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Contratiempo

España (2016) *

Duración: 104 min.

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Xavi Giménez

Guion: Oriol Paulo (Colaboración Lara Sendim)

Dirección: Oriol Paulo

Intérpretes:Mario Casas (Adrián Doria), Ana Wagener (Virginia Goodman), José Coronado (Tomás Garrido), Bárbara Lennie (Laura Vidal), Francesc Orella (Félix Leiva), Paco Tous (Conductor), Iñigo Gastesi (Daniel Garrido), San Yélamos (Sonia).

Una mujer, Virginia Goodman llega a un edificio muy vigilado y llama a la puerta de Adrián Doria al que le indica que la ha enviado Félix, su abogado.

Mientras él termina de vestirse escucha en televisión la noticia del funeral de la fotógrafa Laura Vidal, presuntamente asesinada por su amante Adrián Doria que acababa de ser galardonado a los premios europeos a la innovación y desarrollo empresarial como el emprendedor del año.

Adrián le dice que la esperaba más tarde, diciéndole ella que surgió un imprevisto y no pudo ponerse en contacto con Félix, explicándole Adrián que está de viaje tras una pista que podría cambiarlo todo.

Virginia le explica que ha surgido algo nuevo que Félix ignora, pues es posible que lo citen a declarar esa misma noche según una de sus fuentes en el juzgado al haber encontrado la fiscalía un testigo de última hora que podría dar un giro a su caso, disponiendo tan solo de 3 horas para aclarar las lagunas de su declaración, y deben pulir los detalles, pues con ellos puede convencer al mundo de que es inocente, asegurando no haber perdido ni un solo caso delante de ningún juez.

Le dice que la policía le vigila las 24 horas, disponiendo de 180 minutos antes de que decreten su ingreso en prisión.

Empieza preguntándole qué hacían él y la muerta en ese hotel.

Adrián le cuenta que Laura y él llevaban unos meses viéndose y alguien que lo descubrió los chantajeó pidiéndoles 100.000 Euros y los citaron allí y estaba dispuesto a pagar, pues no deseaba divorciarse de Sonia.

Virgina le pregunta por qué ese hotel en medio de la montaña y de la nieve a 300 kilómetros y por el mensaje que recibió en su móvil.

Recibieron un mensaje amenazando con contarlo todo y los citaron en la habitación 715 del hotel Bellavista con el dinero, pero un mensaje en el móvil de ella les hizo ver que era una trampa y decidieron irse, aunque cuando iban a hacerlo alguien lo sorprendió por detrás y le dio un golpe contra el espejo dejándolo inconsciente.

Cuando despertó escuchó los golpes de la policía en la puerta, y cuando se dirigía, aún aturdido esta observó una figurita de bronce con manchas de sangre.

Los policías ordenaron a una empleada abrir la puerta, viendo él justo en ese momento a Laura en el suelo del baño y cubierta de billetes. Trató de auxiliarla, pero vio que estaba muerta y el suelo y la bañera cubiertos de billetes.

Cuando abrieron, y mientras le apuntaban y pedían que pusiera las manos en alto él insistía en que no había hecho nada, aunque se abalanzaron sobre él y lo esposaron.

Virginia le recuerda que según el informe policial ningún testigo vio salir a nadie por la puerta de la habitación, que además estaba bloqueada por dentro con una cadena ni se pudo abrir la ventana desde dentro porque durante el invierno quitaban las manecillas, por lo que él piensa que el asesino debía estar ya dentro cuando llegaron y prepararon el escenario del crimen para inculparle y que la policía pensara que él intentó comprar a Laura para que no deshiciera su matrimonio, y como ella se negó, acabó con ella.

Y lamentablemente y debido a ello su mujer lo dejó y se llevó a su hija, aunque la policía no cree que exista nadie en su entorno que desee su caída.

Ella le dice que hay clientes que colaboran llegando hasta donde no desean y otros que desean que les salve sin ensuciarse, asegurándole que ni habrá salvación sin sufrimiento ni es más listo que ella, tras lo que le muestra un periódico donde hablan de la desaparición de un joven en Bierge, Daniel Garrido, y ella le dice que a lo mejor el nuevo testigo tiene algo que ver con esa información.

Vuelve a preguntarle si sabe quién era el hombre que estaba en la habitación, insistiendo él en que no lo sabe, pidiéndole ella que no le mienta más.

Adrián le cuenta que todo comenzó 3 meses atrás. Estaba entonces con Laura en una cabaña, aunque Sonia, su mujer, creía que estaba en París, diciéndole por teléfono que saldrá hacia el aeropuerto y llegará en unas horas a casa, viendo antes de salir un video de su hijo que le envió su mujer.

Mientras regresan, Laura hace fotos del paisaje que luego mira en la máquina, en la que ve además otras de ella y Adrián en la cama, decidiendo Adrián acortar adentrándose por una carretera secundaria de montaña en vez de seguir lo que le marca el GPS.

Le muestra a Laura su arrepentido por tener que pasarse el día mintiendo, aunque ella le dice que cuando están juntos no mienten y además lo suyo es perfecto, pues él no quiere dejar a Sonia, ni ella a Bruno, aunque él insiste en que no se puede tener todo, que siempre hay que sacrificar algo y que lo que están haciendo está mal.

Se distrae durante un momento mirándola y cuando vuelve la vista a la carretera salta un ciervo delante de ellos justo cuando de frente venía otro coche, por lo que da un volantazo y pierde el control del coche durante unos segundos, aunque consigue dominarlo y que no ocurra nada, al contrario que al otro coche, que para evitar ser embestido se salió de la carretera y chocó contra un árbol.

Adrián sale para ver lo que le ha ocurrido al otro conductor, observando que ha muerto, por lo que se dispone a llamar para pedir ayuda, impidiéndoselo Laura que le dice que no fue culpa de ellos, sino del ciervo y de que el chico iba sin cinturón y con el móvil y si interviene la policía perderá su vida con Sonia, su hijo y su carrera.

Decide hacerle caso, pero cuando regresan al coche ven que este no arranca, apareciendo entonces otro coche, decidiendo disimular.

Laura corre al coche del muerto, apaga el motor y coge sus papeles de la guantera y cuando el otro coche para le dicen que fue un pequeño golpe y están arreglando el parte. Les pregunta si quieren que llame a una ambulancia, aunque le dicen que están bien.

Pero suena entonces el móvil del muerto y ella finge que es el suyo y corre a cogerlo y simula hablar con su seguro, aunque lo que hizo realmente fue colgar.

Cuando el hombre se va, ella dice que deben deshacerse de él, metiendo el cuerpo en el maletero e indicando ella que se quedará allí para pedir ayuda, mientras él se ocupa del cuerpo y después pueden dejar de verse si es lo que desea.

Adrián cuenta que condujo durante casi una hora mientras se preguntaba por qué estaba allí en vez de con su familia y reflexiona en que, si no hubiera estado con Laura, o no se hubieran dormido, o no hubiera tomado el desvío, nada habría ocurrido.

La abogada le pregunta qué hizo con el coche, contándole que lo sepultó hundiéndolo en un pantano tras internarse por el bosque, aunque se asustó al escuchar un ruido, viendo que se trataba solo de un ciervo.

Luego, mientras el coche se hundía en el agua pensaba en las palabras de Laura de que había sido un accidente y al chico ya no podían ayudarle ni tenía futuro y ellos sí.

Llamó luego a Laura con una tarjeta de prepago y le dijo dónde estaba y esta lo recogió, diciéndole que fue todo horrible.

Le cuenta que mientras trataba de llamar a pedir una grúa llegó otro coche y el conductor, que se presentó como Tomás Garrido, le dijo que había trabajado como ingeniero de su marca y ahora tenía un taller, comprobando que se trataba del sistema de arranque, y ofreciéndose a ayudarla remolcándola hasta su casa donde se lo resetearía y se lo tendría listo en un par de horas, aunque al ver que ella no parecía muy decidida le propuso llamar a una grúa, aunque ella prefirió la otra solución.

Por el camino, Tomás le cuenta que su mujer era profesora de literatura, pero por un cáncer tuvo que dejarlo y se fueron a vivir allí porque era una zona más tranquila.

Le pregunta a qué se dedica ella, que le miente diciéndole que tiene una librería y que se llama Raquel.

Él le dice que le gusta mucho leer, sobre todo teatro, y que así conoció a su mujer, en un grupo de teatro al que en realidad él se había apuntado solo para ligar.

La llama Bruno, su marido y ella le dice que va a retrasarse por un problema con el motor - él cree que va en avión - y le pide que lo avise para ir a buscarla cuando llegue, aunque ella le dice que no es necesario.

Cuando llegan a casa de Tomás, le presenta a Elvira, su mujer, que observa que tiene sangre en una mano, aunque ella le dice que no tiene herida y debe ser del ciervo.

Mientras Tomás repara el coche toman un té, contándole Elvira que tuvo a Daniel casi a los 40 y que le cambió la vida y le muestra una fotografía de este, que, le dice, está a punto de llegar, reconociendo ella en la foto al muchacho muerto.

Recibe entonces Elvira una llamada de una amiga de Daniel que le dice que no está con los amigos como ella creía, por lo que empieza a preocuparse.

Entra entonces Tomás que le dice que ya reseteó el ordenador y va perfectamente y le pregunta si se quedará a cenar con ellos, respondiendo ella que es muy tarde.

Oye cómo Elvira habla con Tomás de su hijo preocupada, y ve que se dispone a llamarlo, dándose cuenta entonces Laura de que tiene ella su teléfono, decidiendo esconderlo entre los cojines, de modo que cuando suena y sus padres van a buscarlo lo encuentran allí y piensan que se lo dejó olvidad, algo que le extraña a la madre, que asegura que Daniel nunca sale sin su móvil, aventurando su padre que se le caería sin darse cuenta.

Laura se marcha a continuación, resultándole muy rara a Tomás su actitud.

Cuando le cuenta lo ocurrido a Adrián este se pregunta qué harán, proponiendo ella algo, aunque advirtiéndole que depende de él.

Tras aceptar llevan el coche a un desguace para hacerlo desaparecer sin que constara en ningún registro, y luego, y frente al desguace se despidió de ella en un bar acordando que esa sería la última vez que se verían.

Cuando llegó a Barcelona denunció la desaparición de su coche fingiendo que se lo robaron mientras estaba en París, diciéndole a Sonia que pasaría la noche en su piso de la ciudad, aunque no pudo dormir, pues se sentía un fraude, que había conseguido llegar a lo más alto en 10 años, y que en una fracción de segundo podría perderlo todo.

Al día siguiente fue a trabajar. Llevaban más de un año tratando de cerrar un acuerdo con una empresa china y no podía dejar el asunto.

Con su mujer todo fue bien, pero tras la cena vio en televisión la noticia de la desaparición de Daniel. Al que familiares y amigos buscan por el bosque cercano, temiendo que tuviera un accidente y el coche estuviera oculto en algún barranco.

La cara del padre se le quedó grabada y se juró que aquel sería su último error.

Virginia recibe una llamada y le cuenta a Adrián que deben darse prisa, pues llegó ya al juzgado el testigo de la fiscalía, señalando él que debe hablar con Félix.

Lo llama, contándole este que acaba de llegar al aeropuerto de Bilbao, explicándole Adrián que Virginia ya está allí, porque cree que la fiscalía se les pudo adelantar.

El abogado le dice que volverá esa noche en el último vuelo y le pide que le pase con Virginia, que le cuenta lo del testigo, diciéndole Félix que deja el tema en sus manos, y le pide que le mande los detalles por escrito, pues está detrás de algo que puede resultar definitivo para el caso y le dice que en dos horas la volverá a llamar.

Prosiguen tras ello con el interrogatorio, contando él que a partir de ese momento se centró en su vida, hasta que, estando reunido para cerrar el asunto con los chinos llegó la policía, algo que Virginia ya sabe pese a no constar en ningún expediente.

Los policías habían encontrado en Bierge los restos de dos colisiones a 5 kilómetros de la casa de Daniel, aunque no tuvieron partes de ninguno de los siniestros, diciéndole la policía que el padre del chico recogió a una desconocida el día en que el chico desapareció, mostrándole un retrato robot de la mujer, que él dice desconocer.

Félix les pregunta qué le importa a su cliente aquello, ya que él estaba en París, respondiéndole que la mujer conducía un BMW con la matrícula del de Adrián, recordando el abogado que el coche le fue robado del aparcamiento ese fin de semana, si bien Doria no puede aportar la tarjeta del aparcamiento, señalando que la perdió.

El abogado consigue salir sin problemas, pero luego le dice a su cliente que lo ve muy nervioso y le pregunta si tiene algo que ver con la desaparición del chico, debiendo él responderle que no, pero que no estuvo en París, sino con una mujer, regañándole el abogado por no haberle contado todo.

Adrián le dice que va a necesitar también el expediente policial, pues no desea que quede rastro que pueda perseguirle, diciéndole el abogado que él se ocupará.

Días más tarde la policía comprobó que había estado en París y olvidó el asunto.

Adrián le dice que no habría llegado tan lejos si no fuera por Laura.

Virginia le dice que sabe que contactó con ella, reconociendo él que lo hizo, aunque no de inmediato, sino que la llamó desde la cabina del puerto, días después sin darse cuenta de que había cámaras, y lo hizo cuando vio hasta dónde podía llegar.

Lo comprendió cuando escuchó un día en los informativos que la policía barajaba la hipótesis de que Daniel Garrido hubiera fingido su desaparición para fugarse tras apoderarse de 50.000 Euros de la sucursal bancaria donde trabajaba tras el desvío de pequeñas cantidades de cuentas de sus clientes, y fue entonces cuando la llamó, citándolo ella en 4 horas en el bar de delante del desguace.

Allí le mostró que tenía la cartera de Daniel y aprovechando unos días en que su marido se quedó en casa ella cogió sus llaves y su equipo informático y con la documentación de Daniel realizó varias acciones.

Pero a Virginia le cuesta creer que Laura, además de fotógrafa, fuera experta informática en sistemas bancarios, contándole Adrián que Laura conoció a su marido cuando era empleada del banco, aunque Virginia le dice que la informática avanza a grandes pasos, especulando Adrián con que a lo mejor Bruno la ayudó, pues cuando quería algo tenía un gran poder de seducción.

Laura le dijo que no debía preocuparse, pues si hubiera dejado algún rastro no estarían allí y le dice que hicieron lo correcto, advirtiéndole que si cae ella, caerá él también.

Adrián pide que no le amenace, diciéndole ella que no lo amenace él a ella, pues tiene fotografías que demuestran que no estuvo en París, marchándose tras ello.

Y mientras estaba en el bar vio de pronto enfrente al hombre con el que se cruzaron el día del accidente, aunque volvió a desaparecer al instante.

Consiguió que su empresa entrara en Asia de la mano del gigante tecnológico más potente y le concedieron el premio anual como emprendedor, lo que le supuso entrar en el huracán mediático, siendo el hombre del momento pese a estar roto por dentro.

Durante la celebración de su premio le avisaron de que un periodista que le conoce desea hablar con él, viendo al salir que no era quien le dijeron, sino Tomás Garrido, que dice, desea hacerle unas preguntas.

Tomás le dice que sabe que su hijo no es un ladrón y que está muerto y alguien se está riendo de él y de su mujer, contándole que el día que estuvo en comisaría, también estaban allí él y Elvira.

Le comentaron al comisario que su hijo había utilizado su móvil hasta poco antes de que Tomás recogiera a esa mujer en la carretera, por lo que era imposible que el móvil estuviera en casa a menos que ella lo llevara y además se fijó en que ella ajustó el asiento antes de arrancar, por lo que deduce que no iba sola y mintió para protegerse o para protegerle a él, estando convencido de que ocultaba algo.

Al pedirle fuego observó que le dejó el mechero que vio él en el coche y le dijo que esa mujer ocultaba algo y él también, insistiendo Adrián en que él estaba en París, aunque Tomás cree que unos billetes de avión y una reserva de hotel no demuestran nada y que creyeron a la policía hasta que apareció la noticia del desfalco, algo que aseguraban era un montaje.

Su mujer se hundió al entender lo que significaba y estuvo internada mientras él tiró del hilo de la única pista que le quedaba, que era él, y descubrió todo lo que podría perder por un contratiempo si descubrían que no estuvo en París sino con otra mujer.

Tomás volvió a contárselo a la policía, pero siguieron sin creerle y se dio cuenta de su poder, aunque asegura que él no le tiene miedo, pues cuando desaparece tu hijo sin que a nadie le importe dejas de tener miedo, y le pide que le diga dónde está su hijo.

Adrián le asegura que se confunde, estando Tomás seguro de que se deshizo de él tras matarlo, y se lo pregunta de padre a padre, diciéndole que su mujer y él saben que su hijo está muerto y solo quieren que aparezca para enterrarle.

En ese momento aparecen los miembros de seguridad tras descubrir su falsa identidad y le piden que se marche, aunque antes le dice que no dejará que se salga con la suya.

La policía lo detuvo, pero no lo relacionó con él porque Félix ya había conseguido limpiar su nombre del caso de su hijo.

A partir de ese momento no volvió a saber nada de aquel hombre.

Virginia piensa que el asesinato de su amante parece una consecuencia directa de la muerte de Daniel Garrido, aunque para la policía figura un solo asesinato ya que tiene un solo cadáver y su sospechoso es él, pero ella cree que los Garrido los creen culpables a él y a su amante, y muerta esta, solo les queda él y cree que todo ello les lleva al misterio del supuesto asesino de Laura, que Virginia cree que es alguien relacionado con Daniel Garrido.

Adrián aventura que hay alguien que sabía más que los padres. El conductor que se topó con ellos y que podría querer chantajearles y les citó en el hotel.

Adrián le cuenta que recibió una carta remitida por Daniel Garrido y dentro una foto de un pantano y una grabación de alguien con la voz distorsionada diciendo que sabía qué hicieron él y su amiguita y exigiéndole 100.000 Euros a cambio de su silencio.

Debían acudir a la estación del tren cremallera de Bierge, contándole allí a Laura al volverse a ver que recibió el sobre, enviado desde Bierge tres días antes, mostrándole la foto recibida, preguntándole ella si es del lugar donde lanzó el coche, diciendo él que si no lo es se parece mucho.

Virginia le dice que su relato tiene un enorme agujero, pues no cree que aquel hombre supiera tanto, diciendo él que escuchó un ruido al lanzar el coche y pudo ser aquel hombre, ya que pudo ser que Laura no lo convenciera, aunque Virginia piensa que trata de refugiarse en el conductor chantajista para que nadie piense en Daniel.

Le hace tras ello tres preguntas que considera claves: qué sentido tenía el mensaje incriminatorio que recibió en su móvil, por qué, si el chantajista deseaba conseguir dinero no se lo llevó y cómo pudo entrar y salir de la habitación como un fantasma.

Adrián le pide que sea ella quien dé una teoría.

Empieza su relato en la estación de Bierge, cuando a las 5 recibieron la llamada del chantajista y lo cogió Laura, diciéndole su interlocutor que les esperaba en el hotel Bellavista, al que solo se podía acceder en el tren cremallera, habiéndoles reservado la habitación 715, debiendo dejar además el móvil en la papelera junto al teléfono.

Subieron en el tren cremallera y se adelantó Laura, que preguntó por la habitación reservada a nombre de Adrián Doria, a la que subió con cierto recelo, avisando una vez allí a Adrián, que esperaba abajo y una vez juntos esperan nerviosos.

Le llegó entonces un mensaje desde el móvil de ella diciéndoles su interlocutor que iba a contarlo todo, diciendo que estaban en la habitación 715 del hotel Bellavista, diciendo ella que era una trampa, por lo que decidieron marcharse.

Pero alguien lo sorprendió antes y lo golpeó contra el espejo dejándolo sin sentido y yendo tras ello a por Laura que repetía que ella no había sido antes de ser golpeada.

De su relato ella induce que Tomás Garrido debía ser quien estaba en la habitación, una opción que un juez podría creer, ya que Garrido tenía un móvil poderoso para matar y además matándola a ella le inculparía a él, obligándole a dar la cara.

Cree que Garrido consiguió su objetivo, pues todo el mundo le consideró culpable, incluida Sonia y sus socios, logrando hundir su vida y su empresa.

Con Félix armaron la teoría del complot cuando logró su salida a cambio de una fianza millonaria, pero la contrató a ella porque no las tenía todas consigo, sabiendo que si la convencía a ella convencería a un jurado, al ser la mejor preparadora de testigos.

Ella iba a retirarse, pero aceptó aquel, como su último caso, no estando dispuesta a perderlo, y sabiendo que la única forma de defensa era la implicación de Tomás Garrido, lo que a su vez equivale a confesar lo que le hicieron a su hijo.

Adrián señala que eso no les sirve de nada si no consiguen demostrar cómo desapareció de la habitación.

Virginia le habla de la teoría del pensamiento lateral, consistente en cambiar la perspectiva desde la que se analizan los acontecimientos, para lo que le muestra una fotografía del archivo policial y le pide que se fije en los detalles, pues las respuestas deben estar en estos, debiendo abordarlos desde una perspectiva diferente, considerando que la respuesta no estaría dentro, sino fuera de la habitación, mostrándole una fotografía tomada a la puerta de su habitación durante su detención.

En ella incide en una de las empleadas que sale en la fotografía y le recuerda que Tomás le contó a Laura que Elvira trabajaba a 20 minutos del valle, señalando que Garrido les tendió una trampa enviándoles la carta para que él uniera mal las piezas de su puzle haciéndole dudar de lo ocurrido para encontrar de ese modo la pieza que le faltaba.

Pero Adrián dice que no podía saber en qué pantano tiró a su hijo, diciéndole ella que esa zona está llena de pantanos y escogió uno para ver si picaba y él se delató.

Cree que subiría en el mismo tren que ellos, aunque en otro vagón y se coló en la habitación que habían reservado gracias a que su mujer trabajaba en el hotel y les esperó oculto en el armario, advirtiéndole su mujer desde su llegada.

Una vez en el hotel, Tomás les vio llegar y decidió ejecutar el plan, preparando el escenario y desapareciendo con la ayuda de su mujer, dejando el dinero para incriminarle, y dejando las huellas de él en el arma del crimen, tras lo que huyó por la ventana gracias a una manilla de la ventana que le dejó su mujer.

Adrián comprende que la madre del chico fue la razón por la que les citaron allí, pues ella ayudó a evaporarse a su marido cerrando la ventana mientras los policías atendían a los cadáveres y la policía no la relacionó con él porque Félix hizo desaparecer su nombre del caso de la desaparición de su hijo.

Virginia recibe otra llamada y dice que no tienen el nombre del testigo de la fiscalía, pero ya saben que es el conductor, por lo que deben pensar con rapidez.

Dado que solo consta el nombre de Laura en el alquiler de la cabaña, conviene que sigan pensando que él estuvo en París y no pudo estar por ello en el lugar del accidente, habiendo sido Laura quien ideó lo de la fuga del chico por desfalco, por lo que deben convencer al juez de que él fue una víctima más de Laura y acabó en esa habitación porque ella le pidió su ayuda, siendo acusado injustamente por el padre del muchacho.

Solo les falta una pieza que la relacione directamente con el cadáver de Daniel y para ello deben esconder algún objeto de Laura en el coche sepultado para implicarla personalmente en la desaparición, por lo que su único delito sería el encubrimiento bajo cargo de conciencia.

Le pide tras ello que ubique el lugar donde hizo desaparecer el coche, asegurándole que lo harán aparecer de forma anónima, no teniendo que confesar él nada, pues dado que sin cuerpo no hay delito y sin este no habrá forma de implicar a Laura ni podrán demostrar que no fue un crimen pasional.

Pero Adrián ve un fallo. El conductor que los vio, que podrá situarlo en el lugar del accidente y al que Félix ha estado buscando para desactivarlo.

Virginia le confiesa entonces que era falso que la fiscalía tuviera alguna carta, pues era falso que tuvieran un testigo y se lo inventó para obligarle a decir la verdad, preguntándole por qué no lo hizo por propia voluntad, a lo que Adrián le responde que porque quería que ella le ayudara a situar a Garrido en la habitación, pues sabía desde el principio que Tomás era el culpable, ya que no se desmayó tras el golpe, asegurando que vio también que su mujer trabajaba en el hotel desde el helicóptero.

Virginia le pregunta por qué ha esperado entonces a que se lo contara ella, respondiendo él que para saber que puede poner su vida en sus manos.

Ella vuelve a preguntarle dónde sepultó a Daniel, señalando él un lugar en el mapa, tras lo que le dice que tiene que contarle algo más.

Le explica que cuando llevó el cuerpo de Daniel al pantano creía que había muerto, pero cuando empezó a empujar el coche escuchó unos golpes que provenían de dentro del maletero. Lo abrió y vio que estaba vivo y si la policía encontrara al chico la autopsia lo delataría, por eso tenía que asegurarse de que ella le ayudaría a evitarlo.

Virginia le dice que debe ayudarlo a no ir a prisión, pero no puede evitar decirle que es basura y un asesino, diciéndole Adrián que eso se lo dice para ponerlo a prueba y que aprenda a aguantar los ataques del fiscal.

Virginia le dice que lo que le contó lo cambia todo, y que ahora está en sus manos y si le cuenta esa información al juez estará hundido,

Adrián le dice que no puede hacerlo, diciéndole ella que eso es lo que buscará el fiscal, su desesperación, y si ella consiguió provocársela tan fácilmente, podrá hacerlo el fiscal, que desea que salga el imbécil arrogante que lleva dentro y que no permitirá que su caso manche su expediente en su último día, por lo que deberán actuar a su manera y asegurándose de que no quedan más cabos sueltos en su historia, pues hay cosas que siguen sin cuadrar.

Piensa por ejemplo que pudo ser Laura y no él quien rompió su promesa de no volver a verse, preguntándole ella en aquella llamada qué había hecho para que la policía dijera que Daniel se fugó con el dinero del banco, pues también él pudo hacerse con los documentos del chico y siempre tuvo medios y contactos para cambiar las cosas.

Le asegura que todo encajaría también si todo hubiera sido al revés de como lo contó.

Podría haber sido Laura quien quiso llamar a la policía tras el accidente y él quien se lo impidió y tuvo la idea de deshacerse de él, ya que tiene un documento médico que demuestra que ella tuvo ataques de ansiedad tras su supuesto viaje a París, y además si hubiera sido ella la instigadora, él habría salvado a Daniel y fue ella quien cargó con ese peso en su conciencia y se fue hundiendo.

Ella entendió que solo había una forma de recuperar su dignidad cuando vio la noticia del nombramiento de Adrián como emprendedor del año y decidió contarles la verdad a los padres y se citó con ellos en el hotel donde trabajaba la madre.

Fue sola a Bierge y lo llamó desde el teléfono público de la estación para que no sospechara nada y le hizo creer que el conductor había visto algo y los chantajeaba, pues lo que trataba era de compensar a los padres con el dinero.

Programó un mensaje en su móvil como medida de protección ya que sabía que él se negaría a confesar, y cuando le contó lo que pretendía, él perdió los nervios, y al recibir el mensaje programado, entendió que había caído en su trampa y al saber que había hecho la reserva a su nombre y que pretendía darles el dinero afirmó que no había marcha atrás y él decidió en ese momento matarla.

Adrián dice que no la mató y que jamás lo confesará, diciéndole Virginia que sí, que la mató y se quedó atrapado en una habitación de la que no podía escapar, pensando en ese momento que el mensaje podía serle útil y buscó el modo de apoyar su teoría tirando el dinero por el suelo y autolesionándose tras darse un cabezazo contra el espejo.

Él le dice que Tomás y su esposa no hablaron, y si lo sabían todo se lo habrían dicho a la policía, replicándole Virginia que los padres de Daniel sabían que él jamás desenterraría a su hijo para inculparse y sin cadáver sería muy difícil demostrar el crimen y sabían también que él era capaz de cualquier cosa para librarse de la cárcel, incluso de cargarles a ellos la muerte de Laura.

Le lleva tras ello hasta la ventana y le señala una ventana del edificio de enfrente, viendo que está en ella Tomás Garrido. Le dice que este dejó de confiar en la policía tiempo atrás y desde entonces lo ha vigilado para ajusticiarlo por su cuenta.

Adrián le dice que ella supone cosas que no puede saber, diciendo ella que sabe muchas cosas de Tomás Garrido.

Le dice que cuando este y su esposa llegaron al hotel y se enteraron de la muerte de Laura se imaginaron lo que había ocurrido, estudiaron sus posibilidades y dudaron qué hacer, decidiendo observar a su enemigo y esperar, ya que no confiaba en la justicia, convirtiéndose desde ese momento en su sombra. Localizó un piso vacío frente a su edificio, que ocupó de forma anónima, y así llegó a ella.

Ella lo vio frente a su oficina mientras hablaba con Félix, viendo que la fotografiaba sin esconderse, y entendió que había llegado hasta ella siguiendo a Félix y decidió ponerle un seguimiento para vigilarlo a él.

Vuelve a recoger la fotografía del hotel y dice que demuestra que todo pudo pasar como a él le conviene, aunque Virginia le dice que no es así, pues la madre del chico no trabajaba ese día y fue al hotel porque se habían citado con Laura, y la foto es falsa, es solo un montaje, tal como puede ver, pues no se refleja en el espejo de enfrente.

Le pide que admita que mató a Laura, acabando él por confesarlo.

Hay entonces una llamada al teléfono fijo, escuchando cómo Félix habla al contestador diciéndole que tiene el móvil apagado y le dice que ha ocurrido el milagro que esperaban, pidiéndole que le llame mientras observa a un trabajador del aeropuerto de Bilbao, que es el hombre testigo de la muerte de Daniel.

Virginia le dice que llame a Félix, pues parece importante y entretanto se darán 10 minutos de descanso antes de volver a empezar, diciéndole que ya sabe la estrategia que utilizarán para su defensa.

Entretanto ella saldrá para despejar la cabeza y luego tomarán café, pues será una noche larga.

Adrián llama en efecto a Félix, que le dice que ha encontrado al hombre y ya puede decir que nunca estuvo en esa carretera, preguntando él si pueden confiar en él, diciéndole que completamente, mientras el testigo cierra un maletín lleno de dinero.

Él le dice que le ha contado todo a Virginia Goodman, y ha visto que es muy buena.

Félix le pregunta por la historia de la Fiscalía, diciéndole él que no era nada importante.

Mientras hablan se escucha un pitido, observando Adrián que le ha estallado un bolígrafo que llevaba en el bolsillo de la camisa que se le mancha de tinta.

Mientras Virginia se aleja del edificio, Adrián lee las notas de su libreta, donde pone palabras como "cobarde, impostor, asesino justicia, arrogante" y el resto está en blanco.

Recuerda que le dijo que no había ningún testigo y que ha ido dando forma a su historia con los detalles que le dio él. Recuerda también que le dijo él que suponía cosas que no podía saber.

Encuentra entre sus carpetas algunos documentos policiales, los de Tomás Garrido, pero ve que el resto de las carpetas solo contienen folios en blanco.

Recuerda que Tomás le dijo a Laura que conoció a su mujer como miembro de un grupo de teatro y recuerda que le dijo a él que estaba en sus manos y si contaba todo lo que sabía al juez acabaría con él.

Cuando Félix le llamó tenía el móvil apagado, comprendiendo Adrián que lo apagó ella tras hablar con él y recuerda que le dijo el lugar al que llevó el coche.

En ese momento Victoria se encuentra con Tomás y le entrega el mapa con la localización.

Adrián desenrosca el bolígrafo de ella para ver que llevaba un micrófono.

Victoria y Tomás, entretanto se abrazan felices mientras Adrián ve cómo el cronómetro que llevó ella y que marcaba el tiempo que tenían para hablar llega a su final y Tomás por su parte detiene la grabadora que tenía en el piso en que estaba.

Adrián se acerca a la ventana y ve cómo en el edificio de enfrente Victoria se quita las lentillas y tras ello una máscara de látex, tras lo cual se quita la peluca rubia y se suelta el pelo y se pone unas gafas, descubriendo que se trata de Elvira, que está con Tomás.

Entretanto llega en un taxi otra mujer, también con el pelo claro, que llama a la puerta de Adrián y se presenta como Virginia Goodman.

Mientras tanto Tomás marca el número de la policía y les dice que les va a contar lo que ocurrió con su hijo.

Calificación: 2