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Cuñados

España (2021) *

Duración: 95 min.

Música: Santi Juli, Iván Laxe

Fotografía: Jaime Pérez Fernández

Guion: Araceli Gonda (Historia: Araceli Gonda, Pepe Coira, Jorge Coira, Alfonso Blanco, Ana Cermeño, Nina Hernández, Xosé A. Touriñán, Federico Pérez Rey y Miguel de Lira).

Dirección: Toño López

Intérpretes: Xosé A. Touriñán (Ederaldo / "Sabonis"), Miguel de Lira (Eduardo), Federico Pérez Rey (Modesto), Eva Fernández (Mati), Iolanda Muíños (Cuca), María Vázquez (Peque), Mela Casal (Aurelia), Paku Granxa (Alicia Zamora), Manuel Cortés (Abogado).

Mientras habla por teléfono a las puertas de una empresa, Modesto es sorprendido por detrás por un hombre que le cubre la cabeza y se lo lleva.

24 horas antes

Aurelia prepara la comida para la reunión familiar. La empanada y el pulpo.

Una de sus hijas, Peque, se queja por tener que hacer todo lo de la casa con su bebé en brazos mientras Ederaldo, su marido ve en televisión con su hija mayor los playoff de ascenso del COB, mientras Peque ve que siga sin arreglar la lavadora pese a que dijo que él se ocuparía y por eso no llamó a un técnico.

Otra de las hermanas, Cuca, se encarga con Eduardo del lanzamiento de la nuevo bodega familiar, aunque todo son gastos y los clientes tardan en pagar, aunque confían en que el nuevo vino, para el que ya tienen las etiquetas, les ayude a salir adelante.

Pero recibe de pronto una carta en que le exigen 250.000 Euros de responsabilidad civil.

Se reúne para comer toda la familia en la finca, quejándose su madre de que ya no quieran ir allí más que los domingos.

Peque debe poner allí la lavadora por tener rota la suya, mientras Ederaldo sigue escuchando, ahora con sus auriculares, el baloncesto.

Cuca les dice que en un mes presentan el vino nuevo y ya tienen la etiqueta, y que pueden aprovechar la comunión de Antía para la presentación.

Antía dice que no quiere vestido blanco, que preferiría ir con un chándal del COB, diciéndoles Peque que ya les dirá el restaurante porque aún no lo saben, aunque la madre le propone que lo hagan allí, pues es más barato y los niños estarían más libres, aunque ellas le dicen que no están para trabajar.

Cuando Ederaldo muestra que no sabe qué día es la comunión de su hija, Peque dice, interrumpiendo el discurso de su hermana Cuca sobre el orgullo de relanzar la bodega familiar, para anunciar que quiere el divorcio.

Él le dice a su cuñado Eduardo, que lo acoge en su casa, que no lo entiende, pues llevan 17 años casados y no han tenido otro problema que confundir el día de la comunión y olvidar mirar la lavadora, diciendo Cuca que "Sabonis", como llaman a Ederaldo siempre ha sido así y Peque ya lo sabía, por lo que le sugieren que la llame, aunque Eduardo le permite que se instale en la habitación de invitados, diciendo él que no se va a instalar porque eso sería algo definitivo.

Eduardo le dice que no es él el único con problemas, mostrándole la carta del seguro en que le piden 250,000 Euros.

Por su parte Mati, la otra hermana, que es Inspectora de policía recibe a otro inspector portugués, Diogo, con él tratan de coordinar una operación contra el contrabando en que está implicada Alicia Zamora, una importante empresaria local cuyos padres emigraron a México y se hicieron ricos con la madera, regresando ella para montar una empresa del mismo sector.

Alicia le encarga a Modesto, su segundo, que es su cuñado, que le busque 6 discapacitados - o que lo parezcan -, para cobrar ayudas.

Eduardo y Sabonis van a visitarla, aunque cuando llegan ve que está a punto de marcharse con su abogado.

Él le dice que es Eduardo, de Gonzamad, que le instaló el porche de su chalet y le compró madera de la que importan de México y la usó en la residencia de mayores que ardió, por lo que necesita el certificado de que era ignífuga para que el seguro no le requiera el pago de los 250.000 Euros.

Ella le pregunta si colocó madera sin el certificado de que era ignífuga, recordándole Eduardo que ella le dijo que lo era y le prometió que le daría el certificado, a lo que Alicia le responde que habrá alguna solución, pidiéndole que hable con su encargado.

Alicia llama a Modesto para advertirle del tema, y que, cuando entran, no parece saber nada de ningún certificado y les pregunta cómo no pidieron antes el certificado, recordando ellos que lo pidieron cientos de veces y no se lo enviaron, diciendo él que se lo hará si ve que existe, pues en México van las cosas de otro modo y de hecho tuvieron que regresar porque a su hermano lo secuestraron, aunque asegura que él se lo solucionará como Subdirector de la empresa y cuñado de la directora.

Cuando salen, Sabonis le dice a Eduardo que deben fiarse, pues es el cuñado.

Recibe una llamada del seguro, y les dice que está reuniendo la documentación, aunque le dicen que es urgente.

Mientras habla con ellos, Ederaldo ve salir a Modesto y le escucha hablando por teléfono burlándose de ellos y del certificado y llamándolos imbéciles.

Ese es el momento en que Sabonis se abalanza sobre él y le cubre la cabeza.

Cuando Eduardo termina de hablar y sube al coche sin saber nada, Ederaldo pone la música a todo volumen para que no escuche los gritos de Modesto.

Pero lo escucha y frena, haciendo que se golpee en la cabeza y se quede sin sentido.

Debe confesarle, cuando lo descubre, que lo metió él allí cuando pasó riéndose de ellos y le dice que lo ha hecho como en México, que los secuestran y piden un rescate, preguntándole si la solución es acabar en la cárcel y llora triste.

Sabonis dice que dirá que lo hizo él, aunque entonces se da cuenta de que como no le vio la cara, pueden seguir adelante con el secuestro.

Ederaldo recibe en ese momento una llamada de su suegra para que recoja a la pequeña Moraima, diciéndole la mujer que para recuperar a su hija debe impresionarla y recordarle por qué quiso casarse con él y que, para impresionarla debe ocuparse él de todo lo de la comunión.

Deciden llevar a Modesto a la bodega y piensan cuánto pedir, pues saben que si piden 250.000 ella sabrá que son ellos por la cantidad y es mejor pedirle más, aunque el hombre, que, aunque está atado les escucha, les dice que ella no pagará.

Sin hacerle caso cogen su teléfono y llaman con él a Zamora, haciéndolo Ederaldo, ya que conoce la voz de Eduardo, y pide 300.000 Euros, y le dice que ya les darán los detalles y que no llame a la policía.

Pero Alicia piensa que es una broma, y, para mostrarle que no lo es, Ederaldo decide hacerle una foto, para lo que le quita la capucha.

Pero Alicia, al ver la foto sigue pensando que es una broma y lo llama payaso.

Cuando Eduardo se da cuenta de que les puede ver se asusta, pero Modesto le dice que ya sabía que eran ellos, pues los oyó todo el rato, pero que su cuñada no pagará, que, de hecho, cuando secuestraron a su hermano no pagó y nunca supieron más de él, por lo que asegura que no pagará por él.

Ignoran que Mati y la policía escucharon la llamada, ya que tienen pinchado el teléfono de Zamora, y ven que luego esta apagó el móvil.

Pero no pueden intervenir, ya que nadie denunció su desaparición y si lo hacen se descubrirán y deben salvar la operación con los portugueses, y además no pueden descartar que sea una broma.

Los cuñados no saben qué hacer, sugiriéndoles Modesto secuestrarla a ella, asegurando que él no dirá nada.

Ederaldo debe llevar a su hija con Peque, que aprovecha su llegada para entregarle los papeles del divorcio y su camiseta enmarcada del COB.

Cuando vuelven encuentra a Modesto, al que dejaron solo en el suelo, tras caerse al intentar escapar.

Llevan tres bocadillos y comen con él, fastidiándole a Sabonis que Modesto eligiese el de panceta, que era el que él quería, y rechaza además el agua, pidiéndoles que abran una de sus botellas de vino.

Le cuenta que la mujer de Eduardo es la gerente de la bodega y que su mujer quiere el divorcio, bebiéndose varias botellas entre anécdotas.

Modesto les dice que entiende lo del secuestro, pero que lo planificaron mal, y pide que le suelten, aunque ellos creen que si lo hace irá a la policía, diciéndoles él que no irá a la policía y Zamora no pagará, por lo que solo pueden confiar en él o matarlo.

Y de pronto, al escuchar que Eduardo llama a su cuñado Sabonis, Modesto lo reconoce y lo recuerda del COB, diciendo que él estaba viendo el partido el día que se lesionó y fue una pena, pues está convencido de que hubiera acabado en la NBA.

Halagado, le enseña la camiseta del COB con la que se retiró y que le devolvió su mujer.

Dice que pudo tenerlo todo y ahora van a acabar en la cárcel, asegurándoles Modesto que no dirá nada, diciéndole que acabarán en ella por no poder pagar el seguro.

Mientras Eduardo habla por teléfono con Cuca, Modesto, ya libre, se va a abrir una de las cajas del vino nuevo, sin que Sabonis, deprimido y bebiendo lo vea, y aunque Eduardo trata de quitárselo es tarde, pudiendo comprobar así que tienen un gran vino, bebiendo varias botellas más, hasta emborracharse, por lo que se abrazan contentos y se hacen selfies, Eduardo con el pasamontañas o cabalgando sobre los toneles, y pegándose por el cuerpo las etiquetas de las botellas.

Modesto les dice entonces que entre los tres le robarán un millón de euros a su cuñada, antes de dormirse.

Mati recibe la noticia de que la llamada del secuestro provenía de la zona del Ribeiro, la de su familia, decidiendo mandar a unos agentes a la zona pese a que nadie en su empresa parecía preocupado por la desaparición de Modesto.

Los tres hombres, muy resacosos reciben a los policías, que llaman a Mati para decirle que Modesto estaba con sus cuñados en la bodega familiar, la de "Fillas de Ribeiro", pidiendo ella que se los lleven inventándose alguna escusa, aunque al ver que salen corriendo no necesitan escusas.

Modesto declara que fue porque quería entrar como socio, diciendo Mati tras ver las confesiones que nada tiene sentido, y concluyen que la llamada debió ser una broma.

A la salida Mati sale a su encuentro, pidiéndole sus cuñados que no diga nada a la familia y le preguntan por qué fue la policía a la bodega, diciéndoles ella que por avisos de movimientos extraños por la zona.

Una vez fuera, Modesto les habla de su plan para conseguir un millón de su cuñada, aunque Eduardo no quiere escucharle.

Le cuenta a Ederaldo que Zamora va a pagar un millón de euros a un portugués que le trae pulpo de fuera y lo vende como si fuera gallego, y ellos se llevarán el dinero antes de que pague.

Por la tarde toda la familia va a sulfatar, y aunque Peque no quería que fuera Sabonis, su madre lo llamó y se presenta también con Modesto, diciéndole Sabonis a Eduardo que Modesto lo tiene todo pensado.

Y mientras sulfatan de forma ecológica, con ortigas, Modesto le cuenta su plan también a Eduardo.

Mati les dice que Modesto es cuñado de una importante empresaria, diciendo él que a él le consulta sus asuntos y del 80 al 90 por ciento de las iniciativas son suyas, tratando Mati de sonsacarle sobre los negocios de su cuñada, aunque Eduardo corta la conversación.

Modesto les insiste en su plan, y Eduardo dice que el dinero no se roba, diciéndoles Modesto que es una pena que se pierda eso.

La policía escucha cómo planean la operación de contrabando para el día 20.

También se entera Modesto, aunque cuando se lo cuenta a los bodegueros, Sabonis le dice que el sábado 20 no puede ser, pues espera celebrar el ascenso del COB.

Los policías estudiaron los movimientos y saben que Oliveira, el portugués, cruzará la frontera para reunirse con Zamora en el restaurante Portobello, donde pondrán micrófonos, siendo esencial cogerlos con el dinero y grabarlos reconociendo el delito.

Modesto les cuenta a sus nuevos socios que irá él con el dinero hasta el Portobello, donde se cerrará el negocio y les explica cómo deben actuar.

Zamora tiene el dinero en B en un almacén en Ourense, donde le espera su abogado, que le entregará a él el millón, debiendo ellos interceptarlo en un lugar donde serán grabados por cámaras de seguridad para que Zamora pueda ver que él no tuvo la culpa, debiendo ellos para hacerlo más creíble, pegarle.

Eduardo le dice que él solo quiere lo del seguro, lo que Modesto considera perfecto, pues él se llevará el resto, aunque Sabonis indica que deben ir a tres partes iguales, acordando que así sea.

Sabonis va con Aurelia a ver a Peque, llevando el vestido de la comunión, en que se gastó todo el fondo que tenían para la comunión, aunque ve que a Antía no le gusta y le pregunta además cuándo volverá a casa, diciendo él que su madre no le deja, lo que enfada más a Peque, que ya lo estaba por el gasto, agravándolo Ederaldo cuando le dice a su hija que el vestido es el que le gusta a su madre, de la que él se desmarca.

Eduardo consigue poner en marcha su vieja motocicleta que hacía tiempo no funcionaba y Cuca sube con él, que le pregunta si confía en él, diciendo ella que siempre.

El COB fuerza el quinto partido, disfrutándolo desde las gradas Sabonis con Antía, que le pide que la lleve a Lugo a ver la final.

El sábado, Sabonis y Eduardo van con la motocicleta al punto convenido, llevando el primero los auriculares para escuchar el partido pese que deben estar atentos al móvil.

Los policías están desplegados tanto el restaurante, con disfraces de empleados de limpieza, jardinería o como camareros en el restaurante, vigilando también la empresa, a la que llega el pulpo, al que cambian el etiquetado de procedencia de Marruecos por otro de Galicia.

Pero en contra de lo previsto, Zamora pide a Modesto que la lleve él en su coche, en vez de ir a por el dinero, encargando esa tarea a su abogado.

Modesto trata de advertirles, enviándoles un mensaje, aunque con los nervios y las prisas no pueden entender nada.

El abogado sale con la bolsa hacia el restaurante, muy descontento por tener que hacer ese trabajo.

Ellos entienden que en lo que era ininteligible quería decir cambio de plan y "parad BMW rojo", que se acerca en ese momento, por lo que lanzan la motocicleta contra el coche justo cuando el abogado hablaba por teléfono con Zamora, no entendiendo ni esta ni la policía qué ocurre, pues no tienen contacto visual.

El abogado sale del coche y ellos se lanzan sobre él, aunque es fuerte y los domina y corre a buscar un palo de golf del coche, debiendo ellos huir.

Eduardo le dice a su cuñado que lo mejor es ir al restaurante, pese a que Modesto les dijo que allí sería imposible.

El abogado llega con la bolsa de deporte al restaurante, al que llegan también Eduardo y Ederaldo, saliendo Modesto, al verlo a hablar con él, excusándose ante su cuñada diciendo que va a ver cómo va el partido, pasando desapercibido entre la gran cantidad de gente que se ha congregado en el restaurante para ver el baloncesto.

Eduardo le explica que no pudieron robar el dinero, pues le esperaban a él, diciéndole Modesto que Zamora está rara y cambió de planes.

Mientras Modesto habla afuera con Eduardo, la policía escucha a Zamora diciéndole a Oliveira que solo quiere a su cuñado cerca para que pringue si tienen problemas, aunque no tiene ni idea de lo que hace ella.

Cuando les pregunta cómo se libran de tanto dinero negro los policías ya tienen la prueba deseada y ordenan la intervención.

De pronto Eduardo ve a su cuñada y a los otros policías a punto de entrar y comprende que se trata de una redada justo en el momento en que, sobre la bocina final, el COB consigue una canasta decisiva que les supondrá el ascenso.

Fuera hay una gran algarabía por el triunfo, saliendo el abogado a asomarse para ver si el equipo provincial consiguió el ascenso, viendo cómo se acercan los policías, obstaculizados por los aficionados, dándole tiempo a dar la voz de alarma.

Sin saber qué hacer con el dinero, Zamora y Oliveira se lo pasan como una pelota, hasta que ella decide lanzarlo por la ventana para que no les encuentren con él.

Ederaldo, fuera, emocionado por el resultado, ve de pronto cómo Modesto y Eduardo salen corriendo y corre con ellos, aunque son detenidos también, diciendo que salieron corriendo porque estaban asustados, pese a lo cual Mati pide que los lleven a comisaría.

Uno de los policías recupera la bolsa, que cayó al río, aunque con poco dinero ya, pensando que el dinero debió irse río abajo.

Declaran que no oyeron el alto porque todos gritaban, y Sabonis que vio venir a un tipo tras él y pensó que era del Breogán y por eso salió corriendo.

En el telediario informan que los orensanos están felices, unos celebrando el ascenso de su equipo y otros recogiendo billetes en el río Miño.

Informan al comisario que recuperaron 280.000 Euros en la bolsa y que en el Grupo Zamora confiscaron 5 toneladas de pulpo marroquí que querían hacer pasar por gallego en el mercado chino.

El comisario indica respecto de los cuñados que todo es circunstancial y no hay nada contra ellos, aunque ella le recuerda que se cruzaron dos veces en la investigación, aunque deben reconocer que Zamora exculpó a su cuñado y no dijo nada que pudiera incriminarlos.

Son puestos en libertad por ello, regresando al restaurante de noche.

Allí Sabonis golpea un canalón, comenzando a sacar tacos de billetes, no entendiendo nada los otros dos.

Él recuerda entonces que, mientras celebraba el ascenso, de pronto le cayó en la cabeza la bolsa con el dinero.

Escuchó cómo los policías procedían a detener a todos y salió corriendo con la bolsa.

Vio el canalón y, como en sus mejores tiempos en el COB comenzó a tirar los tacos de billetes hasta el mismo y a encestar cuantos pudo, hasta que escuchó que salía la policía y lanzó la bolsa al río.

Tras el recuento, ven que quedan 640.000 Euros.

El día de la comunión de Antía, que celebran, como sugirió Aurelia en la finca, con la presentación oficial del vino nuevo, Sabonis rompe el marco donde guardaba su camiseta y se la coloca a su hija encima del vestido de comunión, siendo esta muy feliz.

Y cuando comienza a sonar la música, conmovida por el gesto de su marido, finalmente Peque baila con él.

Modesto trata de hacer lo mismo con Mati, aunque esta le rehúye.

Aurelia entra en la bodega para reponer licor café, pero no sale nada del barril. Ignora que Modesto escondió dentro su parte del dinero.

Eduardo tuvo que gastar la suya y parte de la de Sabonis para hacer frente a la reclamación de la compañía de seguros, y Modesto está empeñado en ser socio.

Calificación: 2
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