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Bajocero
Bajocero

España (2020) *

Duración: 106 min.

Música: Zacarías M. de la Riva

Fotografía: Isaac Vila

Guion: Fernando Navarro, Lluis Quílez

Dirección: Lluis Quílez

Intérpretes: Javier Gutiérrez (Martín Salas), Karra Elejalde (Miguel García), Luis Callejo (Julio / "Ramis"), Patrick Criado (Nano), Andrés Gertrudix (Golum), Isak Férriz (Montesinos), Édgar Vittorino (Rei), Miquel Gelabert (Pardo), Florín Opritescu (Mihai), Àlex Monner (Chino).

Un joven, herido, camina a traspiés bajo una fuerte lluvia seguido por otro hombre cubierto con un poncho, gritando insistentemente que no sabe nada.

El hombre lo alcanza y lo golpea, amenazándolo con una pistola, mientras le pregunta dónde está, respondiendo él chico, al que llama Chino, que no lo sabe, golpeándolo el hombre con el arma.

Cuando el Chino recupera el conocimiento, ve que lo está arrastrando, tras haber atado una cadena a sus pies, llevándolo hasta un agujero donde lo entierra tras golpearlo con la pala.

Martín lleva a su mujer y a su hija en el coche, cuando pincha, debiendo cambiar la rueda bajo la lluvia antes de llegar a la comisaría, donde se presenta como Martín Salas y les dice que llega desde la comisaría Norte.

Le dicen que para su primer día le ha tocado un traslado de presos, y, le dicen como algo horrible, además con Montesinos.

En el vestuario se presenta este, que le pregunta si alguna vez ha hecho un traslado de presos en esa zona, advirtiéndole que va a pasar mucho frío.

Camino de la prisión de Soria, le dice que deben ir hasta Cuenca, lo que supone un viaje de más de tres horas, y que lo hacen de noche por discreción y seguridad y por eso no les dejan llevar móviles y a los presos no les cuentan hasta última hora el traslado a los presos.

Le cuenta que llevarán un coche con escolta pues llevan a un rumano que es jefe de una banda criminal internacional y encarcelado por tráfico de armas y trata de blancas, y en un registro rutinario mató a un funcionario con una placa escondida en un zapato.

Les comunican el traslado a los presos, cogiendo Ramis una ganzúa escondida.

Antes revisan todas sus cosas y les examinan para ver que no llevan nada escondido, contándoles Ramis que va a montar un bar en el Caribe.

Otro de los presos, el Nano, llama gilipollas a Montesinos, que se dispone a golpearle, parándole Martín, que una vez en el furgón, le dice que tiene que seguir el reglamento, aunque Montesinos le dice que son compañeros y deben apoyarse, diciéndole Martín que su forma de ser buen compañero es advirtiéndole.

Poco después, parten en el furgón que conduce Martín, yendo Montesinos detrás.

Un tipo coloca una cadena con pinchos en la carretera por donde pasó el furgón, subiendo luego a su coche donde deja una pistola, y sigue adelante, viendo desde el furgón cómo les adelanta a toda velocidad.

Los presos se quejan del frío, por lo que deben subirles la calefacción.

Ramis indica que debe ir al baño, logrando rescatar la ganzúa.

Entretanto, desde el coche que les adelantó sale el hombre que coloca una nueva cadena, disponiéndose a esperar el furgón, armado con un fusil.

De pronto, y en medio de la niebla, Martín pierde de vista al coche de los escoltas, por lo que les pide por radio que reduzcan la velocidad, dejando también de oírlos.

Poco después pinchan al pasar por encima de los pinchos y pierde el control, no sabiendo Martín si atropellaron a algún animal.

Le dice a Montesinos por el walkie que además perdieron de vista a los compañeros, que no le contestan, aunque desde el otro lado ve de pronto las luces.

Montesinos sale para ver qué les ocurrió a los escoltas, tras colocarse el chaleco antibalas.

Dentro, le preguntan a Mihai si eso es cosa suya, diciendo él que su hermano Cosmin le aseguró que no se pudriría en la cárcel, diciendo Ramis que deben echarle una mano, sacando su ganzúa y diciéndoles que puede abrir su celda desde dentro, aunque deben salir con cuidado porque hay una cámara de seguridad, pidiéndoles todos, menos Pardo, un político preso por delitos económicos que les abra.

Martín ve que también Montesinos deja de contestar, por lo que decide salir para investigar, encontrando a Montesinos en el suelo herido y sin conocimiento.

Ve entonces cómo le disparan también a él, y tras hacerse con las llaves del furgón sale corriendo, tratando de repeler los disparos, aunque ignorando a dónde disparar.

Se refugia tras el coche de sus compañeros, que ve que están muertos, dejándole sordo por unos instantes un disparo.

En el furgón se escuchan los disparos, preguntándose qué ha ocurrido.

Corre hacia el furgón, herido en una pierna, trata de llamar a la central al llegar.

Trata también de arrancar, pero no lo consigue, mientras los disparos van impactando contra los cristales, por lo que se refugia en la parte trasera, donde coge unas vendas del botiquín y agua oxigenada para curarse la herida.

Desde dentro escuchan un ruido que parece como de taladro, diciéndoles Martín que de allí no va a salir nadie, diciéndole al rumano que no es tan fácil abrir un furgón blindado, aunque Mihai le asegura que estarán fuera en dos minutos.

En pantalla ven que alguien entró en la cabina y apaga la cámara.

Aprovecha Ramis el momento de confusión para abrir la puerta, con la que golpea a Martín, entablándose una pelea entre ambos, debiendo sacar el policía su arma.

Pardo ve que el suelo está húmedo y huele a gasolina y que comienza a arder su celda.

Empieza a pasar lo mismo en otras celdas, por lo que deben interrumpir su pelea para salvar a Pardo y abrir a los demás, mientras Martín utiliza el extintor, aunque Pardo fallece.

Pero ahora están todos fuera de sus celdas, tratando Martín de retenerlos con su arma, aunque le advierten que ellos son más.

Suena el walkie de Martín, y les habla un hombre que advierte a los presos que el policía que está con ellos tiene la única llave que les permite salir del furgón, por lo que para ser libres deben abrir ellos y que si no abren, morirán todos y les indica que su pistola no tiene balas.

Los presos comprenden que no se trata de los rumanos, diciéndoles que el tipo de fuera quiere algo de allí dentro y que no ha ido a salvarlos

Consiguen reducirlo y desarmarlo, perdiendo las llaves durante la pelea.

Las coge el rumano, al que el Nano golpea con su extintor hasta acabar con él.

Trata de defenderse de los demás y evitar que le quiten las llaves con el extintor asegurando que el tío de fuera los va a matar.

Suena nuevamente la radio, diciéndole el tipo de fuera a Nano que le advirtió que se volverían a encontrar, diciéndoles a los demás que ha ido solo a por el Nano.

Este les dice a los demás que no ha hecho nada, que es un policía que le acusa a él en vez de meterse con sus compañeros que no supieron resolver un caso, contándoles que le echaron del cuerpo por las barbaridades que hacía y que les ha intentado quemar y que ha matado a los demás policías.

El policía les dice que si se lo entregan saldrán vivos, y si no, morirán todos.

El Nano lo llama Miguel y le dice que eso le viene grande, diciéndole el policía que le pregunte qué le hizo al Chino.

El Nano les dice que no saldrán y que le necesita vivo.

Se lanzan todos a por el Nano, y el policía, decidiendo el Nano tragarse la llave.

Fuera, Miguel cambia la rueda pinchada del furgón, tomando luego en su coche una bebida caliente antes de regresar al furgón, donde comienza a cortar cables.

Golpeado con el extintor por Golum, cuando vuelve en sí, Martín se da cuenta de que les han encerrado al Nano y a él, viendo que les cortaron también la calefacción, y aunque se plantean abrirle la tripa al Nano para sacarle la llave, Ramis les dice que no es tan sencillo.

Se apaga también la luz y ven que arranca el furgón, conducido por Miguel.

Ramis trata de negociar a través de la radio, contándoles que encerraron a Martín y al chico, diciéndoles el policía que lo necesita vivo y que a ellos les dejará ir, pues solo quiere hacer justicia y deben confiar en él y en que les dejará marchar.

Rei cuenta que le quedan 9 años, ya que dejó en coma al violador de su hermana.

Martín le pregunta al chico por qué mató al rumano, y dice que porque si abrían estarían todos muertos, pues fue a la cárcel a verle y le amenazó y que el Chino es como su hermano y se crió con él, habiendo sido su abuela como una madre, siendo su única familia.

Ramis les dice que necesitan a alguien que se meta abajo, donde estaban las maletas que sacaron para abrigarse, tratando de buscar algún punto para salir.

Entretanto Montesinos recupera el conocimiento y pese a la gravedad de sus heridas, y tras vomitar, consigue llegar al coche policial, donde están sus compañeros muertos, avisando por radio del asalto, aunque nadie le contesta.

Tras romper el cristal accede al coche de Miguel y encuentra una pistola en la guantera y fotos de una chica y de Miguel y su familia y una noticia en el periódico indicando que continúa la búsqueda del cuerpo de Soledad García.

Será Rei quien baje al maletero tratando de encontrar algún punto débil por el que escapar, aunque Martín les dice que si fuera tan fácil ya estarían muertos.

Ramis le pregunta entonces si no se acuerda de él, que le dice que recuerda que su mujer era muy guapa, aclarándole que él cantó en su boda y les dice que él no piensa volver al talego, que se largará a montar su bar.

Entretanto Rei va quitando tuercas abajo.

Montesinos, conduciendo el coche de Miguel llega a su altura y dispara a las ruedas y llama García al conductor mientras le pide que pare el furgón y le dispara, tratando Miguel de sacarlo de la carretera embistiéndolo con el furgón, aunque Montesinos le dice que dio el aviso.

En la parte trasera del furgón los presos y Martín escuchan los disparos y caen como consecuencia de los bandazos que da el camión, que embiste a Montesinos por detrás hasta que logra que pierda el control y choque contra un árbol.

Debido a los brucos movimientos del furgón, Rei acaba con su cabeza atravesada por uno de los tornillos que trataba él de aflojar.

Miguel baja del furgón y se dirige con su escopeta a su coche, donde Montesinos apenas puede respirar, muriendo al momento.

Se sienta junto al furgón reflexivo, pensando incluso en suicidarse, antes de continuar camino.

Ramis trata de comunicarse con él, aunque ya no les contesta y se preguntan qué hacer.

Cuando se pone en contacto es para decirles que está amaneciendo y se les acaba el tiempo, y le dice al Nano que es su última oportunidad.

Ramis habla con el muchacho y le pregunta por qué lo quiere y le pide que le diga lo que quiere saber para que los saque de allí, aunque él les dice que no sabe qué quiere.

Ramis le dice a Miguel que han hecho lo que han podido, cogiendo Martín el walkie para decirle que no podrá escaparse de eso, diciendo él que no quiere escapar, que solo quiere que le entreguen al Nano, diciendo Martín que no puede entregarle a un tipo para que lo mate, pues la ley no funciona así, dejando el expolicía de escucharlos.

Ven cómo el furgón se detiene, aunque no saben dónde.

Ignoran que Miguel lo ha llevado hasta el centro de un lago helado. Allí baja y realiza varios disparos alrededor del furgón haciendo que se resquebraje el hielo, viendo dentro cómo el furgón comienza a hundirse e inundarse con el agua helada.

Martín le pide a Ramis que les abra, indicándoles que hay una salida de emergencia en la parte trasera bajo los fluorescentes, aunque mientras trata de abrirles pierde la ganzúa.

Trata de encontrarla Golum buceando en el agua helada, logrando regresar con ella cuando apenas pueden ya respirar.

Logra abrirles justo cuando el furgón se hunde totalmente hasta llegar al fondo del lago.

Golum no puede aguantar por el frío y aunque tratan de hacerle reaccionar, muere.

Tras desbloquear la salida de emergencia el Nano bucea hasta esta y logra abrirla y nadar hacia la superficie.

Ramis y Martín, tras comprobar que no pueden hacer ya nada por Golum hacen lo mismo, debiendo Ramis ayudar al policía a salir.

Nano avanza con dificultad por el hielo, viendo a lo lejos cómo Ramis arrastra a Martín, a punto de perder el conocimiento.

Debe de hecho abofetearlo cuando le sucede, e incluso le hace el boca a boca hasta que recupera el conocimiento y vomita.

Miguel, que se había alejado, regresa para buscar al chico, que contento al pensar que ya se libró corre hacia la iglesia del pueblo cercano.

Ramis y Martín escuchan varios disparos en la lejanía.

Ramis le pregunta a Martín qué va a hacer, preguntándole este cómo va a llamar el bar, diciendo que El Fandango, y que lo pondrá en la República Dominicana, deseándole Martín suerte, saliendo Ramis corriendo tras ello hacia el pueblo.

Martin llega poco después, observando cómo los disparos llegan desde lo alto de un casa abandonada, desde donde lo domina todo, no permitiendo que el Nano salga de su escondite y disparando también a Martín al verlo.

Pese a todo, se cuela en la casa desde la que dispara Miguel, al que sorprende por detrás.

Le dice a Martín que se vaya, pues no tiene nada contra él, pidiéndole Martín que se entregue, asegurándole Miguel que lo hará. Que sabe lo que le toca y lo que ha hecho pese a que trató de causar el menor daño posible.

Martín le pregunta qué quiere del chico, contándole que tenía una hija de 13 años, Sole, a la que dejaron salir ese año, por primera vez por la noche, en las fiestas del pueblo.

Ella había estado ensayando con sus amigas un baile.

El Nano y su amigo el Chino la invitaron a chupitos y la violaron, primero uno, luego el otro y luego los dos a la vez y luego usaron colillas alicates y una botella y luego la ataron a un coche que habían robado y la arrastraron y tiraron su cuerpo, sabiendo solo el Nano dónde está.

Lo investigaron, pero no pudieron incriminarle, por lo que en varios meses estará en la calle.

Martín vuelve a decirle que la ley no funciona así.

Él dice que no cree en el sistema, que trató con jueces, pedagogos y psicólogos, pero él va por libre, pues le fallaron todos, pero que él no lo hará y solo necesita saber dónde está para enterrarla, pues se lo prometió a su mujer.

Martín le dice que a lo mejor se equivoca y no fue él, aunque le dice que el Chino se lo confesó todo antes de matarlo.

El chico sale corriendo y Martí se lanza contra él mientras trata de recargar el arma y le ataca con un trozo de cristal que le clava en la mano.

Continúan con su pelea hasta que Martín consigue hacerse con el arma y, aunque lo amenaza con ella Miguel se marcha dispuesto a encontrar al chico.

Martín, con el arma, sale para tratar de detenerlo.

Ve que alcanzó al Nano y lo golpea mientras le pregunta dónde está.

Martín le pide que pare y el chico lo golpea con una piedra.

Martín le pide que pare, viendo cómo llega entonces un helicóptero. De la policía.

El Nano le dice que no se lo dirá nunca y sonríe.

Martín le dispara entonces en la pierna y le apunta a la cabeza mientras le pide que se lo diga.

Lo detiene Martín disparando al aire, momento que aprovecha el Nano para golpear a Miguel con una piedra.

Cuando intenta retomar su interrogatorio, Martín le amenaza con el arma, mientras escuchan al helicóptero policial acercándose.

Viéndose ya a salvo, el Nano se encara a Miguel y le grita que no le dirá nada en su vida.

Martín observa la angustiada cara de Miguel, que sabe que no podrá ya cumplir con su objetivo de enterrar a su hija.

Pero antes de que el helicóptero aterrice, Martín le dispara al Nano a un pie y, una vez que lo tiene en el suelo le pide que se lo diga mientras le apunta con el arma, y, al ver que no le responde, le vuela una mano.

Solo entonces el chico confiesa que la muchacha está en el pozo de la finca de Pardeza.

Miguel llora desconsolado mientras llegan varios coches policiales que los rodean.

Algún tiempo después Martín abre su taquilla y recoge las fotos de sus hijas y su mujer, viendo cómo al lado cambian la placa de Montesinos por la de otro compañero.

Sale tras ello de la comisaría y se aleja.

Calificación: 3
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