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Capitán Kóblic
Capitán Kóblic

Argentina / España (2016) *

Duración: 92 min.

Música: Federico Jusid

Fotografía: Rodrigo Pulpeiro

Guión: Sebastián Borensztein y Alejandro Ocon

Dirección: Sebastián Borensztein

Intérpretes: Ricardo Darín (Tomás Kóblic), Óscar Martínez (Comisario Velarde), Inma Cuesta (Nancy), Marcos Cartoy Díaz (Luis), Rafael Fernández Rosendo (Don Alberto), Juan Bernardo Forteza (Omar / "Súper"), Norberto Daniel Muñoz (Enzo).

Entre 1976 y 1983 la dictadura militar Argentina cometió numerosos crímenes, una de cuyas formas más aberrantes consistía en lanzar prisioneros vivos al mar desde aviones militares. Estos eran los "Vuelos de la muerte".

Junio de 1977. El capitán Kóblic accede a un avión en la zona militar del aeropuerto de Buenos Aires y se pone a los mandos.

Poco tiempo después el mismo Capitán llega a una pequeña población, Colonia Elena, quejándose su esposa de que vuelven a estar en un lugar de mierda como cada destino que tuvo antes.

Él va hasta la estafeta de correos y telecomunicaciones para hacer una llamada a Buenos Aires, a Rogelio un superior al que le dice que quiere volver, pues le queda muy poco para su retiro, aunque tras escucharlo le dice que no está dispuesto y que esperaba escuchar otra cosa de él y que él también tiene límites.

Deja tras ello a su mujer en el autobús, pidiéndole que recuerde lo que debe decir, que se despidió de ella para irse a trabajar y nunca volvió a casa y que está muy preocupada y que les hable de todos los lugares donde estuvo destinado antes, pues ellos no tienen modo de averiguar ese lugar ni de su relación con Alberto, diciéndole ella que es muy triste ese final, advirtiéndole él que no confíe ni en Constantino ni en su mujer.

Tras dejarla, va hasta un hangar en medio del campo, el de Aeroaplicaciones Tejero, donde encuentra a un muchacho al que le explica que es amigo de Alberto, viendo que este llega poco después en una avioneta y lo saluda contento de volver a verlo y asegurándole que puede quedarse allí el tiempo que lo necesite y que le viene muy bien.

Le cuenta que Luis es un buen chico, huérfano que le ayuda y que antes tuvo animales pero se los requisó el comisario que le dice es un cuatrero al que debe tratar de evitar, pidiéndole que no use su coche, sino su furgoneta para no llamar la atención, pudiendo quedarse a dormir allí.

Por la noche y mientras escucha la tormenta recuerda a los jóvenes que se lanzaban desde los aviones.

Se despierta poco después alertado por un ruido y coge su pistola, aunque al salir se da cuenta de que trata de un perro que está herido y al que recoge y cura.

Al día siguiente Luis se encarga de echar en el avión el líquido de fumigar y le pregunta por el perro que dice llamará Zorro, pensando el chico que lo han maltratado.

Tomás pilota la avioneta y fumiga unos campos, notando de pronto, en pleno vuelo que la avioneta falla, por lo que se dirige a la carretera, donde está a punto de chocar con un coche, aunque logra esquivarlo y aterrizar.

Da la casualidad de que el dueño del coche con el que estuvo a punto de chocar es el comisario Velarde, que se ofrece a llevarlo hasta el pueblo para buscar ayuda, pues pasan muy pocos coches por allí.

Le pregunta de dónde viene, pues no lo conoce, contando él que viene de Buenos Aires y le pregunta cuánto se quedará, diciéndole que el tiempo que le necesiten, señalando el comisario que para ser porteño no habla demasiado, aunque le dice que se nota que no es nuevo por cómo solucionó el problema, asegurando él que es pura rutina.

Lo deja a la puerta de la comisaría, mientras él va a llamar para pedir ayuda.

Alberto le dice que trate de estar en paz aunque él reconoce que no es fácil.

Le muestra un encendedor que Tomás reconoce, pues era de su padre, recordando Alberto que cuando su padre se fue de la empresa por la que dio su vida le ofrecieron una gran cantidad de dinero, debiendo para ello firmar unos estudios, y lo que hizo es sacar el mechero y quemar los papeles, entregándoselo al hijo.

Tomás tiene constantes recuerdos de los muchachos lanzados desde los aviones.

Se acerca hasta la gasolinera en la furgoneta para cambiar la bombona siendo atendido por la empleada y mujer del dueño, Nancy, que le dice que le vio unos días antes por el pueblo de compras y que ya vio que lleva la furgoneta de Alberto.

Por la noche va al bar del pueblo, acercándosele una prostituta cuyos servicios rechaza, viendo también a Velarde que le paga la copa.

Al día siguiente se topa en el pueblo con Nancy y aprovecha el encuentro para pagarle la bombona que se llevó el día anterior, siendo observados por el comisario desde la ventana de la estafeta, donde el empleado comenta que pensaría el Súper, si viera a Nancy hablando con el milico.

Al escucharlo, el comisario le pregunta por qué sabe que el piloto es milico, señalando este que lo sabe porque le escuchó hablar por teléfono, y que su nombre es Kóblic, recriminándole el comisario que no le dijera antes que era un milico, viendo cómo mata a su perro porque no dejaba de ladrar.

Kóblic vuelve a la gasolinera, que está sin luz, contándole Nancy que le informaron que tuvo que aterrizar en la carretera, preguntándole él si le gustaría volar, diciendo ella que no, que le gustarían otras cosas, preguntándole él qué cosas, sin saber ella que responder, afirmando que nadie le hizo nunca esa pregunta.

Entre ellos mientras hablan se va generando gran complicidad hasta acabar besándose, aunque luego ambos se piden mutuamente perdón.

El comisario hace llamar a Luis, el muchacho que trabaja con Don alberto y le pregunta por Tomás, a lo que el muchacho, diciendo él que parece un hombre bueno y aunque tienen la avioneta estropeada estuvo arreglando cosas en el hangar, asegurando no haber notado nada raro, pidiéndole que le cuente cualquier cosa extraña que note sobre ese tipo, por nimia que le parezca, pidiéndole que no le cuente a nadie esa conversación.

Velarde acude tras ello a Sauce Grande para hablar con el coronel del acuartelamiento de la región, al que le pregunta si no está satisfecho con el trabajo de su gente, pensando el coronel que quiere pedir mayores comisiones, asegurándole Velarde que no es así, y que quiere saber si fue él el que envió al milico a Santa Elena, no pareciendo este saber nada sobre el militar, sugiriendo Velarde que quizá lo envió alguno de sus compañeros para tratar de hacerse con su negocio y apartarlos a ellos, asegurando el coronel que investigará el asunto.

Omar, el "Súper", el marido de Nancy llega quejándose porque el banco rechazó sus cheques y puede fallarle por ello el camión cisterna, por lo que coge unos documentos y vuelve a marcharse diciéndole a Nancy que no volverá esa noche.

Cuando se marcha Nancy le dice al empleado, Enzo, que no se siente bien y que se va a casa, aunque en lugar de ello sube a su caballo y se acerca cabalgando bajo la lluvia hasta el hangar de Don Alberto, donde es recibida por Tomás, lanzándose ella a besarlo tras bajar del caballo, luego él le ayuda a secarse y acaban haciendo el amor.

Tras ello, Nancy le pregunta cómo fue a parar a ese lugar, diciéndole él que va adonde le lleva el trabajo, señalando ella que es un lugar horrible y está allí porque no tiene dónde ir, pese a que no es de allí, aunque está en Santa Elena desde 10 años atrás.

Entretanto el comisario va a repostar y le pregunta a Enzo por Nancy, contándole que se fue pronto, observando entonces la avioneta, pareciéndole raro que Don Alberto esté volando a esas horas, apuntando Enzo que a lo mejor es el otro piloto.

Y tiene razón, pues en realidad es Tomás que le muestra a Nancy la belleza del paisaje desde el aire.

Esa noche, cuando llega Omar ella simula estar dormida, indicando él que no logró arreglar las cosas y necesita viajar al día siguiente a Buenos Aires y quiere hacerlo ligero, por lo que se dispone a hacer el amor con ella, que le dice que está dormida y le pide que la deje, diciéndole él que duerma y le deje a hacer a él, diciéndole que es su mujer y debe obedecerle, a lo que ella le responde que no es su mujer y lo sabe muy bien, tras lo que se encierra en el baño, haciendo que él monte en cólera y derribe la puerta, tras lo que la lleva de los pelos de vuelta a la cama.

A la mañana siguiente y antes de ir a Buenos Aires para en la comisaría y le dice a Velarde que piensa que Nancy le está engañando, asegurando que descubrirá al amante y lo matará, diciéndole Velarde que él no sabe nada, diciéndole que a lo mejor es solo imaginación suya, aunque si se entera de algo, se lo dirá.

Se pasa luego por la gasolinera y le pregunta a Enzo si hay alguien que aparezca a menudo por allí para hablar con su mujer, respondiendo él que no.

Entretanto, en el pueblo, un hombre, Cosme, habla con Don Alberto y le advierte que el comisario está pidiendo información sobre Tomás.

Cuando llega al hangar le pregunta a su amigo si tuvo algún incidente con el comisario y le dice que está haciendo preguntas, por lo que va a tener que marcharse, diciéndole que tiene un buen amigo en Mendoza al que le va a pedir ayuda.

Le dice que se marchará 3 días, pues va a acudir al cumpleaños de su nieta, y cuando vuelva deberá irse.

Al día siguiente vacía una bombona para tener una excusa para poder ir a la gasolinera a cambiarla, aunque no pueden hablar debido a que está dentro el muchacho de la estafeta, aunque ella le entrega una nota con el cambio.

Se verán poco después en el campo adonde él va con la camioneta y ella a caballo y volverán a hacer el amor.

A su regreso de Buenos Aires Omar vuelve a hablar con el comisario que le dice que tras su visita se quedó pensando, y aunque no tiene pruebas, sospecha de Tomás, pues, dice, lo vio en una ocasión dándole conversación a Nancy, y esta reía sus gracias, diciendo que no entiende por qué sigue en el hangar de Don Alberto pese a que el avión no funciona desde hace días, asegurando Omar que hará que se vaya ese mismo día con los pies por delante, diciéndole Velarde que tenga cuidado, asegurándole que él hará como que no sabe nada.

Tras salir de allí va hasta la gasolinera y le dice a Nancy que matará al piloto y luego se arreglará con ella.

Cuando se marcha ella coge el caballo y sale también hacia el hangar.

Cuando llega a este, Omar agarra a Tomás, al que pilla desprevenido, dado que no lo conocía y lo golpea, amenazándolo con su pistola mientras le pregunta qué le dijo ella de él, aunque antes de dispararle cae él abatido por un disparo de Luisito.

Tomás le dice que se vaya al pueblo y se deje ver, y él se hará cargo de todo.

Cuando llega Nancy en su caballo encuentra a Omar en el suelo, muerto.

Con el cadáver de Omar cargado en el coche de este, Tomás se adentra en el bosque y cava una tumba donde lo entierra, dejando tras ello el coche a la puerta de un supermercado en Loma Rosa, cogiendo él un autobús de regreso.

Cuando al día siguiente el comisario llega a comisaría se extraña de no haya ninguna noticia del Súper, por lo que decide dar aviso, pidiendo que le informen si encuentran un coche con su matrícula.

Ve entonces a Luis por la calle y le pregunta si vio al Súper el día anterior por el hangar, a lo que este le responde que lleva varios días sin ir por allí, ya que está trabajando en el campo.

Poco después llaman a Nancy a la comisaría, recibiéndola Velarde junto con el juez, que le informan que encontraron el coche de Omar en un supermercado en Loma Rosa, y pidiéndole que haga una denuncia por la desaparición de su concubino, ya que ella aclara que no está casada y que además Omar es su tío.

Y tras salir de comisaría vuelve a encontrarse con Tomás en medio del campo, diciéndole este que es muy peligroso para él quedarse allí y que en cuanto vuelva su amigo Alberto debe irse, pidiéndole ella que la lleve, señalando él que mejor deben dejar pasar un tiempo para que se olviden y no sospechen y que cuando sea el momento irá a buscarla.

Cuando este, Alberto llega tras su viaje, encuentra en su hangar al comisario deseoso de interrogarle sobre Kóblic, señalando Alberto que lo único que puede contarle sobre Tomás es que es un amigo suyo, respuesta insuficiente para Velarde, que lo golpea, tras lo que le pone una bolsa sobre la cabeza mientras le pregunta quién es Kóblic y qué hace allí.

Cuando poco después llega Tomás ve el coche de Alberto a la entrada y varias cajas sin colocar, aunque él no está, por lo que lo busca por toda la nave armado con su pistola, aunque sin ningún resultado.

Decide ir hasta la comisaría para denunciar su desaparición, aunque este le dice que no cree que nadie le haya hecho nada, pues todo el mundo quiere a Don Alberto, aunque le comenta que pasó lo mismo con un amigo suyo unos días antes, o sea que hay dos coches de los que se ignora dónde están sus dueños.

Tras la entrevista regresa al hangar, observando un grupo de cuervos que vuelan en círculos sobre el maizal, por lo que se adentra corriendo en este.

Al día siguiente tiene lugar el entierro, al final del cual Luis se acerca a él y le dice que quiere irse con él a Mendoza.

Cuando regresa al hangar encuentra una nota pegada en el cristal que anuncia un rodeo que se celebrará en un lugar cercano.

Acude al evento siendo contactado por otro capitán, Sánchez Ligure, que le dice que dieron con él gracias a un coronel que le estaba investigando, diciéndole que entiende que pasó por un momento de debilidad, pero que no cree que le merezca la pena perderlo todo a solo unos meses de su retiro por una tontería que le está llevando a tener que vivir ocultándose, asegurándole que le van a dar una oportunidad, bastando con que se presente al día siguiente a primera hora en el cuartel, pidiéndole que no deje pasar esa oportunidad.

De vuelta al hangar quema todas sus pertenencias mientras recuerda los hechos que le llevaron a esta situación, aquel momento en el avión en que llegados al lugar donde debían lanzar al mar a los jóvenes opositores él se negó a abrir la compuerta, lo que supuso que uno de los paramilitares lo relevara del mando, poniendo a su segundo a cargo del avión, observando desde el lugar donde le dejaron retenido cómo lanzaban a los jóvenes al mar sin poder hacer nada.

A la mañana siguiente instruye a Luis, que saldrá en breve conduciendo su coche en el que llevará al perro, diciéndole que debe seguir escrupulosamente la ruta que él le indicó para evitar que le paren en ningún control, y que si cuando se haga de noche él no ha llegado que abandone el coche y regrese en autobús.

Luego se afeita y se pone su lustroso traje de capitán de la fuerza aérea y con la camioneta se acerca hasta la comisaría, allí espera a que Velarde salga, diciéndole este cuando lo hace que las cosas fueron ya demasiado lejos y que es mejor que las dejen estar, aunque en vez de ello Kóblic saca su pistola y le dispara al comisario a la cabeza, tras lo que se aleja de nuevo en la camioneta mientras con timidez algunos vecinos se acercan curiosos hasta el cadáver.

Poco después llegan hasta el hangar tres hombres fuertemente armados entre los que se encuentra el hombre que iba en el avión aquella noche y que le destituyó en el mando.

Los tres se cuelan en el hangar buscando a Kóblic, y cuando están junto a la avioneta esta comienza a expulsar el líquido que utilizan para fumigar haciendo que los tres hombres caigan al suelo ahogados por el veneno, momento en que sale Kóblic de la avioneta con una máscara y les termina de dormir con cloroformo.

Tras quemar su uniforme, Kóblic sale con la avioneta, lanzándose a tierra con un paracaídas mientras la avioneta sigue con el piloto automático hasta adentrarse en el mar, llevando maniatados y aún sin conciencia a los tres hombres que iban a por él.

Por su parte Tomás es recogido por Luis en el coche y siguen su camino.

Calificación: 3