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Dersu Uzala (El cazador)
Dersu Uzala (El cazador)

Dersu Uzala (1975) * URSS / Japón

Duración: 141 min.

Música: Isaac Schwartz

Fotografía: Asakazu Nakai, Youri Gantoman, Fyodor Dobronravov

Guion: Akira Kurosawa, Yuri Nagibin (Libro: Vladimir Arsenev)

Dirección: Akira Kurosawa

Intérpretes: Yuri Solómin (Capitán Vladímir Arséniev), Maxim Munzuk (Dersú Uzalá), Vladimir Kremena (Turtygin), Alexander Pyatkov (Olentiev), Svetlana Danilchenko (Anna Arsénieva), Suímenkul Chokmorov (Zchan Bao), Dima Korshikov (Vova Arséniev).

1910. Korfovskaya

El capitán Vladímir Arséniev llega a una zona boscosa que está siendo talada para construir una población, preguntando a un muchacho por una tumba, contestándole el joven que allí no murió nadie todavía y ni siquiera tienen cementerio, diciéndole él que tres años atrás enterró allí a un amigo, bajo unos árboles enormes, cedros y pinos, contándole el muchacho que los talaron, mostrándole el probable lugar en que estaban.

1902

Un grupo de soldados avanza por el bosque comandados por el capitán Arséniev.

Les habían ordenado recorrer la región de Shkotovo en el territorio Ussuri para realizar el estudio topográfico del lugar.

Acampan en un lugar poco atractivo, donde, dicen, podrían haber vivido las brujas.

Se disponen a dormir cuando escuchan un ruido, pensando que puede tratarse de un oso, aunque entonces les habla un hombre indicándoles que es una persona.

Aparece un hombre muy pequeño y con rasgos achinados, por lo que le preguntan si es chino, diciendo que es Goldi, contándoles que se llama Dersu Uzala y vive de cazar, ignorando su edad.

Les cuenta también que tuvo familia, pero que murieron todos, tanto su mujer como su hijo y su hija debido a la viruela y que ahora no tiene casa.

El capitán le sugiere que sea su guía, ante el escepticismo del resto de expedicionarios, comenzando a avanzar guiados por él a través de la taiga.

Ven que además de conocer el camino a seguir tiene grandes dotes de observación, indicándoles que dos o tres días antes pasó por allí alguien de origen chino, pues la huella es de un tipo de bota china.

Más adelante les dice que están cerca de una cabaña, lo que algunos soldados ponen en duda, indicándoles un árbol al que arrancaron la corteza para hacer el techo.

Y, en efecto, pronto la encontrarán y verán dentro un trozo de tela china.

Se instalarán allí esa noche, cargando Dersu leña adentro y cubriendo los agujeros, tras lo que pide al capitán que le den algo de arroz, sal y cerillas para dejar en la cabaña envuelto en corteza de abedul.

Le pregunta el capitán si piensa volver, diciendo que no es por él, sino por otra gente que pudiera ir perdida y teniendo comida y leña seca se salvarían.

Llueve con fuerza, indicándoles él que deben prepararse para seguir la expedición, pues el sol saldrá pronto, tal como deduce tras escuchar a un pájaro cantando.

Afirma, frente a la burla de algunos de los soldados que tanto el sol como el fuego, el agua o el viento, son gente viva, y por eso en ocasiones también se enfadan, y cuando lo hacen, dan miedo.

Durante su misión cayó la primera nevada.

Al ver a los soldados practicando el tiro contra una botella que cuelga de una cuerda, lamentando que malgasten la munición así, diciéndoles ellos que deben entrenar e invitándole a disparar a él, que les dice que lo hará, aunque no disparará contra la botella, porque estas escasean en la taiga, sino que lo hará contra la cuerda, consiguiendo acertar.

Gana así la botella de vodka que se habían apostado al que ganara, retirándose junto al río junto a una hoguera para cantar.

El capitán va junto a él, que le cuenta que allí cerca murieron su mujer y sus hijos por la viruela y tuvieron que quemarlo todo.

Le dice luego que deben marcharse para evitar las heladas.

Continúan su camino, avanzando entre la nieve, todavía escasa, volviendo a ver el rastro de un hombre, viendo por los restos que no durmieron allí, sino que estuvieron sentados junto al fuego.

La nieve cae cada vez con más fuerza, haciendo más costoso el avance, y unos días más tarde encuentran a un anciano chino junto a una cabaña.

Dersu habla con él, que le cuenta que se llama Li Tsun Bin y es de Tian Tszin.

Que lleva 40 años viviendo allí solo, desde que su hermano se llevó a su esposa.

Pero al día siguiente Li pasa a despedirse del capitán, pues ha decidido irse a su casa y tras ello le ven partir.

El capitán, Dersu y dos soldados más parten para explorar la zona del lago Khanka, un recorrido duro por zonas pantanosas avanzando en una barca ligera en la que dejan a los dos soldados, mientras parten solos el capitán y Dersu.

El tiempo va empeorando y Dersu indica que deben regresar, pues tiene miedo, diciéndole el capitán que el lago debe estar cerca, diciéndole Dersu que él hará lo que él le diga, pues es un hombre sabio.

Consiguen en efecto llegar al lago, totalmente helado, debiendo regresar tras ello, pues se levanta un fortísimo viento que va borrando sus huellas, por lo que acaban perdiéndose, debiendo sacar el capitán la brújula para orientarse, aunque después de un rato Dersu dice que han llegado a un lugar donde no estuvieron antes, concluyendo que están perdidos y se acerca la noche, por lo que hay muchas posibilidades de morir, y, aunque tratan de llamar la atención de sus compañeros disparando al aire, no obtienen respuesta.

Ya sin tiempo para tratar de regresar concluyen que deben pasar allí la noche, indicándole Dersu que deben darse prisa y cortar muchas plantas, debiendo entre los dos amontonar la mayor cantidad de hierbas posibles en medio de una fortísima ventisca, acabando el capitán agotado por ello, pese a que se atan a una cuerda para evitar perderse.

Cuando el capitán cae exhausto por el cansancio y por el frío, debe recogerlo Dersu, y meterlo dentro de la cabaña que construyó con la hierba.

Ignora cuánto tiempo estuvo dormido dentro de la improvisada cabaña, despertándole Dersu con la salida del sol.

Puede observar así cómo consiguió construir la cabaña valiéndose del trípode del capitán sobre el que colocó una manta y sobre esta toda la hierba que recogieron.

Los disparos sí son ahora respondidos por sus hombres, por lo que ríen, felices de haber conseguido salir con vida.

Pero a partir de ese momento la expedición continuó en condiciones durísimas con un frío intenso, cansancio y hambre, lo que les hace ver la insignificancia del hombre frente a la naturaleza.

Anochece de nuevo, cuando Dersu huele cómo cerca alguien está friendo pescado, consiguiendo llegar a la cabaña de una familia nani, que los acoge y les da comida.

Allí el capitán le dice a Dersu que al día siguiente irán hasta donde está el destacamento y luego irán en tren hasta Vladivostov, invitándole a acompañarlo a la ciudad, aunque Dersu le indica que en la ciudad no hay caza y él solo sabe cazar, y aunque Dersu le dice que él le proporcionará comida y dinero, Dersu indica que con la caza tiene ya comida y dinero.

Dersu le dice luego que es mala gente, pues quiere cartuchos para la escopeta, decidiendo el capitán entregarle todos los que les quedan.

Dersu los acompaña hasta las vías que llevan al cuartel, y allí se despiden, asegurando el capitán que no olvidará lo que ha hecho por él.

Mientras avanzan por las vías, cantando una canción sobre un viejo cazador se detienen un momento para observar a Dersu alejándose de regreso al bosque.

Segunda parte

1907

Al mando de una expedición por la región del Ussuri, el Capitán Arséniev y sus hombres avanzan, nuevamente entre el hielo que ahora empieza a deshacerse por la primavera y que va desapareciendo a medida que se internan en el bosque.

Tras la primavera llegó el verano. Fueron muchos meses, estando convencido el capitán de que si hubieran estado con Dersu, hubieran avanzado mucho más.

Un día, uno de sus hombres, tras regresar de cazar informa al capitán de que en el camino se encontró con un viejo cazador que le preguntó por el nombre de su capitán, aunque él no quiso decírselo porque es un secreto militar.

El capitán, al escucharlo sale corriendo tratando de encontrar al cazador, esperando que fuera Desu Uzala, y acaba encontrándolo, siendo muy emocionante el reencuentro, abrazándose ambos felices.

Por la noche se ponen al día de lo que hicieron durante el tiempo transcurrido, preguntándole a Dersu si se le dio bien la caza, diciendo que sí y que logró cazar muchas martas y lo vendió todo, aunque perdió todo su dinero porque se lo dio para que se lo guardase al comerciante, pues él había bebido vodka y temía perderlo, y cuando se despertó ya no estaba, el hombre, no entendiendo Dersu por qué se fue.

Continuarán su expedición guiados de nuevo por Dersu, no importándole al capitán la densa niebla, pues confiaba en él.

Buscando su pipa perdida, de pronto ven las huellas de lo que llama amba, un tigre blanco, al que Dersu muestra enorme temor, rogando que les deje seguir su camino.

Siguiendo su camino llegan a una zona repleta de trampas para animales, que indica Dersu, colocan los chinos para conseguir pieles y que luego las dejan olvidadas, muriendo, decenas de animales sin provecho para nadie.

Entre todos consiguen desactivarlas o cubrirlas, logrando salvar a algún animal.

Luego, mientras comen, escuchan el sonido de disparos, señalando Dersu que se trata de los honghuzi, que dispararon a Dersu, aunque él los repelió.

Sale con el capitán y varios soldados más para buscarlos, llegando al lugar donde habían estado comiendo y donde todavía humea la hoguera y dejaron restos, explicándoles Dersu que los honghuzi son unos bandidos chinos que roban pieles y dinero, se llevan a las mujeres y matan a los campesinos.

Por los restos encontrados, Dersu indica que han secuestrado a tres mujeres, siendo muy probable que acabaran con sus maridos.

Mientras patrullan por el bosque tratando de encontrar a los hombres, corriendo uno de los soldados a beber al río, dándose cuenta tras hacerlo de que los hombres están atados dentro del río, debiendo reanimarlos, salvándolos de morir tras ser atacados por tábanos y mosquitos, que les hubieran causado un fortísimo dolor antes de morir.

Mientras los cuidan se alarman al ver que se acerca un grupo de hombres armados que toman por honghuzi, hasta que Dersu advierte que se trata de Chzhan Bao y sus hombres, que, como ellos, van tras los honghuzi.

Es un grupo numeroso, y, les dicen, no les necesitan, pues los honghuzi son solo 8 hombres y ellos conseguirán acabar con ellos.

Continúan los expedicionarios su camino, y, como deben cruzar el río, manda al grueso de los soldados, con los caballos, río arriba, buscando un paso, haciéndolo el capitán, Dersu y hombres más en una balsa.

Los hombres bajan al llegar cerca de la orilla y descargan todo el material y los fardos.

Pero entonces se cae el hombre que manejaba la pértiga, quedando la balsa a la deriva con Dersu y el capitán a bordo.

Con la otra pértiga, Dersu trata de controlar la balsa, pero se acerca una zona de rápidos y cada vez la corriente es mayor, por lo que Dersu empuja al capitán hacia el agua al pasar por una zona más tranquila para que nade hacia la orilla, siguiendo él a bordo, llevado por la corriente.

Y justo unos segundos antes de que la balsa llegue a los rápidos y quede destrozada, se lanza sobre los restos de un árbol que está en medio del río.

Se plantean cómo rescatarlo, ya que carecen de cuerdas, pues las usaron todas para hacer la balsa, indicándoles Dersu que deben cortar un árbol, indicándoles incluso el más adecuado.

Con este, y con una cuerda que improvisan con cinturones, conseguirán que Dersu pueda llegar hasta la orilla agarrado a sus ramas.

Por la noche estalla una fuerte tormenta, comentando Dersu que ya llega el otoño.

Arséniev comenta que sus mejores recuerdos pertenecen a aquel otoño.

Conserva varias fotos de Dersu Uzala y de él en diversos momentos de la expedición.

Pero un día ven que Amba, el gran tigre siberiano se acerca a ellos y trata de convencerle de que se vaya, aunque sin éxito, por lo que, cuando lo ve dispuesto a atacarlos debe dispararle.

El tigre se marcha, aunque Dersu está convencido de que lo ha matado y se muestra muy asustado, asegurando que el espíritu del bosque enviará otro Amba.

Desde ese día Dersu se volvió irritable y esquivo y se quejaba por todo.

En el Ussuri el otoño es corto y enseguida llega el invierno, por lo que el capitán envió a parte del destacamento, incluyendo los caballos de vuelta.

Un día Dersu le indica al capitán que olió un jabalí, decidiendo cazarlo, fallando el capitán su disparo, y le pregunta a Dersu por qué no disparó, indicándole que no lo vio, quejándose de que su nariz ve mejor que sus ojos.

Se muestra muy preocupado por ello, pues nunca fallaba, decidiendo practicar el tiro, para lo que cuelga uno de sus guantes en un árbol, siendo incapaz de verlo y fallando, no entendiendo lo que le ocurre, pues con los ojos enfermos no podrá vivir en la taiga.

Viéndole hundido, el capitán le pide que se vaya con él a su casa de Jabárovsk, pues su casa será también la suya.

Durante Noche Vieja, tintinean los adornos que colgaron los soldados en un árbol, debido al viento.

El capitán recuerda que aquella fue una noche muy extraña.

Dersu estaba fuera, junto al fuego, observando cómo Dersu, aterrorizado empieza a lanzar palos ardiendo a su alrededor, diciéndole al capitán que Amba fue a matarle.

En ese momento le da las gracias al capitán por haberle ofrecido su casa, pues el dios del bosque, Kanga envió a Amba para indicarle que no debe seguir viviendo en la taiga.

El capitán indica que está convencido de que Amba no era más que el miedo de Dersu a la taiga.

Jabárovsk

Dersu permanece sentado en el suelo frente a la estufa.

Vova, el hijo del capitán grabó en un fonógrafo a Dersu, diciendo que quiere volver al bosque, pues el capitán trabaja en el bosque y en la ciudad, pero él no hace nada en la ciudad más que mirar el fuego y las montañas a lo lejos.

Vova se muestra fascinado cuando el cazador le cuenta sus aventuras en la taiga y su valor, no temiendo a los lobos ni a los osos y le muestra sus trofeos. Colmillos o garras de oso o de lince y su báculo, que siempre le acompaña.

Pero cuando el niño le pregunta si no tiene garras de tigre, le cuenta que mató a uno muy malo, tras lo que se queda pensativo y triste al recordarlo.

A Dersu le cuesta entender que la gente pague dinero por el agua, ya que hay mucho agua en el río o que pague por la leña y considera ladrones a los que lo venden.

No entiende tampoco que no se pueda disparar en la ciudad, ni siquiera para mantener el arma limpia, recordándole Anna, la mujer del capitán, que en la ciudad hay mucha gente y es peligroso.

Tampoco puede comprender que la gente pueda vivir encerrada y que no le permitan colocar su tienda de campaña en la calle, concluyendo que en la ciudad no puede respirar.

Un día la policía se lo lleva, tras haber ido a al parque a cortar un árbol para obtener leña.

Sentado frente al fuego con su manta y mientras el niño practica al piano, la mujer teje y el capitán lee, le pide a este que le permita ir a vivir al bosque de nuevo, preguntándole este de qué va a vivir, diciendo él que de la caza, como siempre y que debe irse, porque si no, morirá de tristeza, pues en la ciudad no puede respirar.

El capitán comprende que es así, pero conociendo el problema de Dersu, decide regalarle un moderno rifle con visor, pues con este, incluso con la vista enferma, acertará.

Pero unos días más tarde recibe un telegrama.

Un hombre apareció muerto y vieron que llevaba encima un papel con su nombre y su dirección, por lo que le piden que acuda para identificar el cadáver.

Acude al bosque, donde están cavando una tumba para el anciano, hallado muerto.

El funcionario que le atiende dice que no llevaba ningún arma. Encontraron solo su tarjeta de visita, pensando que quizá el asesino lo mató para robarle el rifle.

Se queda hasta que queda enterrado bajo el suelo, endurecido por el hielo, clavando luego el báculo del anciano en la tumba.

Calificación: 5
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