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El jinete pálido
El jinete pálido

Pale rider (1985) * USA

Duración: 113 min.

Música: Lennie Niehaus

Fotografía: Bruce Surtees

Guión: Michael Butler, Dennis Shryack

Dirección: Clint Eastwood

Intérpretes: Clint Eastwood (Predicador), Michael Moriarty (Hull Barrett), Carrie Snodgress (Sarah Wheeler), Christopher Penn (Josh LaHood), Richard Dysart (Coy LaHood), Sydney Penny (Megan Wheeler), Richard Kiel (Club), Doug McGrath (Spider Conway), John Russell (Stockburn), Charles Hallahan (McGill).

California, finales del Siglo XIX. Un grupo de buscadores de oro drenan las arenas del río junto al que han creado su campamento ignorantes de que una docena de jinetes cabalgan hacia allí.

Todo está muy tranquilo hasta que empiezan a escuchar, inquietos, el sonido de los cascos de los caballos que se acercan, viendo cómo cuando llegan comienzan a disparar al aire y a destruir sus cabañas y golpeando a los mineros mientras una muchacha, Megan, trata de salvar a su perro, viendo cómo uno de los jinetes dispara contra él y lo mata, como previamente habían acabado con el escaso ganado que tenían los miembros del campamento.

Megan, destrozada por la muerte de su perro lo entierra en el bosque y reza, diciéndole a Dios que si no les ayuda morirán todos, lo que le hace dudar de su existencia, por lo que le pide un milagro.

Atravesando las nevadas montañas un jinete cabalga en solitario.

Pese a lo ocurrido, Hull Barrett, uno de los buscadores decide ir a la ciudad, pese a lo que, según le recuerdan todos, ocurrió la última vez, recriminándole una vez allí el tendero que no haya esperado a que se calmaran los ánimos, recordándole además que el último pago que hicieron fue 8 meses antes, asegurándole Barrett que le pagarán cuando encuentren algo de oro, cediendo finalmente el tendero y entregándole lo que le pide pese a temer también a LaHood, siendo el suyo el único negocio que no le pertenece a este.

Una vez que recoge las cosas el tendero le recomienda que suba al carro y se marche sin hacer caso de las provocaciones, aunque nada más salir de la tienda empieza a ser rodeado por varios de los hombres que arrasaron el campamento, armados con palos, siendo observados desde lejos por el jinete que llega de las montañas.

Barrett les asegura que no ha ido a pelear, pero los hombres, tras meterse con él le golpean duramente, ante lo que trata de librarse de ellos escondiéndose bajo el carro, ante lo que uno de los matones decide prenderle fuego a este a su mercancía, viendo cuando va a acercar su cerilla al carro que el jinete le lanza un cubo de agua y se la apaga, tras lo que coge un palo como el que tienen ellos, enfrentándose al grupo de los matones a los que golpea duramente pese a su superioridad, acabando todos ellos por los suelos ante la atónita mirada del tendero y de su esposa.

El jinete se va tras ello del pueblo como había llegado, siguiéndole el agradecido Barrett que le pregunta si está de paso y advirtiéndole de que no debería quedarse en la ciudad, ofreciéndole su cabaña para dormir esa noche, viendo cuando llegan al campamento cómo uno de los mineros ha decidido marcharse harto de luchar.

Megan por su parte lee en el Apocalipsis el pasaje en que se habla de la llegada de un caballo blanco montado por un hombre llamado Muerte, y el infierno le seguía, viendo cómo justo en ese momento aparece el extraño jinete, que poco después les presenta a Sarah y a Megan, con las que convive, pidiéndole Sarah mientras el hombre se lava que lo eche, pues le parece tan pendenciero como los matones de LaHood, comprobando cuando este sale que lleva un alzacuellos, y que es Predicador.

Cuando los hombres de LaHood llegan tarde y magullados al trabajo, el hijo del dueño, Josh no puede creer que un solo hombre pudiera hacerles eso.

Barrett informa al Predicador de que LaHood quiere hacerse con las minas de toda la comarca pese a no tener ninguna propiedad a su nombre.

Le explica también que se hizo cargo de Sarah y Megan, cuando el marido las abandonó, esperando poder casarse con la madre.

Tras la comida Barrett lleva al Predicador hasta el río, donde hay una gran piedra que cree oculta bajo ella oro, estando decidido a acabar con ella o a que ella acabe con él, no pudiendo dinamitarla para no estropear el filón, decidiendo el Predicador ponerse a golpear la piedra mano a mano con él ante la atenta mirado de Megan y de los demás buscadores, que ven asombrados la fuerza con la que trabaja el Predicador.

Pero mientras trabajan aparece Josh LaHood acompañado por el gigante Club, tratando de intimidarlos, pidiéndole al Predicador que abandone Carbon Canyon. Ante lo que él le responde que hay muchos pecadores y debe terminar su labor.

Se acerca entonces Club a ellos, coge el martillo y que de un solo martillazo parte la piedra en dos, mostrando así su fuerza.

Pero cuando va a golpear al Predicador, este le golpea con el martillo primero en la cara y luego en sus partes, tras lo que acompaña al dolorido Club hasta su caballo, al que debe ayudarle a subir, para verlos luego marcharse a Josh y a él.

Tras haber sido testigos de la actuación del Predicador, todos los mineros acuden a ayudar a Barrett con su piedra, incluso los que se preparaban para marcharse.

Josh LaHood y sus hombres van a la estación a esperar a su padre que viene desde Sacramento, y que les pregunta cómo va lo de Carbon Canyon, y le hablan del forastero que logró unirlos, ante lo que su padre les echa en cara que el espíritu de los mineros estaba deshecho cuando él se marchó a Sacramento y que un predicador puede devolverles la fe, por lo que les pide que lo echen, aunque luego piensa que no conviene convertirlo en un mártir y deben actuar de otro modo.

Les dice que hay que actuar además deprisa, ya que los políticos quieren eliminar la minería hidráulica.

En su casa, fascinada por el Predicador, Megan le pregunta a su madre si los predicadores se casan, respondiéndole ella que no sabe por qué no.

Barrett encuentra entonces una pepita enorme debajo de la piedra, tal como esperaba, por lo que decide ir a la ciudad a celebrarlo, pudiendo saldar con la pepita su deuda, yendo hasta esta con el Predicador.

Hull salda su deuda, acudiendo Josh a saludar al Predicador, al que le dice que su padre quiere hablar con él, acudiendo el Predicador a la reunión en la que LaHood le propone construirle una iglesia en la ciudad, respondiendo él que no se puede servir a Dios y al Diablo, ante lo que LaHood le dice que él construyó la ciudad sin pedir ayuda a nadie y que tiene una escritura en la que le dicen que tiene derecho a la explotación de todos los minerales de la región, respondiéndole el Predicador que él no lo cree, pues si tuviese tal derecho lo habría ejercido y sabe que hay denuncias pendientes y que si la escritura fuera real no habría tratado de sobornarle.

LaHood pasa entonces a la amenaza y les de 24 horas para que se marchen, diciéndole que si hay derramamiento de sangre la culpa será suya, pues conoce a un comisario, Stockburn, que no tendrá tanta paciencia como él.

El Predicador le pregunta si compraría las denuncias, respondiendo LaHood que estaría dispuesto a pagarles 100 dólares por cabeza, diciendo él que les dé 1000, pues contratar a Stockburn y sus hombres le costará más, aceptando finalmente LaHood, aunque dándoles solo 24 horas para marcharse.

Los buscadores se reúnen para valorar la propuesta, estando muchos de ellos dispuestos a aceptar, aunque otros como Barrett piensan que si les dan tanto es porque espera encontrar mucho más, aunque el Predicador les advierte de que si se quedan llegará el comisario que está acostumbrado a matar, pese a lo cual Barrett insiste en que ellos son 20 y los pistoleros solo 7 y que él les dice que él quiere formar una familia y ese es su hogar y allí enterraron a miembros de sus familias, diciendo que si se venden ahora no sabe qué precio le pondrán a su dignidad en el futuro, optando los mineros por quedarse tras escucharle.

Por la noche el Predicador pasea por el bosque, saliendo Megan a su encuentro, contándole que enterró allí a su perro y rezó para que ocurriera un milagro, y entonces llegó él, diciendo ella que cree que le ama, diciendo él que deben practicar con el espíritu antes de hacer el amor, aunque ella le dice que cumplirá 15 años en un mes y podría casarse ya, diciéndole él que una joven como ella no puede compartir su futuro con un hombre como él, aunque Megan piensa que no la quiere porque se ha enamorado de su madre, pues ha visto cómo se miran entre ellos.

El Predicador ve cómo los mineros de Lahood acaban con la naturaleza a fuerza de fuertes chorros de agua, informando a Josh de que los mineros no aceptaron su oferta, viendo luego en la estación a uno de los hombres de LaHood enviando un telegrama.

Barrett observa al día siguiente que el Predicador se marchó, echándole en cara Sarah que haya incitado a los demás mineros a rechazar el dinero que les ofrecieron, pese a que antes de que apareciera el Predicador nadie habría votado de ese modo, y si hubieran sabido que este se iba a marchar tampoco lo habrían hecho.

Se escucha entonces una explosión, viendo que dinamitaron el arroyo, cuyas aguas dejan de fluir.

Entretanto, el Predicador acude a un banco, del que tiene una llave, sacando de su caja de seguridad unas pistolas y dejando en la caja su alzacuellos.

Los hombres se preguntan qué van a hacer, diciéndoles Barrett que el predicador se marchó pese a lo cual los hombres deciden quedarse un par de días más, aunque ya no están tan confiados, diciéndole tras ello otro de los hombres, Spider, que debería largarse con las dos mujeres, pues tiene valor, pero no sabe convencer, y que los hombres, sin el Predicador ya no le siguen tan fielmente.

Pero esa misma mañana el propio Spider encuentra un enorme pedrusco de oro, por lo que, feliz decide bajar a la ciudad con sus hijos.

Barrett le pregunta entonces a Sarah qué tiene contra él y le pregunta si hay alguna posibilidad de que vivan juntos, respondiéndole ella que sí, pues es el hombre más bueno que conoce, diciéndole él que comenzarán en otro lugar los tres juntos y que en la siguiente ciudad que encuentren buscarán un predicador para casarse.

Megan sale con el caballo de Barrett a pasear hasta llegar a las minas de LaHood, donde Josh le explica cómo trabajan haciendo que los fuertes chorros de agua hagan caer toda la grava, destruyendo el terreno hasta llegar a conductos cada vez más estrechos filtrando lo que no sirve.

Tras ello se acerca a Megan, y tras bajarla del caballo se la muestra a sus trabajadores, que ven cómo Josh, tras besarla se abalanza sobre ella y trata de violarla mientras es jaleado por sus hombres, apareciendo entonces el Predicador, que dispara haciendo que se detenga, aunque entonces Josh trata de dispararle, aunque el Predicador lo evita disparándole a su mano, tras lo cual se acerca, recoge a Megan y se la lleva con él.

Entretanto, en la ciudad Conway Spider, borracho, presume con su enorme pepita ante la oficina de LaHood, el cual, reunido con Stockburn le explica cómo el Predicador le avergonzó ante sus hombres, diciendo el comisario que conocía a alguien así, pero que cree que está muerto.

Del despacho de LaHood salen el comisario y sus seis pistoleros, que se plantan ante Spider, que despotrica contra LaHood, sacando los pistoleros sus armas y empezando a disparar a los pies de Spider, rompiendo su botella y su pepita, ante lo que Spider, indignado saca su arma, lo que les sirve de excusa a los pistoleros para acabar con él ante los horrorizados ojos de sus hijos a los que les dice que avisen al Predicador de que quiere hablar con él al día siguiente por la mañana.

El Predicador llega al campamento llevando a Megan, siendo informado entonces de lo ocurrido a Spider, al que sus hijos llevan en un carro.

El Predicador les dice que solo siguiendo juntos podrán hacer frente a LaHood, para evitar que les ocurra lo que le pasó a Spider, que decidió hacer la guerra solo.

Sarah va a visitar al Predicador y le dice que desde el principio supo que era un pistolero, aunque le pide que no vaya a la ciudad, respondiendo él que es una vieja cuenta que debe saldar.

Ella reconoce que cuando apareció empezó a tener los sentimientos que se había prometido reprimir cuando la abandonó su marido, y entonces decidió aferrarse a la realidad, pues sabe que él también se marchará, diciéndole que por ello se va a casar con Hull, pese a lo cual lo besa diciéndole que lo hace para no despertarse cada noche el resto de su vida arrepintiéndose.

Se escucha entonces una lejana voz que grita "Predicador", una voz del pasado, según él, que le pide a Sarah que cierre la puerta, preguntándole ella quién es él realmente, diciendo él que no importa, tras lo cual se acuestan mientras en la lejanía sigue escuchándose la voz.

A la mañana siguiente el Predicador madruga para ir a su cita en la ciudad, saliendo Barrett a su encuentro diciéndole que le acompañará con su rifle, que el Predicador le dice es bueno para los búfalos, aunque al lugar al que él va no hay búfalos, pese a lo cual Barret le acompaña.

Juntos se dirigen a las minas de LaHood y comienzan a lanzar dinamita contra el campamento de los hombres de este, que destruyen, como antes hicieron ellos con el suyo, destruyendo también sus conductos de agua.

Josh se dispone a disparar al Predicador pero Club lo evita sujetándolo.

Luego el Predicador hace que el caballo de Barrett se marche, evitando así que este pueda acompañarle, diciéndole que cuide de Sarah y de Megan.

Esta, en el campamento, le pregunta a su madre si se despidió del Predicador, a lo que le responde que sí, diciendo Megan que ella no y se marcha en su busca.

El Predicador llega al pueblo para asombro de los mineros de LaHood, yendo hasta la tienda para tomarse un café, pidiéndole a este y a su mujer que se marchen.

Los hombres de LaHood se acercan hasta el local para ver qué hace, observando que está de espaldas a la puerta, por lo que deciden actuar sin esperar al comisario, comenzando a disparar, dándose cuenta cuando se quedan sin balas de que no estaba donde creían, por lo que dos de ellos salen corriendo, acabando el Predicador con los demás antes de que puedan recargar sus armas, viendo LaHood asombrado cómo sale tras ello a la calle desafiante, comprendiendo el comisario que es una invitación a que se reúnan con él, aunque cuando sus hombres salen ya está solo su sombrero, pidiéndoles el comisario que se desplieguen y lo encuentren, recorriendo los pistoleros las calles de la ciudad en su busca.

Al abrir una puerta uno de los hombres es golpeado, escuchándose un disparo poco después, viendo cómo cae otro de los hombres, dirigiéndose los demás al lugar del que salió el muerto, muriendo a continuación dos más, sorprendidos por la espalda.

Pensando que está en un urinario, otro de los hombres se dispone a disparar contra aquel, siendo sorprendido por el Predicador que estaba escondido bajo el agua, siendo sorprendido el último en un establo, acabando con él y atándolo a un caballo que lo arrastra.

Sale entonces a la calle para enfrentarse a su verdadero enemigo el comisario, al que se acerca, reconociéndole este y diciendo al verle "tú", no llegando siguiera a sacar el arma, pues el Predicador le cose a balazos.

Desde su oficina LaHood se dispone a disparar al Predicador con su rifle, evitándolo Barrett que entra por detrás y acaba con él.

Ya en su caballo el predicador le dice a Barrett: "un paseo largo", antes de marcharse.

Llega entonces Megan que grita al no poder ya alcanzarle "Predicador, todos te queremos, yo te quiero. Gracias. Adiós", tras lo cual la muchacha regresa con Hull al campamento.

Calificación: 3