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El hoyo
El hoyo

España (2019)

Duración: 94 min.

Música: Aránzazu Calleja

Fotografía: Jon D. Domínguez

Guion: David Desola, Pedro Rivero (Historia: David Desola)

Dirección: Galder Gaztelu-Urrutia

Intérpretes: Iván Massagué (Goreng), Antonia San Juan (Imoguiri), Zorion Eguileor (Trimagasi), Emilio Buale (Baharat), Alexandra Masangkay (Miharu).

Un violín ameniza la concina donde el encargado supervisa con celo los exquisitos manjares que servirán.

Una voz dice: Hay tres clases de personas, los de arriba, los de abajo y los que caen.

Goreng se despierta, observando que está en una habitación de hormigón donde destaca en grande el número 48, viendo que al otro lado de la estancia hay otro hombre.

Acaba de empezar el mes y pregunta qué van a comer, indicándole su compañero que lo que les sobre a los de arriba, los del nivel 47.

Goreng observa que en medio de la sala hay un agujero desde el que se puede observar que hay muchos pisos por arriba y por abajo.

El hombre con el que comparte la estancia le pide a Goreng que se quede al otro lado el hoyo, cuando muestras su deseo de saludarle, el hombre, que le dice llamarse Trimagasi le dice que en el hoyo se trata de comer y que el 48 es un buen número.

Goreng trata de entablar conversación con los que están en el nivel inferior al de ellos, aunque Trimagasi le dice que no debe hacerlo, pues están abajo y los de arriba tampoco le harán caso a él porque están arriba.

Su compañero parece muy reacio a darle alguna explicación sobre el lugar, aunque le dicen que estarán un mes en ese nivel y luego irán a otro.

De pronto, se enciende una luz verde, momento en que baja una enorme mesa por el hueco del techo, llena de comida, con las sobras de todo lo que comieron ya los de arriba, aunque hay bastantes cosas, viendo cómo su compañero come sin parar, aunque a él no le apetece, y se queda con una manzana para comerla luego.

La plataforma empieza a bajar poco después, escupiendo el viejo sobre ella para los de abajo.

De pronto la temperatura comienza a subir de forma muy fuerte, explicándole Trimagasi que cuando alguien se queda con algo de comida la temperatura sube hasta arder o baja hasta quedar congelados, por lo que debe tirar la manzana que se quedó.

Aunque su compañero apenas le dirige la palabra, él le explica que fue allí voluntariamente por seis meses porque quería dejar de fumar y leer el Quijote, y porque además tras ese periodo le entregarán un título homologado.

Trimagasi se queja de que a él no le ofrecieran esa posibilidad pese a que estará más tiempo, consiguiendo que le cuente la razón por la que está allí.

Le dice que vio en televisión cómo anunciaban un afilador y pensó que quizá su vida era una mierda porque no había sabido cuidar los detalles y por no afilar sus cuchillos, por lo que decidió comprarlo.

Pero unos días más tarde vio cómo el mismo que anunciaba el afilador anunciaba un cuchillo capaz de cortarlo todo y con el mismo nombre que el afilador y pensó que se habían reído de él, por lo que tiró el televisor por la ventana y fue a caer sobre un inmigrante ilegal que pasaba en bicicleta y le dieron a elegir entre el hoyo o un psiquiátrico.

Goreng piensa que podrían pedir a los de arriba que racionen la comida para que les llegue a todos, aunque el viejo lo acusa de comunista y le cuenta que hay más de 132 niveles, y lo sabe porque él estuvo en ese nivel, y por eso le dice que el 48 no es malo.

Ven cómo un tipo se suicida lanzándose al vacío, explicándole Trimagasi que en los niveles superiores pueden comer lo que se desee, pero no se puede esperar nada mejor en el futuro y tienen mucho tiempo para pensar, diciéndole que él tiene pinta de ser de los que saltan cuando están arriba.

Por su parte, Goreng concluye que, dado que tiene un cuchillo, debió comerse a su acompañante, y por eso se quedó solo y es ahora su acompañante.

Un día, observan cómo, con la comida, baja una mujer asiática, Miharu, contándole Trimagasi que baja cada mes tratando de encontrar a su hijo y que, antes de bajar mata a su compañero, esperando que en algún momento le toque con su hijo.

Trimagasi le dice que no mató a su compañero. Que simplemente terminó su periodo allí y se marchó y que, sí, comieron carne humana, pero de un hombre que se había lanzado.

Observa cómo los compañeros del piso de abajo cogen a la asiática para abusar de ella, aunque consigue acabar con ellos y seguir su periplo.

Pero a partir de ese momento comienzan a entenderse mejor. Goreng le empieza a leer el Quijote y empieza a comer, como su compañero, y a hacer juntos ejercicios.

Así llegan hasta fin de mes. Trimagasi le recuerda que, cuando se levanten al día siguiente, estarán en otro nivel, aunque le dice que no cree que vaya a sobrevivir mucho tiempo.

Cuando despierta al día siguiente, Goreng observa que está atado con vendas y no puede moverse, viendo que están en el nivel 171, diciéndole Trimagasi que lo ha atado porque es más joven que él y, si le deja libre, le ganaría y le indica que no le mutilará de inmediato ni le matará, pues se pudriría y necesita sobrevivir todo el mes.

Ven caer a otro suicida y poco después llega la mesa de la comida, pero sin nada ya.

Trimagasi le ofrece la oportunidad de vivir, aunque pasados 8 días empezará a mutilarle para poder comer, aunque le curará las heridas y le dará su parte.

Dice que él es muy mayor y no sobreviviría, sobre todo si le toca un nivel bajo de nuevo.

Es por ello por lo que, pasados unos días sin comer, decide comenzar a mutilarlo, pues cree que si espera más, estará tan mal que le cortaría peor y le haría más daño.

Decide comenzar por la pierna, cuando, justo en ese momento ve cómo baja Miharu, que ataca a Trimagasi, al que le corta el cuello con su propio cuchillo y luego libera a Goreng para que él mismo remate al viejo con saña.

Ve luego, al despertarse a Miharu comiendo un trozo de la carne de Trimagasi y le ofrece un trozo a él, que se resiste en principio, pero que acaba comiendo también debido a su debilidad, aunque tras hacerlo siente arcadas.

Miharu continúa tras ello en su viaje hacia los niveles inferiores.

Mientras, arriba, en la cocina, el chef regaña, indignado a los cocineros, tras encontrar un pelo en la panna cotta.

Entretanto, abajo, Goreng come la carne, ya podrida y con gusanos de Trimagasi y sueña con él, que le dice que ya no lo abandonará nunca, pues está en su organismo.

Sueña que hace el amor con una mujer y que le lame, viendo al despertarse que le están lamiendo en efecto, pero un perro salchicha, y observa que ahora tiene como compañera a una mujer y que está en el nivel 33.

Le dice a esta que no es una buena idea estar con un perro salchicha allí, diciéndole ella que creía que sería más sensible alguien que eligió un libro, pues nadie lo había pedido antes. Otros llevan armas, palos de golf o bicicletas estáticas.

Se da cuenta de que su compañera sabe su nombre y otras cosas de él, dándose cuenta de que es Imoquiri, la mujer que le entrevistó para entrar y que le preguntaba por sus gustos a la hora de comer como si en su menú lo fueran a tener en cuenta, habiendo pedido como su plato favorito los caracoles.

Le pregunta si puede sacarlo de allí, diciéndole que ya sabe que no y que, al igual que él, ella también entró voluntariamente, preguntándole él si no sabe que la gente está muriendo en el hoyo, que ella dice se llama Centro Vertical de Autogestión.

Le pregunta cuántos niveles hay, respondiendo ella que 200, diciéndole él que no baja suficiente comida para 200 niveles, a lo que le responde ella que si todo el mundo comiera solo lo que necesita habría comida para todos y confía en que en algún momento surgirá la solidaridad espontánea.

Él le dice que los cambios no se producen de manera espontánea.

Cuando baja la mesa él come, mientras ella prepara varios platos y le da comida a su perro, diciendo él que eso puede suponer la muerte de alguien, a lo que le responde que un día comerá ella y otra su perro, diciendo ella que el que muera puede incluso ser un niño, asegurando ella que no hay menores de 16 años, aunque él dice que hay al menos uno, asegurando ella que no es así.

Cuando baja la mesa les dice a los del nivel inferior que les dejó dos platos para que comen lo imprescindible y hagan lo mismo para los de abajo, aunque no le hacen caso alguno. Llegan del 88 y están deseando comer bien.

Él le hace ver que no existe la solidaridad espontánea y que si surgiera pondría sobre aviso a la administración para evitar que sucediera fuera.

Ella defiende a la administración, pues, dice, trabajó para ella 25 años, diciéndole Goreng que gracias a ellos tiene privilegios como poder elegir a su compañero.

Pese a todo ella Imoguiri insiste cada día con los de abajo para que coman solo lo preciso, sin ningún tipo de éxito, pese a que sigue pensando que algún día entrarán en razón, no consiguiendo que les hagan caso hasta que Goreng les amenaza con cagar en cada parte de la comida si no lo hacen y les pide que se lo digan a los de abajo, mostrándole que eso es más efectivo que la solidaridad espontánea, diciendo ella que quería convencerlos, a lo que le responde que los ha convencido.

Al día siguiente llega en la mesa Miharu, que está herida y la cuidan y la curan.

Empiezan a sentir un enorme frío, dándose cuenta de que, mientras atendían a la mujer el perro se quedó con comida.

Cuando Goreng se despierta a la mañana siguiente ve a las dos mujeres peleándose, porque Miharu mató a su perro, debiendo separarlas.

Cuando se marcha al día siguiente, Goreng le dice que es por su hijo, a lo que Imoguiri que la seleccionó 10 meses atrás y entró sola le dice que no tiene padres ni hijos, que es actriz de cine y entró con un ukelele porque quería parecerse a Marilyn Monroe.

Ven cómo acaba con su cuchillo con uno de los presos de abajo

Le cuenta a Goreng que se pasó los últimos 8 años mandando gente a ese infierno ignorando que lo era, y le pide a Goreng que le crea.

Le cuenta que ha estado luchando contra el cáncer tres años y cuando supo que había perdido la batalla tramitó su ingreso allí para ayudar tras saber que no tenía remedio y dice que ya no le importa y le da igual.

La gente de arriba suele pisotear y destrozar la comida, sin pensar en los demás, pese a lo cual un día le llegan los caracoles y pone varios en cada ración.

Ella no come ese día, el último del mes pese a que él trata de animarla, pues no sabe dónde aparecerán al día siguiente.

Cuando se despierta ve que están en nivel 202 y que Imoguiri se ha suicidado colgándose y cuando se asoma al hoyo ve que hay muchos más niveles por debajo.

Le parece escuchar a Trimagasi hablando con ella, preguntándole el primero si va a comérsela siendo su amigo, diciendo ella que por supuesto y que por eso se ha colgado en vez de lanzarse al vacío como otros.

Él trata de acallar sus voces, pero Trimagasi le dice que es idiota pensar que dejará de escucharlos tapándose los oídos, pues están dentro de su cabeza.

Ambos le animan a comer trozos de su cuerpo para sobrevivir.

Él, alocado se golpea contra las paredes mientras los que fueron sus compañeros ríen.

Cuando baja la mesa solo quedan los restos de la vajilla, cogiendo un trozo de cristal con el que dibuja rayas en las paredes, y, para evitar comer carne humana se come el libro, aunque la debilidad es tal que acaba cediendo y acepta seguir los consejos de Trimagasi y utilizar el cuchillo de este, el Samurái Plus para comer a Imoguiri.

Cuando despierta la siguiente vez observa que está en el nivel 6 y que su compañera es Miharu, que se lanza hacia él con el Samurái Plus para acabar con él, aunque entonces se despierta y comprueba que es solo un sueño.

Sí está, en efecto, en el nivel 6, y se despierta al escuchar cómo su nuevo compañero, Baharat, que es negro, llama a los del nivel superior para pedirles que le ayuden a subir, para lo que dispone de una soga, pues cree que podrá salir del hoyo.

Arriba hay un matrimonio y dicen que le ayudarán, comenzando a escalar hacia ese nivel viendo, cuando está a punto de llegar arriba cómo la mujer comienza a defecar sobre él y le sueltan la cuerda, debiendo sujetarlo él para que no caiga.

En ese nivel pueden todavía disfrutar de todo tipo de manjares, aunque les molesta escuchar a los de arriba haciendo el amor por la carencia de ellos.

Escucha cómo Trimagasi le dice que allí se podrá recuperar y solo le quedará un mes y recuerda que le dijo a Imoguiri que los cambios no se producen de manera espontánea, por lo que le pide a Baharat que le ayude a bajar y repartirán entre la gente solo lo preciso para sobrevivir, pues si llegan al último nivel con comida romperán la dinámica del hoyo.

Le dice que cree que hay 250 niveles, por el tiempo que él calculó desde el 202, aunque su compañero le dice que solo un loco dejaría el nivel 6, pues él desea subir, aunque Goreng le dice que siempre encontrará a algún loco que no le deje subir.

Deshacen las camas y se hacen con barras y al día siguiente suben a la plataforma, decidiendo no dejar que coma nadie hasta después del nivel 51, pues los de los 50 primeros comen cada día y pueden aguantar.

Pero no les comprenden, debiendo usar a menudo la fuerza.

En otro de los niveles encuentran a un hombre negro mayor, del que Baharat dice es un hombre sabio, que le dice que él le enseñó que hay que convencer antes que vencer, pues, además, nadie se enterará arriba si lo consiguen, y se pregunta cómo harán llegar el mensaje a los del nivel 0, diciendo que necesitan un símbolo, un plato bien presentado que regrese intacto al nivel 0, pidiéndoles que cuiden la panna cotta.

Tratan de convencer a los del siguiente nivel, pero no lo logran y deben golpear a la mujer, debiendo, a partir de ese nivel comenzar a pegar a los que se van encontrando, comenzando a repartir, a partir del nivel 50, raciones.

Ven a un hombre muerto, deduciendo que debía ser el compañero de Miharu, y allí no para la plataforma, por lo que deducen que si esta no para donde no queda nadie vivo, por lo que los cálculos de que había 250 niveles de Goreng deben ser erróneos.

Pasan otro nivel en que están muertos sus dos ocupantes, viendo cómo en el siguiente un hombre mata con saña a Miharu, tratando ellos de ayudarla, aunque su compañero, que dispone de una catana ataca a Baharat hiriéndolo y dejándolo sin su barra, mientras el otro consigue revolverse y golpea a Goreng violentamente.

Baharat consigue acabar con su oponente acabando don el atacante de Goreng, a punto de morir ahogado por las manos de aquel, y al que le corta la cabeza, subiendo luego a Goreng, ambos ya muy heridos a la plataforma, en la que bajan, ahora con la catana, viendo a algunos internos devorando a sus compañeros y a muchos muertos, hasta llegar al nivel 250, viendo cómo desde allí siguen bajando, ya muy débiles y sin más comida que la panna cotta, no parando ya hasta el nivel 333, en el que ven que hay una niña bajo la cama, pensando que es a quien buscaba Miharu.

Allí se bajan de la plataforma, que ven que continúa hacia abajo, quedándose no obstante con la panna cotta, pese a lo que no hace calor ni frío.

Goreng le pide que le dé un poco de panna cotta al niño, y, aunque con recelo se la da.

Mientras duerme, vuelve a soñar con Trimagasi, al que le lee el Quijote, y con Imoguiri, despertándolo Baharat para decirle que la niña es el mensaje, aunque era también parte del sueño, viendo cuando despierta que Baharat ha muerto.

Cuando vuelve la plataforma sube con la asustada pequeña a ella y siguen bajando, ya sin parar en ningún nivel, hasta llegar abajo, donde Trimagasi le dice que allí acabó su viaje, y aunque él dice que debe subir con la niña, el viejo le dice que él no es el mensaje.

Se aleja caminando junto a Trimagasi, al que le pide que no lo llame caracol, pidiéndole Trimagasi a él que no use su palabra: "obvio".

Se preguntan si lo conseguirá cuando ven cómo sube la plataforma con la niña.

Calificación: 3
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