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Apocalypse now Redux


Apocalypse now Redux (1979) (Original) (2000) (Redux) * USA

          También conocida como:
                    - "Apocalipsis ahora" (Hispanoamérica)

Duración: 197 min.

Música: Carmine Coppola, Francis Ford Coppola

Fotografía: Vittorio Storaro

Guión: Francis Ford Coppola y John Milius

Dirección: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Marlon Brando (Coronel Walter E. Kurtz), Martin Sheen (Capitán Benjamin L. Willard), Robert Duvall (Teniente Coronel Bill Kilgore), Frederic Forrest (Jay 'Chef' Hicks), Sam Bottoms (Lance B. Johnson), Laurence Fishburne (Tyrone 'Clean' Miller), Albert Hall (Phillips), Harrison Ford (Coronel Lucas), Dennis Hopper Reportero), G.D. Spradlin (General Corman), Scott Glenn (Teniente Richard M. Colby), Christian Marquand (Hubert de Marais), Aurore Clement (Roxanne Sarrault).

El capitán Benjamin Willard, perteneciente a los servicios de inteligencia del ejército estadounidense se encuentra desubicado en la habitación de un hotel de Saigón a la espera de una misión.

Y esta será la de remontar el río a bordo de una pequeña lancha con otros cuatro hombres a bordo, que desconocen el verdadero carácter de la expedición y adentrarse en Camboya para encontrar y acabar con el coronel Walter E. Kurtz, que ha organizado su propio ejército con parte de sus hombres y de los nativos, y al que la justicia de su país acusa de haber asesinado a unos confidentes vietnamitas que descubrió que eran agentes dobles.

El coronel de caballería Bill Kilgore será el encargado de escoltarles hasta el río, misión que acepta al enterarse de que en la zona hay unas olas estupendas para surfear y en el equipo del capitán va un surfista famoso al que Kilgore admira.

A bordo de sus helicópteros Kilgore bombardea la zona a ritmo de Wagner, al que los vietnamitas odian, para luego hacer que los aviones la arrasen lanzando napalm, provocando que cambie el viento, por lo que no podrán surfear, dejando además cabreado a Kilgore, al que roban su tabla.

Iniciado su viaje paran en una base americana para repostar, asistiendo al espectáculo de unas conejitas de playboy bailando sobre una enorme plataforma, a la que varios soldados suben, obligándolas a terminar su espectáculo antes de lo esperado.

Días después encuentran el helicóptero de las playmates accidentado en una base medio destruida y entregarán dos de sus bidones de combustible para poder estar con ellas.

El capitán del barco, cumpliendo las ordenanzas pese a la negativa de Willard, inspecciona un barco vietnamita. Asustados pensando que son del Vietcong, al ver cómo una mujer trata de proteger una lata, disparan acabando con todos, para descubrir que la mujer solo trataba de proteger a un cachorrillo de perro.

En la última base americana, les esperan, pese a que todos desean salir de allí, para entregarles la correspondencia e informar a Willard de que el anterior capitán que partió con su misma misión se unió a Kurtz.

Siguiendo su viaje son atacados y muere uno de los hombres.

Topan tras ello con un destacamento francés. Una plantación de caucho, donde el dueño les hace ver lo poco que conocen a los vietnamitas y sus errores históricos.

Atacados desde la orilla con cientos de flechas de palo, pierden de nuevo los nervios y comienzan a disparar hasta que una lanza acaba con el encargado de tripular el barco. Willard les cuenta entonces a los supervivientes que van a Camboya.

Y de pronto y en la profundidad de la selva, se ven rodeados de nativos de la tribu Montagnard en un campamento sembrado de cabezas cortadas y cadáveres putrefactos, donde les recibe un reportero norteamericano.

Willard deja a uno de sus hombres con la radio, pidiéndole que solicite un ataque aéreo de la región si no regresa a las 10'00, mientras él y el otro superviviente van a buscar a Kurtz, al que todos tratan como a un dios.

En la búsqueda del coronel encuentra un reguero de cadáveres de todo tipo: norvietnamitas, Vietcong y camboyanos sabiendo que si sigue con vida es porque Kurtz así lo ha decidido.

Un grupo de hombres le atrapa y le lleva ante Kurtz que le muestra conocer las razones de su estancia allí manteniéndole preso y presentándose por la noche ante él con la cabeza de su compañero de la barca.

Le dejará tras ello en libertad advirtiéndole que si intenta escapar acabarán con él. No podrá hacerlo, su estado de debilidad es tal que pierde el conocimiento.

Cuando se recupera, Kurtz le pide que si él muere vaya a ver a su hijo y le cuente la verdad. Lo visto por él, no la verdad oficial.

Willard tiene la impresión de que Kurtz desea que sea él quien le mate como un soldado, no como alguien sin honor, y mientras sus nativos celebran una fiesta en que acaban a hachazos con una res él acaba de igual manera con Kurtz, debiendo resistir la tentación de convertirse él mismo en un nuevo dios para los adoradores de Kurtz.

Calificación: 4