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El insulto

L'Insulte (2017) * Francia / Líbano / Chipre / Bélgica / USA

Duración: 113 min.

Música: Éric Neveux

Fotografía: Tommaso Fiorilli

Guion: Ziad Doueiri, Joelle Touma

Dirección: Ziad Doueiri

Intérpretes: Adel Karam (Tony Hanna), Kamel El Basha (Yasser Abdallah Salameh), Rita Hayek (Shirine Hanna), Camille Salameh (Wajdi Wehbe), Diamand Bou Abboud (Nadine Wehbe), Talal Jurdi (Talal), Christine Choueiri (Manal Salameh), Julia Kassar (Juez Colette Mansour), Rifaat Torbey (Samir Geagea), Carlos Chahine (Juez Chahine).

En Beirut Tony Hanna acude junto a cientos de personas más a un mitin del Partido Cristiano de Líbano y regresa cantando a su casa.

Una vez allí monta una cuna mientras lo observa Shirine, su mujer, embarazada, que le dice que allí hace mucho calor y le gustaría mudarse a una casa más grande y más tranquila, pero él dice que trabaja allí.

Shirine le sugiere regresar a Damour, el pueblo de su familia, donde muchos están regresando tras restaurar sus casas, pero él le dice que están bien allí.

Tony el propietario de un taller y tiene a varios trabajadores, siendo Shirine su secretaria.

En su barrio están realizando obras por orden del ayuntamiento, teniendo él un canalón que da a la calle y cuando riegan moja a la gente, por lo que el jefe de obras, que se vio afectado por el agua, va a su casa y le dice que debe cambiarlo, a lo que Tony se niega, por lo que el jefe de obras decide cambiarlo desde fuera sin pasar por la casa, saliendo entonces Tony enfadado y rompiéndolo, ante lo que el jefe de obras, Yasser Salameh lo llama capullo de mierda.

Enfadado por la ofensa acude a ver al contratista para decirle que lo han insultado y los demandará, no atendiendo a que actuaron porque el ayuntamiento ordenó arreglar los desperfectos de la calle.

El contratista la pide al jefe de obras que se disculpe con él, aunque ante su negativa es el propio contratista, Talal, quien acude a casa de Tony, habla con su esposa y le regala bombones, disculpándose en nombre de Yasser.

Pero para Tony no es suficiente, regresa a ver a Talal y le devuelve el chocolate, insistiendo en que debe disculparse el jefe de obras, pese a que el contratista le dice que a algunas personas les cuesta hacerlo.

Tony escucha constantemente discursos grabados de Gemayel pidiendo que echen a los palestinos de su país.

El contratista a casa de Yasser para advertirle que Hannah desea poner una denuncia, y si lo hace no podrá hacer nada por él, y además quieren realizar las obras de reconstrucción del campo de refugiados del norte, lo que les supondría trabajo para dos años y no desea estropearlo por unas estúpidas palabras, por lo que le pide que vaya a disculparse al día siguiente al taller.

Ante su mujer, Yasser protesta y dice que no es el criado de nadie y considera que son los negros del mundo árabe, aunque ella le dice que le gusta su trabajo y es feliz y no debe dejar que el asunto lo estropee todo.

Va en efecto al día siguiente al taller, viendo cómo Tony escucha uno de los discursos grabados de Gemayel contra los palestinos, y antes de que Yasser se disculpe se dirige Tony a él diciéndole que es una mala persona como todos los palestinos y que ojalá Ariel Sharon los hubiera liquidado a todos, ante lo que Yasser se revuelve y lo golpea.

Debido a los golpes lo llevan al médico, viendo que tiene dos costillas rotas, por lo que le piden que no levante peso en 8 semanas.

Pero el propio padre de Tony le recrimina sus palabras y le dice que no estuvo bien con Yasser y lo humilló.

En la policía le dicen que pueden declarar prófugo a Yasser, pero la policía no puede entrar en el campo de refugiados y por ello no podrán detenerlo, quejándose de que si hubiera sido al revés ya estaría detenido.

Yasser habla con sus hombres y les pide que sigan trabajando aunque él se irá unos días, yendo a entregarse a la policía.

Talal le pide a Tony que retire la denuncia, pues Yasser es un hombre honrado y no se lo merece, pero se niega y van al tribunal, donde ni Yasser ni Tony quieren abogado.

Le demandó por daños físicos y morales y Yasser se declara culpable, aunque cuando el juez le pregunta por qué no se disculpó tras insultarlo, no contesta, no contando ninguno de los dos lo que ocurrió, ante lo que el juez decide sobreseer el caso.

Tony se niega a abandonar la sala e indica que quiere un juicio justo y dice que el juez es un corrupto mientras le retiran los policías del estrado, insistiendo él en que toda agresión debe ser castigada con prisión.

El propio Yasser, en el autobús con su esposa reconoce que el juez no fue imparcial y estuvo a su favor porque no comprendió que el conflicto fue por algo más importante que un canalón.

El diputado Ibrahim Nassar va a revisar las obras y pide que envíen fotos de ellas al alcalde y a la prensa, haciendo hincapié en que su empresa ayudó a eliminar las infracciones urbanísticas, aunque se queja de que utilicen pintura italiana y no local, indicando Yasser que la local se desconcha y la italiana dura 10 años, pidiendo el diputado que la mezclen.

Luego, en el coche le dice a Talal que él apoya la causa palestina, pero es un ilegal y no quiere perjudicar a la empresa.

Por la noche Tony no puede dormir, teniendo pesadillas en que se recuerda corriendo a lo largo de una vía y decide bajar al taller.

Cuando su mujer se da cuenta de que no está en la cama baja y lo encuentra sin sentido tras haber hecho demasiado esfuerzo.

Tony se despierta en el hospital, donde está también su mujer ingresada y ve a su hija en la incubadora, llorando al verla.

Cuando le dan el alta va a ver a un grupo de abogados dirigidos por el prestigioso que están dispuestos a defender su caso, y que tratarán de demostrar que las complicaciones fueron consecuencia directa de la agresión.

Él les dice que fue sin abogado porque solo pretendía obtener una disculpa, diciéndole el abogado que no lo hizo pese a que le dio tiempo para hacerlo, y aunque Tony dice que se declaró culpable, le dicen que para dar pena.

Y aunque él reconoce que hizo cosas que no fueron correctas, como echarle agua o coger cosas pesadas pese a la prohibición médica, el abogado le dice que el juicio no fue justo y que quiere que lo sea y no quiere ganar por dar pena.

Pedirán una compensación económica por perjuicios y daños morales, aunque Tony señala que no le importa el dinero, sino las disculpas, preparando el equipo jurídico el asunto sabiendo que la parte contraria hará hincapié en la frase que dijo de que ojalá Ariel Sharon los hubiera liquidado a todos.

También hay una abogada que va a ver a Yasser, que no había requerido sus servicios, pensando que debe defenderse señalando que hubo un insulto de odio por la identidad, aunque Yasser le dice que fueron solo palabras y que él le pegó y ahora la hija de Tony lucha por sobrevivir, señalando que no puede permitirse un abogado, diciéndole que si muere la hija del mecánico será acusado de homicidio involuntario y eso le supondría estar encarcelado 10 años.

Finalmente le da las gracias y le pregunta por qué le ayuda, señalando ella que porque a menudo su gente se ve privada de sus derechos.

Talal acude al hospital con un ramo de flores y le dice a Tony y a su mujer que están dispuestos a correr con los gastos hospitalarios y de reparación de su casa, diciéndole Shirine que sus regalos no van a salvar a su hija.

Tony le dice a su mujer que ganarán el caso, pues les representa Wajdy Wehbe, aunque ella le dice que no le importa quién gane, pues él dejó que un accidente estúpido se adueñara de él.

Tony dice que lo está haciendo por ella y por la niña, aunque Shirine le dice que lo está haciendo solo por él, y que es capaz de arrasar con todo antes de pasar página.

Los abogados de Tony estudian a fondo a Yasser, que obtuvo un máster en ingeniería civil en el Cairo y trabajó en Kuwait y en Dubai.

Comienza el juicio, señalando el experto aportado por Wehbe que el adelanto del parto fue causado por el impacto emocional de Shirine al ver a su marido inconsciente.

Pero la abogada aporta otro experto que indica que el señor Hanna no habría sufrido su neumotórax si hubiera seguido los consejos de su médico, mostrando además el historial hospitalario de Shirine, donde indica que tuvo ya dos abortos previamente y era propensa a ello sin necesidad de que hubiera ningún shock traumático.

Pero, aunque eso le es favorable, Yasser le dice a su abogada que no ha actuado bien exponiendo la vida privada de la familia en el juicio.

Wehbe lleva como testigo a un constructor que contrató a Yasser, y que dice que era muy meticuloso y siempre cumplía los plazos, pero tuvo varios incidentes con él y lo despidió, no entendiendo que no siguiera sus órdenes a rajatabla después de haber asumido el riesgo de contratarla y parecer por ello un traidor a la patria, pues a quienes contratan a palestinos los acusan de hacer que no regresen a su tierra, lo que hace felices a los israelíes, algo que se considera antipatriótico.

Nadine lo muestra como un hombre responsable, que incluso consiguió que los extranjeros de la empresa tuvieran seguridad social reciclando al final del trabajo restos.

De pronto todos se enteran de que Nadine es hija del abogado de Tony, al que este culpa de no haberle advertido, pues piensa que su hija conoce sus trucos.

Wehbe le pide a su hija que se reitre del caso, a lo que ella se niega, señalándole él que no le gustaría verla perder frente a él, aunque ella le dice que no va a perder.

En la siguiente sesión, Nadine muestra el discurso de Gemayel que estaba escuchando Hanna el día que Yasser fue a disculparse, lo que le hizo cambiar de opinión.

Nadine le pide a Tony que se retracte de sus palabras contra los palestinos, pues dice, son un delito de odio y es humillante para los palestinos.

Una de las magistradas pide a Wehbe que no siga agitando los ánimos, pues no desea tener que salir con un chaleco antibalas.

Pero es demasiado tarde. Fuera del tribunal comienzan a enfrentarse palestinos y cristianos debido a lo ocurrido en el tribunal, e incluso una cadena le ofrece a Tony ir a uno de sus programas, lo que lleva a Shirine a volver a discutir con Tony, pues le dice que su abogado es pretencioso y lo está manejando como una marioneta, pues no entiende que un abogado prestigioso decidiera defender a alguien insignificante gratis, haciendo que la humillaran a ella ante todos.

Incluso le ofrecen seguridad de una empresa privada.

A la siguiente sesión llevan a un jordano que está en una silla de ruedas. Este hombre afirma que ayudó a los palestinos cuando su gobierno expulsó a la OLP y les daban de comer. Un día un niño robó un trozo de pan y él fue a buscarlo para quitárselo, viendo entonces cómo un hombre le agredió y golpeó, viendo al volver en sí que había quedado paralítico debido a la agresión.

Aunque no reconoce a Yasser al natural, al ver su fotografía de entonces sí le reconoce como el hombre que le agredió, señalando Wehbe que ese episodio demuestra que el modo normal de comportarse de Yasser es el de la violencia y si está libre es porque el contexto histórico le fue favorable.

Nadine trata de explicar el momento en que se produjo el suceso, algo que Mohamed llama guerra civil, pero que se conoce como Septiembre Negro. Un momento en que el gobierno jordano mató a más de 3.000 palestinos.

Yasser no atacó a aquel hombre como cocinero, sino como soldado, ya que iba vestido como tal, y lo que Yasser vio es que un soldado le quitaba un trozo de pan a un niño y por eso enfureció, pues los soldados jordanos habían causado una masacre.

Talal visita a Yasser, y pese a haber convencido este a sus trabajadores para hacer horas extras, le despiden, pues el diputado no desea que trabaje allí.

En el juzgado, Wehbe señala que el "ojalá" de su cliente fue dicho en un contexto privado y es un solo un deseo, y las ideas y los sueños no son delito. Fueron unas palabras pronunciadas con ira en medio de una disputa.

El ambiente se caldea en el juzgado y acusan a Wehbe y a los cristianos de haber colaborado con los israelíes y lo llaman perro sionista.

Alguien grabó toda la discusión que se produjo en el tribunal, trascendiendo la polémica y haciendo que se enciendan los ánimos en todo el país.

Tony se queja ante su abogado de que le llaman simpatizante de los israelíes, y él no quería que se convirtiera en una cuestión política, aunque le dicen que ya le advirtieron, pero no puede evitar que un motorista le agreda por la calle, recibiendo incluso una llamada anónima por la noche diciéndole que saben dónde vive, por lo que llama a la policía para pedir que rastreen el número y le dicen que lo denuncie en la fiscalía.

Acaba sacando un arma al escuchar ruidos fuera, comprobando que se trata de Eli, uno de sus trabajadores, que va a avisarle porque dibujaron en los cristales del taller la estrella de David de forma provocativa.

Aparece entonces una moto y pensando que era uno de los provocadores comienzan a perseguirla haciendo que la envista un coche.

Las manifestaciones se recrudecen tras este suceso, pues a quien persiguieron era un simple repartidor de pizza, lo que lleva al diputado Nassar a declarar que el abogado de Hanna piensa que cualquier simpatizante de los palestinos debe ser atacado, por lo que pide el apoyo para Yasser Salameh, pese a que fue él mismo quien lo despidió.

Empiezan a colgarse carteles con la cara de Tony vestido de judío, aumentando los disturbios callejeros.

El conflicto ha llegado a tal punto, que el propio presidente les reúne y les pide que pongan fin a su conflicto, aunque Tony dice que para resolverlo están en los tribunales, aunque el presidente les dice que los abogados alargan todo mucho para alardear, olvidándose al final de los intereses de sus representados, por lo que les pide que aparquen sus diferencias por bien del país, aunque Tony asegura que los palestinos odian ese país y que no son hermanos.

Les pide que pasen página y se queden satisfechos ambos, aunque Tony afirma que sería una falsedad, aunque el presidente apela a la estabilidad.

Tony le pregunta por qué todos están del lado de Yasser, cuando el busca una disculpa.

Se marchan sin haber llegado a un acuerdo, viendo cuando salen que el coche de Yasser no arranca y Tony regresa para ayudarle a arreglarlo, consiguiendo de inmediato que arranque tras colocar un par de piezas.

En televisión entrevistan al presidente del partido cristiano al que preguntan si la posición de Tony Hanna es la de su partido, diciendo que ellos arreglaron las cuentas con los palestinos, pero que, aunque la guerra acabó en 1990, no hubo una reconciliación nacional.

Sabe que cometieron muchos excesos durante la guerra y hubo errores, pero se dirige a Tony Hanna, al que le dice que comprende su dolor, pero que no pueden vivir en el pasado y dejar que el dolor les domine y perder el control, que la guerra terminó y ha llegado la hora de olvidar el pasado, negando que paguen ellos a su abogado.

En la siguiente sesión Wehbe señala que Hanna nació en Damour, pero lo ocultó.

El abogado reconoce que fue demasiado lejos con sus palabras insultando a Yasser, lo que provocó la agresión.

Cuenta que no ha regresado a Damour, y cuando le preguntan por qué, responde violentamente que no necesita ir.

Wehbe cuenta que en 1976, Hanna tenía 6 años. Le pregunta por lo ocurrido la noche del 21 de enero de aquel año, mostrándose Hanna contrario a hablar de ello.

Wehbe cuenta que era un lugar pacífico hasta que camiones cargados de milicianos entraron allí y muchos jóvenes fueron evacuados al norte, y otros huyeron por el mar o por la vía, refugiándose en las iglesias los que no pudieron escapar.

El 21 de enero, tras 12 días de sitio cayó y ejecutaron a muchos jóvenes. Familias enteras fueron asesinadas por los extremistas de izquierdas apoyados por algunos palestinos, habiendo más de 500 asesinatos.

El padre de Hanna llora tras revivir aquella historia, procediendo Tony a apagar el proyector y va a buscar a su padre y lo saca de la sala.

Tony se recuerda corriendo por las vías en brazos de su padre muy triste.

Recibe entonces en el taller a Yasser que le pregunta cuántas costillas le rompió.

Le dice luego que enloqueció a todo el mundo porque habla demasiado y no sabe tener la boca cerrada y que el numerito del juicio fue lamentable, pues si quería demostrar que eran las víctimas, es una mentira, pues los cristianos del Líbano hablaban de defender el país mientras vivían en sus lujosas villas de la playa y se iban a París o a Suiza de vacaciones y la mitad de las bombas que les cayeron no tenían detonadores.

Le dice que no sabe lo que es el sufrimiento y que son una panda de lloricas

Enojado por lo que le ha dicho Tony le golpea, y cuando se levanta, Yasser le dice que lo siente, disculpándose finalmente.

Tony decide viajar hasta Damour después de todo el tiempo transcurrido y recorre los caminos a cuyos lados se extienden las plantaciones de plátanos.

Visita la antigua casa familiar y recorre de nuevo las viejas vías, ahora en desuso, tumbándose bajo un platanal a descansar, recordando su niñez.

Finalmente la niña sale de la incubadora y pueden llevarla a casa, donde, observa, han vuelto a reparar el canalón que originó la disputa.

Los cristianos le aclaman al llegar al tribunal, al que Yasser llega tarde y con problemas físicos debidos a la paliza.

Nadine recuerda la matanza de Damour y que los criminales siguen impunes y eso hace comprensible el dolor del señor Hanna y sus palabras, pues desea justicia y algo similar le ocurrió a Yasser, pues las palabras que van demasiado lejos provocan una reacción, pues esa es la naturaleza humana.

Wehbe se pregunta si habrá alguna vez en su país alguien que considere que pedir una disculpa pública no es un símbolo de debilidad, sino de decencia y dice que eso es lo único que esperaba Hanna de Salameh y que también es Tony una víctima en su propio país, pero que se habla tanto de la causa palestina que no queda sitio para nadie más.

Lo ocurrido es fruto de una vieja herida que no se cerró y que nadie tiene el patrimonio del sufrimiento.

Fuera del tribunal la gente de ambos bandos se manifiesta habiéndose abierto las viejas heridas del enfrentamiento de años atrás.

Finalmente se dictará sentencia, señalando la presidente del tribunal que es un caso complejo en que ambas partes creen que tiene razón y se plantea si pesan lo mismo las palabras que la agresión física, indicando que nadie puede tomarse la justicia por su mano pero tampoco insultar de forma degradante o hiriente.

Señala que pensaron en declarar a ambos culpables, pero basándose en las pruebas presentadas por los abogados se retrotrajeron al principio de todo y por dos votos contra uno declaran a Yasser Salameh inocente.

Tony saluda a su equipo de letrados pese a todo y no se va con rencor.

Al subir al coche policial que les sacará de allí mira a lo alto de la escalera a su "enemigo" y ambos sonríen.

Calificación: 3