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El graduado

The graduate (1967) * USA

Duración: 105 min.

Música: Dave Grusin (Canciones: Simon & Garfunkel)

Fotografía: Robert Surtees

Guion: Calder Willingham, Buck Henry (Novela: Charles Webb)

Dirección: Mike Nichols

Intérpretes: Anne Bancroft (Mrs. Robinson), Dustin Hoffman (Benjamin Braddock), Katharine Ross (Elaine Robinson), William Daniels (Señor Braddock), Murray Hamilton (Señor Robinson), Elizabeth Wilson (Señora Braddock), Brian Avery (Carl Smith)

Benjamin Braddock llega a Los Angeles después de un vuelo de más de 4 horas.

Al día siguiente, Ben parece agobiado en su habitación, subiendo su padre a su habitación para decirle que los invitados están abajo esperando verle, recordando que muchos le conocen desde que nació, no entendiendo que no quiera bajar., respondiéndole aquel que está preocupado por su futuro, pues, asegura, le gustaría ser diferente.

Sube también su madre a buscarlos diciendo que siguen llegando amigos y les apremia a bajar.

Cuando lo hace ve cómo le esperan expectantes y le comienzan a felicitar por haberse graduado, habiéndole regalado su padre un Alfa Romeo.

Las mujeres maduras le felicitan y besan, acabando con los labios marcados en la cara mientras le felicitan por haber recibido el premio Hoppergham.

Cuando su madre comienza a leer ante todos lo que pone en el anuario de su hijo y a relatar todos los premios y cargos que obtuvo, él, agobiado, sube a su habitación para estar solo de nuevo.

Pero entonces aparece, preguntándole por el cuarto de baño, la señora Robinson, mujer de un socio de su padre, que, haciendo caso omiso de las explicaciones de Ben, se sienta en una silla y le pregunta si está preocupado por alguna chica, tras lo que le da la enhorabuena y le pide que la lleve él a su casa, pues su marido no puede recogerla y no tiene coche.

Ben le ofrece las llaves del suyo, pero ella le dice que no sabe conducir con marchas, viéndose obligado a llevarla hasta su casa.

Una vez en esta, le pide que la acompañe hasta que encienda las luces, no haciéndole caso cuando él le advierte que hay ya luz.

Una vez dentro, le invita a beber algo y le pide que espere a que llegue su marido, pues no quiere estar sola en la casa.

Pone música y le pregunta qué piensa de ella, ya que la conoce desde niño, respondiéndole él que la tiene por una persona encantadora, a lo que ella le replica que es una alcohólica, haciendo que él se ponga nervioso e insista en marcharse, ya que, cree, su marido regresará enseguida, a lo que la señora Robinson le responde que regresará tarde y tardará varias horas en volver, y mientras lo dice, Ben, observa cómo le muestra sus piernas de forma insinuante, por lo que él le pregunta si está tratando de seducirlo, a lo que ella le responde que no, pero sentirse muy halagada, tras lo que, avergonzado, le pide perdón.

La mujer le pregunta si le gustaría ver el nuevo retrato de Elaine, haciendo que suba hasta la habitación de ella para mostrárselo, comentando él al verlo, que se ha convertido en una chica muy atractiva.

La señora Robinson comienza a desnudarles y le pide que le baje la cremallera, pues quiere irse a dormir y no alcanza, no aceptando la negativa de él y empieza a desvestirse, insistiendo en que no quiere seducirlo pese a que él le dice que si llega su marido podría hacerse una idea equivocada, a lo que ella le responde que no ve la razón, ya que ella le dobla la edad.

Pese a todo, él se siente nervioso y decide marcharse, aunque cuando llega abajo, ella le pide que antes de hacerlo, le suba el bolso, y aunque él trata de evitarla dejándoselo en el último peldaño, ella le pide que se lo deje en la habitación de Elaine, viendo cuando lo hace cómo ella entra desnuda tras él y cierra la puerta impidiéndole salir.

Él le pide que le deje irse, preguntando ella si le da miedo, para decirle luego que la tiene a su disposición y que, si no quiere quedarse con ella en esa ocasión puede llamarla en cualquier momento y arreglarán una cita, pues le gusta mucho.

Se escucha en ese momento un portazo y tras apartarla de la puerta sale corriendo y baja al piso de abajo, a tiempo de recibir al señor Robinson, al que le explica que ha ido a llevar a casa a su esposa.

El hombre le dice que le ve nervioso, debiendo él excusarse diciéndole que está preocupado por su futuro.

El señor Robinson, que le conoce desde que nació, y que, le dice, lo considera como un hijo, por lo que le aconseja que se tome las cosas con tranquilidad y se divierta, pidiéndole también que telefonee a Elaine, que llega el sábado.

La señora Robinson le dice que espera que se vean pronto para despedirse.

Unos días después se celebra el 21 cumpleaños de Ben y sus padres lo celebran con una barbacoa, de nuevo ante los amigos de la familia.

Su padre llama a la habitación del muchacho, pues espera que les haga una demostración con su regalo de cumpleaños, viendo poco después cómo el muchacho sale torpemente vestido de buzo, al ver que sus protestas no le sirvieron de nada.

Con un tremendo ridículo se lanza a la piscina, permaneciendo en el fondo durante un buen rato escuchando solo el sonido de su respiración y sin querer salir.

Después de aquello decide llamar, desde el hotel Taft a la señora Robinson, recordándole la oferta que le hizo en su casa, aunque, le dice, basta con que le deje invitarla a una copa.

Ella le pregunta dónde está y si tiene habitación, respondiendo él que no, diciéndole ella que estará con él en una hora.

Él suda nervioso ante la situación mientras la espera, no sabiendo qué hacer para no llamar la atención, lo que hace que la llame mucho más entre un grupo de ancianos que acuden a una fiesta y un grupo de chicos más jóvenes que él.

Para no llamar la atención del recepcionista finge ser uno de los invitados a una fiesta, aunque, al no estar en la lista de invitados debe marcharse, acabando en la cafetería

Cuando llega la señora Robinson pide una copa y le pregunta si ha cogido ya habitación, diciendo él que no, porque quizá podrían quedarse allí hablando, preguntándole si prefiere que la coja ella, y cuando le dice que no, le pide que la coja ya.

A pesar de la vergüenza que le produce, debe acudir a recepción, donde pide una habitación sencilla y rechaza cualquier ayuda del botones, diciendo que no necesita más equipaje que su cepillo de dientes y firmando como Gladstone.

Una vez registrado, Ben la llama desde una cabina al bar para decirle que subirá él primero, pues el recepcionista parece receloso.

Una vez en la habitación cierra las persianas y deja abierta solo la luz del baño.

La mujer llama enseguida a la puerta y da la luz que él vuelve a apagar, tras colocar el cartel de no molestar.

Ella le advierte, tras el primer beso, que la pilla por sorpresa y con el humo del cigarrillo que iba fumando aún en la boca, que va a desnudarse, diciéndole él que no sabe qué hacer, sugiriéndole ella que mire.

Trata de parecer experimentado cogiéndole un pecho fríamente, aunque al ver que ella no se inmuta deja de hacerlo, para, de pronto, decir que no puede hacerlo, pues se imagina lo que dirían sus padres si los viesen, ya que ella es casada y una de las mejores amigas de sus padres, por lo que ella le pregunta si no le parece deseable, debiendo él decirle que le parece la más atractiva de las amigas de sus padres, sugiriendo él hacer otras cosas, como ir al cine.

Ella le pregunta entonces si es su primera vez, entendiendo que tenga miedo de no ser capaz de hacerlo, empezando a vestirse, y logrando que él finalmente le pida que se quede, aunque cerrando la luz.

El resto del verano de Ben será una sucesión de encuentros sexuales con la señora Robinson con los baños en la piscina de sus padres o la televisión.

Sus padres comienzan a preocuparse al ver que su hijo se dedica a divertirse sin pensar en su licenciatura.

En una ocasión sus padres reciben a los Robinson en su casa, debiendo él disimular, mientras el señor Robinson le pide que llame a Elaine cuando regrese de Berkeley.

Su madre, también preocupada, le pregunta qué hace por las noches cuando sale, diciendo él que da vueltas con el coche, preguntando si se ve con alguien, pues está fuera desde medianoche hasta el mediodía del día siguiente, aunque luego le advierte que prefiere que no le diga nada a que la mienta.

Tras varios meses de encuentros, Ben se queja de que lo único que hacen es acostarse, y le gustaría también hablar en alguna ocasión, respondiéndole ella que no cree que haya nada que decir.

Ben le pide que le hable de su marido, contándole ella que duermen en habitaciones separadas y cuando le pregunta por qué se casó con él, debe decirle que tuvo que casarse porque se quedó embarazada.

Pero se niega a hablar con él de Elaine, diciéndole él que tiene que invitarla a salir, a lo que su amante le replica que no quiere que salga con ella ni hable de ella, asegurándole que no pensaba hacerlo, aunque le pregunta por qué no debe hacerlo, planteándole si es porque piensa que él no es lo suficientemente bueno para su hija.

Reconoce tras ello no estar orgulloso de andar perdiendo el tiempo con una alcohólica y que es lo más repugnante y pervertido de su vida.

Ella rectifica y le dice que no cree que sean el uno para el otro, pero tampoco que no sea digno de ella, tras lo que comienza a vestirse, preguntándole él por qué lo hace, a lo que ella le responde que ha comprendido que ya no quiere verla, ya que es una persona repugnante y pervertida, ante lo cual Ben debe rectificar y decirle que no es así, pues le gusta y espera cada día el momento de verla, por lo que le pide que se quede, aunque a cambio ella le pide que le prometa que no saldrá nunca con Elaine, y, cuando lo hace, vuelven a desvestirse, pidiéndole él ahora no volver a hablar.

Tratando de animarlo a cambiar de vida, sus padres le dicen que Elaine llegó de vacaciones y creen que debería invitarla a salir, accediendo tras una discusión, pues él asegura que se llevan mal, pese a que su padre le recuerda que no la ve desde que eran niños y se pregunta si es poco para él después de pasarse por ahí las noches, concluyendo su madre que, si no la invita, invitará él a toda la familia Robinson.

Acaba yendo a casa de los Robinson para recoger a Elaine pese a su promesa, observando cómo su madre, visiblemente molesta ni le dirige la palabra, diciéndole él cuando se quedan a solas, que no ha sido idea suya, sino de su padre, y que solo cenarán, la invitará a un refresco y la traerá de vuelta a casa, asegurándole que no piensa volver a salir con ella en toda su vida, aunque ella le recuerda que se lo prometió.

Aparece entonces Elaine con su padre y no pueden seguir.

Una vez en el coche ella le pregunta le pregunta si sabe ya lo que va a hacer, diciendo que no va a seguir estudiando, mientras conduce a toda velocidad, llevando gafas de sol pese a que es de noche.

La lleva tras ello a un local de striptease, yendo siempre por delante de ella a toda velocidad, haciéndola correr de forma despectiva.

Una vez en el local, Ben se dedica a observar el espectáculo sin hacerle caso, preguntándole ella si le desagrada por alguna razón, comenzando a llorar mientras la stripper hace girar las borlas que cuelgan de sus pechos tras ella y decide marcharse.

Benjamin, ya sin sus gafas de sol corre tras ella y le pide perdón por haberla llevado allí, explicándole que la idea de que la invitara fue de sus padres, que le obligaron a hacerlo y por eso actuó así, pero que no es así y se siente avergonzado.

Pese a ello, Elaine no puede dejar de llorar, ante lo que él finalmente la besa para conseguirlo.

Acuden luego a un autoservicio y comen en el coche, ya de forma amigable, contándole él que siente el impulso de ser brusco desde que se graduó.

Como los jóvenes que tienen al lado tienen la radio muy fuerte acaban subiendo la capota para poder hablar con intimidad.

De regreso a su casa ella la invita a entrar y hacerle café, aunque él dice que no quiere despertar a nadie, proponiéndole, ya que es temprano, ir a algún sitio, sugiriendo ella el hotel Taft, estando él a punto de tener un accidente al oírlo y señala que no cree que haya bar allí, pero una vez en el hotel ve cómo todos los empleados le saludan como señor Gladstone, el nombre que dio el primer día y con el que se registra para ir cada día con la madre de Elaine, por lo que le propone ir a otro sitio.

Cuando salen, Ben le dice que le gusta mucho y que es la primera persona que le gusta desde hace tiempo y la primera con la que se siente bien.

Elaine le pregunta si hay alguna mujer en su vida, y aunque le dice que no es asunto suyo, reconoce que sí, que hay una mujer casada y con familia, pero que ya se acabó.

La acompaña de nuevo a casa y le pregunta si quiere que se vean al día siguiente, diciendo ella que sí, que podrán pasear en coche.

Al día siguiente, Benjamin va silbando a recoger a Elaine, pese a la lluvia torrencial, aunque al llegar a su casa es la señora Robinson la que se sube al coche y le pide que siga adelante sin dejarle salir, y una vez dentro le ordena que no vuelva a ver a Elaine, amenazándole con contarlo todo si lo hace.

Él dice que no la cree y corre hasta su casa, llamando a Elaine, que, a medio vestir, ríe viendo las prisas de él, que no entiende.

Él le dice entonces que debe decirle algo respecto a la mujer casada con la que le dijo que tenía una aventura, explicándole que

Le dice que la mujer casada de la que le habló no era una mujer cualquiera, viendo Elaine en ese momento tras la puerta a su madre, mojada como Ben, y lo comprende todo, por lo que le pide que se vaya, diciéndole la señora Robinson también adiós.

Tras ese suceso, Ben se siente perdido y conduce alguna vez hasta cerca de la casa de los Robinson para verla desde lejos, viendo que se va de nuevo a la universidad, sin despedirse de su madre.

Hasta que de pronto toma una decisión. Va a ver a sus padres y les anuncia que va a casarse con Elaine Robinson, lo que para sus padres es una magnífica noticia, que, le dicen, deberán celebrarlo con los Robinson, aunque él le dice que todavía es pronto, pues no lo saben, no sabiéndolo de hecho, tampoco Elaine, por lo que su madre le pregunta si querrá ella casarse con él, diciendo él que no querrá, pues no le gusta nada, no entendiendo nada sus padres.

Una vez en la universidad, se sienta a esperar que salga, viéndola con otra chica y con un amigo.

Alquila tras ello una habitación, diciéndole al dueño que está allí solo de paso.

Después de seguirla durante varios días, hasta que un día la ve que sube en un autobús y corre hasta la siguiente parada.

Ella lo ve entonces por la ventanilla corriendo y cuando sube, él se presenta como si se tratara de una coincidencia. Le pregunta adónde va, diciéndole ella por no formar un escándalo en el autobús que le están esperando en el zoo.

Él la sigue al zoo, preguntándole ella qué hace allí, diciendo él que acude a algunas clases de oyente, pues no está matriculado y le pregunta si podrían verse y hablar.

Llega entonces el amigo con el que ella había quedado, Carl Smith, muy elegante y con pipa, que la coge del hombro y se va con ella.

Pero al día siguiente, y mientras se afeita, Elaine acude a verlo a su apartamento y le pregunta por la razón de su presencia allí y si lo ha hecho porque es donde está ella, debiendo reconocer que así es, pidiéndole ella que se marche, pues no puede entender la razón que le llevó a forzar a su madre.

Él le pregunta qué le contó su madre, explicándole que le dijo que coincidieron en el hotel, donde ella estaba con una amiga y él le dijo que estaba demasiado borracha para conducir y le pidió una habitación y una vez allí la forzó.

Él le cuenta cómo fueron las cosas de verdad, y como Elaine prefiere no oírlo, se pone a gritar, lo que llama la atención del resto de los inquilinos y del dueño de la casa, que se presentan en la habitación, pensando que quizá estén forzando a la muchacha, debiendo él mostrarles a Elaine tranquila, pese a lo cual el dueño del apartamento le pide que se marche.

Ella le dice que lamenta haber gritado y le pregunta qué esperaba que ocurriera yendo a Berkeley, diciéndole él que no desea hablar, pues tiene que recoger para marcharse y le pide que no haga preguntas, diciéndole ella que no desea que se marche hasta que tenga un plan concreto, tras lo que se marcha.

Pero esa noche, mientras duerme, ella se cuela en su cuarto, le despierta y le pide que la bese, preguntándole Benjamin si se casaría con él, a lo que ella responde que no lo sabe, pero que podría ser, para luego decirle que sí se casaría con él, proponiéndole él hacerlo al día siguiente, aunque ella se muestra indecisa.

Al día siguiente Benjamin insiste y le dice que pueden ir a hacerse los análisis de sangre y que necesitarán las partidas de nacimiento, recordándole ella que aún no le dijo que se casaría con él, pues no cree que saliera bien.

Espera a que salga de clase y continúa la conversación iniciada previamente en el mismo punto y le pregunta por qué cree que no saldrá bien.

Le dice que además debe hablar con Carl, pues a él también le dijo que quizá se casaría con él, siguiendo sus conversaciones incluso en la biblioteca.

Él insiste en casarse al día siguiente y como ella le dice que no, pregunta si lo harán pasado mañana, diciendo ella que puede ser, tras lo que lo besa.

Tras comprar un anillo, algunos regalos y un ramo de flores, regresa a su habitación, encontrando en ella al señor Robinson, que le pregunta de inmediato por qué lo hizo, si es porque tiene algún resentimiento hacia él.

Ben le responde que no tiene nada personal contra él, aunque reconoce que no le ha respetado.

El señor Robinson le dice que como consecuencia de lo ocurrido su mujer y él se van a divorciar.

Ben le dice que lo que hacían él y su mujer no significaba nada y no la ama, pues a quien ama es a su hija.

Le responde el padre de Elaine diciéndole que acabará entre rejas si vuelve a acercarse a ella y que se ha asegurado de que no la vuelva a ver ni pueda llegar hasta ella, pidiéndole que la olvide, pues es un degenerado y un ser despreciable.

Cuando se marcha, trata de hacer una llamada, aunque su casero no solo no le da una ficha para el teléfono, sino que le pide que se marche de allí.

Corre hasta el colegio de Elaine, pero allí le dicen que esta abandonó el colegio, aunque le entregan una nota que dejó para él en que le dice que le quiere, pero que lo suyo no funcionaría.

Conduce toda la noche hacia Los Angeles, y, tras saltar la valla, se cuela en la casa de los Robinson tratando de ver a Elaine, aunque a quien encuentra es a la señora Robinson, la cual, al verle, llama la policía diciendo que se coló un ladrón en su casa.

Ben le pregunta qué le hicieron a Elaine, asegurando que la encontrará, diciéndole la señora Robinson que siente no haberle invitado a la boda, pero es que los preparativos se hicieron precipitadamente.

Al oír que llega un coche, se marcha, aunque asegura que la encontrará, diciendo la señora Robinson que lo duda mucho.

Vuelve a conducir de regreso a Berkeley, yendo en esta ocasión a fraternidad de Carl, preguntando en el comedor si alguien sabe dónde va a casarse Carl Smith, ya que él debe asistir a la boda y no sabe el lugar exacto de celebración, aunque no lo saben, por lo que le dicen que pregunte por Carter, que le dice que se casará en Santa Barbara, aunque no sabe exactamente dónde.

Sale hacia Santa Barbara a toda velocidad, parando en una gasolinera a la entrada de la ciudad, donde consulta la guía telefónica.

Llama a la consulta del doctor Smith, el padre de Carl, diciéndole su secretaria que está en la boda de su hijo, diciéndole Ben que es el reverendo Smith, hermano del doctor, y llega desde Portland para casar a su sobrino y olvidó la dirección de la iglesia, dándosela la secretaria, por lo que sale demasiado deprisa sin darse cuenta de echar gasolina, por lo que el coche se le para unos kilómetros más adelante.

Como no está muy lejos, corre hacia la iglesia, aunque cuando llega encuentra la puerta cerrada, encontrando abierta una que le lleva a la parte de arriba, gritando tras el cristal de forma desesperada el nombre de Elaine.

El señor Smith dice que se ocupará de él, pero su mujer le dice que no se preocupe, pues ha llegado tarde, ya que ambos novios se dieron el sí quiero.

Pero pese a ello Ben no deja de repetir a gritos el nombre de Elaine, mientras sus padres y el novio despotrican contra él.

Elaine le escucha y grita su nombre, ¡Ben!, el cual baja para encontrarse con ella, que va hacia él también.

El señor Robinson trata de interceptarlo, debiendo Ben golpearlo para deshacerse de él, para enfrentarse luego al novio, mientras la madre le dice a Elaine que es demasiado tarde, diciendo esta que no para ella, que recibe varias bofetadas de su madre.

Pero pese a todos los impedimentos, logran juntarse, tratando Ben de ahuyentar a todos los que tratan de detenerlos blandiendo una cruz frente a ellos, cruz que le sirve luego como cerrojo de la puerta de la iglesia.

Gracias a ello ganan tiempo y consiguen llegar, ella con su traje de novio, y él sucio y sin afeitar hasta un autobús al que paran, y suben.

Sonriendo por su logro, recorren el autobús hasta los asientos del final mientras el resto del pasaje les mira sorprendidos.

Ellos sonríen o se muestran preocupados, alternativamente, aunque sin mirarse.

Calificación: 3