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Crimen ferpecto

España - Italia (2004) *

Duración: 104 Min.

Música: Roque Baños

Fotografía: José L. Moreno

Guión: Jorge Guerricaechevarría y Álex de la Iglesia

Dirección: Álex de la Iglesia

Intérpretes: Guillermo Toledo (Rafael), Mónica Cervera (Lourdes), Luis Varela (Don Antonio), Enrique Villén (Comisario Campoy), Fernando Tejero (Alonso), Javier Gutiérrez (Jaime), Kira Miró (Roxanne), Rosario Pardo (Señora despistada), Gracia Olayo (Concha), José Alías (Matías), Penélope Velasco (Susana).

Los encargados de instruir a los nuevos vendedores de unos grandes almacenes comprueban que estos están demasiado verdes, recordando que solo hubo un alumno que consiguió la nota máxima, los 100 puntos.

Ese vendedor es Rafael, un hombre seductor y ambicioso que piensa que la mayoría de las personas tienen mal gusto y además confían en la suerte, que él piensa que no existe y que hay que ganársela.

A él, si algo le gusta lo coge, gustándole las mujeres guapas, aunque no quiere casarse y tener una vida vulgar cargado de niños salvajes.

Rafael trabaja en unos grandes almacenes, "Yeyo's" donde es el encargado de la sección de señoras, habiendo pasado por su cama la mayoría de las dependientas, casadas o no, teniendo también a sus pies a sus segundos, como Jaime que admira su soltura con las mujeres ya que él se casó de penalti, o Alonso, que siempre le está haciendo la pelota.

En su planta solo le hace sombra Don Antonio, de la sección de caballeros que es la única persona que le puede quitar el puesto de jefe de planta, su gran objetivo desde que murió de leucemia el anterior jefe, habiendo determinado sus superiores que el puesto lo obtendrá quien haga más ventas en un mes.

Y como es el último día debe esmerarse en vender más ya que en la sección de caballeros consiguieron vender un smoking.

Rafael desplegará sus armas de seductor, y consigue ya casi fuera de plazo realizar una venta de 12.000 euros seduciendo a una clienta a la que vende un traje de pieles.

Esa noche, lo celebrará con Roxanne, vestidos ambos con trajes elegantes del propio almacén, y brindando con champán, y comiendo langosta también de la tienda, para acabar la noche haciendo el amor.

Y cuando todo estaba ya cantado, a la mañana siguiente Jaime y Alonso corren a decirle que le han dado el puesto a Don Antonio tras descubrir que el cheque de la mujer que compró el abrigo de pieles carecía de fondos.

Don Antonio estrenará su nuevo puesto humillando a Rafael, al que le ordena que haga el trabajo de los novatos, el de bajar los maniquíes viejos al sótano, cambiándolo además de sección a la de tallas grandes.

De vuelta a la planta ve a la mujer a la que le vendió el abrigo y la insulta, dando así pie a que Don Antonio encuentre el motivo que estaba esperando para despedirlo.

Eso les llevará a iniciar una discusión en la que Rafael acusa a su jefe de dedicarse a ligar con los jovencitos de la sección de deportes, ante lo que Don Antonio, indignado, se lanza sobre él, comenzando una pelea en la que Don Antonio muere accidentalmente al clavársele en la cabeza un colgador.

Y aunque se trata de un accidente, al ver las piernas de una mujer empieza a temer que lo viera todo y lo acuse.

Decide hacer desaparecer el cadáver, contando con la colaboración del guarda jurado, que, cuando es avisado por Alonso de que hay un vestuario cerrado por dentro se hace el remolón seguro de que se trata de Rafael con alguna de sus amiguitas, dándole así tiempo a llevarse el cadáver antes de que lo descubran.

Baja tras ello el cadáver, como si de un maniquí se tratase hasta el sótano, con la intención de quemarlo como aquellos, aunque no cabe en el horno, por lo que acude a buscar un cuchillo, encontrándose a su regreso con que el cadáver ha desaparecido.

Al día siguiente es interrogado por los policías por la desaparición de Don Antonio, ya que les vieron discutir, aunque les informan que hubo otra persona que lo vio después que él.

Encuentra tras ello un sobre dirigido a él de una persona que se dice su ángel de la guarda que lo cita en la cafetería, sentándose frente a él una vez allí Lourdes, la única empleada de su planta con la que no ha tenido ninguna aventura debido a su fealdad.

Ella le explica que lo siguió desde que discutió con Don Antonio y que ella es quien escondió el cadáver, aunque no le dice dónde porque dice que cree que no confía del todo en ella, ya que ha notado su rechazo, a lo que él aduce que nunca se ha dirigido a ella por timidez, pues cuando se encuentra con alguien especial es muy tímido.

Finalmente y tras el cierre del centro comercial le muestra que escondió el cadáver en la sección de esquí, como un maniquí más, al que bajan hasta el sótano, si bien una vez allí Rafael se da cuenta de que carece de fuerza para descuartizarlo, debiendo hacerlo Lourdes, que, le explica, trabajó 4 años en una carnicería mientras él vomita.

Tras ello Lourdes le dice que disponen de 3 horas para acostarse en la misma cama donde ella sabe se ha acostado con tantas otras, ya que siempre las escuchó cuando contaban sus aventuras con él, no dejándole escapatoria.

Y tres meses después, consigue finalmente el puesto de jefe de planta.

Su sueño se convierte en realidad, aunque no en la manera que él deseaba, pues pronto se dará cuenta de que es Lourdes quien gobierna la planta ordenándole que despida a todas las mujeres con las que se había acostado y haciendo que contrate a mujeres poco agraciadas, sorprendiéndole que las ventas aumentaran un 20%.

Pero Lourdes quiere más y un día le invita a cenar en casa de sus padres, no pudiendo negarse y teniendo que ver cómo el padre se pasa la velada dormido mientras la hermana de Lourdes afirma estar embarazada del profesor de gimnasia pese a tener solo 8 años, afirmando además que tiene el SIDA.

Ven además un programa de televisión donde una mujer vestida de novia le va a pedir por sorpresa a su novio que se case con ella, asegurando su madre que a los hombres hay que animarlos, y que ella misma tuvo que emborrachar a su marido para casarse.

Lourdes le deja muy claro que si no hace todo lo que ella quiere llamará a la policía, saliendo con ella como cualquier otra pareja, hasta que un día lo ve su compañero Jaime en el túnel del tren de la bruja, por lo que decide bajarse dentro del túnel para evitar que lo vean con ella, aunque debido a ello es golpeado por una vagoneta, debiendo ser llevado por una ambulancia.

Al día siguiente, y debido a ello hasta Alonso, el pelota se burla de él, que sueña con escaparse, por lo que sube hasta la agencia de viajes comprando un billete para un avión que sale esa misma noche hacia Puerto Rico, tras lo que prepara una maleta y sale hacia su coche, encontrándose a Lourdes, avisada por la encargada de la agencia, en la puerta, advirtiéndole que si intenta escapar lo denunciará.

Harto de esa situación él le dice que lo suyo se acabó, asegurándole ella que prefiere ir a la cárcel antes de permitirle marcharse, retándole él a que lo haga.

Seguro de que no querrá ir a la cárcel, él sigue su camino, aunque luego comienza a pensarlo mejor y corre hasta la comisaría, donde ve a Lourdes reunida con el comisario Campoy, encargado de la investigación de la muerte de Don Antonio.

Rafael le pide por señas que no diga nada, denunciando ella el robo de su bolso.

En ese momento Rafael afirma haber descubierto que el infierno y el demonio existen, empezando a idear el modo de deshacerse de ella, mientras empieza a aparecérsele el cadáver, ya verdoso de Don Antonio con el cuchillo clavado en la cabeza y que lo anima a matarla, mientras le parece ver que todos se ríen a sus espaldas.

Y de pronto, al salir del ascensor se encuentra con Lourdes vestida de novia y un montón de cámaras rodeándolo, ante las que ella le pide matrimonio.

Al ver a sus antiguos admiradores, Jaime y Alonso riéndose de la situación trata de excusarse diciendo que esperaba que todo fuera de otra manera.

Mareado, se le aparece Don Antonio, que le pregunta si va a matarla, respondiendo él que sí a la vez a Don Antonio y a la propuesta de matrimonio, antes de desmayarse ante los 6 millones de espectadores del programa, entre los que está Campoy, que concluye que la pareja es culpable de la desaparición de Don Antonio.

Llevada a cabo la boda, Rafael se despierta en el hotel donde habla de nuevo con el fantasma de Don Antonio que le anima a planificar bien el asesinato, para lo que alquila un montón de películas sobre crímenes.

La lleva al parque de atracciones, seguidos por Campoy, y la sube a la noria, donde ella empieza a pensar que desea deshacerse de ella, animándola él a mirar hacia abajo cuando están arriba hasta que se desequilibra y está a punto de caerse, debiendo él rescatarla ante la existencia de demasiados testigos.

Asustada, Lourdes visita a Campoy, aunque no lo encuentra en la comisaría, ya que en ese momento está en el sótano de los almacenes donde consigue rescatar una dentadura del horno, que le confirmarán pertenecía a Don Antonio.

Lourdes comienza a seguir a Rafael, siendo ambos seguidos por Campoy, quedándose ambos sorprendidos al ver a Rafael dando saltos sobre un trampolín

Pero al día siguiente parece más romántico que nunca, sorprendiendo a Lourdes al pedirle que haga el amor con él en el jacuzzi que se vende en los almacenes, aunque una vez que ella entra le bloquea la puerta, tras lo que provoca el incendio de los almacenes, mientras el pánico se apodera de los clientes que huyen mientras los policías, al mando de Campoy llegan hasta allí.

Mientras todos huyen, él se acerca tranquilo al jacuzzi, comprobando que Lourdes no está ya allí, abalanzándose de golpe sobre él con un cuchillo, con el que le clava una mano al suelo mientras le pide que la bese, diciendo él que prefiere que lo corte en pedazos como a Don Antonio.

Tras conseguir desclavarse y mientras Campoy se dirige con grandes dificultades hacia ellos, él la arrastra y le recrimina haberlo convertido en un ser vulgar.

Ella dice que ella se muere porque la vean con él, mientras él se muere si lo ven con ella, diciéndole que aunque la mate seguirá en su cabeza.

La lleva hasta el hueco del ascensor donde le dice que es muy fea, y que aunque ella no tiene la culpa el mundo es así de cruel, y le demostrará que también el policía piensa como él, acusándola ante Campoy de haber provocado ella el incendio y de que no paraba de repetir que el fuego purifica el alma como decía San Agustín.

Y efectivamente el policía la esposa primero a ella, que se enfada por dicho trato, por lo que golpea a Rafael que cae hacia el hueco del ascensor, cerrándose la puerta tras ello, por lo que ni el policía ni Lourdes pueden ver que él había colocado en el piso de abajo una especia de trampolín con un cartel, sobre el que cayó, pudiendo salir ileso, viendo las otras dos personas al abrir la puerta solo el enorme hueco.

En la televisión afirman que el fuego fue generado por una de las posibles víctimas, Rafael, cuyo cuerpo no pudo ser encontrado.

Cinco años después, y tras un ligero cambio de look, Rafael nos muestra que consiguió crear su propio negocio, una tienda de corbatas, esperando abrir pronto un segundo centro, estando feliz de haber conseguido haber desaparecido para la policía siendo todo "ferpecto".

Pero de pronto ve a una mujer disfrazada de payaso y sale a la calle, donde ve a un montón de gente vestida de esa guisa, para observar, entre los cientos de payasos que ocupan la calle a una glamurosa mujer a la que todos aplauden antes de subirse a una limusina que llena de barro a Rafael al arrancar.

Observa entonces un enorme cartel en que aparece Lourdes, la mujer que se subía al vehículo, y que, bajo un letrero que dice "our love is forever", anuncia el triunfo de la moda payaso propuesta por ella.

Calificación: 3