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Cuestión de principios

Argentina (2009) *

Duración: 110 Min.

Música: Ruy Folguera

Fotografía: Pablo Schverdfinger

Guión: Rodrigo Grande, Roberto Fontanarrosa

Dirección: Rodrigo Grande

Intérpretes: Federico Luppi (Adalberto Castilla), Norma Aleandro (Sarita), Pablo Echarri (Silva), María Carámbula (Inés), Pepe Novoa (Reiner), Mabel Pessen (Magda), Óscar Núñez (Angelito), Óscar Alegre (Jáuregui), Mónica Antonopulos (Adriana), Valeria Lorca (Susana), Mateo Izza (Ariel).

Procedente de Barcelona llega al Puerto de Rosario, Silva, el nuevo gerente, del que todos se sienten recelosos por su juventud, incluido Adalberto Castilla, uno de los trabajadores más veteranos, que siempre presumió de ser un paladín de la ética, lo que le supuso no ascender amén de constantes discusiones con Sarita, su mujer.

Cuando descubre que Silva colecciona la antigua revista española, "Tertulias", de la que solo le falta un ejemplar, Castilla le dice que él tiene uno que le enviaron de España porque en él salía su padre junto al príncipe Humberto de Saboya.

Durante su reunión de presentación con los consejeros, a los que Silva trata de atraer, Castilla entra para entregar un informe, y, preguntado por Silva, le confirma que el ejemplar que tiene es justamente el que a él le falta. Y Silva le promete que le pagará por él lo que desee, a lo que Castilla responde que "hay cosas que no se compran con dinero".

La actitud de Castilla es celebrada por sus compañeros, haciendo que se sienta profundamente orgulloso, ante el estupor de Sarita que teme que lo despidan.

Pero Silva no lo hará. Se toma su actitud como un desafío y le ofrece 5.000 pesos que Castilla rechaza, debiendo realizar a partir de ese momento, y pese a su edad trabajos de mozo, que él asume, tratando de impresionar a Inés, una joven compañera que parece ser la única que aprecia sus valores, y por la que se siente atraído, yendo con ella a comer, lo que jamás hizo con ningún compañero.

Pero Silva también tiene sus problemas. Regresó de Barcelona cuando su mujer decidió divorciarse, para poder seguir viendo a su hija, apareciendo inesperadamente en cualquier lugar donde estas se encuentren, pues lleva mal el régimen de visitas impuesto por el juez.

Cuando rechaza 10.000 pesos, Silva le ofrece algo diferente. Un viaje a Buenos Aires con todos los gastos pagados acompañado por Inés, por la que Silva sospecha que Castilla se siente atraído. Y, aunque en principio lo rechaza, acaba aceptando ante la insistencia de Inés, aunque sufrirá un ataque al corazón debido a los nervios que le provoca la situación.

Pero su actitud es admirada por su hija Susana pese a que fue la que llevó a su padre a echarla de casa y a no volver a hablarle. Y tratará de reforzar su posición hablando con un amigo, antiguo revolucionario que siempre luchó por causas justas, el cual le hace ver lo absurdo de su postura, y que nadie le reconocerá nada ni la revista tiene tanta importancia.

Esto, junto con las continuas discusiones con su esposa y el hecho de descubrir un día a Inés en el coche con Silva lo llevan a claudicar y aceptar la última oferta de Silva.

Castilla acude a casa de Silva, al que pidió discreción, descubriendo que están allí todos sus compañeros celebrando una fiesta de Navidad, escenificando allí, ante todos, Silva, su triunfo al entregar a Castilla un cheque por 30.000 pesos, y recalcando que la dignidad sí tenía un precio. Y aunque alaba su estrategia como negociador, Castilla rompe el cheque para salvar la poca dignidad que le queda, emborrachándose tras ello con su amigo Ángel, todo lo cual provocará que Sarita se marche de casa con su hijo.

Acabadas las Navidades, regresa al trabajo, y abandona sus convicciones solicitando un crédito con el que compra un coche, pidiendo perdón a Sara, que trabaja con su cuñado.

Ante la insistencia de Inés acude por vez primera a la celebración de una fiesta de Fin de Año donde Castilla le muestra, a Silva que no todo tiene un valor monetario, sabiendo que para Silva un simple dibujo de su hija no tendría precio para él.

Calificación: 2