personal o sobre sus sentimientos.

Ante Dancer reconoce que discutió y empujó contra los barrotes a Miller por haber hecho un comentario de mal gusto sobre su esposa, preguntando Dancer tras ello si su reacción con Miller o con el alférez fue igual que con Quill, insistiendo él en no recordar nada sobre Quill.

Le pregunta si sabía desde cuando salía su esposa con Quill, asegurando que no cree que salieran.

McCarthy habla con Biegler, que pide permiso al juez para salir un momento de la sala, a la que regresa poco después con Mary Pilant a la que presenta como testigo de cargo, pese a las protestas de Dancer.

Biegler le pregunta por cómo envían la ropa del hostal que ella dirige a la lavandería, contando que lo hacen desde una rampa que está entre las habitaciones 42 y 43, la suya y la de Quill.

Le pregunta qué encontró en la lavandería al día siguiente de la muerte de Quill, diciendo que unas bragas que tiró al cubo de los trapos, aunque, tras enterarse de la importancia de esas bragas esa mañana en el juicio regresó para recogerlas

Las muestra, viendo que coinciden con la descripción de Laura, que, aunque cuando declaró no recordaba si eran blancas o rosas, pues las tenía de ambos colores, viendo que están rasgadas.

Dancer le pregunta si alguna otra persona pudo poner allí las bragas e insinúa tras ello que tal vez hace la declaración porque sintió celos de que Quill cortejara a la señora Manion, y le pregunta si era ella amante de Quill, sintiéndose indignada y debiendo reconocer que Quill era su padre.

Mientras esperan el resultado de la deliberación del jurado, Biegler toca el piano, estando Maida muy nerviosa, recibiendo poco después la llamada anunciando que ya está la sentencia.

Laura no entra a la sala. Le pide a Paul que le diga a su marido que le estará esperando en el coche, pues está segura de que saldrá libre, ya que cree que es un hombre con suerte, entregándole la faja que usó durante los días del juicio, aunque él le indica que se la guarde, pues puede volver a necesitarla.

El jurado decide, en efecto, declarar al acusado inocente por demencia.

Al día siguiente Biegler y McCarthy van a recoger su pagaré, contentos, indicando el segundo que se encuentra mejor sin beber y cree que seguirá así, proponiéndole Biegler que sea su socio.

Pero cuando llegan al camping, ven que no están la caravana de los Manion, entregándole Lemon, el vigilante una nota en la que les dice que tuvo que marcharse debido a un impulso irresistible.

Pese a todo no parecen preocupados, proponiéndole Biegler ir a ver a su primer cliente, Mary Pilant, que les ha contratado para administrar el patrimonio de Quill.

Calificación: 3
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