Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

El Gran Hotel Budapest
El Gran Hotel Budapest

The Grand Budapest hotel (2014) * USA

Duración: 100 min.

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Robert Yeoman

Guión: : Wes Anderson (Relato: Stefan Zweig / Argumento: Wes Anderson, Hugo Guinness)

Dirección: Wes Anderson

Intérpretes: Ralph Fiennes (Monsieur Gustave), Tony Revolori (Zero), F. Murray Abraham (Zero Moustafa anciano), Adrien Brody (Dmitri), Willem Dafoe (Jopling), Jeff Goldblum (Kovacs), Edward Norton (Henckels), Saoirse Ronan (Agatha), Mathieu Amalric (Serge X.), Jason Schwartzman (Monsieur Jean), Harvey Keitel (Ludwig), Jude Law (Autor), Tilda Swinton (Madame D.), Bill Murray (Monsieur Ivan), Léa Seydoux (Clotilde), Owen Wilson (Monsieur Chuck), Tom Wilkinson (Autor anciano).

Una muchacha camina por un cementerio hasta acercarse a un busto, cuyo pedestal está lleno de llaves de hotel, donde ella pone una más, para luego saca un libro titulado: "The Grand Budapest Hotel", escrito por el hombre al que está dedicado el busto: "Autor", comenzando a leerlo allí mismo.

1985. El Autor está en su casa viendo cómo corretea su nieto por su despacho con una pistola de juguete, contando que, frente a lo que la gente se cree, de que la imaginación de un escritor está siempre bullendo, sucede todo lo contrario, que es la gente la que les cuenta historias que les sirven de inspiración, como ocurrió en el caso de la historia de su libro, que se desarrolla en la ciudad balneario de Nebelsbad, en la antigua República de Zubrowka, antaño cuna de un imperio, en el límite oriental más remoto del continente europeo, en la que el autor pasó el mes de agosto de 1968, alojado en el Gran Hotel Budapest.

Era temporada baja y el hotel se encontraba ya muy deteriorado y todo anunciaba su cercana demolición, no relacionándose apenas entre sí sus escasos clientes más allá de un saludo cuando se encontraban en el patio, en los baños árabes o en el funicular.

El Autor trabó amistad allí con el conserje, Monsieur Jean, con el que departía de cuando en cuando, reparando un día, mientras lo hacía en que había un nuevo huésped, un hombre anciano, elegantemente vestido, y con aire de tristeza, por lo que le pregunta a Jean por él, que se asombra de que no haya reconocido a Zero Moustafa, el propietario del hotel, y un día fue el hombre más rico de Zubrowka.

Jean le explica que pese a ser el propietario del hotel, el señor Moustafa duerme siempre que está allí en una pequeñísima habitación sin baño en un rincón de la última planta y sin ningún tipo de comodidad, preguntándose el Autor por la razón de su extraño proceder.

Al día siguiente y mientras toma un baño, se dirige a él, desde otra de las bañeras, el propio Zero que le dice que conoce y admira su obra, aprovechando el Autor la ocasión para preguntarle cómo compró el hotel, contándole él que no lo compró, aunque si está de verdad interesado en conocer su historia se la contará esa noche durante la cena.

Contándole esa noche Zero que todo comenzó con el predecesor de Monsieur Jean.

Parte 1 - M. Gustave

1932. Monsieur Gustave el predecesor en la conserjería de Monsieur Jean era un hombre muy competente, asegurando Zero que muchos de los clientes estaban en el hotel por él.

Recuerda cómo una de las clientas, Madame D, le dice que no desea irse del hotel, pues teme no volver a verlo, aterrada por la idea de morirse, por lo que antes de marcharse, después de 19 temporadas seguidas en el hotel le entregó una moneda para que encendiera una vela por ella en la catedral de Santa María, aunque una vez que la anciana se marcha, Gustave ordena al nuevo botones, el entonces adolescente Zero que vaya él a poner la vela, cayendo solo entonces en que no lo había visto hasta ese momento, preguntando cómo lo contrataron sin consultarle a él antes, decidiendo entrevistarle para ver sus aptitudes, siéndole suficiente cuando, tras preguntarle por qué quiere ser botones Zero responde: "¿Quién no querría serlo, en el Grand Hotel Budapest?".

Así se convirtió en botones en prácticas a las órdenes de Monsieur Gustave, que le enseñó todos los secretos de su trabajo, y en especial el de la discreción, viendo cómo muchas de las clientas del hotel volvían por él observando que todas cumplían los requisitos de ser ricas, mayores, inseguras, vanidosas, superficiales, rubias, y necesitadas.

Zero trabajaba 6 días y medio de la semana de 5 de la mañana a medianoche, aunque comían bastante, dándoles Monsieur Gustave un sermón cada noche mientras cenaban, haciéndolo luego él solo en su habitación.

Nadie sabía entonces quién era el propietario del hotel, encargándose de sus negocios el adjunto Kovacs, que iba allí de mes en mes.

Fue también entonces cuando Zero conoció a Agatha, la que sería la mujer de su vida, una muchacha que trabajaba en Mendl's una famosa pastelería.

Parte 2 - Madame C.V D.u T.

Tras comprar la prensa el botones se la lleva corriendo a Gustave, aunque no es el anuncio del comienzo de la guerra lo que llama su atención, sino la noticia de la muerte de Madame D, la condesa viuda, que anuncian que fue encontrada muerta en su cuarto de baño.

Sorprendido por la noticia, Gustave decide coger el tren para acudir al sepelio, llevándose con él a Zero al que le cuenta que se siente muy culpable por no haberle hecho caso cuando le dijo que presentía lo ocurrido, y que la fallecida era dinamita en la cama pese a sus 84 años, odiando a sus hijos.

Pero es 19 de octubre y la frontera fue cerrada, por lo que el tren es detenido en medio de un campo de cebada, entrando unos soldados que les piden la documentación, que Gustave presente, aunque Zero carece de ellos, al ser un inmigrante, por lo que le piden a Zero que salga, a lo que Gustave señala que no deben llevárselo solo porque sea un inmigrante, entablándose una pelea con los soldados que tratan de llevárselo, entrando en el vagón al escuchar la trifulca un superior, el Inspector Henckels, que reconoce a Gustave, que afirma fue muy amable con él cuando se hospedó en el hotel de niño con sus padres, haciendo que los soldados les permitan continuar su viaje entregando un visado provisional a Zero, que como apátrida necesita un visado muy difícil de conseguir.

Llegan finalmente a Lutz, yendo a la mansión de la viuda fallecida, siendo conducidos junto al féretro por la doncella, que señala está tan hermosa como estuvo en vida, antes de hablar con el mayordomo, Monsieur Serge X, al que ven muy nervioso.

Al funeral acuden todos los parientes de la muerta, algunos ya muy lejanos a la espera de la lectura de su testamento, de la que se encargará su albacea, el señor Kovacs, que señala que el grueso de su patrimonio es para su hijo Dmitri y algo más a sus tres hermanas, Margarita, Laetizia y Carolina y donaciones menores a otros parientes.

Pero lee tras ello un codicilo con las últimas enmiendas al testamento original en que señala que lega el cuadro "Niño con manzana" a Gustave, haciendo que Dmitri entre en cólera acusando a Gustave de haber acosado a su familia, y que va a denunciarlo, acusando a Gustave de acostarse con ancianas, asegurándole que si lo prueba acabará con él, tras lo que le da un puñetazo, recibiendo él otro de Zero, golpeado a su vez por el hombre de confianza de Dmitri, J.G. Jopling.

Acuden tras ello a ver el cuadro, que le asegura a Zero es una obra maestra, no valiendo nada todo lo demás, conminándole Zero a llevárselo ya, cambiándolo por otro cuadro de dos lesbianas masturbándose, siendo ayudados por Serge a envolverlo, pegando este además detrás un sobre en que pone "Confidencial", tras lo cual salen de viaje de regreso al hotel.

En el tren, Gustave afirma que siempre guardará el cuadro, porque le recuerda a ella, aunque poco después cambia de opinión y decide que deben venderlo y huir con el dinero que les den para vivir, pues con la guerra pueden llegar a cerrar el hotel, pudiendo obtener una gran vida, prometiéndole que si le ayuda a venderlo le dará a él un 1,5%, y además será su heredero cuando muera, redactando en ese mismo momento su testamento.

Una vez en el hotel esconden el cuadro en una caja fuerte, recibiendo entonces la noticia de que ha llegado la policía al mando de Henckels para interrogarlo ya que han comprobado que Madame D murió envenenada y él es el sospechoso principal, tratando Gustave de huir, aunque los soldados lo alcanzan y lo arrestan.

Parte 3 - Control 19. Campo de internamiento penal

1 semana después Zero acude a ver a Gustave al penal en que lo han encarcelado, observando que este tiene la cara llena de moratones, explicándole a Zero que tuvo que pelearse para ganarse el respeto de los internos y no parecer un mariposón.

Zero le cuenta que habló con Kovaks, el cual le dijo que sospechaba que es inocente, aunque hay una declaración jurada firmada por la práctica totalidad de los miembros de la familia en que lo acusan a él, si bien el testigo clave que vio el suceso, Serge X, el mayordomo, no pudiendo él creer que Serge lo traicionara, diciéndole a Zero que carece de coartada, pues la mujer con la que estaba aquella noche estaba casada con el duque de Westfalia por lo que no podrá declarar.

Dmitri trata de encontrar a Serge, enviando por ello a Jopling a buscarlo a casa de su hermana, que niega saber dónde está, afirmando Dmitir que nunca se fió del mayordomo, ya que era demasiado honrado, urgiéndole a que lo encuentre pronto.

Gustave le entrega a Zero una carta para los empleados del hotel, conminándoles a que sigan trabajando como si estuviera él.

Entretanto en la cárcel consigue ganarse a un grupo de amigos al obsequiarlos con las exquisiteces de Mendl's que les lleva Agatha y con los cuales planea huir a través del alcantarillado, aunque para ello deben horadar antes el suelo que es de granito, careciendo de herramientas para hacerlo, ocurriéndosele a Gustave una idea al ver los pasteles.

Zero, emocionado llora recordando a Agatha ante el Autor, recordando que ella los salvó.

Zero le había propuesto un mes antes de aquello matrimonio, que esta aceptó de inmediato pese a que él carecía de capital alguno, dándoles Gustave su bendición, tras un minucioso interrogatorio, tras el que le regaló a la muchacha un colgante de porcelana y unos tulipanes, pidiéndole Zero que no flirtee con él.

Descubrieron que Agatha además de tener una gran mano con los adornos y pasteles, era muy valiente y les ayudó escondiendo en ellos pequeñas piezas con las que podrán a cavar.

Entretanto Dmitri y las hermanas se reúnen con Kovacs para acelerar el asunto de la herencia, señalando el albacea que ha desaparecido un importante documento y deben esperar a su aclaración, por lo que sugiere recurrir al inspector municipal, no estando Dmitri de acuerdo, pidiéndole que no ponga trabas, observando cómo Jopling lanza a su gato por la ventana, acabando con él.

Mientras en la cárcel comienzan los trabajos de excavación, Zero le cuenta a Agatha el secreto del cuadro, dándole la clave de la caja en que está escondido, pidiéndole que lo venda si les ocurre algo a Gustave o a él, poniendo ella cierta resistencia a hacerlo.

Entretanto Kovacs, tras recoger a su gato fallecido sube al tranvía, observando que Jopling lo sigue en su moto, por lo que se baja antes de llegar a su destino, ocultándose en el museo local, que está a punto de cerrar sus puertas, tratando de ocultarse en aquel laberinto, mientras escucha que su perseguidor está cerca, viendo cómo pese a sus precauciones Jopling lo encuentra, cortándole los dedos de una mano al cerrar de golpe la puerta que este sujetaba, para a continuación asesinarlo.

3 días después Zero va hasta un lugar en que hay una alcantarilla, esperando allí.

Entretanto, en la cárcel Gustave y sus amigos se preparan para escapar por el agujero escavado gracias a las herramientas introducidas por Agatha, estando a punto de ser delatados por otro preso que los ve y comienza a gritar, y con el que acaba otro recluso, debiendo pasar más tarde por debajo de las camas donde duermen los guardias y serrando algunos barrotes hasta llegar a la lavandería, desde donde podrán acceder al sótano, aunque al levantar la trampilla descubren que hay cinco guardias jugando al póker, sobre loq eue salta Gunther apuñalándolos, aunque muere él mismo durante la refriega.

Gracias a su sacrificio sus compañeros consiguen llegar al exterior, donde les espera Zero, marchándose sus compañeros de fuga, tras despedirse de ellos en un autobús, mientras Gustave discute con Zero porque este no le consiguió un piso franco, ni ropa de disfraz ni su perfume, preguntándole por qué ha viajado a un país tan refinado y culto como el suyo un tipo como él, contándole Zero que fue hasta su país debido a que toda su familia murió cuando estalló la guerra en su país, siendo un refugiado.

Avergonzado por sus críticas, Gustave se disculpa y abraza a Zero, al que le pregunta por Agatha, escuchando mientras hablan una alarma que da cuenta de que se descubrió la fuga, por lo que finalmente huyen.

Descubierta la huida Henckels ordena controles de carreteras y trenes, visitando todos los establecimientos, y hoteles.

Mientras da sus órdenes aparece Joplings en la celda, pidiéndole Henckels que la abandone, pues no pueden estar allí civiles, interrogándolo al saber que trabaja para los Desgoffe por la muerte de Kovacs, que él asegura ignorar.

Pero antes de irse descubre un plato con resto de los pasteles de Mendl's.

Desde un teléfono público Gustave realiza una llamada al hotel Excelsior de Baden-Jürgen, preguntando por su amigo Iván para solicitar formalmente los servicios de:

Parte 4 - La Sociedad de las llaves en aspa

Iván llama a su vez al conserje del Cháteau Luxe, que a su vez llama al del Palazzo Principessa, y este al del Cóte du Cap, y este con el del Ritz Imperial.

Tras esas llamadas, Gustave y Zero son recogidos, en medio de la nieve por un coche del Excelsior con Ivan a bordo, que los recoge, llevando incluso la colonia de Gustave.

Ivan les informa que encontraron al mayordomo oculto en las laderas del pico Gebelmeister, habiendo concertado una cita para el día siguiente en el observatorio de la cumbre, entregándoles los billetes del tren, que cogerán unos minutos después.

Para entonces Dmitri ya conoce la existencia de Agatha, y le pide a Jopling que interrogue a la hermana de Serge X, esta vez de forma más convincente.

Y solo entonces Dmitri se da cuenta de que no está ya el cuadro del Niño de la manzana.

En el tren Gustave afirma que no puede culparse a Serge por haber sido un cobarde, aunque piensa que lo hará trizas cuando lo vea por su traición.

Le pide tras ello a Zero que le permita oficiar la ceremonia de su boda.

En ese momento Agatha prepara sus maletas y se prepara para huir.

Henckels lee en el periódico que apareció la cabeza de una chica en un cesto, informándole uno de sus hombres que la chica recibió un telegrama a las 4 de la mañana, consiguiendo en la oficina de telégrafos una copia, sabiendo así que en el mismo le pedían que preparara las maletas, y que tenía el escondite cerca del pico Gabelsmeister.

Pide tras ello que le lleven la cabeza, que comprueba es la de la hermana de Serge X.

En las estribaciones de Gabelmeister, Jopling consigue una moto.

Zero recuerda que envió un telegrama a Agatha dándoles cuenta de su escondrijo, descubriendo la zona llena de policías tras leer el telegrama enviado a la hermana del conserje, aunque Henckels no los encuentra allí, al haberse apeado en la estación inmediatamente anterior por precaución, aunque huele su perfume.

Almediodía Gustave y Zero esperan en el mirador del pico, cuando un monje se acerca a ellos y les pide que suban al siguiente teleférico, el cual para a medio camino, haciendo que se cambien a otro que sube en sentido contrario, para llegar así hasta un monasterio donde les entregan unos hábitos iguales a los suyos.

Les dirigen entonces al confesionario, donde está Serge, se excusa por su traición, señalando que habían amenazado de muerte a su hermana.

Gustave le pide que limpie su nombre, informándoles Serge que fue testigo de la redacción por parte de Madame D de un nuevo testamento que debía entrar en vigor solo en caso de que fuera asesinada, aunque los herederos lo destruyeron, pese a lo cual él hizo una copia, no contándoles más, pues se cierra la ventanilla del confesionario, descubriendo que ha sido estrangulado, viendo entonces a Jopling, como ellos, disfrazado de monje.

Comienzan a perseguirlo pero él huye esquiando velozmente, cogiendo ellos un trineo que apenas pueden controlar, por lo que chocan y caen al llegar al final de la pista, quedando Gustave colgando al borde de un acantilado, decidiendo Jopling tratar de romper el trozo de hielo al que está asido para hacerlo caer, aunque mientras lo hace Zero logra reponerse y empuja a Jopling al vacío, salvando así la vida de Gustave.

Pero al otro lado Henckels le pide que se entregue, aunque en vez de eso se quedan con la moto de Jopling y huyen con ella.

Parte 5 - La segunda copia del segundo testamento.

Tras estallar la guerra, el alto mando ocupa el hotel en el que Agatha consigue colarse al llevar varias cajas de Mendl's como regalo para los altos cargos del ejército, consiguiendo así entrar en el hotel e ir hasta la caja fuerte mientras fuera, la esperan en un coche rosa de Mendl's, Gustave y Zero, que ven llegar a Dmitri, con sus hermanas para instalarse en el hotel, reparando Dmitri en ella al entrar, por lo que comienza a perseguirla, yendo juntos en el ascensor, donde comprueba que la muchacha lleva su cuadro.

Temiendo por Agatha, Gustave y Zero entran también en el hotel cargados de cajas de pasteles, mientras Dmitri persigue a Agatha por el pasillo hasta perder su pista, viendo entonces a Gustave y a Zero, contra los que dispara, procediendo el resto de soldados hospedados a sacar sus armas, entablándose un tiroteo hasta que aparece Henckels y les pide que paren, acusando entonces Dmitri a Gustave de ladrón, y este a Dmitri de asesino.

Se escucha entonces un grito de Agatha, colgada de una ventana, corriendo Zero a rescatarla, aunque debido a su ímpetu cae también, quedando colgados los dos hasta que cede el cable en que se sujetaban y caen, afortunadamente sobre la furgoneta de Mendl's, cargada de cajas que amortiguan su caída, diciéndole ella que hay un sobre tras el cuadro.

Encuentran así el segundo testamento de Madame D que leerá Henckels, comprobando que legaba todo a Monsieur Gustave, su mansión, las fábricas de armas, medicamentos y textiles, una agencia periodística y el Gran Hotel Budapest del que era propietaria.

Celebrando el juicio contra Monsiur Gustave, este es absuelto, tal como informa el periódico, en el que se recoge la desaparición del hijo de la condesa.

Gustave nombró a Zero su sucesor en la conserjería, mientras él, que era como las mujeres a las que siguió amando inseguro, vanidoso, rubio y superficial, ofició su matrimonio, al que asistieron todos los conserjes de la sociedad de las llaves en aspa.

Pero su matrimonio duró poco, pues Agatha y su hijo murieron por la gripe prusiana dos años después de la boda.

A los 21 días de la ocupación, Gustave, Agatha y Zero viajan a Lutz, contándoles el primero que también fue botones, viendo como para de nuevo el tren frente a un campo de cebada.

Era 17 de noviembre, en que se iniciaban los bombardeos de Lutz

Los soldados enemigos los abordan y piden su documentación, entregando Zero el visado provisional que le entregó Henckels años atrás, que los soldados rompen, pidiendo a Zero que salga, ante lo que Gustave le pide que no lo haga, golpeando entonces el soldado a Zero con la culata de su fusil, ante lo que Gustave se lanza contra él.

Zero le cuenta que al final lo fusilaron y él lo heredó todo.

El Autor recuerda que los edificios como el hotel, tras cuyo mostrador sigue el cuadro del "Niño con manzana", pasaron a manos oficiales, por lo que Zero debió emplear buena parte de su fortuna para conservarlo pese a ser muy costoso su mantenimiento y poco rentable, por lo que piensa que lo hizo por motivos sentimentales, preguntándole si lo hizo como homenaje a Monsieur Gustave, respondiéndole que lo hizo por Agatha, pues allí fueron muy felices, pues el mundo de Gustave desapareció antes de que aquel ocupase el cargo.

A la semana siguiente el Autor zarpó hacia Sudamérica y emprendió un largo viaje sin rumbo, estando muchos años fuera de Europa, no volviendo a ver nunca aquella vieja ruina con encanto

La muchacha termina de leer el libro sentada en un banco junto al busto del Autor.

Calificación: 3