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El clan
El clan

Argentina / España (2015)

Duración: 110 min.

Música: Sebastián Escofet

Fotografía: Julián Apezteguía

Guión y Dirección: Pablo Trapero

Intérpretes: Guillermo Francella (Arquímedes Puccio), Peter Lanzani (Alejando Puccio / "Álex"), Lili Popovich (Epifanía Puccio), Gastón Cocchiarale (Maguila Puccio), Giselle Motta (Silvia Puccio), Franco Masini (Guillermo Puccio), Antonia Bengoechea (Adriana Puccio), Stefania Koessl (Mónica), Aldo Onofri (Ordóñez), Jesús Berenguer (Contepomi).

Tras más de 7 años de dictadura, Argentina vuelve a la democracia, asumiendo Raúl Alfonsín la presidencia de la nación.

Un hombre, Arquímedes Puccio, vigila junto a su hijo Daniel, "Maguila", desde una furgoneta, una estación de servicio.

En su casa el joven Alejandro, "Álex", y su novia Mónica preparan la cena cuando la policía irrumpe en su casa y les pide colaboración.

Tres años antes, en 1982 Leopoldo Galtieri anuncia la retirada de sus soldados y el fin de la guerra por la recuperación de las islas Malvinas.

Arquímedes miembro del Servicio de Inteligencia del Estado acude tras ello a una reunión de políticos y militares.

Álex es felicitado por todo el mundo cuando su equipo de rugby, "Los Pumas", ganan gracias a su habilidad, por lo que en la fiesta posterior recibe los halagos de todo el mundo, acudiendo también su amigo Ricardo Manoukian, un joven adinerado que va con dos amigas, Sandra y Sonia y que invita a todos los jóvenes a continuar la fiesta en su casa.

Varias semanas después el joven Manoukian circula con su coche cuando se encuentra en la calle con Álex, que le dice que se quedó sin gasolina, ofreciéndose su amigo a acercarlo a una gasolinera, hablándole durante el trayecto de las mellizas con las que se fue el día de la fiesta, cuando de pronto se les cruza un coche del que salen varios hombres encapuchados y armados que obligan a salir a los dos jóvenes a los que encapuchan, metiendo a Ricardo en el maletero y a Alex en la parte de adelante.

Cuando se quitan las capuchas, el hombre que conduce, Arquímedes le pregunta a su hijo si está bien.

Al día siguiente los Puccio comen juntos, comentando Silvia, la hija mayor de sus clases mientras Arquímedes ayuda a la pequeña Adriana con las matemáticas, comentando Álex que puede ir a jugar a Nueva Zelanda, diciéndole su hermano Guillermo que así podrá ver a su otro hermano, diciendo entonces su padre que además así podrá preguntarle cómo se olvidó de ellos después de los esfuerzos que hicieron por él, defendiéndolo Guille que dice que solo quiso ser jugador y seguir su propio camino, diciendo el padre que es solo un desagradecido que en cuanto pudo les dio la espalda.

Álex y sus hermanos echan una mano en la rotisería familiar siguiendo con su vida normal mientras Arquímedes llama desde una cabina para informar a los Manoukian que Ricardo ha sido secuestrado por el Frente de Liberación Nacional y les pide que no avisen a la policía.

Ya en casa por la noche, Epifanía, su mujer, se queja del fuerte dolor de espalda que tiene debido a su duro día de trabajo con los alumnos, dándole su marido un masaje antes de llevarle la cena que preparó ella a su rehén, que está en un baño de la casa, dentro de la bañera atado con cadenas y con la cabeza cubierta.

Arquímedes vuelve a llamar a la familia para recordarles que deben pagar un rescate de 500.000 dólares en billetes de 100.

Luego le hace escribir a Ricardo una carta contando que le tratan muy bien y que si siguen sus instrucciones no le ocurrirá nada.

Álex entretanto sigue sus entrenamientos, viendo tras estos cómo sus compañeros hablan de la misteriosa desaparición de su amigo Ricardo.

Desde su coche Arquímedes observa cómo el padre de Ricardo llega hasta un lugar que le indicó, encontrando en una lata de refresco la nota de su hijo. Luego, y tras leerla lo ve llorar destrozado.

Lo verá más tarde también desde el coche frente al lugar donde debe dejar el dinero junto a uno de sus socios que se lleva el dinero.

Cobrado el rescate, sacan al muchacho del escondite y lo meten de nuevo en el maletero para sacarlo de la casa donde lo tenían retenido.

En su siguiente entrenamiento, Álex encuentra a sus compañeros cariacontecidos, recibiendo la noticia de que ha aparecido Ricardo muerto en un descampado con tres tiros en la cabeza pese a que la familia pagó su rescate, mostrándose muy compungido al enterarse.

Tanto que su padre se da cuenta de su estado y tras la cena, y mientras friega su padre va a explicarle que las cosas se complicaron porque Ricardo no se creyó el papel de él y amenazó con denunciarlos y acabar con ellos y tuvieron que matarlo.

Actualidad. Los policías preguntan a Álex dónde están las armas, encontrando finalmente en un cuarto a la nueva persona secuestrada.

En marzo de 1983 la familia da una fiesta para inaugurar la nueva tienda de artículos deportivos donde brindan con champán ante todos sus amigos.

Recibe entonces Arquímedes la visita de Gustavo Contepomi, que le cuenta que lleva un tiempo saliendo con la suegra del millonario, Florencio Aulet. Le dice que él se ofreció a interceder por Aulet ante unos empresarios de fabricaciones militares y él quedó en pagarle una comisión y, no cumplió, algo que volvió a ocurrir más adelante cuando medió ante una petrolera, por lo que desea vengarse y obtener lo prometido.

Los Aulet están preparando un viaje a Punta del Este, adonde saldrá con su barco, quedando el propio Contepomi al cargo de su casa.

Álex es feliz al cargo de su nueva tienda, conociendo en ella a Mónica, de la que se queda prendado de inmediato cuando ella entra para comprar un traje para practicar windsurf, ofreciéndole él de inmediato un descuento del 20%.

Le cuenta feliz a sus padres que consiguieron facturar casi el doble de lo previsto porque va mucha gente de todas partes y que si siguen así deberán abrir sucursales.

Su padre le dice entonces que están evaluando un nuevo trabajo con Florencio Aulet, diciendo Álex que conoce a su hijo Eduardo, pidiéndole su padre que averigüe todo lo que pueda sobre él.

Cuando los Aulet se marchan de vacaciones Contepomi les muestra la casa, diciéndole entonces Arquímedes que en vez de a Florencio, secuestrarán a su hijo Eduardo, lo que Contepomi considera inapropiado, pues es Florencio quien lo engañó y Eduardo lo quiere como a un tío.

Pero Arquímedes no le escucha y le explica cómo actuarán, actuando él como señuelo, debiendo contar que lo raptaron a él la noche anterior y lo utilizaron como señuelo frente a su hijo.

Y en efecto, unos días más tarde Álex abre la puerta de su casa y deja pasar al coche en que llevan al hijo de los Aulet que su padre y sus compinches suben al cuarto donde lo encerrarán, siendo visto todo por Guillermo tras la persiana.

Álex empieza a salir con Mónica a la que lleva al restaurante de un amigo. Allí la muchacha le cuenta que quiere poner una guardería y luego irse a vivir a Suecia de donde vinieron sus abuelos, haciendo luego el amor en el coche.

Entretanto su padre sigue los mismos pasos que en el caso anterior llamando a la familia para advertirles que deben pagar un rescate sin avisar a la policía, obligando al muchacho a escribir a su familia, escuchándose en toda la casa los gritos del muchacho, con el que acabarán dándole tres disparos.

Envían, igual que en el caso anterior, el escrito del muchacho a su familia y quedan en un lugar solitario tras la vía del tren para entregar el dinero, donde lo recogerá Álex, que poco después y ya en su casa recibe un montón de billetes de su padre por su colaboración.

Diciembre de 1983. Mientras la multitud aclama a Alfonsín, Arquímedes acude a ver al Comodoro, su jefe, viendo un gran movimiento en las oficinas, no siendo recibido, diciéndole el secretario del comodoro que es mejor que se esconda durante un tiempo, pues el nuevo gobierno está haciendo cosas y no saben por dónde pueden salir.

Álex sigue siendo el alma de su equipo y escucha en los vestuarios la noticia de la detención de Aníbal Gordon, que, perteneció a los servicios secretos y tras quedarse sin trabajo tras la llegada de la democracia empezó a secuestrar gente, estando convencido su compañero que debieron ser sus hombres los que mataron a Ricardo.

Con su carnet de la Secretaría de Inteligencia del Estado, Arquímedes acude a prisión a visitarlo, diciéndole su amigo que no está muy preocupado, seguro de que conseguirán arreglarlo todo en unos meses y liberarlo, estando convencido de que un gobierno radical no puede durar demasiado tiempo en su país, recomendándole a Arquímedes que cambie entretanto su estrategia y aproveche el desprestigio de los militares para dedicarse a trabajar con personas que tengan negocios relacionados con el proceso que traten de ocultar, exponiéndose menos y trabajando para terceros.

Un día Álex va con su padre a comprarse unos zapatos, comprobando que el dueño de la tienda es Emilio Naum, un amigo de Arquímedes de toda la vida que al verlos los saluda y les explica que le va todo muy bien, y que tiene varias sucursales en Buenos Aires y Uruguay, empeñándose en regalarle los zapatos.

Álex va al aeropuerto acompañando a Guille que sale de gira con su equipo de rugby, diciéndole el pequeño poco antes de subir al avión que no va a volver más a su casa, pues está convencido de que no tardarán en cogerlos, aconsejándole que se vaya también él, abrazando a su hermano con fuerza antes de marcharse.

Su novia lo nota preocupado, aunque él no le cuenta nada.

En su casa comienzan a acondicionar el garaje poniendo paredes más gruesas, planeando el secuestro de Naum.

También Arquímedes nota el estado de preocupación de su hijo, diciéndole Álex que no quiere participar más en sus negocios porque piensa casarse, ante lo que su padre reacciona diciéndole que ha perdido la razón.

Su madre también le pregunta si no le parece apresurado, quejándose Álex de no poder hablarle a su padre, diciendo su madre que no tiene en quién confiar y necesita de su ayuda, pidiéndole que salga de viaje y que convenza a Maguila para que vuelva, lo que calmará a su padre y los aliviará a todos.

Arquímedes simula que se le estropeó el auto justo por el sitio por el que pasa Naum, al que le pide que los lleve hasta un taller, aunque cuando les obstruye el paso el otro coche Naum se resiste y les ofrece el dinero que lleva en su portafolios, y al no poder sacarlo uno de los hombres dispara a Naum y acaba con él, por lo que deben abandonar el lugar dejándolo en su coche.

Irritado, Arquímedes va a la tienda de su hijo, al que coge por el cuello diciéndole que todo falló por su culpa, pues nunca hasta ese momento habían fallado, habiendo quedado expuestos a que los vieran, acusándolo de querer deshacerse de su padre de ese modo.

Tal como le pidió su madre, Álex sale de viaje y regresa con Maguila, al que reciben cariñosamente sus hermanas y su madre, esperándolos fuera Arquímedes con una furgoneta nueva cuyas llaves pone como un regalo en manos de Maguila.

La familia, reunida, reza antes de comer. Luego Maguila les habla de su trabajo esquilando ovejas, un trabajo muy cansado y duro, diciendo que Álex le ayudó a tomar la decisión de regresar, pero ahora la madre se siente mal recordando a Guillermo, del que no saben nada desde un año antes y al que extraña.

Maguila entrará en acción de inmediato, participando en el siguiente secuestro, el de Nélida Bollini, a la que llevan a un pequeño zulo hecho en el garaje, aunque la mujer no cesa de llorar, mezclándose sus gritos y lamentos con la música que ponen para amortiguarlos.

Para Álex la vida sigue y acude a ver con Mónica una imponente quinta perteneciente a la familia de unos amigos que esperan convertir en su casa al casarse.

En casa de los Puccio los gritos de Nélida desconcentran incluso a la pequeña Adriana, que pregunta quién grita así sin que nadie quiera explicarle nada.

Los nervios están ya a flor de piel, pues el secuestro se alarga, habiendo pasado ya tres semanas sin que la familia de la mujer termine de reunir el dinero, observando Arquímedes incluso que lo siguen, recibiendo incluso una llamada del propio Comodoro que le dicen que los están presionando por la desaparición de la mujer y que no puede darle protección.

23/08/1985. Álex y Mónica dan una fiesta para celebrar su próximo viaje a Suecia, y mientras ellos preparan la cena y Epifanía y las chicas salen a comprar, Arquímedes y Maguila vigilan desde su furgoneta la estación de servicio donde esperan la entrega del dinero del secuestro.

Cuando el encargado de su entrega deja el dinero, Maguila lleva la furgoneta hasta el surtidor, yendo a recoger el maletín mientras su padre reposta.

Pero cuando Maguila sale con el maletín del coche que aparentemente repostaba frente a su furgoneta salen varias personas que los encañonan diciendo que son policías.

Maguila trata de huir, pero varios coches policiales más se lo impiden, cogiéndole uno de los policías a Arquímedes las llaves de su casa que este dice está dinamitada, por lo que les conviene no ir a la misma.

Mónica y Álex preparan la cena cuando de pronto irrumpe la policía que conduce a Álex hacia el sótano mientras le preguntan dónde tienen encerrada a la mujer, a la que encuentran poco después en el zulo, aunque Álex afirma que no sabía que estaba allí y que no sabe quién es mientras ve cómo los policías la atienden.

Epifanía y sus hijas llegan poco después siendo retenidas también por la policía que interroga a la mujer preguntándole cuánto hacía que estaba allí la secuestrada, lo que dice ignorar.

Los policías se llevan a Álex y al resto de la familia sin que Mónica entienda qué está ocurriendo mientras en la calle se arremolinan los vecinos y la prensa que fotografían a Álex, que no tiene fuerza para explicarle nada a Mónica, en otro coche policial.

Toda la familia acabará encerrada, los hombres en unas celdas y las mujeres en las de enfrente tratando Arquímedes de calmarlos diciendo que no pasa nada.

Arquímedes habla con el secretario del Comodoro al que le pregunta cuándo le sacarán, diciéndole el hombre que no tienen el mismo margen de maniobra que antes, aunque le proveerán de los medios para que su estancia sea lo más cómoda posible hasta que se tranquilicen las cosas y sea más fácil sacarlo.

Los compañeros del equipo de rugby van a ver a Álex, al que le piden que sea fuerte, informándole ellos que su madre, su hermana y Mónica están ya libres, no creyendo ninguno de ellos que su amigo pueda estar implicado en algo tan turbio.

Puccio será portada en todos los semanarios.

Recibido por el juez, este le pone las grabaciones en que se le grabó pidiendo el dinero del rescate, afirmando Arquímedes que fue obligado a hacerlo por un grupo liderado por dos tipos que formaban parte de una organización, asegurando que le golpearon y amenazaron con matar a toda su familia si no lo hacía.

El juez le dice que tienen muchas evidencias de su culpabilidad, pero que él puede salvar a su familia que pasarían a ser solo cómplices pasivos si él reconoce su culpabilidad, aunque él insiste en su inocencia pese a que sus dos compinches declararon ya en su contra e implicaron a sus hijos en sus declaraciones.

El abogado de Álex le pide a este que confiese que él no tenía ni la menor idea de los hechos que estaban ocurriendo en su casa.

Recibe también la visita de su madre y de Silvia que le dicen que Adriana está bien y más tranquila diciéndole que su padre se ocupará de todo y los sacará, diciéndole Silvia que su padre lo hizo por ellos y que debe entenderlo.

Tras ellas entra Mónica, que lo besa con amor y le pide que le diga que no tiene nada que ver con eso, diciéndole él que es inocente e incluso jurándolo.

Pasan a Álex a la celda de su padre que le explica que se va a negar a declarar, y que va a decir que se confesó culpable porque lo torturaron, mostrando como prueba las marcas que lo corroborarán, preguntando Álex qué marcas, respondiéndole su padre que las que le aparecerán cuando él le pegue, a lo que Álex se niega ante lo que Arquímedes le dice que es un traidor si deja que se pudra en la cárcel asegurándole que su libertad depende de él y que todo lo que es lo es, lo es por él y gracias a él que lo planeó todo desde que era un niño y que si cae él caerán todos y que él es tan responsable como los demás.

Consigue enfadarlo tanto que Álex lo golpea con rabia llamándolo hijo de puta y dejándolo muy mal, que es lo que el hombre buscaba.

Al día siguiente serán llevados al tribunal, viendo que detuvieron también Contepomi que comprenden los denunció.

Mientras son dirigidos hacia el tribunal Álex a pesar de estar esposado consigue soltarse del hombre que lo escoltaba y salta desde el quinto piso de los tribunales.

A pesar del salto Álex sobrevivió y fue condenado a cadena perpetua y aunque intentó suicidarse varias veces no lo consiguió, muriendo en 2003 a los 49 años.

Sus compañeros del club mantuvieron durante años su inocencia y Mónica lo siguió visitando en la cárcel hasta que él le pidió que dejara de hacerlo, y rehízo su vida.

Tras dos años en la cárcel Maguila fue liberado debido al retraso en la sentencia. Condenando en 1998 a 12 años de prisión, se dio a la fuga hasta que en 2014 solicitó la constancia de la extinción de su pena que obtuvo.

Epifanía estuvo en prisión hasta 1987.

Silvia pasó un tiempo en prisión antes de ser liberada. Murió de cáncer a los 52 años.

Adriana fue entregada a sus tíos maternos antes de regresar con su madre.

Guillermo nunca volvió a Argentina.

Arquímedes Puccio fue condenado a cadena perpetua. Estudió Derecho y ejerció como abogado tras salir de prisión en 2003, no llegando a reconocer nunca su responsabilidad hasta su muerte a los 84 años. Ningún familiar se hizo cargo entonces de su cuerpo y fue enterrado en una fosa común.

Calificación: 3