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El bar

España (2016) *

Duración: 102 min.

Música: Joan Valent, Carlos Riera

Fotografía: Ángel Amorós

Guion: Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarria

Dirección: Álex de la Iglesia

Intérpretes: Blanca Suárez (Elena), Mario Casas (Nacho), Carmen Machi (Trini), Secun de la Rosa (Sátur), Jaime Ordóñez (Israel), Terele Pávez (Amparo), Joaquín Climent (Andrés), Alejandro Awada (Sergio), Jordi Aguilar (Barrendero).

Varias personas se entrecruzan por la plaza de los Mostenses de Madrid.

Entre ellos una muchacha pija hablando por teléfono con una amiga a la que pide que cuelgue porque se está quedando sin batería, aunque le cuenta lo que lleva puesto.

Pasa otro hombre con un maletín hablando también por teléfono y diciéndole a alguien que debe aceptar su oferta, pues es una oportunidad.

En la plaza los policías hacen que se levante a un mendigo que pide que no le toquen.

Un ama de casa compra tomates y cebollas en una verdulería y le dice al dueño, un chino que no va a pagarle y que se lo apunte, pues tiene solo un billete de 50 Euros.

Al lado de la pija, que habla sobre la cita a ciegas que le espera, pasa un hípster en bicicleta y una gitana le ofrece romero, aunque ello lo tira, lo que hace que la gitana la maldiga, aunque sin darle importancia continúa con su conversación diciendo que no se va a acostar con él el primer día, aunque quizá lo haga si su foto de perfil es real.

Se le corta entonces la llamada y entra en un bar donde todos se giran al mirarla, la dueña, el camarero y los clientes, entre los que está el hípster, con los cascos puestos.

Entra otro hombre tosiendo, quejándose la dueña de que seguro que solo va a mear y tras él un barrendero y el mendigo, que entra gritando que son todos unos hijos de puta, diciéndole la dueña que si sigue le echa y le llama por su nombre, Israel, para decirle tras ello que ya sabe que allí no paga nunca, pidiendo un aguardiente y una porra.

Entretanto la chica pregunta si tienen algún cargador, sacándole el camarero, Sátur, encandilado por ella un montón de cables para que busque entre ellos.

Entra también el ama de casa, que pide cambio para la tragaperras, señalando el barrendero que seguro que se deja los 50 Euros, contando la dueña del bar que su marido trabaja en la RENFE y ella está sola todo el día.

Israel grita que van a morir todos, tras lo que se acerca a la chica pija y la huele.

Se marcha entonces uno de los clientes protestando porque tardaron tanto en ponerle la barrita con tomate que se le hizo tarde, cruzándose con el hombre que trataba de hacer negocios por teléfono, viendo todos asustados cómo suena un disparo, cayendo fulminado en la calle el hombre que salió del bar.

Se acercan todos a la puerta a mirar alarmados, señalando el último hombre que entró que hay algo raro, pues de pronto la calle, que estaba llena de gente se vació.

El único que no se entera de nada es el hípster embebido en su táblet y con los cascos.

Al ver que el hombre se mueve, señala el barrendero que deben ayudarle, aunque los demás se niegan, tratando Sátur de llamar a la policía aunque no tiene señal, insistiendo el barrendero en que no pueden dejarlo tirado, por lo que sale pese a la oposición de los demás, recibiendo él también un disparo en la cabeza para pánico de todos los del bar que tratan de esconderse mientras gritan aterrados, temiendo que bajen y les disparen también a ellos.

También piensa en salir Israel para ir a la iglesia, pues le esperan para pasar el cesto y se dispone a salir, disuadiéndole la dueña del bar que le dice que ya le dará ella algo.

Sátur propone ver las noticias, aunque para su sorpresa la cadena sigue su programación habitual sin decir nada de lo que sucede en pleno centro de Madrid.

El hípster adelanta que puede tratarse de un atraco mientras Israel se hace pis, quejándose otro de los clientes que parece amargado de haberlo pisado.

La ludópata se asoma entonces a la puerta y les hace ver que ya no están los muertos.

La pija dice que no debía estar allí, pues no suele entrar en esos sitios, lo que ofende a la dueña del bar que asegura que su bar se friega cada día con lejía.

Sátur dice que debe ser un sueño, señalando la ludópata que ella no estaría en su sueño, indicando el camarero que la conoce, pues va casi todos los días a jugar, lanzando luego una idea más descabellada, les han abducido y les observan para ver cómo reaccionan en situaciones límites, dándole una bofetada su jefa para ver cómo reacciona en situaciones límite.

Tratan de analizar la situación, señalando el último cliente que puede ser que el asesino esté dentro, o, señala la pija, que no les dispararan al azar, sino por algo, pudiendo ser la propia policía quien lo hizo, indicando el hombre malhumorado que la policía no dispara a inocentes.

El hombre del maletín especula con que a lo mejor hay un terrorista en el bar y los agentes de fuera no saben quién es y disparan a cualquiera que salga.

Al escucharlos, el hípster trata de ocultar su bolsa, aunque le ven y se dirigen a él, cogiéndosela Sátur, aunque los demás le dicen que no la toque, cogiéndola entonces Amparo, la dueña, que la abre y ve que lleva ropa y un disco duro, diciendo el hípster, Nacho, que es publicista y en el disco lleva todas las campañas, cogiendo entonces la pija el disco y lanzándolo contra el suelo y pateándolo, quejándose el chico de que se lo haya destrozado solo porque lleva barba, diciéndole el hombre malhumorado, Andrés, que fue el único que no dijo nada cuando mataron a los otros dos y escondió la mochila.

Pero entonces Nacho se fija en que también hay un maletín, el del hombre que entró el último, Sergio, señalando Nacho que lo señaló a él para que no se fijaran en su maletín, que Sergio dice que no se abre, pidiéndole todos que lo haga.

Coge Amparo el maletín y Sergio pide que lo suelte, saliendo Sátur en defensa de su jefa, lo que le vale un puñetazo de Sergio, momento en que Andrés saca una pistola para preguntarle si también le va a pegar a él, preguntándole por qué tiene una pistola.

Coge entonces Israel el maletín y comienza a moverlo asustando a todos, hasta que finalmente lo abre, viendo que está lleno de artículos de lencería femenina.

Descubierto su secreto, le preguntan a Andrés por qué lleva pistola.

Pero entonces se escucha unos golpes en la puerta del baño y corren todos hacia allí, aunque como está cerrado por dentro no pueden abrir, abriéndolo Andrés a disparos.

Cuando abren se encuentran a un hombre reclinado sobre la taza, creyendo todos que se trata de un drogadicto.

Amparo explica entonces a los demás que Andrés era policía, pero le echaron por beber y luego le dejó la mujer y se llevó a sus hijos.

Entran la pija y el hípster para tratar de sacarlo de allí, descubriendo la chica una jeringuilla y que le sale sangre por una oreja.

Ven que aparece un camión, corriendo todos a la puerta para llamar su atención, aunque los hombres que bajan, y que llevan máscaras anti-gas, empiezan a descargar neumáticos sin fijarse en ellos, que ven cómo luego les prenden fuego a estos.

Sátur aventura que podrían salir, pues a los policías no les disparan, pero no le dejan.

La pija observa que el humo negro sale ahora en la tele, escuchando, mientras se marchan los del camión, que se desconocen las causas del incendio que hay desde varias horas antes en el centro de Madrid y que policía y bomberos, tras acordonar la zona y evacuarla, trabajan para evitar su propagación, observando que se lo han inventado para justificar la evacuación.

Sale entonces del servicio el hombre que estaba allí, respirando y andando con dificultad, con los ojos fuera de las órbitas y sangrando y les pide que no le toquen y con heridas por la cara a punto de reventar y que muere ante ellos.

En su móvil y por su foto ven que se trata de un capitán del ejército y ven que tiene más fotografías en algún país africano y luego de gente con trajes y máscaras de protección, lo que les lleva a pensar que debe tratarse de un virus, quizá el ébola y que salga quien salga pensarán que está infectado y acabarán con él.

La pija dice que ya hubo otros casos y no acabaron con ellos, a lo que les responden que entonces eran casos aislados y vinieron así desde África, pero ahora se les ha ido de las manos, pues son 8 personas y si salen se extenderá sin control.

Dado que no pueden hacer otra cosa que esperar, se dedican a dejar pasar el tiempo.

Israel coloca florecillas de una maceta sobre el muerto mientras la ludópata, Trini, juega en la máquina y Sergio le indica a Andrés que uno de sus sujetadores vale 300 Euros, y las braguitas más, contándole que está divorciado porque su mujer no veía bien su trabajo. Además le regalaba ropa del catálogo y le pedía que no se la quitara, dándose cuenta ella de que le gustaba más lo que llevaba puesto que lo que tenía debajo.

Andrés le cuenta que está jubilado pero echa de menos el trabajo, señalando que a veces se quedaba a dormir en comisaría porque no le apetecía regresar a casa y echa de menos también el ayudar a la gente y usar su pistola para zanjar discusiones.

La pija habla con el hípster, presentándose como Elena, mientras toman café ella y Coca Cola él diciendo él que fue suya la idea del anuncio de Campofrío, aunque le dice que la publicidad no es para siempre y tiene planes, aunque al decirlo se da cuenta de que ha dicho una tontería, mientras que ella le dice que a ella le quedan muchas cosas por hacer y no se va a dar por vencida. Cosas como enamorarse.

Amparo dice entonces que ella no se va a morir y les recuerda que el muerto dijo que no le tocaran y ella no le tocó.

Subido a una mesa, Nacho consigue cobertura con el teléfono del muerto y llama a la encargada de su agencia para que avise de lo que está pasando, aunque ella le cuelga cuando Sátur coge el teléfono y grita que los están matando, pues lo toma por loco, empezando luego a pelearse ambos por el móvil, haciendo que la mesa se rompa y caigan al suelo.

Al hacerlo, Trini da sin querer a las teclas de la tragaperras, que empieza a escupir monedas, justo cuando, se lamenta, ya no le sirve para nada.

Andrés le pide el teléfono, pues él, asegura, sí sabe a quién llamar, pero Amparo le dice que no lo toque, pues es del muerto, diciendo Elena que es una tontería, pero ni Andrés ni Sergio quieren tocar ya nada ni a nadie, parapetándose con Amparo tras la barra, apuntándolos Andrés con su pistola, acercándose Israel y lamiéndola, por lo que recibe un golpe del policía.

Les piden tras ello que bajen al almacén, quejándose Sátur de que le trate Amparo así después de estar trabajando para ella desde 15 años atrás, diciéndole ella que no puede hacer una excepción con él, pues tocó al muerto.

Bajan al muerto, y cuando Nacho dice que él no bajará, Andrés dispara contra la máquina tragaperras y les muestra que si no obedecen acabará con ellos.

Entretanto Israel va recitando frases bíblicas y apocalípticas y señala que fuera quedarán los perros, los hechiceros y los fornicadores y los homicidas, el diablo, la bestia y el falso profeta, dice señalando alternativamente al policía, a Amparo y al vendedor, pero Amparo le regala una botella de whisky y así le convence para bajar.

Abajo Nacho y Trini se sienten agobiados por el encierro, mientras Elena dice que nunca tuvo suerte con los hombres.

Trini dice que a ella no le ha salido nada bien en la vida, pues apostó por su marido y le salió rana, mientras Israel cuenta que vio a sus hijos cuando pedía delante de una iglesia, pero que no le echaron nada.

Elena cuenta que había quedado para tomar algo con una cita y se quedó sin batería y se pregunta qué habrá pensado el chico de ella y si seguirá esperando.

Trini indica que las máquinas son más fiables que las personas, pues con constancia algo te dan, mientras que las personas solo dan disgustos.

Israel les cuenta que vive en el cajero, pero que antes tenía dos casas, una para el invierno y otra para el verano, aunque tampoco está seguro de que sea cierto.

Sátur piensa que los de arriba estarán llamando a la policía para decirles que lo tienen todo controlado, reconociendo Nacho que él hubiera hecho lo mismo, mientras que Elena le dice que es absurdo, pues el hombre ha tosido y ha tocado el móvil y otras cosas, por lo que si están infectados, los de arriba también lo estarán.

Trini tiene un ataque de pánico y dice que debe salir de allí, tratando Sátur de calmarla pidiéndole que respire con una bolsa, pero ella prefiere subir y empieza a golpear la trampilla pidiendo que les abran, hasta que accidentalmente tira una caja de botellas.

Nacho se extraña de que no haya un charco, diciéndole Sátur que el líquido se va por el sumidero, viendo, tras levantar unos cartones que en efecto está allí y se pregunta dónde va, tras lo que quitan la tapa y ven que huele muy mal, pero piensan que por allí podrán bajar, aunque algunos saben que no cabrán por ese hueco tan estrecho.

Israel comienza a desnudarse y se rocía con una garrafa de aceite, ayudado por Sátur y trata de meterse, aunque se queda atascado al llegar al pecho, no pudiendo entrar ni salir.

De pronto escuchan arriba disparos, y piensan que quizá se estén matando entre ellos, aunque por los ruidos concluyen que los están matando, decidiendo ellos apagar la luz para evitar que los descubran.

Cuando cesa el ruido se escucha otro sonido, viendo que comienza a entrar humo y se ven llamas, comprendiendo que están quemándolo todo para desinfectar.

Saben que sin aire se asfixiarán, consiguiendo finalmente sacar a Israel.

Agobiada, Trini trata de subir de nuevo, pero al tocar la tapa de la trampilla se quema las manos, que deben curárselas poniéndole papel y aceite.

Pasado un rato notan que disminuyó el calor y ya no se oye nada, por lo que deciden asomarse, viendo, que, en efecto está todo calcinado, observando que han precintado la puerta, por lo que no se ve la calle, encontrando Nacho la pistola, que se guarda.

Abajo dejan pasar el tiempo, señalando Nacho que pueden aguantar varios días hasta que se olviden de todo, ya que allí tienen comida.

Escuchan entonces un zumbido, y descubren que es el teléfono del muerto y leen sus mensajes en los que el interlocutor indica que el pinchazo le ha funcionado, a lo que el muerto le contestó que él se pinchó uno, pero que no funciona y que ha notado que le están siguiendo.

Concluyen que hablan de una vacuna, y todos se alegran al escucharlo, aunque Elena dice que si la hubiera no habrían matado a la gente.

Pero los mensajes indican que debe ser algo que no está aprobado, y además no funcionó con el muerto, aunque este señalaba que llevaba dos días con fiebre y ellos no tienen fiebre, volviendo a ilusionarse con la posible existencia de una solución, aunque entonces se dan cuenta de que en los mensajes decían que solo quedaban 4 dosis y ellos son 5, corriendo a tratar de buscarlos, aunque no encuentran nada en el cadáver.

Las encontró Israel en el servicio, pidiéndoselas Nacho, aunque Israel indica que tienen 4 y ellos son 5, proponiendo Nacho echarlo a suertes, lo que a Sátur no le parece bien, pues asegura que a él nunca le ha tocado nada.

Elena sugiere repartirlas y hacer 5 de las cuatro, aunque piensan que quizá si aminoran la dosis no les servirá de nada.

Israel saca entonces una de las dosis y se la inyecta, amenazándolo Nacho con la pistola, y lanzándose luego violentamente sobre él empezando a golpearlo, aunque Israel se revuelve y lo golpea, haciéndose además con la pistola y les dice que sabe que estaban pensando que como no había para todos que se muriera el pobre, como siempre.

Sátur coge el resto de jeringuillas, pero Israel lo golpea y estas caen al sótano, donde las coge Trini, pero con las manos quemadas no puede sujetarlas bien y se le caen por el sumidero.

No queda ya más remedio que bajar, indicando que debe hacerlo Elena, pues es la más delgada, para lo que debe quedarse en ropa interior, observando que lleva liguero, tras lo que la rocían con aceite, señalando Israel mientras la empujan que de todos modos quedan solo tres jeringuillas y el barbas está maquinando algo.

Finalmente logran meterla, a la que pierden de vista, hasta que consigue salir y coger las jeringuillas, estando a punto de vomitar debido al olor.

Nacho le pide que ate las jeringuillas al cable de la bombilla, aunque ella dice que si lo hace cuando suba se las habrán inyectado todas, diciéndoles que tienen que bajar ellos.

Deben para ello agrandar los bordes, buscando entretanto Elena una posible salida, viendo desde ella, cuando la encuentra cómo la policía ha acordonado la zona que rodea el restaurante y hay tipos vestidos con trajes antigas que desinfectan la zona, observando también que hay tres cadáveres.

Poco a poco van bajando los demás, dejando para el final a Trini, que es la más gorda y de la que tienen que tirar para que caiga.

Con todos ya abajo, Nacho se lanza contra Israel para hacerse con la pistola, despareciendo ambos bajo el agua, donde observan varios fogonazos, surgiendo tras ello Nacho con la pistola, diciendo Nacho que se la quitó porque le disparó a él y luego desapareció bajo el agua, aunque los otros tres no le creen.

Le pide de nuevo las jeringuillas a Elena, diciendo Trini que siguen siendo 4 para tres dosis, pero Elena le pide que tire la pistola, diciéndole Nacho que nota que le gusta y que le defendió, pero ella le dice que no le gusta que la amenacen.

Nacho dice entonces que ahora dirá él lo que tienen que hacer, exigiéndole a Elena que le dé las jeringuillas, diciéndole Elena que es igual que el borracho y le dice que las ha escondido porque no se fiaba de ellos.

Entonces Nacho amenaza a Sátur con la pistola y dice que si lo mata habrá tres para tres, aunque no se atreve hacerlo y les dice que no tira la pistola porque es él quien les tiene miedo.

Vuelven por el camino que siguió ella tratando de encontrar las jeringuillas de nuevo, yendo todos de la mano hasta que, en lugar donde no se ve nada cae Sátur.

Como no le ven, Nacho dispara, viendo gracias al fogonazo cómo Trini empuja a Sátur bajo el agua para ahogarlo y acabar con él.

Debe reconocer que apostó y no salió. Les hace ver que si lo hubiera conseguido solo ella cargaría con la culpa y ellos estarían tan a tranquilos pensando que fue un accidente. Nacho le dice que Sátur no es igual que Israel, pues aquel era peligroso.

Ella insiste en que sobra uno y Sátur le dice que por qué no ella, pues quiere vivir solo para poder seguir quejándose de lo mal que le ha ido en la vida, mientras que él se esfuerza en hablar con la gente, incluso cuando no le apetece, pero ella les da la espalda y no les mira más que para pedir cambio.

Pero Trini le dice que sabe que Nacho ya tiene decidido que la que sobra es ella y en efecto él la apunta con la pistola, pero es incapaz de disparar.

Trini reconoce que da a la espalda a la gente, pero no porque no le importen, sino porque le da vergüenza que la vean, tras lo que coge la pistola y se aleja, escuchando poco después un disparo.

Llegan ahora al lugar donde Elena escondió las dosis y las reparte.

Pero entonces empiezan a escuchar ruidos y ven cómo empiezan a aparecer monedas y descubren el cadáver de Trini muerta con dos monedas sobre sus ojos.

Y mientras se preguntan por el suceso aparece Israel que golpea con una barra de hierro a Sátur, que cae sin sentido al agua, persiguiendo tras ello a Nacho y a Elena, que corren sin saber dónde están ni qué dirección tomar.

Les dice que creía que eran amigos, pero a los amigos no se les traiciona ni se les dispara y le dice a Nacho que salga para hablar, aunque sin soltar la barra y cantando una canción religiosa mientras golpea las piedras con la barra.

Les dice que si tienen un niño le llamen Israel y si tienen una niña Trini, que la pobre tuvo que dispararse sola porque él es incapaz de hacerlo y le pregunta de nuevo por qué le disparó a él, si eran amigos.

Corre detrás de ellos, que ven cómo de pronto se para por un dolor, aunque luego sigue, diciéndoles que ese último viaje lo harán juntos.

Encuentran la escalera para salir por una alcantarilla y comienzan a subir, seguidos por Israel, aunque un escalón roto hace que Elana pierda su jeringuilla.

Llegan hasta la salida del alcantarillado y empujan la tapa, aunque no tienen fuerza para abrirla, siendo alcanzados por Israel, entregándole Nacho a Elena su jeringuilla mientras Israel tira de él hacia abajo diciéndole que se va con él, cayendo ambos y muriendo.

Aterrorizada, Elena se inyecta la jeringuilla mientras llora y grita pidiendo ayuda.

Finalmente consigue apartar la tapa de la alcantarilla y ve que ha salido justo fuera del perímetro controlado por la policía.

En paños menores y totalmente sucia, comienza a caminar por la calle, observada por todo el mundo, dejándole una mujer su abrigo, con el que continúa su camino.

Ve que en la televisión hablan de un incendio en la plaza de los Mostenses que se cobró al menos tres víctimas mortales, mientras sigue avanzando.

Un muchacho se cruza con ella y le dice ¿Elena?, aunque ella sigue sin prestar atención, con los ojos totalmente enrojecidos por la Gran Vía atestada de gente.

Calificación: 4