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El hombre de las mil caras
El hombre de las mil caras

España (2016) *

Duración: 123 Min.

Música: Julio de la Rosa

Fotografía: Álex Catalán

Guión: Rafael Cobos y Alberto Rodríguez (Libro: Manuel Cerdán)

Dirección: Alberto Rodríguez

Intérpretes: Eduard Fernández (Francisco Paesa), José Coronado (Jesús Camoes), Carlos Santos (Luis Roldán), Marta Etura (Nieves Fernández), Luis Callejo (Juan Alberto Belloch), Emilio Gutiérrez Caba (Osorno), Enric Benavent (Amérigo Casturelli), Pedro Casablanc (Abogado Paesa), Alba Galocha (Beatriz García Paesa).

Jesús Camoes un prestigioso piloto recuerda que colaboró con Paesa en la entrega del prófugo más famoso de la historia de la democracia, Luis Roldán, por diversión.

Reunido con Paesa le entregó las llaves de una consigna de la estación del norte en París, preguntándole a este qué iba a hacer con tanto dinero, y él le dice qué harán ambos, advirtiéndole el espía antes de marcharse que será llamado a declarar una jueza, pero que no debe preocuparse, pues está controlado, luego le entregó un sobre con un adelanto y se despiden, recordando que esa fue la última vez que lo vio, recibiendo poco después la comunicación de su muerte.

Varsovia, 1986.

Paesa trabajaba como intermediario en la venta de armas a terceros países y gracias a sus contactos consiguió dos misiles para ETA. Un encargo que le hizo el gobierno, debiendo incluir en los mismos balizas de seguimiento.

Starkman, el traficante que le facilitó las armas le ofrece que colabore con él y le dice que no debería limitarse a trabajar para los servicios secretos españoles, pues además ETA es un avispero.

Gracias a su actuación ETA sufrió su mayor golpe, ya que se encontró en Hendaya buena parte de su arsenal, que habían ocultado en la cooperativa Sokoa, y se descubrió su sistema de extorsión a los empresarios vascos.

Eso lo convirtió en uno de los hombres más buscados por ETA.

Madrid. 1988

Paesa acude al encuentro de Rafael Vera, Director General de Seguridad del Estado, pues le habían prometido 100 millones por aquella operación y dos años después no los había recibido. Nunca lo cobró.

Poco después lo llama Osorno, su superior en los servicios secretos para decirle que lo suyo del dinero estaba en marcha y que tenía otra cosa para él.

En octubre de 1988 trató de extorsionar a una testigo de la guerra sucia del GAL, para convencerla de que no hablara y comprometiera al gobierno.

Aquella fue la única vez en que no desconfió. Fue fotografiado y salió en la prensa, y desde el momento en que su rostro se hizo público nadie quiso saber nada de él y tuvo que huir de España y permanecer oculto cinco años.

Madrid 1994

Paesa y Camoes se reúnen con unos inversores a los que invita a un vino del que les dice solo quedan 20 botellas iguales en todo el mundo y les ha enviado una a cada uno.

Trata de crear una empresa of shore domiciliada en Santo Tomé, lugar del que es embajador, pero ellos tenían también un informe que demostraba que todo lo que tenía era falso, su millonario patrimonio, su despacho y su chalet de Las Rozas, que realmente era de su mujer, que le indica que lo único que hay de él en esa casa es su maleta con su ropa y un cuadro que llevaba a todas partes pero que no era bueno.

Su fortuna se limitaba a dos cuentas en números rojos y una petición de crédito que renovaba cada tres meses.

Pero los inversores no solo investigaron a Paesa, también a Camoes, que aunque casado y con dos hijos había tenido numerosas relaciones extramatrimoniales.

Consiguió que no lo detuvieran gracias a que su cargo de embajador le proporcionaba inmunidad diplomática, regalo de su amigo Starkmann.

Quitando su viejo Jaguar Paco lo había perdido todo, dejándole Gloria, su mujer usar un cuarto de su chalet hasta que encontrara otra cosa.

Ese era su mundo hasta que apareció Luis Roldán.

El Algarrobo

Luis Roldán, Director de la guardia civil y cuyo nombre sonaba como futuro ministro del interior y su mujer, Nieves Fernández le reclamaron, pues les habían informado que era un hombre muy hábil manejando el dinero para que les ayudara a salvar una cuenta que tenían en Suiza y corría peligro y dos casas, una en París y otra en las Antillas francesas.

Paesa aceptó a cambio de un millón de dólares.

Le advirtieron que pronto saldría a la luz una información que le perjudicaba por lo que le pidieron que tuviera algo preparado, aconsejándoles él salir de España cuanto antes.

Poco después Roldán recibió una llamada del nuevo Ministro del Interior al que aseguró que podrían citarle para la comisión cuando desearan, dado que no iba a moverse.

Su mentira le costó el puesto al ministro Antonio Asunción, pues partió con su mujer hacia París, donde se alojaron en un piso de Paesa, el cual les reservó una cena en un buen restaurante, pues sabía que era su aniversario de boda, dejándole además a Roldán una caja con pendientes y una nota en la que le decía que se los dejaba por si no había tenido tiempo de comprar nada.

En el restaurante Nieves le anunció que estaba embarazada, entregándole él, feliz, los pendientes que compró Paesa.

Ginebra.

La estrategia para salvar las casas de Roldán era buscar alguien que no tuviera nada que perder para hacerle figurar como socio mayoritario y único de una sociedad creada al efecto, eligiendo para ello a Amerigo Castureli, un alcohólico, el cual vendería a su vez las sociedades a otras dos sociedades, con otro socio con todavía peor suerte, Pinaud, y este a su vez a un cocinero.

Un notario ginebrino lo certificó haciendo que las casas quedaran a salvo.

Roldán pidió que le consiguieran una entrevista con El Mundo, ya que piensan que mienten sobre él y está dispuesto a contar todo lo que sabe.

Así, el 29 de abril de 2004 concedió la entrevista diciendo en ella que tenía dos alternativas, o pegarse un tiro o tirar de la manta y llevarse a todos consigo, afirmando estar escribiendo sus memorias.

Para entonces una jueza lo había citado para interrogarlo acusándolo de 9 delitos.

Mientras la da Nieves habla con Paesa y le dice que si Luis vuelve le pasará algo malo, proponiéndole Paesa una fuga a un lugar seguro.

Ella le dice que piensa ir a declarar ya que piensa que no tienen nada contra ella.

Paesa le advierte que pronto habrá un nuevo Director General en la guardia civil que podrá tener acceso a la cuenta de su marido en Suiza, por lo que deben hacer algo.

Luis y Nieves no volverían a verse en un año, pues imputada por encubrimiento, fue encerrada en Brieva, aunque no accedió a estar aislada.

En Ginebra Castureli le roba su pasaporte a Pinaud, presentándose haciéndose pasar por él y con el cocinero en el Aresbank, en Madrid, y 24 horas después de que el dinero de Roldán pasara a la cuenta de Paesa este había dado ya dos veces la vuelta al mundo, de Madrid a Ginebra, de allí a Singapur, Frankfurt, Londres y vuelta a Singapur.

Cuando Paesa vuelve a ver a Roldán este le pregunta dónde está su dinero, respondiéndole que en Singapur, recordándole Roldán que están esposados el uno al otro y si cae uno caerá el otro, pidiéndole que le dé todos los detalles a su abogado.

Llega la noticia de la dimisión del Ministro del Interior, debiendo comparecer el presidente en el Congreso para explicar la crisis.

El especialista en centrales termonucleares

Madrid. Dos meses después

El comisario González y el subinspector Bermejo, de la policía judicial visitan a Paesa en el chalet de su mujer en relación con la desaparición de Luis Roldán, aunque él dice que solo sabe lo que ha leído en la prensa, para la cual Roldán había sido visto en todas partes, Venezuela, Angola, Polonia, Estados Unidos…

Ellos saben que antes de desaparecer estuvo en su oficina debido a un desliz de Camoes, que lo contó en la boda de un familiar a la mujer de un policía a la que trataba de ligarse.

Saben también que Roldán utilizó tres veces el teléfono desde un piso suyo en París, pues llamó a su madre pese a que le advirtieron que no lo utilizara.

Le preguntan también por Casturelli.

Este esperaba en el aeropuerto de Berna un vuelo a Gibraltar que se retrasó cinco horas que dedicó a beber. Acabó tan mal que creyó ver un ciervo. Lo descubrieron en el suelo con 300.000 francos suizos sin declarar y fue condenado por evasión de capitales a 5 años. Debieron ser 15, pero contó que había hecho un trabajo para Paesa y Luis Roldán y habló de una cuenta en Singapur con 1.500 millones de pesetas.

Los policías saben que él tiene una cuenta con esa cantidad y le dicen que la jueza Ferrer ha ordenado su bloqueo, aunque él asegura que en Singapur no se lo admitirán.

Tras las declaraciones de Casturelli la inmunidad que tenía como embajador empezaba a peligrar y sin ella se le acusaría por la extorsión a la testigo de los GAL.

Vuelve a marcharse a París, llevándolo Camoes al aeropuerto, recordando que no le dijo nada entonces sobre su metedura de pata. De hecho hasta mucho tiempo después no se enteró de lo que había hecho.

Ya en París le entrega un chaleco antibalas y le explican que la policía ha pedido la colaboración de la policía venezolana, donde vive su madre, señalándole que a partir de ese momento necesitan pistoleros profesionales y le harán un pasaporte nuevo.

Vuelven a trasladarlo.

Roldán está preocupado pues vio a unos individuos que trataban de entrar en el piso.

Paesa va a hablar con los vecinos donde Roldán dice que se ocultaron los hombres que intentaron entrar, pero estos le dicen que estuvieron solos toda la noche.

Pero a partir de ese incidente Luis Roldán aceptó su propuesta de contratar pistoleros.

Acuden con él a un encuentro con estos. Al llegar al lugar del encuentro sale Paesa para hablar con el encargado, saliendo Roldán pese a que le pidió que no lo hiciera, viendo al hacerlo cómo alarmados los pistoleros los apuntan.

Desde ese momento dejarán de tener contacto con él y lo llevarán los hombres contratados, sabiendo solo ellos donde estará, asegurando Paesa a Camoes que Roldán es una bomba de relojería y no quiere estallar con él.

El Cochero de Drácula

Tres meses después Camoes recibe una llamada de Paesa mientras vuela hacia Roma. Le cuenta que Luis echa de menos a su mujer y le ha pedido que negocie su vuelta.

Para ello, el abogado de Paesa habla con el Ministro de Justicia e Interior, Juan alberto Belloch, el ministro con más poder del gobierno y el que tenía mayor ambición y al que llamaban el Cochero de Drácula, al que le pide el olvido de sus causas pendientes a cambio del Algarrobo.

Cuando el ministro accede, le confiesa que Roldán está protegido por una organización internacional y quiere negociar las condiciones de su vuelta, pidiendo Paesa por la intermediación 300 millones, diciéndole el abogado que eso no es mucho si quiere mejorar la imagen de su partido y la suya propia.

Paesa está acompañado de González y Bermejo cuando recibe una llamada de Stuart Johnson que le da instrucciones para seguir adelante con la operación.

Camoes acude a la estación de Kehl, vigilándolo los policías. Allí un hombre le entrega al piloto una documentación.

Unos días más tarde Paesa se reúne en París con un hombre de Stuart que le entrega una carpeta con las condiciones de Roldán.

Con ellas, el abogado de Paesa se reúne de nuevo con Belloch para decirle que Roldán se entregará en 15 días en Laos, pero solo se le podrá juzgar por malversación y cohecho ya que Laos no tenía tratado de extradición y no sería por tanto una detención, sino una extradición administrativa y el gobierno deberá pactar las condiciones por lo que solo cumplirá una pequeña pena de 5 años como máximo.

Ambas partes aceptan.

Pero Paesa empieza a notar extraños movimientos a su alrededor, encontrando al llegar a su portal a Osorno, que le pregunta dónde está Roldán, diciéndole él que no le ha visto desde meses atrás y no sabe dónde está, Osorno niega que le estén siguiendo.

Pero sí lo hacían. Starkman reconoce a su seguidor como un antiguo caza recompensas. Recurre de nuevo a él, aunque Starkman le dice que desea dejarlo, pues está pendiente de un indulto de Mitterrand, aunque le ofrecen tal cantidad que acaba aceptando y diciendo que hablará con un amigo del MOSSAD, recomendándole que se traslade frente a la embajada de Israel, el sitio más protegido de Francia.

Viendo un documental sobre la mantis y su forma de camuflarse, Camoes se dio cuenta de que le estaban engañando, corriendo a casa de su mujer donde rebusca entre las fotos antiguas, viendo en una de ellas al presunto colaborador de Stuart que se reunió con Paesa.

Con la foto va al bar en que se encontraron Paesa y ese hombre y le señalan dónde vive, yendo hasta su casa y siguiéndolo cuando aparece, aunque el hombre se da cuenta y lo sorprende a él, que le señala que es amigo de Paesa y lo lleva hasta una tienda donde los trabajadores le reconocen como el que conducía el coche la noche en que salieron con Roldán, comprendiendo que todos ellos actuaban.

Va por ello a ver a Paesa y le hace ver que ha descubierto su juego. Ha comprendido que no hay una organización internacional protegiéndole, y le pregunta dónde está, respondiéndole Paesa que no se lo puede decir, pues sabe que habló de más ya en otra ocasión.

Cuando llega uno de los guardaespaldas al piso donde está oculto observa que no está y que ha puesto un mueble tras la puerta de su habitación, debiendo abrirla a golpes, encontrando al hacerlo que Luis está sentado en el balcón, comentando que no ha tenido valor para suicidarse.

Llaman por ello a Paesa, que va con Camoes a verlo, regañando al llegar al piso al hombre que lo cuidaba por haberle llevado prensa española, pues el intento de suicidio se produjo debido a que salieron fotos suyas en una revista de una fiesta privada en que salía en paños menores y con mujeres, alcohol y drogas.

Le dice que sabe que lo que hizo está mal, pero no se va a entregar, pues es el hazmerreír del país y van a crucificarlo.

Paesa le dice que harán lo que desee, pero que deben sacar físicamente el dinero para ingresarlo en otra cuenta y hacer que se pierda su rastro electrónico y le advierte que si no se entrega deberá desaparecer y no volver a ver a su mujer ni a su familia ni al hijo que va a nacer, pero que él conseguirá hacerlo pasar por muerto y llevarlo a un país del Sudeste Asiático donde podrá vivir en paz, pues él y le mandará cada mes todo el dinero que necesite.

Pero Paesa consigue introducir en la prisión de Ávila camuflado en un bote de café un móvil con el que llama a su marido.

Tras la conversación, Roldán le dice que le dejará que haga lo que desee con su cuenta, aunque desea tener control sobre la misma, recordándole que si cae él caerán los dos.

Le dice también que no puede vivir sin su familia, por lo que decide llamar a su abogado.

Paesa vuelve a llamar a Gloria y le dice que desea que todo vuelva a estar como antes, diciéndole ella que ya no es posible, diciéndole él que tiene mucho dinero, pero ella le corta porque dice es muy tarde.

Aparece Beatriz, la hija de Paco, que Camoes asegura era igual que él.

Su tío le encarga que viaje a Singapur donde debe sacar en una semana los 1.500 millones de Roldán para luego ingresarlo en otro piso del mismo banco y en otra cuenta.

Un hombre contacta con Camoes, señalando que lo envía Belloch. Saben que es colega de Paesa y le ofrecen 100 millones por la ruta de Roldán desde Laos.

Preferían una detención y dejar a Paesa fuera de juego.

París. Enero de 1995

Paesa, Camoes y los dos policías españoles van a reunirse con un ministro de Laos, llevando los documentos de la extradición.

Entra Paesa en el ministerio del que sale 20 minutos después llevando los documentos de la extradición firmados.

Los policías le entregan entonces a Paesa un documento según el cual en Singapur aceptaron la petición de la jueza Ferrer de bloquear sus cuentas.

Luego, en un restaurante, Paesa le entrega a Camoes la ruta de Roldán, pues saldrán hacia Bangkok en un jet privado que pilotará él, debiendo advertir a los policías que van a adelantarlo todo.

Camoes sabía que ese papel con la ruta valía 100 millones, pero decidió llamar y rechazar el trato.

Luego, mientras tomaban el postre dudó si la propuesta de Belloch era real o una prueba de Paco, aunque tuvo la impresión de haberla superado. Con el tiempo supo que se había equivocado.

Operación Luna

Antes de partir, repasan todo con Roldán. Le explica que en Bangkok dos policías laosianos les entregarán a la policía española y será una entrega, no una detención.

Paesa le pregunta si va a llevar su maletín y le aconseja que no lo haga, pues en él está su seguro y si lo lleva en cuanto pise suelo español le será incautado.

Esa mañana partió desde el aeropuerto de Le Bourget, el menos vigilado de París, un jet en que como parte de la tripulación iba Luis Roldán con destino a Roma.

En Singapur la sobrina de Paesa acude al banco y pide los últimos 500.000 dólares, viendo cómo lo que había hecho los días anteriores sin problemas, ese día parece diferente, viendo cómo van a hablar con el director, aunque finalmente se los entregan. Los 1.500 millones de Roldán estaban a salvo en una cuenta de Paesa.

Entretanto Roldán llega con Camoes a Bangkok y van a un hotel.

Esperan una llamada de Paesa. Esta les llega cuando Paesa recibe a su vez una llamada confirmándole que le ingresaron sus 300 millones por la entrega de Roldán.

Antes de salir Roldán le entrega a Camoes su maletín para que se lo dé a Paco al llegar a Madrid, pidiéndole que le diga que confía en él, aunque en el maletín lo que hay es la llave de la estación del Norte en París.

Fuera les esperan dos policías laosianos con los que van hasta el aeropuerto donde se lo entregan a los dos policías españoles, en lo que sería el fin de una fuga que había durado 310 días.

Camoes llama a Paesa para decirle que todo acabó y puede regresar a España

En Madrid Paesa regresa con Gloria a la que le dice que no volverá a marcharse.

Ve en televisión al ministro dando cuenta a la prensa de la captura de Roldán.

El 27/02/1995 llega Roldán a Barajas, donde es detenido.

Roldán fue acusado de todos los delitos que se le acusaba según el Código Penal español pese a que él afirmaba haber firmado un acuerdo con el gobierno.

En televisión sale a relucir el nombre de Paesa como el hombre que lo entregó.

En menos de un año lo había recuperado todo, incluida su mujer. Pero no paró.

Envió a la mujer de Roldán unos papeles.

Los papeles de Laos

Camoes recuerda que obtuvo un sello equivocado. Le dieron el del ayuntamiento de la capital de Laos, y no el del ministerio, aunque a Paesa no le importó.

El gobierno de Laos señaló que los documentos para la extradición de Roldán eran falsos.

El día que acudieron al ministerio de Laos para obtener los documentos para la extradición de Roldán, Paesa se limitó a poner él el sello y entregárselos a los policías.

Los policías de Laos eran realmente dos camareros vietnamitas de un restaurante francés, y el gobierno de Laos confirmó que Roldán nunca estuvo en su país y por tanto no hubo entrega por su policía ni habiendo rastro alguno de su presencia en aquel país.

Empezaron a alzarse voces pidiendo la destitución de Belloch, siendo aquel el fin de la carrea de este hacia la presidencia.

Osorno visita a Paesa y le dice que se ha metido en un problema, aunque Paesa le advierte que tiene los documentos de Roldán y no pueden hacerle nada.

Osorno le dice que esos papeles no le protegerán de la justicia y le recomienda que si no desea pasar el resto de su vida en la cárcel debe desaparecer.

Tras esa reunión se asoma a la habitación donde dormía Gloria, aunque no la despertó. Esa fue la última vez que la vio.

Se produjo entonces el momento del último encuentro entre Paesa y Camoes en la cafetería del aeropuerto cuando le entregó las llaves de la consigna de París.

Madrid 21/07/1998

A Camoes le despierta el teléfono. Era Beatriz García Paesa para informarle de la muerte de su tío tras un ataque al corazón.

Gloria recibe un ramo de flores que Paesa indicó que le enviaran si le pasaba algo.

Roldán fue juzgado por todos sus delitos y condenado a 30 años de cárcel y le ingresaron en un módulo aislado en la misma cárcel donde había estado su mujer.

Acabó cumpliendo 15 años.

Nieves se separó de Luis pocos meses después del nacimiento de su segundo hijo.

Madrid 1999

Camoes recibe una llamada desde Ginebra. Era de Jean Pierrre Pinaud informándole de la muerte de Casturelli, al que alguien mató de un disparo una semana después de salir de la cárcel.

Le cuenta también que llamó a Paco por error y le saltó el contestador, no entendiendo que si está muerto siga teniendo teléfono, aunque para lo que le llamaba era para pedirle que le diera algo de dinero.

Lo encontraron también muerto en el albergue en que vivía poco después.

Tras comprobar que en efecto su contestador automático está activo, Jesús cuenta que Paesa engañó a todo un país y también a él, siendo el único que podía contar su vida.

Intentó seguir los pasos de Paco.

París 2004. Justo cuando sus crímenes acababan de prescribir unos periodistas encontraron vivo a Paco que dijo que se había retirado y vivía de sus ahorros.

Calificación: 3