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El dinero

L'argent (1983) * Francia / Suiza

Duración: 84 Min.

Música: Johann Sebastian Bach

Fotografía: Pasqualino de Santis

Guion: Robert Bresson (Historia corta: Leon Tolstoy)

Dirección: Robert Bresson

Intérpretes: Christian Patey (Yvon Targe), Vincent Risterucci (Lucien), Caroline Lang (Elise), Sylvie Van den Elsen (Mujer del pelo gris), Didier Baussy (Dueño de la tienda de fotografía), Béatrice Tabourin (Dueña de la tienda de fotografía), Marc Ernest Fourneau (Norbert), Michel Briguet (Padre de la mujer del pelo gris), Bruno Lapeyre (Martial).

Norbert, un adolescente le pide a su padre su asignación mensual, así com un adelanto para devolver a un amigo un dinero que le prestó, aunque su padre se niega a darle tal adelanto, careciendo su madre de dinero para dárselo.

Llama por ello a su amigo Martial, al que trata de venderle su reloj, aunque este le propone otro modo de conseguir dinero, entregándole un billete falso de 100 francos, debiendo ayudar le a colocarlo.

Acuden para ello a una tienda fotográfica donde compran un marco barato, consiguiendo que, pese a sus reticencias, la mujer que les atiende coja finalmente su billete y les entregue el cambio.

Poco después llega el otro copropietario de la tienda que regaña a la mujer por haberse dejado engañar, recordándole ella que él mismo cogió otros dos billetes falsos la semana anterior, aunque prefiere no denunciarlo, lo que les supondrá perder el dinero, prefiriendo colocarlos él mismo en la primera oportunidad que tengan.

Y esta vendrá con Yvon Targe, el muchacho encargado de servirles el fuel, al que le entregan los tres billetes falsos.

Poco después Yvon acude a comer a un restaurante, donde al ir a pagar la comida, el dueño descubre que todos los billetes que le va entregando son falsos, aunque, en vez de devolvérselos se los queda para denunciarlo, reaccionando Yvon de forma violenta empujándolo cuando lo acusa de ser un maleante, apareciendo poco después la policía que, ante las explicaciones del joven deciden acompañarlo hasta la tienda de fotografías donde Lucien, el empleado que lo atendió niega conocerlo, animado por sus jefes, que no desean reconocer su culpabilidad y que le dan dinero para ello.

Desolado, el muchacho acude a un abogado, que consigue, mediante pago, que el dueño del restaurante retire su denuncia, llevando a juicio el asunto, negando nuevamente en el mismo Lucien que le entregara el dinero falso, lo que le valdrá una generosa propina por parte de su jefe.

Ante la falta de pruebas fehacientes, el juez desestima la demanda con la que Yvon había tratado de lavar su honor, y que, al no conseguirlo, pierde además su empleo.

En la tienda de fotografía Lucien aprovecha que está solo para vender una cámara fotográfica a un precio superior al marcado, quedándose con la diferencia.

Cuando su jefe lo descubre, Lucien le dice que pensaba que entre ladrones podrían entenderse, ante lo que es despedido.

Afuera lo esperan sus amigos, a los que les muestra que tiene las llaves de la tienda y de la caja fuerte.

La mujer del fotógrafo reconoce a los muchachos que le colocaron el billete falso a la salida de su colegio por lo que acude a hablar con el director.

Pese a la evidencia de lo hecho, la madre de Norbert le recomienda que lo niegue todo ante su padre, acudiendo ella hasta la tienda donde llega a un acuerdo con la mujer del fotógrafo para que no le cuente nada a su marido.

Sin trabajo, Yvon debe aceptar lo que le propone un conocido, debiendo acudir a un lugar y a una hora determinada y esperar con su coche.

El día que se produce el atraco a un banco, él observa cómo pasan junto a él numerosos coches policiales, tras lo cual escucha un tiroteo.

Tras el mismo, y ya de regreso vuelven a pasar los coches policiales y una ambulancia en sentido contrario, fijándose uno de los coches policiales en él, que asustado sale corriendo con su coche, perseguido por los policías hasta que, tras tener un accidente, acaba siendo detenido.

Como no sabe nada de él, su mujer, Elise acude a la comisaría, enterándose allí de que está arrestado, y de que no podrá verlo hasta el juicio, en el que es condenado a 3 años de prisión.

Su mujer acude a visitarlo mostrándose muy triste por cómo evolucionaron las cosas y porque hayan tenido que separarse sin haber llegado nunca a discutir, asegurándole él que cuando salga trabajará duro para conseguir volver a estar juntos, aunque ella se va sin esperar el final del turno de visitas.

Un día, los dueños de la joyería descubren que les han robado.

Lucien y sus amigos trucan un cajero automático haciendo que se quede la tarjeta atrapada en el mismo, por lo que, tras fijarse en la clave que puso el hombre al que se le quedó la tarjeta, sacan 500 francos.

Yvon recibe una carta de Elise en la que esta le explica que su hija Yvette murió de difteria, y que se fue tras su visita anterior porque no se atrevió a decírselo entonces.

Un día los joyeros comentan con una amiga que desde que les robaron el negocio les va mal, pues perdieron mucho dinero, y que además van a abrir una tienda frente a la suya, lo que les perjudicará aun mas, contándoles su amiga que se comente que Lucien es ahora rico que se dedica a hacer una caridad casi disparatada con los pobres.

Abre entonces el correo encontrando una carta enviada por Lucien, que le dice que él se la jugó con el billete, pero que fue peor lo que él hizo con Yvone, adjuntándole un cheque con la carta como compensación por su robo.

En la cárcel Yvon recibe devueltas las cartas enviadas a Elise, insinuándole sus compañeros que lo ha dejado por otro, provocando su ira, llegando a coger una enorme espumadera para golpear a los calumniadores, y aunque no llega a hacer nada es condenado a 40 días de prisión incomunicada.

Mientras se encuentra en esa situación llega una nueva carta de Elise en la que le dice que está decidida a cambiar de vida, y que no volverán a verse.

Durante su encierro Yvon se va guardando las pastillas que le entregan para luego tomárselas todas juntas intentando suicidarse, siendo enviado cuando lo descubren, al hospital.

Lucien acaba por ser detenido, afirmando ante el tribunal que le juzga que confiaba en que si le pillaban la causa fuese sobreseída, o que en su defecto acabaría escapándose para empezar de nuevo.

El furgón que le traslada a la cárcel llega casi a la vez que la ambulancia que devuelve a Yvon a prisión tras su recuperación.

Sabiendo que Yvon está en la misma prisión consigue pasarle un mensaje donde le emplaza a encontrarse en misa, lugar aprovechado por muchos de los presos para hacer sus intercambio de sustancias.

Lucien le dice que conseguirá sacarle de allí, pues tiene un plan para escapar y ayudarle, tratando así de enmendar sus errores, a lo que Yvon le responde que antes que irse con él prefiere matarlo.

Una noche se escucha una sirena y carreras fuera de las celdas, comprobando que todo se debió a un intento de fuga de Lucien, que es detenido sin conseguirlo, lo que le llevará a prisiones más duras, ante lo que su compañero de celda le dice a Yvon que olvide sus deseos de venganza, pues alguien la realizó por él.

Cumplida su condena, finalmente Yvon es puesto en libertad, instalándose en el pequeño hotel Moderne, en el que durante la noche roba el dinero de la caja tras matar a sus dueños.

Persigue tras ello a una mujer mayor a la que ve saliendo de correos tras recoger un giro, hasta su casa de las afueras, aunque tras ver a su enorme perro se marcha.

Pero regresa por la noche, dejándole la mujer entrar en su casa y dándole la cena, preguntándole el motivo por el que realizó los asesinatos, ante lo que el joven le responde que simplemente porque le apetecía, pues realmente se llevó muy poco dinero y se lo gastó enseguida.

La mujer le dice que ella perdona a todo el mundo, mostrándose comprensiva pese a no observar en él el más mínimo asomo de arrepentimiento, dejándole incluso la mujer dormir en sus cuadras sin denunciarlo pese a las reticencias del padre de la mujer que le recrimina que permita que esté allí alojado un desconocido.

La mujer le cuenta a Yvon más tarde que su padre, que era profesor de piano comenzó a beber poco después de que muriera su marido.

Yvon parece sentirse a gusto con esa buena mujer, a la que incluso le ayuda a sacar las patatas de su huerto, pero a pesar de todo aprovecha el momento en que ella se ausenta para ir a comprar el pan para tratar de encontrar su dinero, aunque sin éxito.

Más tarde le dice a la mujer que se siente sorprendido de su resignación ante el maltrato que recibe de su familia pese a sacrificarse y trabajar en la casa para todos.

Pero a pesar de la buena acogida recibida y de la admiración que le produce la mujer esa noche entra en la casa y, valiéndose de un hacha acaba con toda la familia tras preguntarle a la mujer dónde esconde el dinero.

Tras los asesinatos y el robo acude a un bar, donde, tras tomar una copa se presenta ante un agente al que le dice que él es el asesino de los hoteleros, confesando también que acaba de asesinar a una familia, dejando que lo detengan por ello.

Calificación: 3