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El hilo invisible

Phantom thread (2017) * USA

          También conocida como:
                    - "El hilo fantasma" (Hispanoamérica)

Duración: 130 min.

Música: Jonny Greenwood

Fotografía: Paul Thomas Anderson

Guion y Dirección: Paul Thomas Anderson

Intérpretes: Daniel Day-Lewis (Reynolds Woodcock), Lesley Manville (Cyril Woodcock), Vicky Krieps (Alma Elson), Camilla Rutherford (Johanna), Gina McKee (Condesa Henrietta Harding), Brian Gleeson (Dr. Robert Hardy), Harriet Sansom Harris (Barbara Rose), Lujza Richter (Princesa Mona Braganza).

Londres, 1950. Alma Elson habla con alguien a quien le cuenta que Reynolds ha hecho realidad sus sueños y ella le ha dado lo que más desea, todo su ser.

Reynolds Woodcock se afeita, se recorta los pelos de la nariz, limpia sus zapatos primorosamente, se maquilla y se viste de forma elegante antes de pasar a su taller, al que llegan, aún de noche sus trabajadoras de House of Woodcock, que dirige junto con su hermana Cyril.

Mientras desayuna con esta, y con Johanna, su novia, Reynolds se siente molesto con esta, y su insistencia en que desayune unos bollos, diciéndole él que no desea cosas pesadas, y le dice que no quiere enfrentamientos al empezar el día, pues tienen la entrega de un vestido.

Reciben poco después a la condesa Henrietta Harding, que parece muy nerviosa por probarse el elegantísimo vestido que diseñaron para ella.

Tras vérselo puesto, les da las gracias a sus modistas, diciéndole Henrietta que el esfuerzo mereció la pena y le dará valor para el acto de esa noche junto a otras elegantes damas.

Por la noche Reynolds acude a un restaurante donde le espera Cyril, que le pregunta qué desea hacer con Johanna, pues está engordando mientras espera inútilmente que él vuelva a enamorarse de ella.

Reynolds asegura que sueña con su madre, que parece querer comunicarse con él, gustándole pensar que los muertos velan por los vivos.

Cyril le sugiere que se vaya esa misma noche al campo para descansar, prometiéndole reunirse con él al día siguiente.

Va a desayunar a un hotel de la costa y se fija en una torpe camarera que llama su atención y a la que le pregunta si le gustaría cenar con él, dándole ella un papel con su nombre, Alma.

Esa noche se pasa a recogerla, y mientras cenan le quita el carmín, diciéndole que le gusta saber con quién está hablando.

Reynolds le habla de su madre, que le cuenta, le enseñó su oficio, y lleva su foto en la entretela y un mechón de su cabello junto a su corazón.

La lleva tras ello a su casa de campo, donde le muestra la foto de su madre vestida de novia, contándole que fue él quien le hizo ese vestido para la boda con su segundo marido, teniendo él entonces solo 16 años.

Le cuenta que existen supersticiones entre quienes están en contacto con los vestidos de novia, pues las modelos creen que si los llevan se casarán con hombres calvos, y las costureras, que no se casarán.

Alma le pregunta por qué no está él casado, diciendo que hace vestidos y es un soltero empedernido. El matrimonio le haría ser deshonesto y no desea serlo.

Le pide su ayuda, pasándola a un pequeño taller donde le prueba un vestido y va corrigiendo algunas cosas, apareciendo entonces Cyril, que al olfatearla le dice que huele a sándalo y agua de rosas y que ha tomado jerez y limón.

Ella les ayuda apuntando las medidas para su vestido y le dice que tiene la figura ideal.

Salen a pasear a la mañana siguiente y él le dice que tiene la impresión de que la estaba buscando hacía tiempo.

Alma le cuenta a su interlocutor que en manos de Reynolds alcanza la perfección.

Estrena el vestido que le hizo él para ir a cenar, uniéndoseles Cyril, que le informa que su clienta preferida, Barbara Rose va a volver a casarse.

De vuelta a casa, Reynolds le muestra a Alma la que será su habitación, que está junto a la de él, y le pide que descanse pues empezarán por la mañana temprano.

Alma cuenta que a veces se despertaban a las 4 de la mañana, pues él estaba listo para empezar, no habiendo nadie que aguante de pie tanto como ella.

Sus gustos no siempre eran coincidentes, y algunas de las telas, además las que identificaban a la marca, no le gustaban, diciéndole él que tal vez ella no tiene gusto, a lo que ella le replica que tiene su propio gusto.

Una noche la lleva finalmente en su habitación. Pero no cambia su actitud, y, de hecho, al día siguiente cuando desayuna con él y con su hermana, Reynolds le dice que hace demasiado ruido, que está diseñando y le distrae, incluso al untar una tostada, sugiriéndole Cyril que desayune después de él o en su habitación, pues su rutina no debe alterarse cuando está concentrado, ya que, si el desayuno no va bien no se repone para el resto del día, aunque ella insiste en que es demasiado quisquilloso.

De hecho, solo podrá acceder a su habitación cuando él la invite, y no como Cyril, que entra siempre que lo desea sin tener que pedir permiso.

Alma comienza a posar con sus trajes, convirtiéndose en la más importante de sus modelos, posando y desfilando para las damas de la alta sociedad.

Alma comenta que Reynolds se entrega tanto a su trabajo, que de vez en cuando debe bajar, y entonces se comporta como un niño malcriado. Es muy tierno y se abre. Son ataques episódicos que le duran solo unos días y vuelve a estar bien.

Cyril le comunica que Barbara Rose quiere invitarlo a su boda, algo que él dice, le perturba, aunque su hermana le recuerda que esa mujer ayuda a pagar esa casa.

Y, en efecto, cuando acude a su taller, Barbara insiste en que debe ir a su boda, pese a que, él indica, no es su mundo, pidiéndole ella de nuevo que lo haga.

Tras la boda, Barbara habla con la prensa, y les presenta a su marido, un rico dominicano, pero el vestido de Reynolds le empieza a ahogar, para disgusto de Reynolds que ve que no lo sabe llevar, y cuando se desmaya debido a lo que bebió y a que le asfixiaba el vestido, Alma asegura que no se merece ese vestido y deciden recuperarlo, exigiendo que se lo quiten para llevárselo, entrando de hecho Alma y desvistiéndola, mientras le dice a su asistenta que no puede comportarse así y vestirse en Woodcock.

Los visita la Princesa belga Mona Braganza, que le encarga el diseño de su vestido de boda.

Alma, deseosa de conseguir que su relación sea más fuerte decide hacer algo especial para Reynolds, preguntándole a Cyril si cree que a su hermano le gustaría que le hiciera un regalo especial. Quiere prepararle la cena y que no haya nadie más en casa.

Cyril le aconseja que no lo haga, pues no le gustan las sorpresas y cree es el momento más inoportuno, pese a lo cual ella señala que quiere conocerlo a su manera.

Cuando llega él, encuentra la casa vacía, siendo recibido por Alma que lleva un elegante vestido, y a la que le pregunta por Cyril, que ella le dice se marchó.

Aunque molesto, dice que es un detalle, y tras ir a ver el vestido de novia casi terminado va a bañarse antes de sentarse a cenar con ella.

Durante la cena, hablan de la princesa, de la que dice hizo todos sus vestidos desde el bautismo, incluyendo los de su comunión y su puesta de largo.

Ella observa que la cena no le agrada, extrañándole que él, que es siempre sincero no diga, nada, señalando que lo ha hecho para no dañarla, aunque entonces le recuerda que no le gusta que hagan los espárragos con mantequilla.

Ella le reprocha que no sabe qué hace allí, pues no hace más que esperarlo como una idiota, preguntando él qué esperaba, diciendo ella que tenerlo para ella sola durante un rato, pues siempre se interpone distancia entre ellos y que se pasa el día esperando a que se libre de ella, pues tiene sus normas y nada es normal y natural.

Tras consultar el libro de setas, prepara con una de ellas, que raya, y en poca cantidad, un té.

Mientras lo toma, Cyril le pregunta a su hermano si desea que le pida a Alma que se vaya, pues no desea que la convierta en un fantasma, pues le tiene mucho cariño.

Continúan tras ello con el vestido de novia, felicitando a las costureras, pero comienza a marearse y cae al suelo y se retira, seguido por Alma para vomitar, tras lo que debe acostarse, pidiéndole a su hermana que se ocupe del vestido.

Pero con su caída rasgó una parte del pecho del vestido de la novia y manchó el raso con betún de su zapato, debiendo dedicar las costureras toda la noche para lograr reparar los desperfectos y que el vestido esté listo para las 9 de la mañana, que es la hora prevista para su salida hacia Bélgica.

Alma puede disfrutar ahora de Reynolds para ella sola, estando contenta por ello, pese a lo cual Cyril llama al Dr. Robert Hardy para que lo examine, aunque él no quiere que le ponga las manos encima y le pide que se vaya a la mierda.

Cuando se duerme, también Alma colabora con el vestido, arrancando del dobladillo una frase colocada por él de "Nunca maldito".

Reynolds entretanto comienza a ver a su madre con el vestido de boda que él le cosió y le dice que siempre está allí y que la echa de menos y piensa en ella continuamente.

Cuando Alma regresa a la habitación observa su mirada perdida, aunque le bajó ya la fiebre.

Se levanta para ver el traje de boda terminado y besa los pies de Alma, que se había quedado dormida junto a este y le dice que la quiere y no quiere estar nunca sin ella.

Ahora piensa que debe hacer todavía algunas cosas que no puede hacer sin ella para que su corazón no se ahogue y romper una maldición, pues una casa que no cambia es una casa muerta, por lo que le pregunta si se quiere casar con él, y aunque ella se queda en silencio, vuelve a preguntarle qué piensa, respondiendo ella finalmente que sí.

Se celebra poco después la boda con escasos invitados, pasando su luna de miel a los Alpes.

En Navidad coinciden en una fiesta con el doctor Hardy, con el que se disculpan, animándolos este a acudir al baile del Chelsea Arts Club para Fin de Año.

En Noche Vieja ella le dice a su marido que desea ir a bailar, señalando él que no desea ir a Devonshire Hall a bailar, asegurando que se quedará en casa trabajando, pese a lo cual ella se viste y se marcha sola.

Al verse solo decide vestirse e ir él también a la fiesta, viendo al llegar cómo ella baila y se divierte, hasta que uno de los que están en la fiesta la golpea y ella se asusta y se retira, llegando entonces su marido que la coge de la mano y se la lleva.

Enterado de que Henrietta Harding le fue infiel y se viste en otra casa se enfada, aunque Cyril le dice que algunas personas quieren utilizar lo que está de moda y es chic, aunque él siente que hirió sus sentimientos, pues no le gusta sentir que lo rechazan.

Reynolds habla con Cyril y le pide ayuda a su hermana, pues, señala, Alma lo está poniendo todo patas arriba y los ha puesto el uno contra el otro y ya no puede trabajar como antes, pues no deja que se concentre.

Alma, que escuchó la conversación, vuelve a salir a buscar setas, aunque en esta ocasión le hace un plato completo y se sienta a su lado en la cocina para verlo comer.

Él huele la tortilla, y pese a que la hizo con mantequilla y parece sospechar la come, diciéndole ella que quiere que no pueda ni moverse. Que se quede indefenso, tierno y abierto y que solo ella pueda ayudarle y luego quiere que recobre las fuerzas, asegurándole que no va a morir aunque lo desee, pero necesita calmarse un poco.

Él le pide que lo bese antes de empezar a sentir las primeras náuseas, diciéndole que quizá debería llamar a su joven médico por si acaso, aunque ella le dice que va a hacer que se recupere mientras le entrega la palangana para vomitar.

Llega Robert Hardy para atenderlo y vemos que es a este a quien Alma le ha estado contando su historia de amor, y le dice que sabe que, aunque muriese la estaría esperando en esta vida y en la siguiente pues está enamorada de él y solo necesita paciencia para llegar a él.

Le dice que a veces se imagina su vida juntos en el futuro, y se ve paseando con un carrito de bebé con el que llega hasta Reynolds y Cyril, que los esperan felices.

Y se imagina que organizan grandes fiestas en que todos sus amigos se divierten.

Al llegar a mayor dice que ahora cuida sus vestidos y los protege y lo entiende.

Mientras habla con Hardy, Reynolds está recostado en sus rodillas y le dice que ahora están allí y empieza a tener hambre, ante lo que ella sonríe.

Finalmente, Alma vuelve a posar como maniquí para otra de las creaciones de él.

Calificación: 2