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El cartero de las noches blancas
El cartero de las noches blancas

Belye nochi pochtalona Alekseya Tryapitsyna (2014) * Rusia

Duración: 100 Min.

Música: Eduard Nikolái Artemiev

Fotografía: Aleksandr Simonov

Guión: Elena Kiseleva, Andréi Konchalovski

Dirección: Andrei Konchalovsky

Intérpretes: Aleksey Tryapitsyn (Lyokha), Irina Ermolova (Irina), Timur Bondarenko (Timur), Viktor Kolobkov (Kolobok), Viktor Berezin (Vitya), Tatyana Silich (Tatyana), Irina Silich (Sestra Tatyany), Yuriy Panfilov (Yura), Nikolay Kapustin (Kolya), Sergey Yurev (Uchastkovyy), Valentina Ananina (Valentina).

Un hombre recuerda mientras mira unas fotografías, su pasado, desde la primera, en blanco y negro, que es de la boda de su hermano, que se produjo cuando él estaba en el ejército, siguiendo por una foto del momento en que repararon su casa cambiando la madera mala por otra buena.

La siguiente es de cuando se casó, aunque recuerda que duró poco su vida familiar.

Tiene otra de un vecino que se ahogó por culpa del vodka, recordando que él también lucho contra este, aunque finalmente pudo con él.

Se nos recuerda que los personajes son personas reales que viven en el norte de Rusia junto al Lago Kenozero.

En uno de los pequeños núcleos de población comienza a levantarse la gente, siguiendo cada uno de ellos sus rutinas diarias.

Entre ellos se encuentra Lyokha, el cartero, que sale a recoger agua al lago y se prepara el desayuno y se lava y viste mientras el agua se calienta, tras lo que enciende la chimenea y desayuna mientras escucha la radio.

Luego, a bordo de su barca recorre el lago hasta la oficina de correos, donde recoge la carga que debe repartir entre los vecinos, aprovechando para bromear con la encargada del reparto a la que invita a ir a bailar con él.

Va luego hasta la tienda donde compra pan y bombillas antes de comenzar su reparto, tanto del correo como de las cosas que compró en la tienda y de las pensiones.

Entre unas y otras visitas escucha a sus vecinos, así uno de ellos le habla de sus tiempos en Vietnam, mientras que su compañero se muestra harto de escuchar sus historias y solo espera ver "Un hombre y una mujer" en televisión.

Su siguiente cliente, al que llaman el "Bollo" no está en casa pese a haber dejado la televisión encendida.

Lo encuentra fuera caminando borracho, recordándole el cartero que cuando cobró la anterior paga dijo que dejaría el vodka, aunque este ya no se acuerda.

Le lleva tras ello el dinero a otro cliente que le invita a un vodka para celebrarlo, aunque él lo rechaza, pues tiene dinero para repartir todavía y teme caerse de la barca.

Su última carta es para Irina a una mujer, a la que de broma tira de la coleta como cuando iban al colegio, la cual lo invita a té y dulces.

Le pregunta cómo le va sola sin un hombre y por qué volvió de la ciudad, pues su hijo está en edad escolar y allí no hay colegios, diciéndole ella que solo va a vender la casa y luego se irá de nuevo.

Con el hijo de esta, Timur, va a recoger patatas, debiendo pedirle para ello prestado el caballo a un vecino que refunfuña y se pregunta qué pasará cuando ya no lo tenga.

Por la noche ve la tele, ya desde la cama, viendo al despertar un gato gris, aunque se vuelve a dormir antes de iniciar de nuevo su vida rutinaria.

Pero esa mañana, cuando va a recoger agua al agua ve que Irina apenas puede con el cubo debido a un dolor de espalda, por lo que debe ayudarla a cargar.

Por ello, cuando va a la tienda compra una pomada para el dolor de espalda y acude tras ello a llevársela, aunque al llegar la encuentra la encuentra en la cama y en medio de un orgasmo.

Por ello retiene a su hijo cuando llega para que no la encuentre así, y cuando ella sale los hace entrar y los invita a leche y a bollos y le propone ir el fin de semana a buscar setas, pero él no habla, lo que le extraña a ella, pues no parece él.

Lyokha se despide de un grupo de militares que llegaron en un modernísimo helicóptero, uno de los cuales es un general, que se queja de que no les haya dejado red para pescar, indicándole Lyokha que pescar con red es ilegal.

La caída de una anciana de la población hace que traten entre todos los vecinos se movilicen y ayuden para tratar de llevarla al médico, aunque la mujer, Anna acaba muriendo, y todos sus vecinos la acompañan al transbordador que los lleva hasta el bosque que deben atravesar hasta el cementerio.

Uno de sus amigos le dice que tiene un dolor constante en su corazón que solo acalla cuando se emborracha y ya no puede divertirse y su vida es gris, entendiendo a los que se suicidan.

Al día siguiente cuando se despierta vuelve a ver el gato, esta vez colocado sobre él.

Un día, antes de ir a su trabajo observa que hay una discusión junto al lago y se acerca.

Ve a Irina extendiendo una multa a Vitya y su familia por haber pescado con red, tratando Lyokha de mediar y de defender a sus vecinos, pidiéndole que haga como con el general, que aunque pescó sin red ella miró hacia otro lado y no hizo nada, aunque ella se niega a transigir asegurando que no desea perder su trabajo, haciendo que un policía la respalde, sin hacer caso tampoco al policía que trata de mediar y evitar que curse la denuncia y la consiguiente sanción.

Luego pasea con Bollo y con Timur, diciéndole este que en poco tiempo dejará de existir el correo debido a la existencia de Internet, aunque Lyokha le asegura que siempre se necesitará un cartero, pues hay cosas que no pueden enviarse por email, como el pan pues hay gente que no tiene barca para irlo a buscar y moriría de hambre.

Visitan tras ello el antiguo colegio, donde estudiaron él e Irina, ahora en ruinas.

Lo lleva tras ello a pescar, hablándole de un pescado especial, la kikimora capaz de acabar con los niños, acabando Timur asustado y pidiéndole regresar a casa, aunque no ocurre nada. Pescan algunos peces que más tarde preparan haciendo fuego al aire libre en el que lo cuecen.

Lyokha lo deja solo durante un momento y el niño aprovecha para sacar un cigarrillo de su bolsillo y comienza a fumar, enfadándose mucho con él cuando lo descubre, temiendo que su madre crea que se lo dio él, diciéndole además que el tabaco no es bueno, y le dice que igual que dejó el vodka dejará el tabaco, aconsejándole que no tome vodka, pues hay gente que se ahoga, y que él mismo se cayó de la barca y tuvo suerte de que lo sacaran.

Vuelve más tarde él solo a la escuela, recordando su niñez.

Cuando se levanta al día siguiente se encuentra con que le han robado el motor de su barca por la noche, por lo que le debe pedir su barca a un vecino para cruzar el lago.

Timur llega corriendo y sube con él a la barca diciéndole que su madre le pidió que se fuera con él porque ella no puede estar en casa, yendo a ver a la policía para denunciar el robo, aunque le dan pocas esperanzas de que aparezca, preguntándose él cómo entregará el correo.

Acude más tarde a la oficina de correos para pedir que le entreguen un motor nuevo, diciéndole que debe rellenar una solicitud, comentándole que suelen tardar un mes, preguntándose cómo repartirá el correo durante ese tiempo.

Va más tarde a casa de su hermana, que vive en la ciudad, la cual le recrimina que no le llamara antes y a la que Lyokha le cuenta que tiene algo raro en su cabeza, pues cada noche un gato gris se posa sobre su pecho y le observa y cuando aparta la mirada desaparece. Y además en el pueblo no hay gatos grises.

Ella le pregunta cuando le cuenta eso si bebe, diciendo ella que lleva dos años sobrio.

Le pide tras ello que le ayude para comprar un motor nuevo, diciendo ella que no puede, pues no le devolvió aun lo que le prestó para la moto de nieve y no tiene dinero.

Acuden tras ello al cuartel en que presta sus servicios el general al que acompaña a pescar, en el cosmódromo de Plesetsk, siendo testigos de la carga de un cohete espacial que se llevan a colocar en la lanzadera, no pudiendo por ello hablar con el general ni poder pedirle el favor.

Se lleva tras ello a Timur a un centro comercial donde el muchacho se pide un helado, él se siente en crisis y pide un vodka, aunque recapacita y pide un helado también él.

Cuando llegan al pueblo en el autobús encuentran a Irina esperándolos, saliendo Timur corriendo mientras su madre lo sigue gritándole que estaba muy preocupada tras haberlo buscado por todas partes, comprobando Lyokha que era falso lo del permiso.

Al día siguiente él va a casa de Irina y le pregunta si está enfadada, lo que ella niega, diciéndole él que ha ido a llevarle la crema para la espalda, que le compró, pidiéndole ella que le ayude a dársela, lo que él lo interprete como una invitación a acostarse con ella, aunque entonces ella le pide que regrese a su casa.

Al día siguiente, y mientras todos los vecinos se reúnen y bailan en torno a varios acordeones, uno de los cuales toca Lyokha, Timur e Irina salen de su casa cargados con sus maletas, preguntándole el niño mientras se van cómo será su casa y a qué colegio irá, dándose entonces cuenta de que se ha dejado su gato de peluche, y diciendo que no quiere irse sin él.

Cuando llegan junto a la gente que baila Irina llama a Lyokha y le cuenta que ha encontrado trabajo en Arkhangelsk y se marchan, pero que no le dio tiempo a organizar los papeles de su casa, y le pide que le ayude, dejándole a él toda la documentación, aunque se da cuenta de que le falta la autorización que ella dice le enviará.

Lyokha continuará su rutinaria vida, viendo un día a Bollo con heridas en la cara, contándole que son debidas a la borrachera del día anterior, contándole además que aún no ha cobrado su pensión y quejándose de que Vitya, su vecino no quiera invitarle al convite que están celebrando, diciéndole a Lyokha que seguramente lo hacen con el dinero de su motor, acusándolos a ellos de habérselo robado.

Lyokha se dirige con Bollo a casa de Vitya, que en efecto está celebrando una comida al aire libre con buena parte de sus vecinos, preguntándole Lyokha de dónde sacaron el dinero para la celebración si aún no cobraron la pensión, tras lo cual lo acusa del robo de su motor, lo que provoca una pelea, en la que Vitya y su familia se sienten ofendidos por la acusación pese a que los conoce perfectamente.

Consiguen derribar a Lyokha entre varios, y, una vez en el suelo se queda mirando al cielo como si hubiera tenido una revelación.

Regresa tras ello a su casa donde coge dos bolsas con cosas, y coge el autobús que va a la ciudad, instalándose en casa de su hermana, a la que le cuenta su arrepentimiento por la acusación que le hizo a Vitya de haberle robado el motor, diciéndole su hermana que hizo bien en marcharse del pueblo.

Pero esa noche a Lyokha le cuesta conciliar el sueño debido a que su hermana vive cerca de la estación y hay demasiado ruido, decidiendo de madrugada recoger de nuevo sus cosas y marcharse sin siquiera despedirse de su hermana y regresar a su pueblo, donde al llegar encuentra a Yura, su amigo sentado junto al lago sobre una barca, sentándose a hablar con él sin percatarse que a espaldas de ello despega la nave espacial que vio unos días antes con Timur en el cosmódromo.

Yura le comenta que no entiende que cobrando una pensión y teniendo de todo en las tiendas la gente se estrese, viendo Lyokha de pronto el gato gris sentado a su lado.

Mientras la vida sigue igual en el pueblo, la nave espacial surca los cielos a sus espaldas.

Calificación: 2