Te cuento la película Te cuento la película
Portada Películas Años Directores Novedades
Cold war
Cold war

Zimna wojna (2018) * Polonia / Gran Bretaña / Francia

          También conocida como:
                    - "Guerra fría" (México / Colombia)

Duración: 88 min.

Música: Marcin Masecki

Fotografía: Lukasz Zal

Guion: Pawel Pawlikowski Janusz Glowacki y Piotr Borkowski

Dirección: Pawel Pawlikowski

Intérpretes: Joanna Kulig (Zuzanna Licho? / "Zula"), Tomasz Kot (Wiktor Warski), Borys Szyc (Lech Kaczmarek), Agata Kulesza (Irena Bielecka), Jeanne Balibar (Juliette), Cédric Kahn (Michel).

Wiktor Warski e Irena Bielecka viajan por toda Polonia grabando la música del folklore popular y recogiendo a jóvenes a los que incorporarán a un grupo que actuará con apoyo del estado, representado por Kaczmarek Lech, que les acompaña por ello.

Polonia. 1949

Llegan dos camiones cargados con jóvenes que pasarán a vivir en el antiguo palacio de los terratenientes, donde les formarán musicalmente.

Entre los muchachos se encuentra Zula, que le pregunta a otra chica qué cantará, respondiéndole esta que una canción del sur, pidiéndole ella que se la cante y, como la conoce le dice que podría funcionar para dos voces, por lo que realizan juntas la prueba.

Cuando acaban, Wiktor, el profesor le pregunta Zula si puede cantar sola, interpretando una canción que dice oyó en una película rusa.

Le pregunta qué tal se le da el baile, diciendo ella que conoce los pasos básicos, pero que puede aprender.

Pero Irena no parece tan impresionada y le indica que la otra chica tenía una voz más pura, diciendo él que Zula tiene algo más. Energía y actitud.

Los observan luego mientras bailan fuera, indicando Irena que Zula es una descarada al ver cómo va sacando a bailar a varios chicos, y recordando que ni siquiera es del sur, sino de Polonia central y además estuvo en prisión por haber matado a su padre, aunque todavía no hay una sentencia definitiva.

Pero pese a todo Zula será una de las elegidas para los bailes populares.

Wiktor la lleva a hacer otra prueba de canto a su despacho y le pregunta por qué estuvo en la cárcel, indicando ella que su padre la confundió con su madre y que ella le mostró la diferencia con un cuchillo, aunque le aclara que sobrevivió.

La chica le pregunta si está interesado en ella porque tiene algún talento o en general.

Varsovia. 1951

Después del periodo de preparación, cantan algunas de las canciones populares que recogieron, ataviadas también con trajes regionales en un teatro y bailan vistosamente.

El gerente, Kaczmarek reconoce que no creía mucho en lo de la música popular, pero que quedó impresionado, pues han hecho algo hermoso, por lo que le dice al profesor que es un verdadero genio.

Durante la recepción posterior, Zula observa sin quitar ojo al profesor y poco después hacen el amor.

El éxito es tal que deciden hacer del grupo la representación principal del país, aunque el ministro les indica que deben introducir en el repertorio algo relativo a la reforma agraria, a la paz mundial y a sus amenazas y un número fuerte sobre el líder del proletariado global, algo que apreciarán y recompensarán, indicándoles que quizá puedan en el futuro visitar Budapest, Moscú, Berlín o Praga.

La profesora Bielecka indica que el repertorio se basa en el verdadero arte popular y por ello no deben introducir elementos ajenos.

Pero el gerente de operaciones, Kaczmarek indica que lo harán.

En su siguiente actuación Irena asiste como espectadora al espectáculo, observando cómo al final hacen un canto de loa a Stalin, por lo que se marcha mientras los demás aplauden.

Kaczmarek informa a Wiktor de que irán a Berlín para participar en el festival juvenil de diciembre, pensando que eso les ayudará a reforzar la amistad con el estado soviético, aunque se queja de una de las chicas, que desentona con el resto del coro, que él considera es el reflejo de la gente polaca típicamente eslava y Janicka desentona, ya que es morena, sugiriéndole a Wiktor que al menos deberían teñirla.

Tumbados sobre la hierba, Zula, le dice a Wiktor que siempre estará con él en todas partes hasta el fin del mundo, aunque le advierte que está siendo informante sobre él a Kaczmarek, con el que se ve todas las semanas, aunque le asegura que no está diciendo nada que pueda hacerle daño.

El gerente le pregunta qué hacía durante la guerra y si escuchaba Radio Europa Libre o si tiene dólares o cree en Dios.

Él se enfada al enterarse de la traición, pero ella dice que tiene que hacerlo, pues tiene una sentencia en suspenso y además no le habrían dejado entrar y que si hubiera querido fastidiarle ya lo habría hecho, tras lo que, viendo que él no la escucha se acaba lanzando al agua, donde canta, tirada boca arriba, por lo que Wiktor regresa junto a ella, y la ayuda a secarse junto a una llama.

Mazurka viaja con los participantes en el festival juvenil que actuarán en Moscú, Varsovia y Berlín.

Al llegar a este último destino, Kaczmarek advierte a todos de que, al estar tan cerca del enemigo, deben estar más vigilantes y ser responsables unos de otros.

Wiktor y Zula se abrazan en el tren y hablan de sus planes. Calculan que deben atravesar 400 metros y para ello necesitan 10 minutos y él le indica dónde la esperará.

Pero ella se muestra insegura y le pregunta qué hará ella en Francia, pues no habla francés ni ningún otro idioma, diciéndole él que estarán juntos y lo aprenderá, pues tiene buen oído y talento.

Berlín Oriental. 1952

El grupo actúa bajo las órdenes de Wiktor, que tras ello se marcha hacia el control fronterizo con su maleta.

Kaczmarek ve a Zula en el camerino mientras sus compañeros están fuera en la fiesta posterior, y, le dice, los camaradas desean conocerla.

Wiktor avanza hacia el límite del sector soviético y la espera.

Pero Zula está con Kaczmarek, que se la presenta a sus colegas alemanes e incluso baila con alguno, aunque se muestra muy seria y bebe.

Entretanto Wiktor espera durante mucho tiempo, hasta que, tras comprender que ella no aparecerá, decide cruzar solo al otro lado.

París. 1954

Wiktor toca con un grupo de jazz en la sala L'Eclipse.

Tras la actuación va a un bar, donde tras varias horas la camarera le indica que van a cerrar y que no cree que la chica a la que espera vaya a llegar.

Pero justo entonces aparece Zula.

Él le pregunta cuánto tiempo estará en París, diciéndole ella que regresarán al día siguiente, preguntándole cómo le va por allí a él, contándole que arregla, compone y toca en un club.

Le pregunta si está con alguien, diciendo él que sí, contándole Zula que ella también, aunque cuando él le pregunta si es feliz no contesta.

La acompaña a su hotel, preguntándole por qué no apareció aquel día, diciéndole ella que sintió que no lo lograrían porque ella era peor que él, asegurándole que a ella el amor la hubiera llevado a no huir sin él.

Ella le pide que le deje lejos del hotel y se despiden, aunque poco después regresa y se besan, antes de marcharse nuevamente.

Él regresa a casa y su pareja le pregunta si ha estado con putas, indicando él que no puede permitírselas, aunque le dice que estaba con la mujer de su vida.

Yugoslavia. 1955

Wiktor acude a un teatro en que va a actuar Mazurka, y donde saluda a Kaczmarek, que le cuenta que tienen un nuevo repertorio.

Wiktor aplaude la actuación en que puede volver a ver a Zula, aunque a la salida hay dos hombres que le observan y que le retienen, obligándolo a subir a un coche.

Cuando pregunta a dónde le llevan, le dicen que a Moscú, recordándoles él que fue a Yugoslavia de forma legal y con visado y que es residente en Francia, no siendo ya polaco, aunque ellos le dicen que lo saben y le dicen que no se preocupe, que no lo llevan a Moscú, sino a Zagreb, y que desde allí podrá ir adonde desee.

Le dicen que el polaco quería que le enviaran a Varsovia, pero solo le llevan a la estación, donde le suben a un tren.

Él pide que le dejen quedarse una noche para estar con la mujer de su vida, diciéndoles ellos que la alternativa es volver con ella a Varsovia.

Le dejan en el tren que parte en cuanto suben.

Zula ve, en su siguiente actuación, el sillón de él vacío.

París. 1957

Wiktor graba la banda sonora de una película, cuando de pronto se abre la puerta del estudio y aparece Zula.

Le cuenta que se ha casado, pero que lo hizo por ellos, aunque no fue por la iglesia y ahora tiene un apellido siciliano, Gangarossa-Lichon.

Le pregunta a él si está casado, diciéndole él tras besarla, que estuvo esperándola.

Tras hacer el amor hacen un viaje nocturno en barco por el Sena y van luego a un bar.

Pronto aparecerá junto a él en L'Eclipse cantando una de las canciones tradicionales de su repertorio.

Comparten la buhardilla de él y ensayan para un disco que hará ella, aunque no le gusta que la canción la tradujera Juliette, la poeta que fue novia de Wiktor antes.

Acuden luego a una fiesta de Michel, productor cinematográfico y amigo de Wiktor.

Una vez en la fiesta, Zula se dirige a Juliette para hacerle algunas preguntas sobre el significado de su canción.

Juliette, por su parte, le pregunta si le gusta París, opinando que debe ser un shock para ella estar en un sitio con tantas tiendas, cines, cafés y restaurantes, a lo que Zula le responde que tenía una vida mejor en Polonia, preguntándole ella por qué se escapó entonces, aclarándole ella que no se escapó, que se fue legalmente tras casarse con un italiano.

Wiktor la ve hablando luego con Michel, riendo y bromeando, aunque poco después va a hablar con Wiktor y le pregunta qué le contó a Michel, pues este sabe que fue una informante, que fingió ser del sur, que mató a su padre o que bailó para Stalin en el Kremlin, diciendo él que lo contó porque así la resaltó y la hizo más interesante.

Pero ella no lo entiende, y menos que dijera que su marido era un aristócrata, cuando era solo un cristalero.

Todo esto la hace sentir que no encaja, por lo que entra al servicio con una botella, yendo luego a L'Eclipse, donde luego ella, aburrida, sigue bebiendo, para salir a bailar alocadamente con todos, para acabar subida a la barra.

Wiktor debe llevarla a casa, diciéndole ella que en Polonia era diferente, pues allí era alguien importante.

Graban finalmente la canción, saliendo poco después el disco.

Pero ella no se siente feliz y le cuenta a Wiktor que Michel es un maestro que lo hace todo bien como los franceses y que, de hecho, hicieron el amor seis veces en una noche a diferencia de un artista polaco en el exilio.

Wiktor la abofetea al escucharla.

Poco después Zula desaparece.

Wiktor va a casa de Michel y la recorre pese a que su amigo trata de evitarlo, hasta llegar al dormitorio, donde ve que hay otra joven.

Le pide perdón por la intromisión y le pregunta qué hizo con Zula, contestándole Michel que nada, que regresó a Polonia.

Llama desde un teléfono público a su ciudad, Bialaczow y pregunta por Zuzanna Lichon, aunque no logra dar con ella.

Acude a la embajada, pero le dicen que el embajador le dice que no sabe cómo pueden ayudarle, pues ya no es polaco y no entiende por qué trata de volver, respondiéndole que es polaco, recordándole el embajador que escapó, los traicionó, mintió sobre ellos y abandonó a jóvenes que confiaban en él.

Le propone como solución que, aprovechando su buena posición en los círculos artísticos franceses colabore con su país.

Polonia. 1959

Zula acude a ver a Wiktor a un campo de concentración donde estuvo condenado a 15 años por haber cruzado la frontera ilegalmente dos veces y por espiar para los británicos, observando su mano destrozada por las torturas.

Ella le dice que le esperará, diciéndole él que se busque a otra persona, aunque ella asegura que lo sacará de allí.

1964

Wiktor acude a una actuación de Zula, ahora cantante de música ligera.

Mientras actúa habla con Kaczmarek que le presenta al hijo que tuvo con Zula.

Le pregunta a Wiktor si volverá a la música, mostrándole él la imposibilidad, debido a cómo tiene su mano.

Kaczmarek le dice que se alegra de que lograra salir y que lo consiguieron gracias a que el viceprimer ministro es vecino suyo y amigo.

Lo anima s ello a hacer en polaco el disco que hizo en Francia para ayudar a Zula y porque le servirá también a él.

Cuando Zula baja del escenario la ve totalmente alcoholizada, yendo a vomitar.

Él va a buscarla al servicio y le pide que se la lleve lejos de allí, diciendo él que para eso ha ido.

Van juntos en autobús hasta la vieja iglesia abandonada y medio destruida, y frente a su altar él dice que la toma como esposa y le promete que no la dejará hasta que la muerte los separe, repitiendo ella la fórmula.

Tras ello cogen las pastillas que habían preparado sobre el altar y se las toman.

Ella le dice que es suya para siempre y se besan.

Esperando el final se sientan en un banco, bajo un árbol mientras anochece, proponiéndole Zula ver el paisaje del otro lado, retirándose juntos.

Calificación: 3
Te cuento la película