Haz clic aquí para volver a la página de inicio




Bienvenido a mi página de cine

El hobbit: La batalla de los cinco ejércitos
El Hobbit: La batalla de los cinco ejércitos

The hobbit: The battle of the five armies (2014) * USA / Nueva Zelanda

Duración: 144 min.

Música: Howard Shore

Fotografía: Andrew Lesnie

Guión: Peter Jackson, Philippa Boyens, Guillermo del Toro y Fran Walsh (N.: J.R.R. Tolkien)

Dirección: Peter Jackson

Intérpretes: Ian McKellen (Gandalf el Gris), Martin Freeman (Bilbo Bolson), Richard Armitage (Thorin, "Escudo de Roble"), Evangeline Lilly (Tauriel), Luke Evans (Bardo), Orlando Bloom (Légolas), Lee Pace (Thranduil), Ken Stott (Balin), Aidan Turner (Kili), Cate Blanchett (Galadriel), Manu Bennett (Azog el Profanador), John Tui (Bolgo) Hugo Weaving (Elrond), Dean O'Gorman (Fíli), Billy Connolly (Dáin Pie de Hierro), Graham McTavish (Dwalin), James Nesbitt (Bofur), Christopher Lee (Saruman), Ryan Gage (Alfrid), Sylvester McCoy (Radagast), Ian Holm (Bilbo anciano).

Despertado Smaug, el dragón, los habitantes de la Ciudad del Lago se disponen a huir antes de la llegada del Apocalipsis.

Tauriel conmina a Bain, hijo de Bardo a huir también, aunque este se niega a irse sin su padre, diciéndole ella que si se quedan, sus hermanas morirán, y no es eso lo que querría su padre, decidiendo por ello subir a la barca con ella y con los Enanos Fili, Kili, Bofur y Oin mientras el dragón sobrevuela la ciudad y lanza sobre ella su potente bocanada de fuego destruyendo casas y acabando con muchos vecinos.

Y mientras Bardo trata de librarse de la prisión sin éxito el gobernador y Alfrid, su consejero huyen con su barco tan cargado de oro que apenas puede avanzar, negándose a recoger a la gente que necesita ayuda, y lanzando de hecho al agua a Alfrid para que la barca pese menos, aunque entonces es atrapado por una cuerda hecha con ropa por Bardo y atada a las rejas, que gracias a ello son arrancadas, consiguiendo Bardo huir de la prisión.

Viendo cómo el dragón va arrasando la ciudad, Bardo sube al campanario armado con un arco con el que se dispone a disparar a Smaug mientras todos huyen.

Desde la Montaña Bilbo Bolsón y los enanos ven cómo el dragón arrasa la ciudad.

Solo Bardo parece dispuesto a enfrentarse a él, lanzándole sus flechas, con las que lo alcanza aunque no consigue que atraviesen su piel.

Al ver a su padre, Bain decide acudir en su ayuda, cuando a aquel le queda solo una flecha que lanza alcanzando de nuevo a la bestia, que sigue sin inmutarse, apareciendo entonces Bain al que Bardo recrimina que esté allí cuando nada puede detener ya a la fiera, mostrándole su hijo lo único que podría hacerlo, la flecha negra.

Bardo la coge y le pide a Bain que se marche, viendo cómo Smaug se lanza hacia el campanario derribando parte de este, y estando Bain a punto de caer, perdiendo Bardo el arco, al que se dirige el dragón preguntándole quién es él que osa enfrentarse a él y le pregunta qué va a hacer ahora que todos le han abandonado y nadie va a ayudarle y que no podrá salvar a su hijo del fuego.

Bardo improvisa un arco con el roto, clavando cada parte del mismo a un lado de la torre utilizando el hombro de su hijo como apoyo, observando la herida del dragón hacia la que apunta la flecha negra y consiguiendo acertar en la misma aunque sin poder evitar que el dragón derribe la torre, cayendo a agua.

El dragón comienza a perder el control sobre sí mismo hasta caer muerto, haciéndolo justo sobre el barco del gobernador.

Desde la Montaña son testigos de su muerte, viendo cómo de inmediato, y a falta ya de peligros regresan los cuervos de Erebor, comprendiendo que pronto sabrán todos en la Tierra Media la noticia.

Entretanto, en Dol Goldur, Gandalf sigue enjaulado.

En la Ciudad del Lago los supervivientes buscan a sus familiares, tratando Tauriel de encontrar a Bardo y a Bain con sus hermanas, pidiéndole Kili que se vaya con él.

Ella duda, pero entonces Légolas le pide que se despida del Enano, pues los necesitan en otro sitio, entregándole Kili antes de partir un medallón que le pide conserve.

Alfrid afirma ante los supervivientes que, en usencia del gobernador él será la autoridad, robándole una manta a una mujer, debiendo salir Bardo en defensa de esta.

Llegan entonces sus hijos, que se muestran felices de ver que está bien, empezando a ser aclamado por sus convecinos que lo reconocen como el hombre que logró derribar al dragón, interesándose él por el gobernador, que vació las arcas de la ciudad, cogiendo la gente a Alfrid al que Bardo pide que suelten, pues ya hubo suficientes muertes y que lo que deben hacer es prepararse para afrontar el invierno y cuidar de los heridos, pidiéndoles a todos que ayuden a salvar lo que puedan antes de buscar refugio.

Los Enanos que sobrevivieron en la ciudad llegan a la Montaña donde son recibidos por Bilbo que trata de convencerles de marcharse de allí, un lugar asolado por el mal.

Pero sin hacer caso Fili baja para ver el inmenso tesoro, encontrando paseando entre este a Thorin que parece poseído por la fiebre del oro.

Aunque recibidos alegremente por sus compañeros, Thorin les urge a encontrar entre el ingente tesoro la Piedra del Arca, señalando que no descansará hasta encontrarla.

Sentado lejos de ellos, Bilbo recuerda el momento en que el dragón le dijo que estaba tentado de dejar que Thorin se llevara la Piedra para ver cómo le corrompe el corazón y le vuelve loco, sacando la Piedra que esconde él.

Légolas le pregunta a Bardo dónde irán, señalando él que solo hay un lugar: mirando hacia la Montaña, aunque le señala que ese oro está maldito, indicando Légolas que la noticia de la muerte de Smaug llegará a todos los rincones y atraerá a todos.

En efecto los Orcos, liderados por Azog avanzan hacia Erebor enviando a Bolgo a Gundabab, fortaleza de los Orcos para que reúna a las legiones y se unan a ellos y convertir la Montaña en la tumba de los Enanos y humanos.

Un elfo acude a buscar a Légolas, reclamado por Thranduil, y que les dice que Tauriel ha sido desterrada, señalando Légolas que si no hay sitio para Tauriel, tampoco lo hay para él, decidiendo partir con ella hacia Gundabab.

En Dol Goldur un Orco gigante se dispone a acabar con Gandalf apareciendo entonces Galadriel que consigue vencerlo y evitarlo, liberando al Mago Gris, que está muy débil, recordando que habría tres anillos para los reyes elfos, siete para los señores Enanos y nueve para los humanos mortales, observando cómo mientras habla aparecen los Zazgul, espíritus fantasmales víctimas de Sauron que le dicen que no puede luchar sola contra la Sombra, una única luz en la Oscuridad, aunque ella señala que no está sola, apareciendo para ayudarla Saruman, el Mago Blanco y Elrond que se enfrentan a los espíritus mientras ella trata de reanimar a Gandalf, pidiéndole a Radagast, cuando llega que lo saque de allí, pues la Oscuridad ha regresado y lo está consumiendo.

Elrond y Saruman consiguen acabar con sus enemigos, pero Galadriel está muy débil cuando aparece Sauron y les señala que todo ha comenzado, que el este caerá y el reino de Angmar resurgirá y que los días de los elfos acabaron y es la era de los Orcos.

Pero Galadriel resurge y logra hacerlo desaparecer diciéndole que no tiene poder allí, diciéndole que no tiene forma, ni cara enviándolo de nuevo al vacío de donde salió.

Tras ello Galadriel señala que el espíritu de Sauron ha perdurado, pero han conseguido desterrarlo y enviarlo hacia el este por lo que deben montar guardia en Mordor.

Saruman le pide a Elrond que cuide de Galadriel, que ha gastado parte de su poder, pues sin el anillo de poder Sauron no podrá dominar la Tierra Media, asegurando que él se encargará de él.

Cuando llegan a la guarida de Radagast Gandalf decide partir de inmediato para prevenir a sus amigos de Erebor y pidiéndole a Radagast que reúna a todos sus amigos, hombres y bestias, pues la batalla por la Montaña está a punto de empezar.

Escudo de Roble se enfada, pues a pesar de la búsqueda no aparece la Piedra del Arca, que señala le pertenece y que se vengará de quien encuentre la piedra y la oculte.

Al verlo así Balin señala que tiene la mirada del mal del Dragón que hizo enloquecer a su abuelo, preguntándole Bilbo si serviría de algo que apareciera esa Piedra, señalando aquel, que esta otorga poder a quien la posee y que eso no frenaría, sino que agravaría la locura de Thorin, sugiriéndole que es mejor que siga perdida.

Ven que se acercan a la Montaña los habitantes de la Ciudad del Lago dejando atrás su desolada población, y observando antes de llegar a la Montaña fuego, lo que les indica que los Enanos sobrevivieron, aunque Bardo asegura que existe oro para todos.

Algunos Enanos piensan que deben ayudarles, ya que lo perdieron todo, aunque Thorin cree que el sobrevivir es suficiente recompensa para ellos, pidiendo a sus hombres que cierren la entrada con enormes piedras para evitar que puedan entrar.

Los habitantes de la Ciudad del Lago ven que llega hasta ellos Thranduil y su ejército de elfos cargados con comida, lo que ayudará a salvar la vida de los humanos, aunque Thranduil afirma que no ha ido a socorrerlos, sino a reclamar su tesoro de gemas blancas que están en la Montaña y les pertenecen, asegurando Bardi que en la Montaña hay también riquezas que son de su pueblo y deberían unirse.

Bardo se acerca a la Montaña para negociar con los Enanos, preguntándole a Thorin por qué se han encerrado en la Montaña, señalando este que no desea que le roben, diciéndole Bardo que no quieren robar, sino llegar a un acuerdo justo, pidiéndole una parte del tesoro para que puedan rehacer sus vidas y que atacarán la montaña si no llegan a un acuerdo, recordándole que llegaron a un acuerdo con su pueblo, diciendo Thorin que su acuerdo no era justo, a lo que Bardo le dice que les dieron su palabra y le pregunta si eso no significa nada, ante lo que Thorin le indica que debe irse o morirá.

Bilbo se enfrenta a él y le dice que no puede entrar en combate contra un ejército de elfos y un pueblo de pescadores que los superan en número, señalando Thorin que no debe subestimar a los Enanos, y que recuperado Erebor, lo defenderán.

Cuando Bardo le comunica a Thranduil que se niegan a entregarles nada, este señala que atacarán al alba y les pide que se unan a ellos, armándose también los pescadores y preparándose para la batalla.

También se preparan los Enanos, entregándole Thorin a Bilbo una armadura de plata, que no hay hoja que la atraviese, aunque Bilbo le dice que no es un guerrero, sino un Hobbit y le recuerda que Bardo tenía razón y que dio su palabra, aunque Thorin insiste en que ese tesoro es suyo y solo suyo y no lo compartirá.

Se muestra además enfadado señalando que le han traicionado y que alguno de los suyos tiene la Piedra del Arca.

Légolas y Tauriel por su parte llegan a Gundabad, señalando el primero que más allá está el antiguo reino de Angmar, un lugar maligno antiguamente el bastión donde sus enemigos guardaban su enorme arsenal y donde forjaban sus armas y donde su pueblo libró una guerra en el pasado en la que murió su madre, asegurando Légolas no tener ningún recuerdo de ella no hablando nunca su padre de ella.

Gandalf llega hasta la Ciudad del Valle, donde hombres y elfos se preparan para la guerra reuniéndose con Thranduil y con Bardo advirtiéndoles que están en peligro, pues los Orcos han reunido todas sus fuerzas, habiendo enviado a Azog el Profanador para aniquilar a los Enanos, pues ansían sus tierras, no solo por el tesoro, sino porque es la puerta para recuperar Angmar que si renace caerían Rivendel, Lórien, la Comarca, e incluso Gondor.

En efecto Azog se prepara para la guerra afirmando que sus enemigos han olvidado de los grandes Devoradores de la tierra, afirmando que estarán listos para luchar al amanecer.

Légolas y Tauriel ven salir un ejército de murciélagos gigantes que viven solo para la guerra, saliendo en efecto poco después el enorme ejército de Orcos dirigidos por Bolgo, partiendo los elfos para advertir a los demás.

Ignorando los consejos de Gandalf, Thranduil, que lo acusa de querer salvar a sus amigos Enanos, señala que los atacará y acabará con ellos.

Bilbo escapa de la Montaña esa noche y llega hasta la ciudad donde se reúne con Gandalf, Bardo y Thranduil a los que les entrega la Piedra del Arca, señalando que se la ha llevado porque es su 14ª parte del tesoro y se la entrega porque, aunque tienen muchos defectos, los Enanos son valientes y leales y quiere hacer lo posible por salvarlos, estando convencido de que a cambio de esa piedra Thorin cederá y no será necesaria la guerra, pues la piedra es lo que más ansía en el mundo.

Pero Gandalf no parece tan confiado pues cree que el mal del oro afecta a todo el que se acerca a la Montaña y debería temer a Thorin, pidiéndole tras ello a Alfrid que dé de comer al Hobbit, diciéndole luego que le avise si intenta escapar.

Al día siguiente las tropas de elfos y pescadores se plantan ante la Montaña observados por los Enanos, pidiendo Thorin a Bardo y Thranduil que no se acerquen, mostrándole Bardo la Piedra del Arca y diciéndole que podrá recuperarla si cumple su palabra.

Thorin no le cree y piensa que se trata de una trampa, pues está convencido de que la piedra está en la montaña, aunque entonces le dice Bilbo que tienen razón y que se trata de la Piedra auténtica, pues se la entregó él que la tomó como su 14ª parte, siendo además su única reclamación, aunque Thorin lo acusa de haberle robado.

Bilbo le dice que quería habérsela entregado, pero no lo hizo porque cambió, estando convencido de que antes no hubiera faltado a su palabra en ningún caso, aunque Thorin, desoyendo sus quejas ordena que lo arrojen, aunque ninguno de sus hombres parece dispuesto a hacerlo, por lo que decide arrojarlo él mismo, apareciendo entonces Gandalf que lo reclama y pide que se lo devuelva, diciendo que no se está revelando como un rey digno, aprovechando los Enanos mientras discuten para ayudar a Bilbo a escapar.

Bardo insiste en ofrecerle la Piedra a cambio de lo que les prometió, lo que supone elegir entre la paz y la guerra, afirmando Thorin que elige la guerra mientras ve cómo aparece en el horizonte un ejército de Enanos liderados por el primo de Thorin, Dáin "Pie de Hierro", señor de las Colinas de Hierro el cual pide a Elfos y pescadores, cuyos ejércitos salen a su encuentro que se retiren o acabarán con ellos, ante lo que Gandalf trata de mediar, señalándole que no es necesaria la guerra entre ellos, pues se acercan los Orcos y les conviene unir fuerzas, a lo que Dáin se niega, disponiéndose para el combate elfos y humanos por un lado y Enanos por otro.

Pero justo entonces se comienzan a escuchar extraños ruidos, que Gandalf reconoce como pertenecientes a los Devoradores de la tierra, gigantescos monstruos con forma de puño que surgen de la tierra y que están gobernados por los Orcos, que, liderados por Azog aparecen dispuestos a combatir y contra los que parte de inmediato el ejército de los Enanos, a los que no se unen los de la Montaña al dar Thorin orden de quedarse allí, ni los Elfos, aunque cuando están listos para enfrentarse cuerpo a cuerpo Enanos y Orcos saltan sobre los primeros los Elfos y entran de nuevo en combate.

Azog ordena que entren en combate las bestias de la guerra y ordena atacar la ciudad aprovechando que los enemigos no podrán luchar en dos frentes, aunque previendo el ataque Gandalf y Bilbo corren hacia allí.

Gracias a las bestias consiguen los Orcos penetrar fácilmente en la ciudad, debiendo los habitantes, ancianos y niños en su mayoría huir del ataque, corriendo Bardo a auxiliar a sus hijos, encargándose una vez allí de organizar la defensa con los pocos hombres de que dispone, llegando Bain a salvarle la vida, haciendo luego él lo propio cuando un gigante va a atacarlos y él se lanza contra el monstruo en un carro a toda velocidad hasta acabar con él.

Les pide tras ello a sus hijos que reúnan a mujeres y niños en el Gran Salón, acudiendo también a la lucha Thranduil con su gigantesco reno, pero las fuerzas de los Orcos son muy numerosas y ante su empuje Bardo debe ordenar la retirada.

Entretanto en la Montaña Pie de Hierro pregunta por Thorin, al que necesitan, y cuando Dwalin le dice a este que los suyos están muriendo él no escucha sus palabras y solo piensa en el modo de salvar el tesoro afirmando que para conservarlo toda sangre derramada es poca. Ante lo que Dwalin le dice que ahora a pesar de la corona es más pequeño que nunca y que no ve en qué se ha convertido.

Cuando se queda solo las palabras de Dwalin se mezclan en su cabeza con las suyas y en su ciega ambición, esa que le hizo perder la razón a su abuelo, y él no quiere acabar como su abuelo pensando que vale más el oro que su honor, pareciéndole ver el espectro de Smaug diciéndole que ese tesoro será su muerte, viéndose a sí mismo engullido por el tesoro, ante lo que se quita su corona y la lanza.

Fuera Pie de Hierro ordena a sus hombres que se replieguen hacia la Montaña, mientras Azog pide a sus huestes que se preparen para el asalto final.

Dentro, los Enanos ven desolados cómo mueren los suyos sin hacer nada, afirmando Kili al ver a Thorin que no piensa esconderse mientras los demás libran su batalla por ellos, diciéndole Thorin que tiene razón y que los hijos de Durin nunca rehúyen una batalla, tras lo que les pregunta a los suyos si le seguirán una última vez.

Fuera, las bestias acorralan a los Enanos contra la Montaña y comienzan a avanzar hacia ellos cuando ven cómo desde dentro derriban el muro con una enorme campana, saliendo de dentro los hombres de Thorin para unirse a sus hermanos contra los invasores, sorprendiéndolos y haciendo que los suyos renueven sus energías.

Desde la población Gandalf y Bilbo ven cómo los Enanos vuelven a formar en torno a su rey, haciendo que también los pescadores se sientan más fuertes y salgan a pelear con Bardo, ayudados por Gandalf, viendo cómo también salen las mujeres para combatir junto a los suyos, valiéndose de todo tipo de armas improvisadas, aunque se niega a ello una mujer que descubren es Alfrid el Adulador disfrazado.

Pie de Hierro le pregunta a Thorin si tiene un plan, respondiéndole Thorin que sí, que el de acabar con el líder de los Orcos, dirigiéndose en efecto con sus mejores guerreros, Dwalin, Fili y Kili hacia Montaña del Cuervo, desde donde Azog dirige el ataque.

Llegan entonces Légolas y Tauriel, que informan a Gandalf que se acerca otro ejército desde Gundabab al mando de Bolgo, de modo que mientras Azog los ataca, Bolgo los envolverá desde el norte, el lugar donde están Thorin y sus mejores hombres.

Thorin y sus hombres acaban con los guardaespaldas de Azog, aunque entonces ven que este no está ya en lo alto de la colina.

Ven cómo se acercan hasta ellos un centenar de trasgos mercenarios a los que se enfrentan mientras varios de ellos van a buscar a Azog.

Thranduil observa el desastre provocado por la batalla, con cientos de personas y Elfos muertos cuando se acerca a él Gandalf pidiéndole que parta con sus soldados hacia el Norte para evitar que los Orcos masacren a los Enanos, negándose el rey a ir a avisar a Thorin, indicando este que ha perdido ya demasiados soldados en esa tierra maldita, ofreciéndose Bilbo a ser él quien trasmita la noticia, asegurando que no le verán, valiéndose del anillo que esconde para pasar inadvertido durante su camino.

Thranduil se dispone a retirarse, presentándose Tauriel ante él asegurándole que no le permitirá marcharse sin ayudar a los enanos a los que van a masacrar, respondiéndole aquel que son mortales y por tanto morirán tarde o temprano.

Tauriel coge su arco y le apunta preguntándole si cree que su vida es más valiosa, cuando vive sin amor, rompiendo con su espada Thranduil el arco de Tauriel diciéndole que lo que siente por el Enano no es real, apareciendo entonces Légolas que le dice que si le hace daño a Tauriel tendrá que matarlo a él, ofreciéndose él a acompañarla.

En la ciudad Alfrid, disfrazado de mujer está a punto de caer a manos de un gigantesco Orco, salvándole la vida Bardo con su arco, huyendo Alfrid cargado de oro sin darle las gracias y acusándolo de no haber sabido salvarlos.

Finalmente Bilbo llega frente a Thorin al que le dice que deben marcharse, pues Azog ha enviado a nuevas fuerzas que muy pronto les rodearán, comprendiendo Thorin que es una trampa, ordenando que busquen a Fili y a Kili, apareciendo entonces Azog con Fili, con el que señala que acabará antes de hacerlo con su hermano y con el propio Thorin, siendo ese el fin de su asquerosa estirpe, debiendo ver cómo en efecto el Orco acaba con Fili, viéndolo caer su hermano, que en ese momento sale de su escondite y corre hacia Azog, acabando con varios de sus lugartenientes, aunque este se lanza contra Thorin en una dura batalla.

Bilbo ve entonces cómo llega un grupo de aves que preceden al ejército de Bolgo y sus Orcos que se lanzan contra él, que se salva gracias a los Enanos que se enfrentan a ellos, defendiéndose él a base de lanzarles pedradas.

Abajo observan la llegada de las aves y la lucha en la Colina, cogiéndose Légolas a una de las aves que lo lleva hasta la cima, hasta la que sube también Tauriel al ver peligrar la vida de Kili que lucha valientemente acabando con decenas de Orcos

Golpeado por un Orco, Bilbo cae inconsciente mientras Thorin se ve rodeado de Orcos a los que Azog da orden de acabar con él, que salva su vida gracias a Légolas que con sus flechas acaba con buena parte de los que lo rodean.

Mientras Tauriel busca a Kili es sorprendida por Bolgo, contra el que lucha duramente, pese a la enorme fuerza de aquel, saltando Kili sobre él cuando iba a rematarla, salvándole la vida, aunque con su enorme fuerza logra dominarlo y va a atravesar su corazón, salvándole momentáneamente Tauriel, que no puede evitar que acabe con él, tras lo que se lanza contra la propia Tauriel que en un último esfuerzo se agarra a su cuello obligándole a caer junto con ella hacia el abismo, aunque no mueren, viendo impotente Légolas cómo Bolgo se dirige a rematarla, careciendo de flechas para evitarlo, estando demasiado lejos para llegar a salvarla, por lo que se lanza sobre una de las bestias haciendo que derribe una torre a través de la cual puede llegar hacia Bolgo, con el que lucha sobre el improvisado puente.

Desde arriba Thorin acaba con uno de los orcos que lanza al vacío, haciendo que ceda el puente y caiga Bolgo, devolviéndole Légolas el favor lanzando su espada contra el Orco que está a punto de acabar con Thorin.

Pero se queda sin arma para luchar contra Bolgo, que consigue volver a subir, debiendo valerse de sus cuchillos para luchar contra él, consiguiendo clavarle en la cabeza uno de los cuchillos antes de que el puente caiga con él.

Arriba Thorin vuelve a enfrentarse a Azog que lo ataca con su pesada maza con la que golpea el hielo que va cuarteándose hasta quedar atrapada en el mismo, viendo cómo el cielo se llena de águilas gigantescas guiadas por Radagast y Beorn que lanzan bestias que atacan a los Orcos y entre estas al propio Beorn transformado en oso.

Arriba Thorin le lanza a Azog su propia maza, bajo cuyo peso se hunde en el hielo, viendo cómo es llevado por las corrientes bajo el hielo, aunque no está muerto y desde abajo clava un cuchillo en su pie para saltar luego sobre él, sonriendo al verlo bajo su espada, dejando Thorin que se la clave, sin fijarse en que mientras lo hace no puede evitar que Thorin clave la suya en su corazón y acabe con él.

Cuando vuelve en sí Bilbo observa que han llegado las águilas, viento también a Azog muerto y a Thorin, que herido de muerte cae al suelo, corriendo Bilbo a auxiliarle, pidiéndole Thorin perdón por lo que le dijo y por haberlo puesto en peligro, despidiéndose de él, al que le pide que regrese a su hogar, antes de morir.

Bilbo llora junto a Thorin, igual que Tauriel llora junto a Kili.

Légolas le dice a su padre que no puede regresar, diciéndole este que vaya hacia el norte para encontrar a los Dúnedain entre los que hay un montaraz, Trancos al que debe conocer, diciéndole antes de separarse que su madre le quería más que a su vida.

Tras despedirse de su hijo Thranduil encuentra a Tauriel llorando sobre el cuerpo de Kili, diciendo que si eso es el amor no lo quiere, preguntándole por qué duele tanto a lo que Thranduil le responde que porque era verdadero, besando ella al Enano.

Terminada la batalla Gandalf se acerca a Bilbo con su pipa y se miran sonriendo mientras los Enanos rodean a su rey ante el que se arrodillan.

Entretanto en la ciudad también los pescadores rinden homenaje a sus muertos.

Bilbo se dispone a dejar la Montaña pidiéndole a Balin, que le cuenta que esa noche harán una gran fiesta y contarán historias, entrando Thorin a formar parte de la leyenda, que le despida de los demás, aunque entonces ve que han salido todos a despedirlo, invitándolos él a visitarlo antes de partir junto a Gandalf, que lo acompaña hasta la Comarca, donde lo deja no sin decirle que sabe que tiene uno de los anillos y que no debe usarlo a la ligera, aunque él le dice que lo perdió durante la batalla, diciéndole Gandalf que debe recordar que es un pequeño ser en un mundo muy grande.

Al llegar a su aldea, Bilbo ve cómo los habitantes se están llevando todos sus muebles, al haber sido dado por muerto, viendo cómo los están subastando al haber pasado más de 13 meses desde su desaparición, pudiendo tomar posesión de su casa tras mostrar un documento que lo identifica, aunque totalmente vacía.

Años después vuelve a mirar su anillo que sigue conservando cuando alguien llama a su puerta, siendo Gandalf que le dice que parece mentira que tenga 111 años.

Calificación: 3