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El guardián invisible

España / Alemania (2016) *

Duración: 129 min.

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Flavio Martínez Labiano

Guion: Luiso Berdejo (Novela: Dolores Redondo)

Dirección: Fernando González Molina

Intérpretes: Marta Etura (Amaia Salazar), Carlos Librado "Nene" (Jonan Etxaide), Elvira Mínguez (Flora Salazar), Francesc Orella (Fermín Montés), Itziar Aizpuru (Tía Engrasi), Benn Northover (James), Patricia López Arnaiz (Rosaura Salazar), Quique Gago (Víctor), Paco Tous (Dr. San Martín), Mikel Losada (Freddy), Miquel Fernández (Padre de Amaia), Pedro Casablanc (Comisario General), Colin McFarlane (Aloisius Dupree), Manolo Solo (Dr. Basterra), Ramón Barea (Alfonso Álvarez de Toledo).

El cadáver de una joven aparece desnudo junto al río, con un dulce en su pubis.

DÍA 1

Una joven, la inspectora Amaia Salazar, mira el predictor antes de atender una llamada, tras la cual le dice a James, su pareja, a la que despertó el teléfono, y con el que habla en inglés que debe ir a comisaría, pues apareció una joven estrangulada.

Cuando llega al lugar del crimen su ayudante le cuenta que los padres de la muchacha pusieron la noche anterior una denuncia por desaparición, pues su hija perdió el autobús de las 8, pero eran ya las 11 y su madre estaba muy inquieta.

Le muestran sus zapatos, que encontraron junto a la carretera y habla con San Martín, el forense, que indica que fue estrangulada con una cuerda, observando la inspectora que la posición de las manos no es natural, sino que se las colocaron deliberadamente como ofreciéndose, teniendo colocado en su pubis un chanchigorri, dulce típico de la zona que piden que analice, y mantengan en secreto, observando que le afeitaron el pubis, aunque no parece que la violaran.

Encontraron su bolso, viendo que es una chica de 13 años vecina de Elizondo.

Detienen a su novio, al que Salazar interroga, que le dice que a la muchacha le gustaba el sexo en plan "cañero" con arañazos, mordiscos y bofetadas, no entendiendo cómo la dejó bajarse del coche sabiendo que se quedaba sola en medio del monte, contando que fue ella la que se marchó.

Le pregunta si le molestó que se pusiera pudorosa justo en Noche Vieja, señalando él que cuando se "metía" se volvía loca, y lo mismo le daba por querer formar un trío, como lo rechazaba, aunque asegura que nunca hicieron el trío.

Asegura que no la mató, diciéndole la Inspectora que ella sí lo cree, preguntándole el chico por qué lo cree ahora después de haberlo tenido un mes allí metido.

Observa que, aunque el cordón con que la asesinaron es muy común, encaja en su corte perfectamente con otro con el que asesinaron a Ainhoa Elizasu, por lo que cree se enfrentan a un asesino en serie.

El comisario le dice que como ella es de Elizondo necesita que se traslade allí y se haga cargo del asunto, pues piensa que su experiencia en el FBI les será de gran ayuda.

En su casa encuentra a James en su estudio pintando y le cuenta que tiene que volver a su pueblo para hacerse cargo de la investigación de las dos últimas muertes, por lo que deben aplazar su cita con el médico, no pudiendo seguir el tratamiento mientras esté fuera.

Parte hacia Elizondo, parando antes de llegar para verlo desde lejos y bajo la lluvia, presentándose poco después en la comisaría de la policía Foral, donde es recibida por el Inspector Iriarte y el Subinspector Zabalza.

La inspectora pide que graben a los asistentes al funeral para cotejarlos con los que fueron al funeral de la primera víctima, aunque en aquel caso no hubo ningún dispositivo, ya que pensaron que se trataba de un hecho aislado, pidiéndoles ellas que traten de recabar todas las fotos y grabaciones que pudiera haber del primer funeral.

Les llamó la atención, le cuentan que descubrieron pelos de ciervo, cabra, jabalí, toro, zorro, oveja y oso y es imposible que todos esos animales hubieran estado a la vez cerca del cadáver sin alterarlo.

Mirando las pruebas ve que también en el anterior caso había un chanchigorri.

Va tras ello a casa de su tía Engrasi, encontrando allí también a su hermana Rosaura.

Frente al fuego recuerda un momento de su niñez, cuando vio a sus padres bailando al son de un bolero en la radio y a sus hermanas abrazadas a ellos, viendo cómo cuando llegaba ella para hacer lo mismo su madre la despegaba y acababa el baile.

DÍA 2

Amaia y el Subinspector Etxaide acuden al cementerio, donde entierran a la niña bajo la lluvia y pregunta por Montes, que su compañero le dice le pareció que el día anterior olía a alcohol.

Observan entonces a un joven que se oculta y sale corriendo, por lo que lo persiguen, viendo cuando le detienen de que se trata de Freddy, el marido de Rosaura, que dice que se puso nervioso al verla, pues lleva varios días durmiendo fuera, siendo interrumpidos mientras hablan por Víctor, al que Amaia presenta como su otro cuñado, el marido de Flora, que le dice que aunque siguen separados se vuelven a hablar y se ven a veces y que su hermana no ha ido porque no podía dejar el obrador solo.

Va tras ello hasta el obrador de Mantecadas Salazar y sube a la oficina, donde está Flora, que la recibe sin entusiasmo aunque la invita a un café, diciéndole Amaia que ha acudido en calidad de policía para pedirle ayuda en calidad de asesora, diciéndole su hermana que si es lo mejor que ha podido enviar la policía foral están apañados.

Al mostrarle el chanchigorri determina de inmediato que está hecho con ingredientes frescos y de primera calidad y que no tiene más de cuatro días en un horno de leña.

Amaia le pide que le dé una lista de tiendas y obradores donde lo elaboren, señalando ella que con esa calidad solo lo hacen ellos, otro obrador de Tudela y otro de Logroño, y le señala que la tendrá al día siguiente, pues tienen mucho trabajo.

En la calle escucha a una mujer gritando y llamando a su hija, Anne, y le dice que fue a buscarla al colegio y no estaba y sus amigas le dijeron que esa mañana no fue a clase.

Pronto se movilizarán vecinos y policías para buscar a la niña por el bosque.

Mientras patrullan, sus colaboradores descartan que un oso haya llegara hasta la zona, por lo que piensan que podría estar en la ropa de un cazador, bromeando uno de ellos con que podría ser un basajaun.

Escuchan entonces cómo uno de los que patrullaban les llama, aunque cuando llegan donde están ven que es falsa alarma, pues se trata solo de un zapato.

Pide que refuercen la búsqueda de unos zapatos en las cunetas y en el río Bidasoa y llama tras ello a Alouisius Dupree, un antiguo compañero del FBI, que le dice leyó lo que le envió del caso y le sorprende que solo esté utilizando el cerebro pese a ser la mejor investigadora que conoce por su disciplina y conocimiento e instinto, por lo que debe estar por encima de las circunstancias y le pregunta cómo percibe al asesino según su instinto, si está cerca, si está sano o enfermo, si actúa solo o tiene miedo o cree en Dios, debiendo apagar su ruido interior para comprender cómo empezó todo.

Al llegar a casa de su tía encuentra a James, que ha ido para darle una sorpresa, preguntándole su tía porqué hablan en la radio del basajaun, que les dice significa señor del bosque, pues es una figura protectora que cuida de que el equilibrio del bosque permanezca.

Rosaura le explica a James que se trata de una criatura gigantesca cubierta de pelo y es un ser mitológico que protege los bosques.

Ya en la cama James le pregunta por qué vivía allí con su tía en vez de con su familia y observa una foto de esta, recordando Amaia al verla cómo su madre le cortó el pelo con las tijeras sin ningún cuidado diciéndole que así estaría más fresca, llegando a herirla.

Se levanta al no poder dormir, viendo frente a su ventana y bajo la lluvia a la niña desaparecida, por lo que sale a buscarla y corre tras ella mientras la llama, aunque solo ve a Rosaura, que bajó al escuchar sus gritos.

Llama por teléfono para que manden unas patrullas a buscar a la niña, pero pese a barrer el pueblo no ven nada.

DÍA 3

Se reúne con Etxaide para desayunar y le indica que desde el día del entierro nadie ha visto a Montes, y que durante este estuvo en comisaría.

Pide revisar todos los casos de acusados de exhibicionismo, acoso y merodeo, quienes perdieron a su familia de forma violenta, huérfanos y solitarios y cualquier maltratador de la zona y conseguir todos los casos de los últimos 20 años en los que haya alguno de los elementos del modus operandi del asesino, pues si tiene un ritual tan claro es probable que lo ensayara antes y pide una muestra de harina de cada obrador.

Cuando van a marcharse del hotel ve por la ventana a Flora con Montes.

De pronto un cartero ve desde su moto, al lado de la carretera unos zapatos y poco después se establece el dispositivo policial que localiza el cuerpo de la niña, que está igual que las otras dos muertas, señalando el Doctor que cree que puede llevar muerta unas 24 horas, por lo que fue imposible que la viera viva la noche anterior.

Mientras examinan el cadáver, Fermín Montes da el alto a alguien y empieza a perseguirlo con el resto de policías, y dispara, viendo que alcanzó a una especie de nutria gigante de Sudamérica que escapó unos años de la granja y se adaptaron, diciendo Montes que le pareció que lo estaba mirando un tipo muy alto.

Mientras Etxaide interroga a los padres para saber si la chica tenía relación con algún hombre, Amaia revisa el cuarto de la niña, viendo en su armario la capa con que creyó verla por la noche, descubriendo en su bolsillo unas nueces.

Revisando el ordenador de la niña, descubre una carpeta con fotos subidas de tono e insinuantes, diciéndoles a sus padres que deben llevarse el ordenador.

El Doctor San Martín les explica que el asesino las desmaquilla como parte de su ritual, deduciendo Amaia que trata de purificarlas, colocándoles las manos como si fueran la imagen de la Virgen María, pues no le gusta que crezcan y se corrompan y las lava.

Deduce que debe ser un hombre de entre 30 y 45 años, fuerte y con una educación muy estricta que incluso puede vivir con sus padres, y que no parará hasta que le encuentren.

Las amigas de Anne le cuentan a Etxaide que le gustaba un chico aunque no contaba quién, pero fuera, otra chica le cuenta a Amaia que era una puta y tenía engañados a todos con su imagen de virgencita inocente, pero se veía desde hacía más de un año con un hombre casado. Decía que se iba a casa de una amiga a estudiar y se iba con él, que le hacía regalos y se acostaba con ella en todas partes y tenían planes de futuro, aunque ignora quién era él.

Cuando regresa a su casa encuentra a su tía consultando las cartas y le cuenta que vio a la niña la noche anterior en una hora en la que ya estaba muerta y no le dijo nada.

Se le cae una nuez y le cuenta que tenía los bolsillos llenos, diciéndole su tía que las nueces simbolizan el poder de las brujas, pues en su pequeño cerebro la bruja concentra todo su poder maléfico y al dárselas a alguien para que se las coma consigue poseerlo y que su voluntad quede anulada.

Amaia dice que no cree en esas cosas, indicando su tía que muchos no creen hasta que ven y que ella era también así hasta que vio, pues cuando era joven en una ocasión en que fue al bosque a por leña escuchó un silbido, viendo a un hombre altísimo con el torso desnudo y una gran melena, descubriendo que era un ser mágico que parecía advertirle de algo y cuando se miraron vivió el instante más mágico y relajante de su vida, después se perdió entre los árboles, viendo al día siguiente al volver al bosque que si no hubiera sido por el silbido habría caído en una gruta de la que le habría sido imposible salir. El basajaun la ayudó llegando a hacerse visible para ello.

La tía le pide que corte para leerle las cartas, pero ella lo rechaza.

Al ver un colgante en su cajón se recuerda en el obrador con el pelo cortado por su madre y con una ropa que le resulta ridícula que le dice a su padre que su madre le pidió que se pusiera, señalando su padre que le pediría a la tía Engrasi que se haga cargo de su ropa desde ese momento.

Le dio entonces dinero para que se comprara lo que quisiera, aunque ella dice que si su madre se entera se lo quitará y le regañará a él, diciéndole su padre que no se enterará si guarda su dinero en el obrador dándole una llave para que pueda ir a buscarlo cuando quiera, y colgándosela del cuello.

Recuerda también que su madre se acercó una noche a su cama diciéndole que no tuviera miedo, pues no se la iba a comer, aunque colocó una nuez en su mesilla.

Pero ahora era un sueño, y al despertarse se golpea contra una mesa del obrador bajo la que estaba sin saber cómo llegó hasta allí.

DÍA 4

Amaia y Jonan hablan con un antiguo comisario, Alfonso Álvarez de Toledo, que recuerda el caso de una chica extranjera que apareció muerta con un montón de caramelos tirados por encima, creyendo recordar que hubo violación, aunque, indica, los informes de entonces no eran muy creíbles, diciéndoles que se basó en ese caso para su primera novela, uno de cuyos ejemplares les regala.

Recuerda que el cuerpo estaba mal al haber sido arrastrado por el bosque, pero tenía dos coletas en perfecto estado, como si se las hubieran hecho al llegar al bosque, encontrando al cabo de dos meses a otra chica peinada, también junto al río.

Vuelve al obrador, viendo desde el coche a su hermana Flora discutiendo con Víctor, y cuando entra, Flora le cuenta que Víctor piensa que puede ser una buena idea celebrar juntos el aniversario pese a que ya no lo están, entregándole el listado de obradores, recriminándole que vaya a los entierros de las niñas y no vaya a ver a su madre.

Amaia le pide una muestra de harina de su obrador, diciéndole Flora que se la dará en una hora y que el que tenga llaves del obrador no le da derecho a entrar cuando quiera.

Fuera ve a Víctor con una moto antigua con sidecar restaurada, y le cuenta que le dijo a Flora que fuera a dar una vuelta con él cuando dejara de llover, pero que ella le dijo que no tenía tiempo que perder.

Tras recibir una llamada, acude a casa de Freddy, al que descubre colgado, corriendo y tratando de descolgarlo, consiguiéndolo gracias a la llegada de Etxaide, que corta la cuerda y llama a una ambulancia, pues todavía está vivo, encontrando en sus manos un papel, escrito en euskera, donde pone "Te quiero, Anne. Para siempre te querré".

En el hospital le dicen que parece un intento de suicidio pese a que tenía una herida en la mano, que le dicen, no es defensiva.

Cuando llega Rosaura le pregunta si sabía que estaba con Anne, diciéndole ella que sabía que tenía una relación con alguien, aunque no sabía con quién era.

Le dice que Freddy es un vago y un inútil, pero no un asesino. Amaia le dice que lo sabe, pero necesita pruebas, y él no puede hablar.

Va al aserradero para hablar con Ángel, que trabaja allí, aunque este si siquiera abre la boca hasta que ella le cuenta que su amigo Freddy se acostaba con Anne y le acusarán de la muerte si no le sirve él de coartada, diciéndole este que Freddy es incapaz de eso y no es tan espabilado como para hacer algo tan elaborado, y que en efecto estuvieron juntos tomando algo y luego fueron al hospital, pues después de hacer montones de llamadas a una mujer entró al baño, pegó un puñetazo al espejo y se rajó la mano.

Cuando le cuenta que está en la UCI tras haberse intentado suicidar, Ángel le dice que no sabe si era mejor que se fuera sin decir adiós o ver en qué se ha convertido.

Ya en casa, y mientras limpia su pistola se asusta cuando entra alguien y le apunta, viendo que es James, al que le pide perdón y que no se vaya, tras lo que hacen el amor.

DÍA 5

Se celebra el funeral por Anne, con la iglesia llena, que graban de nuevo.

Un policía va entonces a buscar a Amaia, viendo al salir a Flora llorando mientras reza.

La recibe Montes en una casa abandonada en medio del bosque donde un chico vio algo y avisó a su padre y este a la policía.

Encuentran allí otra chica muerta, Johana Márquez, de 15 años y dominicana que llevaba en España desde los 4 y que se había fugado de su casa un par de veces, por lo que su madre pensó que esta vez era lo mismo, por lo que no denunciaron su desaparición hasta dos días antes, aunque no se enteraron porque lo hicieron en la guardia civil, quejándose ella de la falta de colaboración.

El Dr. San Martín le dice que piensa que lleva muerta cerca de una semana.

Amaia observa que hay flores frescas junto a otras que llevan más días, habiendo confesado los muchachos que fueron durante varios días a verla y le llevaban flores.

Observan que le cortaron el brazo y fue golpeada y estrangulada con las manos, aunque dejaron un cordón de material diferente y además fue violada y no hay dulce en su pubis, por lo que piensan que el autor quiso simular que lo hizo el que llaman basajaun.

Al llegar a la comisaría la espera fuera la madre de Johana y le dice que ella sabe quién la mató, acusando a su marido y padrastro de la niña, Jason Medina, que estaba obsesionado con ella y que conoce muy bien el bosque porque fue pastor durante un tiempo cuando llegaron a España, por lo que podrá fácilmente llegar a Francia.

Ya dentro, le cuenta que cuando su hija empezó a crecer se fue obsesionando con ella.

Encontraron 7 casos con características similares a los crímenes actuales en los que no se detuvo a nadie, pero no eran tan parecidos como para que pensaran que los cometieron personas diferentes, aunque ahora quiere reivindicar lo que hace.

Etxaide cree que comenzó 14 años atrás con el caso de la niña sobre la que dejó los caramelos y que actuaba más violentamente y tenía cierto remordimiento, pero poco a poco fue mejorando su método y pensando que hacía un bien a la sociedad, habiendo pasado un periodo de 7 años en que no hubo víctimas.

Él le apunta el caso de una chica que se despeñó mientras hacía senderismo a la que encontraron perfectamente peinada y con la posición de las manos de las otras.

Ella pide que le busquen los periódicos de 3 días antes y 3 días después de cada asesinato para ver qué acontecimientos había en aquellos días en esos pueblos, pues no cree que eligiera los destinos al azar, sino que pudo haber algo en común.

Por la noche, y mientras James duerme, llama a Dupree, para contarle que descubrieron que el asesino actuó ya años atrás y que su instinto no funciona tan bien en su pueblo.

Va a beber agua, asustándola su tía, que también está despierta y que la invita a consultar las cartas, preguntando qué busca el asesino cuando mata, señalándole su tía que realiza un cometido, teniendo una misión y ha comprometido su vida en ella.

Pregunta tras ello por su pasado, señalando ella que estuvo sometido como un esclavo y ahora es libre y se siente el guardián de la pureza, que está muy cerca y va a por ella y a por su familia, y cuando pregunta qué quiere de ella le sale la muerte, indicando su tía que quiere sus huesos, y cuando ella pregunta quién es le sale la carta del Diablo, echándose su tía a llorar asustada.

Una muchacha pierde el autobús apareciendo una furgoneta en la que la muchacha se sube, cruzándose poco después con un vehículo policial.

DÍA 6

Amaia acude al cuartel de la guardia civil, pues un guardabosques encontró inconsciente en medio de una pista forestal al padrastro de Johana.

El hombre confiesa que intentó besarla en el coche y ella no se lo permitió, por lo que la golpeó y perdió el sentido y empezó a abusar de ella, pero se despertó y lo golpeó, y él a ella, comenzando a repetirse los golpes, señalando que cuanto más la golpeaba más se excitaba, la cogió entonces del cuello y apretó hasta que dejó de moverse, tras ello cargó con ella y la colocó tal como había leído que hacía el basajaun, y al desnudarla se excitó y abusó de nuevo del cadáver.

Le preguntan por qué le cortó un brazo, señalando que no lo hizo y les pregunta quién lo llevó hasta la pista forestal donde lo encontraron, pues la noche anterior se echó a dormir en el bosque y recuerda borrosamente como si alguien lo llevara en brazos.

Fuera, un guardabosques les dice que el día anterior escucharon un silbido y subieron hasta un risco desde el que vieron a un hombre bajando hasta una zona de cuevas donde le perdieron la pista como si se hubiera esfumado.

Al llegar a casa ve a toda su familia reunida en la mesa, discutiendo Rosaura y Flora sobre las chicas, pues Flora afirma que es culpa de ellas y de su forma de vestir y de comportarse y que salen hasta tarde.

Amaia le dice que si está justificando que asesinen a las niñas, diciendo Flora que no, pero que la muerte no convierte a una guarra en una santa, contándoles que a Johana, que era una niña buena que llegaba pronto a su casa la mató su propio padre.

Flora les ha llevado chanchigorris, lo que Amaia toma como una provocación y dice que no es de dulces, diciéndole Flora que a lo mejor está preñada.

Su tía media, diciendo que Amaia fue a protegerlos, diciendo Flora que a quien debería haber protegido es a su madre cuando enfermó y en vez de ello se marchó a inventarse una nueva vida y pudo hacerlo porque Rosaura y ella se quedaron cuidando del negocio familiar.

Ella le dice que le ofreció dinero para la clínica, diciéndole Flora que ella le daba de comer, la bañaba, le cambiaba los pañales como si fuera la hija que no pudo tener y Rosaura la sacaba a pasear una hora para quedarse tranquila, lamentando luego haber dejado que se la llevaran a una clínica en vez de dejar que la cuidara ella.

Amaia le dice que nadie le pidió que fuera la heroína mártir de la familia para tener reproches que poder lanzarles, diciendo James que fue triste lo ocurrido con su madre, pero que no puede culpar a Amaia de que su madre muriera en una clínica.

Flora le pregunta si es eso lo que va contando, no entendiendo que se atreva a decir que su madre está muerta, replicando Amaia que para ella lo está.

Flora le dice que es una bruja mala manipuladora, tras lo que se marchan ella y Víctor, preguntando James qué pasó con su madre, aunque ella no dice nada, recibiendo entonces una llamada de Jonan, tras la que se marcha también ella.

Les dicen del laboratorio que ninguna de las harinas analizadas coincide con las de los chanchigorris, faltándoles solo la última de las que le enviaron, la de Rosaura.

Ven que llega entonces Montes y empiezan a vigilar sus pasos por las cámaras de seguridad, viendo cómo se hace con varios informes, por lo que lo siguen, viendo que va a reunirse con Flora en una cafetería, entregándole los informes recogidos a ella.

Entran y le dicen a Flora que apropiarse de pruebas relativas a una investigación es un delito, aunque Flora le dice que si quiere interrogarla tendrá que detenerla, asegurando Montes que se está equivocando, pero Jonan la detiene en efecto.

En la sala de interrogatorios le pregunta por qué les dio una muestra de harina diferente a la que usan en su obrador, diciendo ella que se equivocaría.

Sabe que utilizan la misma harina que Rosaura y por tanto los resultados del análisis de ambas debía ser el mismo y es la misma con que se elaboraron los chanchigorris que aparecieron en los cuerpos de las niñas.

Flora le dice que quiso proteger el negocio familiar y su próximo libro y además muchos trabajadores del obrador se llevan harina a casa y no quería verse salpicada si por casualidad su harina estaba en los chanchigorris.

Mientras la interroga entra el comisario y le pide que vaya a hablar con él.

Le dice que sabe que ella era conocedora de que su cuñado Alfredo mantuvo una relación con Anne y lo ocultó hasta que consiguió exculparle. Sabe también que Flora les obstruyó dándoles una harina diferente a la que utilizaba y que la harina de los chanchigorris era la del obrador de su hermana Rosaura y que la implicación directa de su familia hará que las pruebas obtenidas sean invalidadas en un juicio, por lo que le pide que se inhiba voluntariamente del caso, del que se hará cargo Montes.

Ella le dice que Montes ha estado sacando información relativa al caso y llevándosela a Flora, con la que mantiene una relación personal.

Entra entonces Montes, al que le dice que estará él al mando de la investigación desde ese momento, debiendo él ocuparse de la nueva desaparición, sugiriéndole Amaia investigar la zona de la que les habló el guardabosque, aunque Montes le pide que no le dé lecciones de cómo hacer su trabajo.

Mientras todos se ponen en marcha para buscar a la chica desaparecida, ella se marcha en dirección contraria y ya en el pueblo rompe a llorar, recibiendo entonces la llamada de Dupree que le felicita por sus avances y que, en cuanto al bloqueo que le impide a su instinto ver con claridad, le dice que debe hacer lo mismo con él, pues volviendo a las motivaciones del asesino se ha acercado a él, debe hacer lo mismo con lo que le bloquea a él, debe volver al origen, comprenderlo y tomar distancia.

Al llegar al obrador mira por la ventana viéndose de niña guardando el dinero.

Llegó entonces su madre y se escondió bajo un mueble, el mismo lugar donde se despertó la noche anterior desde donde la vio avanzar, preguntándole qué hacía allí, y si está robando a su propia familia, tras lo que le quita el monedero que ella dice que es suyo y que lo ha ahorrado ella, aunque su madre le dice que ese es demasiado dinero para ella y que por qué no lo guarda en casa, observando además que tiene la llave del obrador, que dice le dejó su padre, quejándose la madre de que siempre está consintiéndola y malcriándola y que seguro que es él quien le dio el dinero.

Le dice que todo lo hace porque la quiere, diciendo Amaia que no la quiere, que la odia, siendo abofeteada por su madre, que luego la golpea con un rodillo.

Cuando llegó a su casa, Rosario estaba como ida, y al ver su marido que tenía la lave que le dio a Amaia le pregunta dónde está ella, corriendo al obrador, donde la encuentra enterrada en harina, salvándose gracias a su rápida intervención

Cuando se despierta en el hospital escucha al médico explicándole a su padre que ha tenido suerte, pues la harina hizo que sus heridas dejaran de sangrar, al crear una costra, diciéndole que como médico debería presentar una denuncia, pero que no desea causar problemas a su familia, aunque indicándole que la saque de su casa, pues si se acerca a la niña corre un grave peligro de muerte ya que su mujer necesita tratamiento, pues quiso matarla, dándole un segundo golpe cuando estaba ya inconsciente, para asegurarse que estaba muerta.

Amaia acude a ver a su madre al sanatorio en que está, encontrándola atada a la cama. Le pregunta si está ella tras lo que les ocurre a las chicas, pero cuando abre los ojos lo que aza es llamarla zorra y trata de agredirla, por lo que decide irse, siendo abordada en el pasillo por el Doctor Basterra, que le explica que tuvieron que recurrir a las correas tras el ataque, algo que ella ignoraba, explicándole el doctor que atacó a una enfermera clavándole los dedos en los ojos mientras la cambiaba y le mordió en la cara y le arrancó varios trozos de carne, autorizando por ello Flora la sedación y las correas, y le cuenta que mientras atacaba a la chica no dejaba de pronunciar su nombre, Amaia, diciendo que menos mal que su cuñado vino antes ese día, pues él siempre conseguía calmarla, contándole que de hecho este va a verla todas las semanas y le lleva flores.

Tras escucharlo Amaia sale corriendo.

Jonan por su parte estudia la prensa del pasado, leyendo la información del Diario de Navarra que informa de la aparición del cuerpo de la turista alemana desaparecida Teresa Klas en el bosque con signos de violencia y que fue la primera víctima.

Le llama la atención una fotografía de Flora en un mercadillo de productos de la zona antigüedades y artículos de segunda mano, viendo a Víctor en otra noticia de tiempo después acudiendo a una reunión de coleccionistas de motos antiguas.

Llama a Amaia, que va conduciendo y que al llegar a la misma conclusión se dirige a casa de su cuñado, pidiéndole Etxaide que le espere antes de entrar.

Entretanto Montes, va a la cueva del bosque de que le habló Amaia, entrando en una gruta donde carecen de cobertura, por lo que no recibe la llamada de Etxaide.

Al cruzársele un animal en la carretera Amaia frena y, debido a la lluvia su coche derrapa y tiene un grave accidente al rodar su coche ladera abajo.

Mientras Montes se adentra en la gruta, Jonan llega a casa de Víctor y pasa de habitación en habitación llamando a Amaia, que no está allí, hasta llegar al garaje, donde este tiene una buena colección de motos antiguas sin encontrar nada extraño.

Llama a Amaia, que, inconsciente en el coche, no escucha la llamada, diciéndole este que está en casa de su cuñado, pero no es allí y no sabe a dónde ir.

Montes y sus hombres entretanto llegan a un lugar donde encuentran numerosos restos de huesos humanos, incluso de niños, y un brazo cortado de mujer.

Entretanto, Víctor, en otro lugar peina a la última muchacha que secuestró y a la que mantiene atada y amordazada.

Amaia se despierta tumbada en el bosque fuera del coche y muy dolorida, escuchando un fuerte silbido y viendo entre la niebla la figura de un ser espectral, el basajaun, al que sigue mientras se aleja hasta llegar a una casa donde hay un generador eléctrico.

Penetra en la casa, escuchando en una radio el bolero que escuchó en su casa de niña mientras sus padres bailaban, viendo en la cocina el horno encendido, y escucha los gritos de la chica, por lo que avanza siguiendo el cable eléctrico que sale del generador.

En una de las habitaciones ve restos de periódicos con noticias de las desapariciones, viendo en la siguiente que hay muchos más artículos colgados en paredes y puertas y objetos personales de las chicas, viéndose mientras los mira sorprendida por Víctor, que la golpea con un rodillo y le pregunta por qué siempre tiene que meterse en todo.

Ella le pregunta dónde está la chica, respondiendo él que está arriba esperándolo, contándole que se subió en su furgoneta sin dudarlo a pesar de que solo le conocía de vista y de todo lo ocurrido en el valle.

Le dice que el día anterior había mucho movimiento, por lo que tuvo que posponer su ejecución, preguntándole si ha olido los chanchigorris que ha estado haciendo, tras lo que insiste en que son las chicas las que se lo buscaron provocando a los hombres y echando a perder el valle, siendo necesario que alguien les enseñe la tradición, la pureza y el respeto a las raíces, lo que siempre defendió Flora e hizo su madre.

Amaia le dice que son solo niñas, diciéndole él que Anne fue la peor de todas, pues se le ofreció y luego, mientras moría, lo maldijo riéndose, no habiendo podido borrarle la sonrisa ni siquiera muerta.

Amaia le dice que Anne le da miedo y por eso no la tiene con las demás.

Él se levanta ofendido mirando las fotos y asegurando que no le da miedo nadie, momento en que ella le clava unas tijeras en la pierna, tratando tras ello de huir, siendo golpeada, aunque golpeando ella también a su cuñado.

En la escalera la golpea nuevamente con el rodillo y ella lo patea, aunque Víctor consigue tirarle, disponiéndose a acabar con ella, que para evitarlo remueve y clava con más fuerza las tijeras que ya tenía en la pierna, consiguiendo así quitárselo de encima y subir hasta la estancia donde está atada la niña a la que logra desatar justo antes de que llegue Víctor, interponiéndose entre la chica y Víctor cuando este va a golpearla con el rodillo, lo que evita un disparo, viendo Víctor, al mirar hacia el lugar del que vino, a Flora, que realiza un segundo disparo y acaba con él, tras lo que le dice a su hermana que si siguen esperando a que lo cogiera ella hubiera acabado el valle lleno de muertos.

En un briefing celebrado en la comisaría Amaia expone el caso.

Cuenta que Víctor acabó con su primera víctima 14 años antes. Consideraba que la forma de vida de esta, Teresa Klas, era amenazante para la estabilidad del valle, y tras matarla se refugió en el alcohol debido a su sentido de la culpabilidad hasta que logró convencerse de que hacía un bien social y acabara convirtiéndolo en su objetivo.

Durante los 6 años siguientes acabó con 8 niñas más sin seguir un patrón claro, lo que hizo que no pudieran determinar que era el mismo asesino, pero si establece elementos que años más tarde convertirá en su modus operandi.

Ocho años atrás conoció a Flora, lo que apagó su ira, estando durante 7 años sin actuar.

Pero con el fracaso de su matrimonio volvió su ira y tras la primera muerte necesitaba reafirmar su cometido de devolver la pureza al valle y ahora quiere que su mensaje se conozca, para lo que perfeccionó su puesta en escena y se recreó en ella esperando obtener el perdón de su esposa y su respeto.

Habla también de la cueva encontrada por Montes, que piensan puede estar relacionada con el caso, pero que siguen examinando.

Montes informa que en ella encontraron huesos de víctimas aún no identificadas relativas a crímenes anteriores a los de Víctor, aunque encontraron también huesos de algunas de sus víctimas y el brazo de Johana.

SEMANAS DESPUÉS

Amaia pasea con Rosaura por el pueblo con el brazo entablillado.

Se queda sola un rato frente al río meditando sobre todo lo ocurrido.

Poco tiempo después Flora ve editado su libro "Con mucho gusto", referido a la repostería tradicional vasco-navarra que dedica a su madre, que dice es la auténtica guardiana de la pureza del Valle del Baztán.

Amaia reúne a toda la familia, excepto Flora, que no acude, contándoles ella y James que está embarazada, abrazándolos Rosaura y la tía.

Mira desde la ventana el monte mientras desde este el basajaun observa el valle que protege.

Calificación: 3