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Dies irae

Vredens dag (1943) Dinamarca

Duración: 105 Min.

Música: Poul Schierbeck

Fotografía: Carl Andersson

Guión: Carl Theodor Dreyer, Poul Knudsen, Mogens Skot-Hansen (O: Hans Wiers Jenssen)

Dirección: Carl Theodor Dreyer

Intérpretes: Thorkild Roose (Reverendo Absalon Pedersson), Lisbeth Movin (Anne Pedersdotter), Sigrid Neiiendam (Merete, madre de absalon), Preben Lerdorff Rye (Martin), Anna Svierkier (Herlofs Marte), Albert Hoeberg (Obispo), Preben Neergaard (Degn), Olaf Ussing (Laurentius).

Dinamarca, 1623. El ya madura sacerdote Absalon Pedersson convive con su segunda esposa, la joven Anne y con su madre, que desaprueba la relación.

Cuando llega Martin, hijo del primer matrimonio de Absalon, y de edad similar a la de Anne, congenian de inmediato disipando así los temores del sacerdote.

Herlofs Marte una anciana acusada de brujería consigue huir antes de ser prendida, pidiéndole a Anne que le ayude a esconderse, pues solo Absalon puede salvarla igual que salvó a su madre, también acusada de brujería.

Pero la encuentran y es detenida y torturada hasta que confiesa las prácticas de brujería, pidiendo tras ello hablar con Absalon, al que amenaza con denunciar a Anne como hija de una bruja, a la que deberán quemar también.

Pero Absalon no se deja intimidar, siendo finalmente Herlofs Marte quemada en la hoguera, sintiendo Absalon remordimientos que su madre detecta adivinando que la mujer quemada denunció a alguien y su hijo no lo hizo constar. Él se lo confirma, aunque señala que la persona denunciaba había muerto ya. Y su madre le dice que los ojos de Anne brillan como los de su madre y que algún día tendrá que elegir entre Dios y Anne.

Tras ello Absalon habla con Anne y le cuenta que su madre confesó que tenía poderes y que si deseaba la muerte de alguna persona esta moría. Pese a ello la salvó para poder tenerla a ella. Y Anne le reprocha que no le preguntara entonces si lo quería, pero inmediatamente le pide que la tome y la haga madre, a lo que él se niega para ir a rezar.

Y esa noche Martin, su hijo, se besa con Anne, yendo más tarde hacia el campo, donde entre los abedules se confiesan su mutuo amor, acostándose junto al arroyo.

Un día, y mientras Absalon sale para dar la extremaunción a un moribundo, Anne y Martin hablan de sus esperanzas de un futuro juntos, manifestando ella su deseo de tener un hijo juntos, asegurándole que nunca amó a su padre.

Merete, la madre de Absalon comienza a preocuparse, pues durante la salida de su hijo estalló una fortísima tormenta y teme que le pase algo.

Absalon llega cansado y afirmando que mientras volvía sintió la mano de la muerte.

En muy mal estado habla con su esposa y le pregunta si alguna vez deseó su muerte, y ella le responde que sí. Porque le robó la juventud y fue incapaz de darle un hijo. Y que la desea mucho más desde que está con Martin.

Al enterarse de que Anne le es infiel con su propio hijo, Absalon muere del disgusto, sintiéndose Martin culpable, y mientras velan su cadáver le pregunta a Anne si tenía poder para provocar su muerte, lo que ella niega.

Durante el funeral el hijo dice que nadie tiene la culpa de la muerte de su padre, pero su abuela asegura que fue asesinado y exige que la esposa responda ante la ley denunciándola por brujería, asegurándole a Martin que también está poseído por ella.

Y este parece creer entonces a su abuela y pensar que en efecto fue engañado por ella, y en vez de defenderla va junto a su abuela, mientras le exigen a Anne, para probar su inocencia que ponga la mano en el corazón del difunto y proclame su inocencia.

Pero ella misma acaba creyendo que tenía poderes para desear la muerte de alguien y dada su mala concienca confiesa que sedujo a Martin y asesinó a Absalon con la ayuda de Satán.

Calificación: 4