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Diario de un maquinista

Dnevnik masinovodje (2016) *

          También conocida como:
                    - "Diario de un conductor de tren" (Uruguay)

Duración: 87 min.

Música: Mate Matisic, Simun Matisic

Fotografía: Dusan Joksimovic

Guion: Milos Radovic (Idea Marko Clusac)

Dirección: Milos Radovic

Intérpretes: Lazar Ristovski (Ilija Todorovic), Petar Korac (Sima), Mirjana Karanovic (Jagoda), Jasna Djuricic (Sida), Pavle Eric (Sima niño), Mladen Nelevic (Dragan Dizel), Nina Jankovic (Danica), Danica Ristovski (Upravnica), Haris Burina (Ljuba Manijak).

Ilija lleva a su perro junto a él mientras conduce un tren.

Unos días más tarde tiene que visitar a unos psicólogos encargados de ver si está en disposición de regresar al trabajo tras un accidente.

Les cuenta a los psicólogos que en una ocasión mató a 6 gitanos, al llevarse a su furgoneta por delante, amputándoles los miembros a la mayoría y cortándoles la cabeza a varios de ellos, por lo que la locomotora acabó llena de sangre, acabando una de las cabezas en el retrovisor.

Lo describe con tal detalle que los psicólogos acaban con ganas de vomitar, debiendo tomar ellos pastillas al sufrir un ataque de pánico, pidiéndole que no les cuente nada más, viendo cómo es el maquinista quien le da la pastilla y le da consejos, pidiéndole que convierta esa historia en una pelota y la aleje de él y la olvide.

Ilija cuenta que entre su padre y él, atropellaron a 53 personas. 40 hombres y 13 mujeres, y junto con su abuelo, a 66. Y nunca fueron condenados, pues no tuvieron culpa.

Acude tras ello con seis ramos al cementerio y entrega uno a cada una de las familias de sus muertos, pidiéndoles disculpas y les expresa sus condolencias.

Sima vive en un orfanato, y recibe la visita de un matrimonio que desea adoptarlo, aunque él parece bastante reacio pese a que le regalan un canguro de peluche, pues, le dicen, han ido desde Australia, aunque no parecen convencidos, al ver reacio al chico.

Ilija vive en un vagón, como sus amigos, y cuida flores. Una de sus amigas, Jagoda, le cuenta cuando va a visitarla que va a hacer su tesis sobre trastorno de estrés postraumático, en la que ha empleado más tiempo del normal porque bebe demasiado, y adivina que su amigo ha ido a verla por otro accidente, contándole él que mató a 6 personas de una banda de música, diciéndole ella que no debería conducir más, aunque él le dice que necesita la pensión.

Sima enferma y deben llamar una ambulancia, y a la vuelta al centro, uno de los trabajadores del orfanato le dice que ahora que tiene ya 10 años no tiene sentido seguirle mintiendo, explicándole que no es cierto que el matrimonio que quiere acogerla sea de Australia, que en realidad han ido de Zajecar y que sus verdaderos padres no se estrellaron en el Océano en Australia, que lo dejaron abandonado dentro de una caja de bananas a la puerta del orfanato porque no lo querían, y siguen viviendo en la colina y que su madre deja siempre un regalo en su cumpleaños, pero la directora los tira.

Ilija vuelve a conducir, y ve al acercarse a un puente, a Sima avanzando por la vía, sin apartarse pese a que le pita, por lo que debe frenar, viendo cómo el niño no se aparta pese a todo, sin importarle que le atropelle, consiguiendo que el tren se pare antes de alcanzarlo.

Cuando baja y regaña al muchacho, este le cuenta que quería suicidarse, no entendiendo Ilija que quiera hacerlo teniendo solo 10 años.

Se lo lleva y le invita a comer, presentándole a su perro Rocco.

Llama al orfanato, pero no se lo cogen, diciéndole a Sima que no contará lo que hizo.

Le hace bañarse y se lo presenta luego a sus mejores amigos, Sida y Dragan, invitándola ella a que vaya por la mañana a desayunar.

Duerme en la cama con Ilija, y tras contarle su historia y que fue abandonado en una caja de bananas, le dice que le gustaría ser maquinista como él, aunque Ilija le dice que lo olvide.

Acabará quedándose con Ilija, durmiendo en la misma cama durante años.

Le regala una camisa por la graduación, pero no deja que lo bese, pues su padre nunca lo besó a él, aunque le dice que está contento de que se haya graduado.

En la graduación le felicitan por sus notas y le dicen que pronto se convertirá en un nuevo compañero ferroviario, marchándose Ilija antes del final de la ceremonia, molesto al ver que Sima no para de saludarlo.

Pero Sida se muestra muy contenta y orgullosa y le regala dinero antes de celebrarlo con una comida en que brindan por él y por otro compañero.

Terminados sus estudios, Ilija le dice que debe ir a Pirot, donde le encontró un trabajo como despachador y vivirá en casa de un colega que tiene una habitación para él.

Sima insiste en que quiere ser maquinista, diciéndole Ilija que mientras él viva no lo hará, quejándose Sima, pues estudió para maquinista.

A Ilija le viene a la memoria un recuerdo. Su novia, Danica, le saludaba cuando él llegaba conduciendo, sin darse cuenta de que por detrás llegaba, en dirección contraria, otro tren que se la llevó por delante.

Mientras comen, Sima le pregunta a Sida por una foto, diciéndole que es su hijo Sasa, contando Ilija que lo atropelló él una noche en que el muchacho volvía borracho por las vías tras haberse proclamado campeón de baloncesto, y le dice que por eso debe ir a Pirot.

Le explica cómo comportarse en la casa y que debe invitar a comer a los dueños de la casa con su primer sueldo, insistiendo en que no será maquinista, y que, cuando tenga un hijo, podrá decidir qué hacer, recordándole Sima que no es su hijo, lo que él dice ya sabe.

Van en un tren y la conductora reconoce a Ilija como su instructor de prácticas y le pregunta si Sima es su nieto, diciendo Sima que no, que es su hijo.

Sida va a despedirlo y le da dinero, llevando el tren que ha de llevarle hasta Pirot, su amigo Dragan, aunque Ilija no permite que Sima vaya con él en la cabina.

Se siente mal tras partir el tren y debe sentarse, recordando que, terminada la graduación, le pidieron que posara con Sima para la revista de los ferroviarios, donde contarían su historia y cómo lo salvó, aunque no dejó que Sima lo abrazara.

Le cuenta a Sida que ha vuelto a beber. Ella le dice que es por haber sido tan severo con él, al que no ha querido abrazar y es eso lo que le ahoga y no el alcohol.

Ven en la estación a unas jóvenes y le dice a Sida que una de ellas es su Danica, diciéndole ella que eso fue hace mucho tiempo y lo lleva a casa.

Una vez en ella echa de menos a su lado en la cama a Sima, por lo que va a casa de Sida y Dragan, que están durmiendo, y se acuesta en su sofá.

Sima, en Pirot se dedica a lavar las locomotoras, viviendo con Moma y Smilja, que son muy estrictos en sus horarios, regañándole cuando llega tarde a la cena.

Vuelve a ver a Jagoda y lleva una botella de vino, diciéndole ella que le emociona que lo haga, estando vestida muy elegante, aunque él le dice que no es ese tipo de hombre.

Se lamenta por haber llevado a Sima a Pirot y sabe que es difícil para él, pues no tiene allí a nadie y le cuenta que sabe que Danica va a volver, recordándole su amiga que no delire hablando de la difunta Danica, tras lo que bailan.

Sima se aburre en la estación y le cuenta a Ljuba que pusieron a otro a despachar y él solo lava locomotoras, diciéndole Ljuba que su tío lo engañó, proponiéndole irse con él a Belgrado y hacer sus prácticas con él y así entrará en el departamento de tracción.

Le enseña los rudimentos de la conducción y se va a dormir dejando a Sima a cargo del tren, entrando Sima enseguida en pánico, pues nunca había llevado un tren él solo y llama constantemente a Ljuba, pero este no aparece, y cuando le busca no lo encuentra, por lo que debe seguir al frente de la máquina muy asustado, por lo que decide llamar a Ilija por teléfono, no entendiendo este, que estaba tranquilamente cuidando sus flores, de qué le habla cuando le dice que la señal roja está encendida y no sabe parar el tren.

Ilija le explica cómo debe girar todo el volante a la izquierda, dejar de pisar el pedal y luego girar el freno hacia la izquierda, aunque Sima se bloquea, y al ver un tractor cruzando la vía, en vez de afrontar el problema se lanza de la locomotora en marcha.

Cuando unos días más tarde Ljuba se baña en el río, ve que se acercan a él Ilija y Dragan, también en bañador, preguntándole Ljuba si a Sima se le pasó ya la diarrea, tras lo que se excusa indicando que el chico tiene que coger experiencia.

Ilija le responde que el chico es todo lo que tiene, y le advierte que, a partir de ese momento, cada vez que vea a Sima debe salir corriendo, tras lo que lo abofetean.

Recogen tras ello Ilija, Dragan y Sida a Sima, que lleva la cabeza vendada y el brazo en cabestrillo, y cuando el chico observa que Ilija fuma, le pregunta desde cuándo lo hace, respondiéndole este que desde que recibió su llamada, y que ha vuelto a beber también.

Le cuenta también que su tren se detuvo a un kilómetro de la vía, en un bosque y podría haber matado a mucha gente, pues atravesó dos pasos sin barreras antes de detenerse y le regaña por haber saltado del tren, pues podría haber acabado bajo sus ruedas o chocando contra una barrera o empalado.

A partir de ese momento Ilija decide entrenarlo personalmente y salen a correr juntos y él le pregunta cosas, cómo qué haría si su tren descarrila y cae por un puente, respondiendo el chico que trataría de salvar a los pasajeros, diciéndole Ilija tras tenerle la cabeza un rato bajo el agua que no, que lo que debe hacer es intentar salvarse.

Le pregunta un día si ha buscado a sus padres, diciendo él que no desea hacerlo, a lo que Ilija le dice que si lo desea puede hacerlo ahora que es adulto.

Le enseña luego a conducir, y le pregunta por qué no frenó como le habían explicado, diciendo él que tenía miedo, a lo que Ilija le responde que un maquinista siempre tiene miedo, pero que no debe dejarse dominar por él.

Ilija le explica a Sida que Sima es cobarde y para ser maquinista debe ser fuerte.

Le ayuda también Jagoda con las pruebas psicotécnicas donde comprueba que Sima no parece muy espabilado.

Jagoda le dice a Ilija que ha recibido una gratificación y quiere gastársela en dos botellas de vino en la compañía del hombre adecuado, diciéndole Ilija que no puede, pues está entrenando a Sima.

Comen un día con varios maquinistas más que le cuentan sus experiencias. Uno de ellos le dice que atropelló a 23 personas, pero siguió trabajando a pesar de las pesadillas, pues al final comprendió que no tenía la culpa.

Otro le cuenta que embistió a otro tren por detrás y murieron todos los pasajeros del último vagón, recomendándole que si ve que va a pasar algo se acurruque y se siente en el suelo.

Le cuentan también que Dragan atropelló a su propia abuela que lo había criado, tras lo que le desean un rápido primer accidente, pues tras él, le dicen, se sentirá mejor.

Tras la comida Sida toca, y Jagoda le pide a Sima que baile con ella y le dice que se puede ser feliz siendo ferroviario, aunque rara vez.

Dragan recibe entonces una llamada para lo que dice, será el primer trabajo de Sima. Debe ir a la estación de clasificación, debiendo trasladar una locomotora a la estación.

Dragan e Ilija le dicen a Sida que esa es la costumbre para empezar.

Cuando sube a la locomotora aparece una muchacha, Snezana, enviada por el encargado, Red Paja, para decirle que en breve le llamará para decirle a dónde tiene que llevar la locomotora, diciendo la chica que así le dará un paseo a ella.

La chica le dice que lo vio en la ceremonia y que con la barba parece más un médico que un maquinista y le pregunta si tiene música, diciéndole él que en el móvil, pidiéndole ella que se la ponga, tras lo que le pide, coqueta, que no la mire así y que no se enamore, diciendo él que no puede enamorarse porque transporta gente.

Pero ella, que no muestra timidez alguna se sienta sobre él y le pide que le desabroche la ropa y le pide que le coja los pechos sin temblar, estando él muy asustado, siendo ella quien lleva la iniciativa, haciendo el amor con él.

Por su parte Ilija ve a Danica, tal como era cuando eran novios, mientras que él ha envejecido, diciéndole ella que le ha echado de menos y que ya no se irá, tras lo que le pone una taza de té y unas galletas que hizo.

Llega entonces Dragan para invitarlo a comer, diciéndole que Danica y él tomarán el té, aunque Dragan no ve a nadie y se marcha preocupado cuando le dice que pueden ir un día Sida y él a comer el exquisito pollo de Danica.

Por fin Sima comienza a conducir y un día recibe la visita de Ilija al que le dice lleva 188 días sin llamarlo, y que le dice que ahora que tiene trabajo y su propia casa debe vivir la vida, pues ya no lo necesita y no debe preocuparse por él.

Sima le dice que fue a ver a Sida, pero que no va más porque no puede pasar a verla sin verle a él, diciéndole él que puede hacerlo, tras lo que le cuenta que ha vuelto con Danica, y aunque nadie le cree le da igual.

Sima le pregunta qué aspecto tiene, diciéndole Ilija que horrible, diciéndole que bebe mucho y no duerme apenas, contándole Ilija que otro compañero le contó que se había vuelto loco y le pidieron a él que hiciera algo o le despedirían.

Pero Sima le dice que tiene que atropellar a alguien, pues lleva conduciendo 6 meses, continuamente con miedo y cada noche visualiza el recorrido que hará al día siguiente y se pregunta cuándo aparecerá alguien y le pide su ayuda, aunque Ilija acaba abofeteándolo.

Dragan y Sima están preocupados por Ilija y van a su casa, viendo que tiene dos almohadas y dos platos en la mesa, usados.

Ilija va a ver a Jagoda y le cuenta que Sima se ha vuelto loco y se para en cada curva por miedo, diciéndole ella que hasta que no mate a nadie irá a peor, preguntándole él qué puede hacer y ella le dice que si la besara solo una vez se lanzaría al tren de Sima para salvarle, pues no le quedan deseos en la vida.

Ella le da a probar a Ilija por vez primera un porro, viéndose este entre medio de dos vías cuyos raíles se levantan y luego tumbado atravesado en ellas esperando la muerte.

Sale por la mañana hasta un puente donde ve un suicida y se dirige a él, y aunque el hombre le pide que se aleje y busque otro lugar donde suicidarse, Ilija le dice que no es policía ni psicólogo, que es solo un padre desesperado y le pide que se suicide tumbándose en la vía al día siguiente a las 14'32 para ayudarle con su hijo, que se iniciará así en las vías, ofreciéndole a cambio 100 Euros, lo que hace que este se ofenda, preguntándole si cree que su vida vale solo 100 Euros, a lo que Ilija le dice que no tiene más e iba a suicidarse gratis.

Le pregunta por qué no lo hace él que es su padre y es viejo, diciendo el hombre que decidió suicidarse porque el mundo es como él, compuesto de gente fría y calculadora, a lo que Ilija le replica que si fuera frío no haría eso por su hijo.

El hombre le dice entonces que si le besa, le hará el favor sin tener que darle los 100 Euros, aunque Ilija dice que nunca ha besado a un hombre.

Finalmente vuelve a casa donde Danica le está poniendo la comida, pero él le dice que debe irse, observando ella que está muy elegante y él le dice que regresará en cuanto pueda, aunque ella le dice que sabe que no volverá, diciendo él que lo hará, igual que ella.

Al día siguiente, Sima conduce su tren cuando recibe una llamada del despachador, pues lleva 22 minutos de retraso, pidiéndole que ponga el tren a 70, pues va a menos de 40, aunque al rato deben volver a llamarle y que aumente su velocidad a 100, pues va solo a 54.

Ilija va frente al túnel por el que siempre corría con su hijo y se tumba en la vía, aunque empieza a inquietarse, pues el tren de Sima llega tarde.

Pero un poco más atrás, Sima ve delante de él a un coche que se ha saltado la barrera, siendo Ljuba su conductor y su coche se engancha y no puede pasar.

Sima comienza a frenar, pero no puede evitar llevarse el coche por delante.

Un poco más allá, a la salida del túnel le espera Ilija tumbado, pero el tren frena y Sima baja, lo llama papá y corre a abrazarlo, fijándose este en que en la locomotora hay sangre y le pregunta a quién atropelló, contándole que a Ljuba

Algún tiempo después Ilija viaja en tren con Jagoda, que le comenta, contenta, que nunca ha ido al mar, diciendo Ilija que él tampoco.

Jagoda le pregunta dónde está Danica, diciéndole él que Danica murió 25 años atrás.

Se asoman entonces a su departamento Sida y Dragan, que le preguntan si quiere algo del vagón restaurante, pues viajan con ellos en ese tren que conduce el tren Sima, que lleva junto a él, en la cabina, a una muchacha.

Ilija cuenta que su hijo y él mataron a 35 personas, 19 hombres y 16 mujeres. Con su padre y su abuelo 75 personas. Nunca por culpa suya, aunque lo sienten, dicen, mientras llevan ramos de flores a un cementerio.

Calificación: 3