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El abuelo que saltó por la ventana y se largó
El abuelo que saltó por la ventana y se largó

Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann (2013) * Suecia - Croacia

Duración: 114 min.

Música: Matti Bye

Fotografía: Göran Hallberg

Guión: Felix Herngren y Hans Ingemansson (N.: Jonas Jonasson)

Dirección: Felix Herngren

Intérpretes: Robert Gustafsson (Allan Karlsson), Iwar Wiklander (Julius Jonsson), David Wiberg (Benny), Mia Skäringer (Gunilla), Jens Hultén (Gäddan), Ralph Carlsson (Inspector Jefe Aronsson), Georg Nikoloff (Popov), David Shackleton (Herbert Einstein), Alan Ford (Pim), Simon Säppenen (Bulten), Sven Lönn (Hinken), Bianca Cruzeiro (Caracas), Gustav Deinoff (Ricky), Sergej Merkusjev (Oleg), Manuel Dubra (Esteban).

Allan Karlsson afirma que lo que más adoraba en el mundo era su gato Molotov, por eso, cuando descubre que pereció junto con sus gallinas, víctima de un zorro decide vengar su muerte envolviendo entre salchichas unos cartuchos que hace estallar cuando el zorro les hinca el diente durante su siguiente visita, dando la onda expansiva de la explosión con él, en el geriátrico de Malmköping.

Allí, mientras la enfermera Alice prepara la tarta para la celebración de sus 100 años, él observa por la ventana a un muchacho que tira petardos, sintiéndose inevitablemente atraído por él, por lo que, salta por la ventana y va hacia él, que, al verlo huye, decidiendo el anciano continuar su escapada, que le lleva hasta la estación de autobuses.

Entretanto, en el geriátrico, y cuando entran en su habitación con la tarta, enfermeros, autoridades locales y prensa, se dan cuenta de su ausencia.

Él, una vez en la estación pregunta si hay algún autobús que salga en los próximos minutos, informándole el taquillero que hay uno que saldrá enseguida, pidiéndole que le dé un billete para el mismo, aunque cuando le entrega el dinero de que dispone, el hombre de la taquilla le informa que con ese dinero solo puede llegar a la estación de Byringe, pidiéndole Allan un billete hasta ese lugar.

Mientras espera el autobús ve cómo un joven rapado que lleva escritas las palabras "Never again" sobre una calavera en su chaleco, le deja su maleta mientras entra al servicio, donde esta no cabe.

Llega entonces el autobús del anciano, que no puede quedarse guardando la maleta, por lo que decide aprovechar que esta tiene ruedas para llevársela con él.

Entretanto en la residencia, la enfermera Alice lo busca por todas partes sin éxito, por lo que decide avisar a la policía.

Allan recuerda haber escuchado muchos gritos durante su vida, comenzando por los de su madre en el parto, aunque a su padre lo vio por última vez cuando tenía 9 años.

Este preconizaba el uso del condón para acabar con la pobreza y el hambre, lo que le supuso ser detenido por blasfemar, decidiendo huir de su burgués país para predicar sus consignas en Rusia, donde lo único que consiguió fue ser detenido y fusilado.

Notificaron su muerte a su familia, llevando un paquete con sus pertenencias, justo el mismo día que Allan había descubierto su afición por los explosivos.

En la caja había un huevo de Faberge para su madre y un juego de matrioskas para él, junto con una cámara fotográfica.

Él inmediatamente hizo volar con pólvora cada una de las muñecas, mientras que su madre le ofreció al comerciante Gustavsson el huevo a cambio de comida, observando cómo poco después, el comerciante presumía delante de su nuevo coche, mientras que su madre pasó los dos últimos años de su vida tosiendo.

Allan llega finalmente a su destino, un lugar donde solo hay una vieja estación, advirtiéndole el hombre que vive en ella, Julius Jonsson que está cerrada, preguntándole por la maleta, que Allan le confiesa no es suya, concluyendo Julius que es un ladrón de la tercera edad, tras lo que lo invita a comer.

Entretanto el joven rapado, va en el coche del taquillero de la estación, que aparece magullado, aunque poco antes de llegar a Byringe se quedan sin gasolina, aprovechando el momento el taquillero para huir corriendo.

En el geriátrico, un policía habla con la preocupada Alice, aunque él asegura que el caso se resolverá por sí solo, estando convencido de que el anciano regresará.

En su casa, Julius le dice que prefiere la cárcel al asilo, mientras le invita a beber, haciéndolo profusamente, hasta que la vejiga de Allan le hace salir a orinar, escuchando mientras lo hace cómo el joven propietario de la maleta interroga a Julius con malos modales sobre el viejo y la maleta, de la que Julius afirma no saber nada, ante lo que el joven comienza a golpearlo, momento en que llega Allan por detrás, y con un mazo de madera lo golpea en la cabeza haciéndole perder el conocimiento, tras lo cual lo meten en una cámara frigorífica, afirmando Julius sentir mucha curiosidad sobre la maleta, descubriendo al abrirla que está cargada de dinero.

Mientras lo contemplan, escuchan las amenazas del joven pidiendo que le dejen salir de la cámara, tratando Julius de aplacar su mal humor poniéndola en marcha, mientras el joven trata de negociar diciéndoles que se llevará la maleta y los dejará.

Allan recuerda que muchas veces no sirve de nada hacer planes, pues siempre pasa lo que tiene que pasar, como le pasó a Gustavsson, que había planeado una escapada con su amante, aunque paró a medio camino para hacer pis junto a una colina, que fue la elegida por Allan para hacer una de sus explosiones, por lo que voló por los aires, cayendo la cabeza del comerciante sobre el capó del coche.

Eso supuso su pasaporte al sanatorio mental, donde pasó muchos años, hasta que un biólogo se fijó en él y lo estudió asegurando que tenía rasgos negroides, lo que, unido a su tendencia violenta y al hecho de que su padre fuera un revolucionario lleva al doctor a pensar que debe evitar que sus genes se propaguen, aunque debido a su mal pulso dejó mal su pene.

Tras contar el dinero descubren que hay 50 millones de coronas.

En Estocolmo Gaddän, jefe de la banda de los moteros, que lleva tatuada en su espalda la calavera y el "Never again", comienza a ponerse nervioso al no saber nada de Bulten, lamentando no haber podido realizar el trabajo él debido a una tobillera que le obliga a permanecer en arresto domiciliario, debiendo mentir a Pim, el que les hizo el encargo, y que le dice que si no tiene la maleta al día siguiente morirán, por lo que envía a otro de sus hombres, Hinken a buscarlo.

Cuando despiertan los ancianos Julius le pregunta a Allan si el motero le dejó dormir, respondiendo Allan que no lo ha oído, comprobando Julius al acercarse a la cámara que se le olvidó apagar el congelador, que está a 20 grados bajo cero.

El muchacho ha muerto y nada se puede hacer por él, afirmando Allan que el arrepentimiento no sirve para corregir lo que se hizo, y recuerda que él no lamentó nunca que la operación para su esterilización saliera mal, pues gracias a ello tuvo la necesidad de parar, descubriendo así una forja de cañones donde encontró trabajo, e hizo amigos, en especial se llevaba bien con Esteban, un joven anarquista español que se pasaba el día arengando a sus compañeros, y que le pidió cuando estalló la guerra civil en España que le acompañara para tratar de acabar con Franco, lo que él aceptó pensando que podría volar construcciones.

Pero el entusiasmo de Esteban se vio cortado por una bala que acabó con su vida antes de que él hubiera disparado un solo tiro, mientras que él voló muchos puentes.

Pasó varios maravillosos años, hasta que en una ocasión, mientras preparaba la voladura de un puente paró a unos coches que se disponían a cruzarlo, salvando así, sin esperarlo al General Franco, que quedó tan agradecido que lo invitó a una fiesta con paella, vino de rioja y flamenco, recibiendo como regalo un revólver, viendo a Franco bailar flamenco, tras lo que le preguntó a Allan que echaría de menos de España, respondiendo él que el vino y a su amigo Esteban, que murió, proponiendo entonces Franco un brindis por Esteban.

Los viejos sacan al rapado, cuyo móvil, hasta ese momento sin cobertura comienza a sonar, viendo que tiene muchos mensajes amenazadores.

Hinken llega a la estación de autobuses justo cuando Ronny, el taquillero está en comisaría a denunciando su agresión.

Tras la denuncia, el agente Aronsson acude a Byringe, encontrando las zapatillas de Allan, pero no a los ancianos, que avanzan por la vía con una bicicleta con plataforma, preparada para rodar por la misma llevando el cadáver del joven congelado, que introducen en una caja con materiales de cocina con destino a Djibouti.

Tras ello los viejos se alejan arrastrando la maleta, hasta un puesto de comida donde ven a un joven, Benny, cargando cosas en su coche y al que le piden que los lleve, sin importarles el destino, que es un centro comercial, explicándoles que aunque trabaja allí algunas horas continúa estudiando, habiendo hecho varias carreras.

Entretanto el inspector Aronsson acude a una emisora desde la que difunde un mensaje, afirmando que piensan que Allan fue secuestrado por una banda de moteros, mensaje que es escuchado por Hinken.

Cuando Benny se dispone a repostar ve un cartel en el que se habla del secuestro del anciano por la banda de moteros, por lo que sube al coche sin poner gasolina y le pregunta si lo secuestró Julius, ya que lleva el chaleco del chaval muerto, explicándole que no era de él, saliendo en ese momento Julius de la tienda pidiéndole a Benny que arranque, pues robó unas golosinas en la tienda.

Tras explicarle al joven lo ocurrido le piden que los acompañe y se repartirán el dinero.

Allan recuerda entonces que cambió el precioso revólver que le regaló Franco por un permiso de trabajo en Estados Unidos, donde trabajó en la construcción de rascacielos hasta que uno de sus compañeros le habló del Proyecto Manhattan, consistente en construir la bomba más grande jamás inventada, lo que le entusiasma, consiguiendo un trabajo allí, consistente en servir cafés a los ingenieros, sintiéndose muy decepcionado al ver que no se explota nada, por lo que habla con Oppenheimer, al que le dice que no hay que pensar tanto, y hay que hacerlo.

El físico le explica que no es tan fácil, pues necesitan utilizar el doble de plutonio que el utilizado hasta ese momento, lo que lo haría inestable y se desintegraría, explicándole Allan que con un poco de dinamita podría hacer que la bomba juntaran los dos núcleos de plutonio solo unos segundos antes de impactar.

Gracias a su idea la bomba se hace viable, acudiendo él a las pruebas de su lanzamiento, estando todos muy contentos, y en especial el vicepresidente Truman que lo invita a comer y le dice que gracias a él no habrá más guerras, bebiendo los dos demasiado, estando juntos cuando Truman recibe una llamada en la que le informan de la muerte de Rooselvelt, regalándole su mechero antes de irse.

Viajó tras ello a Suecia, donde fue invitado a cenar con varias autoridades interesadas en sus experimentos, aunque cuando ven que apenas tiene estudios no insisten, aprovechando el desinterés de estos el ruso Popov, que lo aborda y se lo lleva con él hasta un submarino que los llevará hasta Rusia.

Como empieza a acabarse la gasolina, deciden parar en una villa, donde son recibidos por su dueña, Gunilla, a la que le piden que les permita dormir allí esa noche, descubriendo que esta tiene en su propiedad un enorme elefante, que cuenta que robó Ricky, su novio a un circo al ver que ella se compadecía del animal, del que Benny le dice que tiene unos 40 años, sabiéndolo porque es casi zoólogo y casi veterinario, economista, farmacólogo, psicólogo y especialista en recursos humanos, no terminando nunca sus estudios porque le cuesta saciar su curiosidad.

Y mientras hablan llega Ricky, al que Gunilla pone celoso diciéndole que Benny es su nuevo novio y que además es muy buen amante, marchándose de allí desesperado, llamando a su amigo Hinken para contarle que Gunilla no lo quiere y que el viejo de 100 años que salió por la tele estaba con ellos.

Allan dice que una cosa siempre lleva a la otra, recordando cuando llegó en submarino a Moscú y no pudo evitar vomitar tras el viaje mezclado con el alcohol, explicándole Popov que trataron de obtener los servicios de Einstein, al que llevaron para que les ayudara, descubriendo demasiado tarde que no habían llevado a Albert, sino a Herbert Einstein, el hermano imbécil de Albert, por lo que ahora confían en él, que es llevado ante Stalin, que le pide que les cuente todo lo que sabe sobre la bomba atómica.

Allan les pide que antes le pongan una copita, comenzando todos a beber esperando que la bebida le haga hablar, acabando todos borrachos, diciendo Allan que Stalin le recuerda a Franco, al que salvó la vida ante lo que Stalin hace que lo apresen.

Pasó tras ello varios años en el Gulag, donde conoció a Herbert Einstein, y donde llegó un momento que decidió huir, confiándole su plan a Herbert, el único preso que podía deambular libremente debido a su fama de estúpido, por lo que trató de hacerle entender sin éxito que debía ir a la lavandería y robar dos uniformes, acabando por darse por vencido tras u año, pues sus planes eran muy complicados para Herbert.

Pero un día Herbert le despierta porque no encuentra la anilla de una granada que encontró un día en la lavandería, debiendo salir con él para evitar que les explote, y lanzándola hacia un camión cargado de explosivos, lo que provocó un enorme caos que Allan aprovechó para huir con Herbert tras robar un coche.

Afirma que la noticia de que el Gulag y la flota del Pacífico fueron arrasados fue un golpe demasiado fuerte para Stalin, que murió.

Mientras Aronsson recibe la orden de investigar a los moteros, uno de estos, Hinken acude a ver a Ricky para obligarle a decir dónde vio al viejo, yendo tras ello hasta la casa de Gunilla, cogiendo a Allan como rehén mientras les pide que le lleven la maleta, tras lo cual llama a Gäddan para pedir instrucciones diciéndole este que compruebe que está el dinero, apareciendo tras ello Gunilla con una escopeta amenazando a Hinken, que se va retirando hasta quedar tras el elefante, uno de cuyos excrementos pisa, resbalándose y disparando al hacerlo, logrando que el elefante se asuste y se siente sobre sus patas traseras cayendo todo su volumen sobre Hinken, que pierde así la vida.

Gäddan, que escuchó lo ocurrido en directo por teléfono, y tras discutir con Caracas, su compañera, y temiendo la venganza de Pim decide arrancarse el localizador que lleva en el tobillo para ocuparse personalmente de la maleta.

Mientras Julius se lleva el cadáver en el coche del propio Hinken que piensa quemar, Allan recuerda que en la primavera de 1968 se encontraba en París, donde acudió a una fiesta de disfraces organizada por su amigo Herbert Einstein, descubriendo allí a Vladimir, uno de los colaboradores de Stalin, que gracias a él es detenido, siendo requeridos tras ello los servicios de Allan por la CIA aprovechando que conoce a mucha gente en Rusia, por lo que debe regresar a aquel país, donde vuelve a ver a Popov, con su hijo Oleg, proponiéndole a aquel que le entregue la documentación de la que el Kremlin desee deshacerse, consiguiendo así documentos secretos, que le entregan a cambio de información de la propia CIA, convirtiéndose de ese modo en un espía doble, asegurando que tanto rusos como yanquis se dedicaban a vaciar sus papeleras dándose información sin importancia, aunque eso produjo algunas muertes.

Años más tarde, y en presencia de Reagan, le muestran el nuevo dispositivo de grabación, un moderno reloj, en el que accidentalmente y mientras le enseñaban su uso grabó una conversación en la que el presidente discutía con su jardinero sobre un muro de su jardín que no desea que destruya para evitar que se le cuelen los parásitos, conversación que, al ser escuchada por Gorbachov, este interpreta como un deseo de que permanezca el muro de Berlín, porque teme que los rusos invadan el mundo sin necesidad de armas.

Así pues, y poco después cayó el muro de Berlín, viendo Allan la noticia por la televisión junto a Oleg, tras retirarse debido a la muerte de Popov, el padre de aquel.

Y Oleg le llama mientras está remojando sus pies en el río para felicitarle por sus 100 años, contándole que se están preparando para huir, mostrándose Oleg dispuesto a ayudarles a través de su empresa, Popov Logistics.

Temiendo a los dueños del dinero salen de hecho poco después con la caravana del circo en la que llevan al elefante, topándose con ella Gäddan mientras habla con Pim, que tras amenazarle de nuevo le pide que le lleve el dinero al día siguiente a Bali.

Gäddan se pone de inmediato a perseguirlos, logrando adelantarlos y cruzando su coche en la carretera para obligarlos a parar, y, aunque Benny frena tan deprisa como puede, acaba impactando contra el coche de Gäddan haciéndolo volcar.

Aronsson llega ya tarde a casa de Gunilla y comienza a investigar, encontrando los casquillos de las balas disparadas por Hinken y restos de sangre.

Por su parte, Julius para en una gasolinera para comprar un bidón de gasolina y un mechero, y mientras paga observa cómo un muchacho le roba el coche.

Le recogen poco después en la gasolinera, viendo al subir a la caravana que en ella llevan al motero herido, que al rato despierta, entregándole Gunilla la maleta, pidiéndole a cambio que los deje en paz, aunque entonces comprueban que el motero ha perdido la memoria y ni siquiera sabe de qué le hablan, no reconociendo tampoco a Pim cuando este lo llama amenazándole, por lo que cogerá Allan el teléfono, amenazando también a este, discutiendo luego qué hacer con el motero y con el dinero, pues Gunilla prefiere dárselo y los demás no parecen estar de acuerdo.

Oleg llama a Allan y le pregunta a dónde desean ir, diciéndole Allan a Gäddan que diga el primer sitio que se le ocurra, diciendo este Bali.

Entretanto Aronsson es enviado a investigar la denuncia de unos excursionistas que vieron al anciano y a un elefante en el bosque, descubriendo que esto es así, aunque recibe entonces una llamada de su jefe que le dice que abandone la investigación, pues las pistas son falsas ya que apareció el cadáver de Bulten en Djibouti, habiendo aparecido Hinken aplastado en un desguace, al que llevó el coche el hombre que se lo compró al muchacho que se lo robó a Julius tras descubrir el cadáver en el maletero, que no tenía heridas de balas pero sí sangre de elefante.

Poco después llega la comitiva hasta un aeropuerto donde les espera Popov con uno de sus aviones para llevarles hasta Bali.

Pim, preocupado, investiga, descubriendo que Allan, tal como le contó por teléfono es un anciano de 100 años.

Al día siguiente llama a Gäddan de nuevo, diciéndole este que está en Bali, descubriendo Pim mientras habla con él, y al adelantar a un coche, que en él van Allan, Julius, Benny y su maleta del dinero, y mientras los miran no se dan cuenta de que por el carril contrario va un camión contra el que impactan explotando su coche.

Poco después los dos ancianos descansan en la playa mientras observan a Benny que no se atreve a declararse a Gunilla, aconsejándole el anciano que viva su amor, viendo poco después cómo se besan.

Calificación: 3