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El irlandés

The guard (2011) * Irlanda

          También conocida como:
                    - "El guardia" (Hispanoamérica)

Duración: 96 min.

Música: Calexico

Fotografía: Larry Smith

Guión y Dirección: John Michael McDonagh

Intérpretes: Brendan Gleeson (Sargento Gerry Boyle), Don Cheadle (Agente F.B.I. Wendell Everett), Mark Strong (Clive Cornell), Liam Cunningham (Francis Sheehy-Skelfington), Fionnula Flanagan (Eileen Boyle), Michael Og Lane (Eugene Moloney), David Wilmot (Liam O'Leary), Sarah Greene (Sinéad Mulligan), Rory Keenan (Aidan McBride).

Gerry Boyle, policía de una pequeña localidad irlandesa recibe a un nuevo compañero, el agente McBride proveniente de Dublín, ante el que demuestra su carácter socarrón, burlándose de sus nuevos métodos que cree propios de las películas americanas.

Y ya en su primer día debe hacerse cargo del crimen de una persona que aparece con una hoja de la Biblia en la boca, una maceta en su mano y una pintada en la pared en la que aparece escrito 5 ½.

Boyle es convocado a una reunión con la cúpula policial para colaborar con la policía americana en la interceptación de un cargamento de 500 Kg. de cocaína que están a punto de llegar a las costas irlandesas, encargándose de la coordinación el agente del F.B.I. Wendell Everett, que sufrirá algunas de las bromas racistas de Boyle, y que su humor no es capaz de encajar bien, pese a lo cual luego debe compartir coche con Boyle, que les lleva hasta el depósito donde está el cadáver que encontraron y que es el de uno de los narcotraficantes buscados.

Y esa misma noche los narcotraficantes de que les hablaron son parados cuando circulaban por la carretera por el agente McBride, suponiendo su acción su muerte.

Boyle recibe la visita de una bella mujer, Gabriela, que desea denunciar la desaparición de su marido, y que resulta ser la esposa croata del agente McBride.

Entretanto Gerry debe hacer frente a una penosa enfermedad de su madre, a la que solo le quedan unas semanas de vida y él trata de concederle todos sus caprichos.

Pero al día siguiente Boyle se toma un día libre, lo que no cabe en la cabeza de Everett, pues no está dispuesto a perderse una fiesta con dos prostitutas disfrazadas de policías.

En ausencia de este, Everett trata de hacer indagaciones por sí mismo sin ningún resultado, ya que la gente no desea colaborar con él y además le hablan en gaélico.

Al día siguiente Boyle descubre el coche de McBride abandonado en un lugar utilizado por los suicidas, lo que le hace suponer que murió, aunque Boyle duda que se suicidara, como lo duda Gabriela, que le confiesa que McBride era gay, y que ella se casó con él para obtener el permiso y para que él pareciera respetable.

Boyle es tan atípico que cuando encuentra un alijo de armas no las requisa, sino que se las devuelve a sus propietarios, la gente del IRA, aunque tras quedarse algunas.

Entretanto los criminales pagan un soborno a los jefes policiales para que les permitan desembarcar la droga sin problemas, temiendo solo por el imprevisible Boyle, al que tratan de comprar sin conseguirlo, por lo que ordenan su asesinato, pese a lo cual, y gracias a la pequeña arma que se quedó del IRA consigue deshacerse de su asesino tras preguntarle por las demás muertes.

Confirmada la muerte de McBride, le cuenta a Gabriela que fue asesinado. No se suicidó.

Tras ello llama a Everett que se dirige, junto con el resto de los policías al punto donde cree que se hará la entrega, lejano al lugar real que le indica Boyle.

Creyéndose impunes, los narcotraficantes descargan la droga con tranquilidad hasta que aparece Boyle, apoyado por Everett y sabiendo que ningún otro policía acudirá, pese a lo cual se enfrentan a los criminales consiguiendo acabar con ellos, aunque acaben heridos.

Boyle está en el barco cuando este, tras arder acaba estallando, no llegando a aparecer, aunque era un gran nadador y queda la esperanza de que lograra escapar.

Calificación: 3