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El Crack Cero
El Crack Cero

España (2019) *

Duración: 122 Min.

Música: Jesús Gluck

Fotografía: Luis Ángel Pérez

Guion: José Luis Garci y Javier Muñoz

Dirección: José Luis Garci

Intérpretes: Carlos Santos (Germán Areta), Miguel Ángel Muñoz (Cárdenas / "Moro"), Luisa Gavasa (Moli), Patri/directores/f-j.htmlcia Vico (Remedios), Pedro Casablanc (Don Ricardo), María Cantuel (Adela), Macarena Gómez (Luisa), Raúl Mérida (Johnny Olas), Cayetana Guillén Cuervo (Conchita), Luis Varela (Rocky), Ramón Langa (Vergara), Andoni Ferreño (Luengo).

Germán Areta juega al mus con Moli, Rocky y el Meri en un bar, cuando ven que entra una pareja discutiendo, diciéndole el hombre a ella que espera que sea la última vez que le pone en ridículo, observando cómo, cuando ella baja al servicio la sigue, escuchando cómo la golpea, ante lo que Areta decide bajar, diciéndole al maltratador que está arriba jugando al mus con unos amigos y no le gusta que le desconcentren.

El hombre le amenaza a él por meterse en sus asuntos, aunque Areta se deshace de él fácilmente y lo golpea, viendo cómo la chica, en vez de agradecérselo lo agarra para tratar de que le golpee el novio, pese a lo cual se deshace de él y la empuja a ella contra la pared.

Tras desayunar mientras lee la noticia de la última operación de Franco, acude a los billares donde trabaja Cárdenas, al que llama "Moro".

Acude tras ello a su oficina "Areta Investigaciones", donde le dice Moli que ya le espera su clienta, Remedios Hernández, la cual le pide que investigue un asesinato, recordándole Areta que solo la policía puede investigar los delitos, diciendo ella que en el caso del que le va a hacer el encargo se dictaminó que fue un suicidio.

El fallecido, Narciso Benavides, que era su amante, tenía una sastrería en la calle Velázquez, era muy vital y amante de la buena vida, aunque le gustaba demasiado el juego y debía dinero a todo el mundo, asegurando la policía que después de una mala racha en que había perdido un dineral decidió acabar con todo y darse un tiro, algo que a ella no le encaja, ya que, la noche en que le mataron había ganado medio millón.

Remedios le cuenta que Narciso firmó una póliza de seguro de vida por 10 millones de pesetas, pues aunque le iba bien la sastrería, siempre debía dinero y pedía prestado a todo el mundo. A sus clientes, a sus amigos, a ella, y a su mano derecha de la sastrería, Luisa del Olmo, y, en vez de devolver el dinero suscribía pólizas de seguro, pues pensaba que si alguna vez se moría todos cobrarían y harían una fiesta en su honor.

Areta ve que las pólizas tenían una cláusula anti-suicidio de un año, por lo que son sospechosos todos los que tenían pólizas de más de un año, incluida ella, a la que le pregunta si cobrará la póliza, diciendo ella que se lo está pensando, pues de hacerlo tendría que separarse de su marido.

Le pide a Moli, su secretaria que llame a todas las agencias de seguros más conocidas y pida un listado de las pólizas de Narciso Benavides.

Queda con Cárdenas en una casa de comidas. Allí le explica que necesita a alguien que conozca la calle, pero que no robe ni radios de coches ni carteras ni coches, pidiéndole que se corte el pelo y se quite el pendiente, dándole además una gran cantidad para que salde sus deudas con los hermanos Lorenzo, se compre ropa y pague sus deudas de la pensión.

Acude a la sastrería de Benavides donde es recibido por Luisa del Olmo, que se muestra poco receptiva y le dice que la policía la interrogó ya.

Le pregunta por la situación de la sastrería y si alguien reclamó algo, contándole ella que el muerto solo tenía un primo en Reus que no reclamó nada.

Luisa era la gerente y también hacía de secretaria y llevaba la caja y le acompañó en varias ocasiones a Londres adonde iba para ver las tendencias, contándole que Narciso estaba siempre de buen humor y no le notó cambiado en los últimos días, confesando que estaba loca por él, pensando, también ella que alguien le mató.

Luisa le dice que si le cuenta para quién trabaja, le contará algo que no dijo a la policía.

Tras su jornada laboral acude a una perfumería, diciéndole a la dependienta que quiere cambiar de perfume, besando finalmente a la chica, su novia ante la que actuaba.

Tras recibir una llamada de su antiguo jefe, Don Ricardo va a verle, diciéndole que le llamó un antiguo compañero, Luengo, "el Solomillo", que es quien le puso el nombre de "Piojo", porque se hacía invisible cuando estaba con alguien y cuando menos se lo esperaba daba su picotazo, para ofrecerle un trabajo, pues ahora tiene una empresa de marketing y gana mucho.

Le pide además que le eche un vistazo a un chaval que está empezando en el boxeo y al que él apoya y patrocina.

Cita a Remedios a primera hora de la mañana y le pide que le hable de las timbas clandestinas a las que acudía Narciso, contándole que se celebraban en un chalet del Viso de una antigua madame, amante de un general amigo del Caudillo, ya fallecido, habiendo muerto Benavides cerca de esa zona.

Le dice que ha decidido cobrar la póliza, pues su marido le da igual.

Moli le cuenta a Cárdenas que conoció a Germán en la Facultad de Derecho. Era amiga de su padre, que era Comisario Jefe de Homicidios.

Areta dejó la carrera en el último año para ser policía y fue el número uno de su promoción.

Areta va a ver a Luengo, al que le pregunta si sigue comiendo solomillos poco hechos y que le comenta los rumores sobre que Franco murió ya.

Areta sabe que son buenos en siniestros fraudulentos, defendiendo patentes y que hacen dossiers y espionaje industrial.

Luengo le da el nombre de un cliente al que, dice, le puede facturar lo que desee.

Come con Adela, su novia, que le cuenta que tenía ya todo para casarse con su antiguo novio, incluso la entrada para un piso, cuando este dejó embarazada a su mejor amiga.

Germán le cuenta que también vivió con la persona equivocada, una, abogada, hija de un banquero, que quería que dejara la policía y trabajara con ella en la asesoría del grupo financiero de su padre.

Le pregunta a "Rocky", su amigo y peluquero, por Narciso, del que había oído hablar y sabía que se arreglaba en la peluquería del Castellana Hilton.

La llama de nuevo Remedios, que dice no deja de pensar en él y quiere que trabaje solo para ella aunque tenga que pagarle el doble, reconociendo lo que lo amaba pese a que él no le era siempre fiel, aunque sí leal, lo que Areta considera una coartada para la infidelidad.

Empieza sus investigaciones yendo con el Moro al Club de Esgrima donde van a hablar con una estrella del rock, Johnny Olas, aunque Cárdenas le dice que no cree que sea un tipo que vista los trajes de Benavides.

Johnny recuerda que era divertido y simpático y que le gustaban las chicas, como a él.

Presume ante ellos de ser una estrella desde los 19 años y les asegura que es más famoso que Raphael en Moscú.

Les cuenta tras ello, que además les unía la pasión por el póquer.

Le preguntan por qué le prestó dinero y dice que porque le sobraba y porque le hizo una póliza pese a no necesitar el dinero, pues gana 2 millones por concierto y dio 47 en el último año.

Vuelve a ver a Luisa Olmo, que se imagina que fue Remedios quien le contrató, aunque ella cree que es tan sospechosa como los demás.

Le revela, cuando se lo confirma, que Narciso tuvo un desliz dejando embarazada a una chica en Asturias y nunca se ocupó de ella ni de la criatura.

Entrevistan a otro de los favorecidos con Benavides, el bibliotecario del Casino Comercial, que les cuenta que se decidió a prestarle dinero cuando le dijo que le haría una póliza, afirmando que sería incapaz de matar a nadie porque es una buena persona.

Visitan a Vergara, el cliente de Luengo, que les cuenta que les dice que tiene un problema con el que fue su hombre de confianza, pues les está extorsionando. Tuvo que despedirlo, y, aunque le pagaron el máximo que fija la ley por despido, él les pide cada vez más dinero, no habiendo acudido a la policía por miedo al escándalo ya que su empresa cotiza en bolsa.

Les revela que todo se produjo a raíz de una fiesta privada en su Cigarral de Toledo con menores de ambos sexos, debido a que su empleado lo grabó todo en Super 8.

Vergara les pregunta si es muy complicado matar a una persona, diciéndole Areta que es desagradable, pero no difícil, y hay que saber vivir con ello.

Vergara les dice que sabe que su hombre ha vuelto a la ciudad y desea que lo encuentren y le comuniquen dónde está, acabando ahí su trabajo.

Pero Moro le dice que acostarse con niños es asqueroso y que los que lo hacen están al mismo nivel que los terroristas, tras lo que le dicen que no podrán ayudarle, pues no matan.

Les despiertan a él y a Adela una llamada para informarles de la muerte de Franco.

Habla con Don Ricardo sobre el asunto de Luengo mientras ven a Kid Mendoza, el boxeador al que apadrina, que trabaja con él y al que le está tramitando una excedencia de dos años para poder dedicarse solo al boxeo.

Don Ricardo le dice que, en efecto no puede asegurarse que la muerte de Benavides fuera por suicidio dada la trayectoria de la bala.

Areta le pide por su colaboración preguntándole por el chalet del Viso donde jugaba el sastre, contándole que se trata de la conocida como Mesalina - en realidad Conchita Azpeitia - que estuvo durante mucho tiempo liada con el general de las Clotas.

Le dice que le gustaría verla, diciéndole Don Ricardo que no le debe nada y que no fueron ellos los que se cargaron a los dos tipos de Almería que la guardia civil confundió con etarras, aunque Areta dice que ellos fueron los que les pasaron la información a los guardias, diciendo el jefe que la información llegó desde el Ministerio.

Tras conocer a los cuatro beneficiarios de las pólizas Moro concluye que el dinero no parece del motivo del asesinato, cree que se trata de un crimen pasional, pues además las pólizas de mayor valor son la de Luisa y la de Remedios.

Luengo llama enfadado a Areta, que le pide que no vuelva a llamarlo jamás.

Vergara despotrica con Luengo, pues el asunto, le dice, era urgente y se ha retrasado, pidiéndole Luengo dos semanas más para una operación limpia y que no deje huella.

Vergara, tras destrozar su Rolex, mostrándole de qué es capaz, le da las dos semanas.

Luisa acude a Crónica 2000, la revista en que trabaja el marido de Remedios.

Areta, por su parte va a ver a Mesalina para hablarle de Benavides, contándole este que fue de los primeros en incorporarse a sus partidas. Y era divertido y mujeriego.

Le pregunta por las personas que jugaban la noche de su muerte. Ella se niega, por lo que la amenaza con denunciar que allí se juega y hay prostitución, diciéndole ella que se lo diga al comisario Michelena que va una vez al mes, diciéndole que lo hará con el superior de este.

Ella saca entonces un cuaderno, viendo que estuvieron Johnny Olas, un constructor mallorquín, el bibliotecario del Casino Comercial, Marisa Carmona, la actriz, un famoso psiquiatra y una condesa viuda.

Conchita tampoco cree la versión del suicidio, pues aquella noche había ganado cerca de 500.000 pesetas y rechazó que llamaran a un taxi.

En la agencia habla con el Moro y con Moli reconstruyendo la noche de los hechos, concluyendo que el asesino era zurdo, y de los investigados solo lo es Johnny Olas, aunque estuvo toda la noche jugando, por lo que tiene coartada.

Envía a Cárdenas a Asturias, al pueblecito donde Benavides dejó a la mujer embarazada, Cerralbos del Sella haciéndose pasar por periodista del Ya.

Brinda con Adela con un Dry Martini, regalándole ella una petaca junto con otro paquete, que le dice no podrá abrir hasta Navidad, proponiéndole él compartir piso cerca del Retiro.

Lo llama Moli. Va al hospital, donde está Remedios, en la UVI tras una paliza de su marido.

Va a la revista Crónica 2000 para hablar con Felipe, el marido y le dice que si vuelve a ponerle una mano encima lo mata.

Luisa reconoce que fue ella quien se lo contó a Felipe porque el odio ocupa sus pensamientos desde la muerte de Narciso.

Terminadas sus pesquisas en Asturias, Cárdenas llama a Areta y le cuenta que la mujer a la que Benavides dejó embarazada vive en Avilés y es gobernanta de un hotel.

Areta deja a Adela en su portal, viendo esta al entrar en su casa que no funciona la luz, apareciendo entonces el guardaespaldas de Johnny Olas, que la sorprende y aprieta su cuello por detrás hasta dejarla sin respiración y acabar con ella.

Pasados varios días desde el suceso, un día, al llegar al despacho, Moli ve que está allí Areta, desaliñado sin afeitar y borracho, y le dice que los tenía muy preocupados a todos, pues Cárdenas le buscó por todas parte y van cada día Rocky y el Meri.

Moli le cuenta que le llamó Don Ricardo, que quiere que vaya a verlo y le dijo que cogieron al asesino de Adela, el guardaespaldas de Johnny Olas, Ramiro Expósito.

Don Ricardo le dice que el rockero tiene coartada, pues estuvo jugando toda la noche en casa de Azpeitia, desde las 10 de la noche hasta las 7 de la mañana.

Germán queda con su ayudante en una iglesia y le dice que tiene que hacer varias cosas ilegales y arriesgadas, diciéndole su compañero que hará lo que le diga.

Le entrega una lista de cosas que tiene que conseguir, diciéndole que también tendrá que encargarse de un dóberman y un pastor alemán y le entrega una pistola.

Acuden a casa de Johnny Olas y, tras amordazar a su personal, le esperan, viendo que llega con una mujer que habla en inglés, pidiéndole que le diga a la chica que se marche.

Olas pregunta por sus perros y le dice que están dormidos.

Johnny les dice que estuvo con la policía y no le hicieron nada y él ni siquiera lo es, por lo que no puede hacerle nada, exigiéndole que se marche.

Areta le dice que sabe que es Juan Olavide, hijo de Covina, la mujer a la que Narciso dejó embarazada en Asturias.

Johnny lo reconoce y le dice que, el hecho de que mataran a su padre fue un acto de justicia para su madre, pues arruinó su vida.

Recuerda haber ido a Madrid para ver desde el escaparate a su madre hablando con él pidiéndole que le diera un apellido y una buena educación.

Veía cómo su madre lloraba noche tras noche y que él empezó a cantar para alegrarle la vida.

A los 9 años se fueron a vivir a Gijón, donde su madre consiguió un empleo y él fue a la Universidad Laboral de Gijón.

Cuando regresó a Madrid, lo hizo convertido en un cantante de éxito y regresó a la sastrería como cliente por el placer de ver a su padre arrodillado a sus pies tomándole medidas, llegando incluso a presumir de él.

Cuando le habló de la póliza vio la posibilidad de vengarse, pudiendo conseguir que le diera de muerto, el dinero que no les dio en vida.

Areta dice que eso le da igual, que el problema es que mató a su amiga.

Johnny le dice que no le pidió a Expósito que la matase, pues solo querían darle un toque a él e ignoraban que iba a estar la chica y que Expósito se pasó de la raya.

Areta le muestra que le ha grabado, aunque él le dice que ya le tomaron declaración e incluso tiene testigos y afirma que no tiene cojones para dispararle porque es un perdedor.

Areta le pregunta si es creyente, pues puede esperar a que rece, tras lo que acaba con él.

Poco tiempo después llega la policía, que se lleva esposado a Cárdenas.

Acuden también Don Ricardo y Kid Mendoza, que señala que por la trayectoria de la bala es difícil alegar defensa propia, diciéndole Don Ricardo, pese a las evidencias, que él cree que el rockero se suicidó y le recuerda a Mendoza que es su último servicio antes de la excedencia.

Areta le pregunta por Cárdenas, que, dice, se limitó a hacer lo que él le ordenó, diciéndole Don Ricardo que al día siguiente estará libre.

Llega la Navidad y escucha la lotería junto a su amigo Rocky, al que le dice que el tiempo que viene será mejor, tras lo que empiezan a hablar de boxeo.

Moli les dice que llegó la clienta con un talón y le contó que se iba a vivir a Las Palmas con una hermana que tiene una tienda de souvenirs en la playa de Maspalomas.

Recibe a Remedios, todavía con magulladuras y que le dice que produce alivio ver a otro peor.

Lamenta no poder volver 10 años atrás y le da un beso en los labios antes de marcharse, diciéndole que lo ha hecho porque quería saber si le gustaría, aunque todavía no lo sabe, por lo que vuelve a besarlo antes de despedirse.

Areta regresa a su casa, ya sola y abre el regalo que le entregó Adela, que ve es un disco: You're the top, de Cole Porter que pone en el tocadiscos.

Calificación: 2
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