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El juicio de los 7 de Chicago
El juicio de los 7 de Chicago

The trial of the Chicago 7 (2020) * USA / Gran Bretaña / India

Duración: 129 min.

Música: Daniel Pemberton

Fotografía: Phedon Papamichael

Guion y Dirección: Aaron Sorkin

Intérpretes: Eddie Redmayne (Tom Hayden), Sacha Baron Cohen (Abbie Hoffman), Joseph Gordon-Levitt (Richard Schultz), Jeremy Strong (Jerry Rubin), John Carroll Lynch (David Dellinger), Alex Sharp (Rennie Davis), Frank Langella (Julius Hoffman), Yahya Abdul-Mateen II (Bobby Seale), Mark Rylance (William Kunstler), Ben Shenkman (Leonard Weinglass), Michael Keaton (Ramsey Clark), Noah Robbins (Lee Weiner), Daniel Flaherty (John Froines), Kelvin Harrison Jr. (Fred Hampton), Caitlin FitzGerald (Daphne O'Connor), J. C. MacKenzie (Tom Foran), Alice Kremelberg (Bernardine).

El presidente Johnson informa de que se aumentarán los efectivos que irán a Vietnam, para lo que se aumentarán los reclutamientos de hombres de 18 a 24 años.

Luther King denuncia que parte del grave problema de Estados Unidos es Vietnam.

Poco después el país llora por su muerte, anunciada por Robert Kennedy, cuyo hermano es asesinado poco después.

Cada vez se reclutan más soldados y regresan más en ataúdes.

La SDS (Estudiantes por una Sociedad Democrática) organiza actos en que muestran películas con los desastres provocados por la guerra en Vietnam y su líder, Tom Hayden anuncia que han decidido acudir a Chicago para protestar por la guerra durante la convención del Partido Demócrata en que se nombrará candidato a Hubert Humphrey.

Hacen lo mismo Abbie Hoffman y Jerry Rubin, los líderes de los Yippies (Partido Internacional de la Juventud), que desean combinar las protestas con la práctica del amor libre, asegurando que van pacíficamente, pero que si la policía actúa violentamente, responderán.

Todo lo contrario manifiesta David Dellinger líder de The Mobe, organización por la movilización por el fin de la guerra en Vietnam, que asegura que no habrá violencia.

Bobby Seale, líder de los Panteras Negras, plantea que no admitirá la violencia policial sin responder de forma también violenta, pues, le dice, todos los pacificadores murieron y deben actuar con contundencia, aunque solo estará 4 horas.

Carta del FBI de 10/5/68

Realizan un informe sobre las organizaciones de nueva izquierda que, dicen, desean la destrucción de la sociedad estadounidense, descuidan su higiene personal son obscenos y consumen drogas

Rubin enseña a su gente a fabricar cócteles molotov que lanzan contra las oficinas de reclutamiento.

Hayden recibe una llamada de Jerry Rubin al que no se toma demasiado en serio, pues, dice, van a Chicago para intentar parar la guerra, no para hacer el idiota.

Acuden para prevenir disturbios 5.000 agentes de la guardia nacional de Illinois, y otros 10.000 agentes, por lo que convertirán Chicago en un estado policial.

Departamento de Justicia de Estados Unidos. 5 meses después de la Convención

Los fiscales federales Thomas Foran y Richard Schultz son recibidos por John Mitchell, nuevo Fiscal General del Estado nombrado por el recién elegido Nixon, junto con su asesor Howard Ackerman.

Les habla de lo ocurrido en Chicago meses antes y de la torpeza del candidato demócrata al convertir la ciudad en ese estado policial.

Schutz indica que se examinó a fondo lo ocurrido y llegaron a la conclusión de que no se había infringido ninguna ley federal pese a que hubo allanamiento, destrucción de bienes públicos y conducta indecente y además Ramsey Clark, el anterior Fiscal General no quiso abrir ningún procedimiento.

Dice que le preguntó a Foran por su mejor fiscal y le indicó que era él, y por ello le han elegido porque desean llevar a juicio a los principales líderes de los disturbios acusándolos de conspiración para cruzar fronteras estatales e incitar a la violencia, una ley federal nunca aplicada y cuyas penas previstas son de 10 años, pues son un peligro para la seguridad nacional y los quiere en la cárcel.

Pero Schultz cree que no se les puede procesar por conspiración, ya que algunos ni se conocen y la ley que pretende aplicar se creó en el sur para limitar la expresión de los activistas negros y que jamás se ha usado y además teme que no fueran ellos, sino los policías quienes iniciaron los disturbios.

Cuando se marchan, Schultz le indica a Foran que les van a dar lo que querían, una tribuna y un público.

Tribunal Federal de Distrito de Chicago (Illinois). 26 de septiembre de 1969

Ante este se concentra una gran multitud pidiendo la libertad de los encausados, y con algún contrario, siendo capaz Rubin de interceptar un huevo que le lanzaban.

William Kunstler, encargado de la defensa presenta ante la prensa a un colaborador, Leonard Weinglass, especialista en la 1ª Enmienda.

Le preguntan si defenderá a Seale, indicando que no, y que su abogado está en el hospital.

Acude también el presidente del Partido de los Panteras Negras de Illinois, Fred Hampton para apoyar a Seale.

Entre los acusados hay dos activistas, Lee Weiner y John Froines, que no entienden su presencia entre los grandes líderes.

El compañero de Hayden, también encausado, Rennie Davis lleva un recuento diario de los muertos en la guerra de Vietnam.

Seale es llevado esposado, pues está encarcelado, ofreciéndose Kunstler a ayudarle si precisa de algo.

Comienza el juicio, presidido por Julius Hoffman

Día 1 del juicio

Seale protesta, pues van a comenzar el juicio sin su abogado, que fue operado de vesícula, pese a lo cual el juez le denegó el aplazamiento, pidiendo que le defienda Kunstler, algo que no desean.

Presenta el caso Schultz, interrumpido por el juez, para aclarar que nada le une con Abbie Hoffman.

Schultz dice que, aunque se presenten como tres grupos diferentes, en realidad son izquierdistas radicales que se unieron para conspirar con el objetivo de provocar disturbios.

El juez ni siquiera pronuncia bien el nombre de los acusados e insiste en que Kunstler represente a Seale, algo que no desean ninguno de ellos y pese a lo irregular que fue que no admitiera el aplazamiento, insistiendo Seale que nada tiene que ver con los otros acusados, pues ni siquiera les conocía hasta ese momento y cree que el fiscal quería tener a un acusado negro para asustar al jurado, pero él solo fue a dar un discurso y se marchó.

Se reúnen durante el descanso, estando Hayden descontento con la actuación de los Yippies, pues piensa que deben defenderse de las acusaciones, no luchar inútilmente contra el sistema y deben aclarar que no fueron allí para provocar y pide que no provoquen al juez y que dieron enseguida la imagen que Schultz esperaba que dieran.

Abbie les dice que el mundo les mira y que esa es la auténtica revolución cultural, aunque Hayden le dice que la revolución cultural lo que hace es distraer de la revolución real, aunque Abbie indica que se trata de un juicio político que ya está decidido.

Hampton pide acudir a esas reuniones, y le dicen que intente convencer a John de que permita que le representen, asegurándoles que, pese a estar acusado de haber matado a un policía, es inocente.

Día 3 del juicio

Comparece David Stahl, el secretario del alcalde de la ciudad, con el que en su día se reunieron Hoffman y Rubin para pedir permiso para celebrar un festival en Grant Park durante la Convención Nacional Demócrata, donde habría grupos de rock y para fornicar en público.

Les denegaron el permiso, diciéndoles Hoffman que todo eso pasaría con su permiso o sin él, advirtiéndoles que todos los hoteles estarían llenos, diciéndole que llevarían tiendas, esperando a 10.000 personas, pidiéndole 100.000 dólares por cancelarlo.

Día 4 del juicio

Stahl cuenta que también se reunieron con él Hayden y Davis y con Dellinger, en varias ocasiones, y le pidieron permiso para convocar una manifestación pacífica en Grant Park, y en todos los casos se les denegó, por ser cerca del Hilton, advirtiéndoles que si no las permitían habría manifestaciones espontáneas y las consecuencias serían peores al no haber un plan de contingencias.

Le pregunta si no pensó que Abbie cuando le dijo lo del dinero bromeaba, respondiendo que no, preguntándole por qué no lo denunció al FBI por cohecho.

El juez pide que eliminen el testimonio de Stahl en el interrogatorio de la defensa.

Abbie y Jerry dan una rueda de prensa, pidiéndoles el abogado que no den más desde su cuartel general, que Bernardine, la telefonista llama irónicamente la "oficina de la conspiración".

Día 23 del juicio

El Juez aplaza la sesión y cita a los letrados a su despacho para explicarles que existieron amenazas por parte de los Panteras Negras a dos miembros del jurado mediante notas intimidatorias contra el padre de una de ellas - curiosamente la que parecía más favorable, por un libro que llevaba, a los acusados - que queda excluida, por ello, del jurado, acusando Kunstler a Foran de haber sido ellos.

Y, a partir de ese momento se decide aislar al jurado, pidiendo Kunstler un experto en geriatría durante unos días en la sala para evaluar al juez por su errática forma de actuar.

Recurren el aislamiento del jurado, puesto que lo decidió sin consultarles, y supondrá un periodo muy largo de aislamiento, indicando el juez que no sería tan largo si no protestaran tanto, indicando Kunstler que lo harán siempre que les den motivos, acusándolo el juez de desacato, indicando Kunstler tras ello que, al estar custodiados por la policía judicial sentirán mayor tendencia a creer que estos actuaron bien.

También Rubin y Hoffman son acusados de desacato al acudir al juicio ataviados con togas, descubriendo cuando el juez les pide que se las quiten que llevan debajo, trajes policiales.

Comparece como testigo, Paul Deluca, un inspector de policía al que le encargaron durante la convención la vigilancia de Rennie Davis, viendo cómo Hayden desinflaba la rueda del vehículo de la policía.

Aquella noche los seguidores de los Yippies quemaban cartillas de reclutamiento junto con sujetadores sin hacer caso de la policía que les pedía que abandonaran el parque, y sin que cesaran las actuaciones musicales.

Rennie, al ver el coche de los policías que le habían estado siguiendo todo el día, le confiesa a Hayden que ante Sara Beth, su novia, y su familia oculta su faceta radical, por lo que, si los padres de esta ven que aparece seguido por dos policías, no le permitirán dormir en su casa, decidiendo Hayden ayudarle desinflando la rueda, siendo sorprendido por los policías, que lo detienen, viendo cómo se les acercaba un grupo de seguidores junto con una cámara de televisión, lo que les llevó a aplazar su detención hasta el día siguiente.

Seale pide que le permitan representarse a sí mismo, algo que el juez no le permite, asegurando que ya tiene defensor pese a que Kunstler insiste en que no lo tiene, recibiendo por ello una segunda acusación de desacato.

Abbie va contando en monólogos a su manera lo ocurrido en aquellos días.

La policía infiltró a algunos agentes entre los seguidores de los que protestaban, así, a Rennie le presentaron a Sam McGiven, como uno de los suyos, a Abbie a Stan Wojohowski, a Tom a Scotty Scibelli y a Jerry a Daphne O'Connor, de contrainteligencia del F.B.I., preguntándose Weiner si lo que ocurrió fue que los 7 lideraran a un grupo de 10.000 policías.

Esta fue con ellos y otras 800 personas a manifestarse frente a la comisaría contra la detención de Hayden, descubriendo cuando iban a llegar que les estaba esperando un nutrido grupo de antidisturbios.

Era tan grande el número de policías que los más pacíficos indicaron que debían regresar al parque, proponiendo Abbie quedarse él con Dave para pagar la fianza, aunque pidiéndole el dinero a Dellinger, ya que él carece de él.

Pero cuando regresaron al parque vieron que habían entrado tres divisiones desde el sur, habiendo también un grupo de fascistas.

Wojohowski indica, pese a las protestas de los defensores que los manifestantes iban buscando pelea.

Les ordenan salir del parque, pero un manifestante gritó que debían ocupar la colina.

Empezó allí la batalla, lanzándoles gases lacrimógenos y lanzándose con las porras, provocando numerosos herido.

Rubin debe enfrentarse a los dos fascistas que, tras derribar a una chica que llevaba una bandera e iba a los hombros de un chico, tratan de desnudarla, librándola de ellos, aunque es detenido por la policía.

Tras la batalla, y mientras atienden a los numerosos heridos, llegan Dellinger, Hoffman y Hayden, tras pagar la fianza, pero también Rubin, que dicen que no le detuvieron, sino que le retuvieron, pero no sabían de qué acusarle.

Hayden le pide a Hoffman que calme a su gente, diciéndole este que deben manifestarse frente a la convención, pues es allí donde están las cámaras, aunque Tom cree que no lograrán acercarse a la convención.

Daphne declara que ni Rubin ni ninguno de los acusados pidió atacar ni atacaron de hecho ninguno de ellos a la policía.

Durante el receso del fin de semana, Rubin y Hoffman se encuentran con Schultz, que va paseando con sus hijas, y ante el que Jerry se lamenta de que le mandaran a Daphne para romperle el corazón, aunque le aclara que él no trabaja para el FBI, aunque le pregunta si llegó a haber relaciones sexuales, diciéndole Rubin que habían decidido tomárselo con calma.

Llega una llamada una noche a la "Oficina de la Conspiración", donde les avisan de la muerte de Fred Hampton tras una redada y en un tiroteo, yendo Kunstler y Hayden a contárselo a Seale, que ya lo sabía y que les indica que recibió un primer disparo en el hombro que le hubiera impedido disparar, por lo que el segundo disparo en la cabeza supuso una ejecución.

Día 89 del juicio

Seale vuelve a protestar por no permitirle defenderse cuando un policía habla sobre el discurso que dio en Chicago, levantándose luego para decir que el de Hampton fue un asesinato premeditado, lo que hace que Seale sea expulsado de la sala, a la que le devuelven esposado y amordazado.

Rennie pasa una nota pidiendo que no se pongan en pie cuando lo mande el juez, como protesta.

Cuando le devuelven a la sala, el juez le pregunta si le prometerá que no volverá a interrumpir si le permite movilizarse, aunque Seale niega con la cabeza.

Incluso el fiscal se siente mal ante la actuación del juez, no entendiendo que un acusado esté amordazado y maniatado en un tribunal de Estados Unidos y presenta un recurso, para sorpresa de Foran, para separar a Bobby Seale del resto de acusados y que su juicio se declare nulo, siendo respaldado por Kunstler y Weinglass debido al trato discriminatorio, aceptando finalmente el juez para evitar que le acusen de racismo, aunque mantiene los cargos por desacato.

Cuando al final de la sesión pide que se pongan en pie, todos los acusados, excepto Hayden se quedan sentados.

Hayden se excusa por la noche diciendo que se puso en pide como un acto reflejo y por respeto, pues no cree que deban insultar al juez ante el jurado y la prensa.

Rennie sugiere que hagan constar en acta los nombres de todos los muertos desde que comenzó el juicio, aunque Hayden no parece convencido, insistiendo Abbie en que es un juicio político y que no los detuvieron, sino que los escogieron.

Les pregunta tras ello a Lee y a John si saben qué hacen allí, y les dice que son una concesión al jurado, dos personas a las que absolver para que no tengan tan mala conciencia cuando les condenen a los demás.

Se plantean quién debe subir al estrado, esperando que sea alguien que pueda caer bien al jurado y Kunstler no cree que Dellinger, que fue objetor de conciencia en la Segunda Guerra Mundial pueda caer bien, ni Rubin, que enseña a hacer cócteles molotov.

Rennie de pronto lanza la idea de que quizá Mitchell esté realizando ese juicio para vengarse de Ramsey Clark, lo que le da la idea a Kunstler de citarla a Ramsey como testigo, pidiendo una reunión con él, aunque cuando llegan a su casa él, Weinglass y Hayden ven que no está solo, pues hay dos adjuntos del Departamento de Justicia a los que él invitó para que no pareciera inapropiado.

Le preguntan si podrán citarle como testigo, asegurando Ackerman que ningún juez firmaría esa citación y comparecer voluntariamente supondría un riesgo para él, aunque le pregunta cómo no vio antes que podría ser su testigo estrella.

Ackerman le dice que no puede hacerlo, diciendo Mitchell que ahora tiene un despacho privado y si Mitchell quiere machacarlo, lo hará, y que por eso quería que estuvieran presentes los del Departamento de Justicia cuando se ofreciera a comparecer.

Día 104 del juicio

La fiscalía recusa al testigo, pues está prohibido revelar material del Departamento de Justicia sin el consentimiento del Fiscal General.

La defensa indica que esa prohibición se refiere solo a una información muy concreta.

El juez les pide que muestren preliminarmente qué testimonio esperan obtener pero sin la presencia del jurado, a no ser que alguna parte de su testimonio le parezca relevante.

Declara pues, aunque sin el jurado, diciendo que le llamó el presidente un mes más tarde, aunque Schultz indica que un miembro del Ejecutivo no puede revelar el contenido de una llamada privada del presidente, aceptando el juez la protesta.

Kunstler indica que es una vista preliminar, indicando el juez que debe respetarse la confidencialidad entre cliente y abogado, ante lo que Clark indica que el presidente no era su cliente, por lo que no existe ese privilegio.

Recuerda que el presidente le preguntó si pensaba procesar a alguien, diciendo él que no, pues la División Penal informó que los disturbios los inició el cuerpo de policía.

Los acusados, se levantan y aplauden al escuchar la declaración.

Le pregunta también si hubo algún informe de su división de contrainteligencia, indicando que la hubo y que llegaron a la conclusión de que no hubo conspiración.

Schultz indica que la declaración de Clark está motivada por su animadversión hacia el actual fiscal y que este concluyó otra cosa.

Kunstler se siente desolado al comprender que el juez ha concluido ya que no va a permitir la comparecencia de Clark ante el jurado.

Declara Kunstler que se trata de una acusación política porque Nixon heredó una guerra impopular, declarando Clark que sus testigos la hacen más impopular, aunque el juez le impide seguir hablando, amenazándolo con acusarle de desacato, indicándole a Kunstler antes de retirarse que vaya preparando la apelación.

El juez ni siquiera permite que el jurado sepa que llamaron a Clark, ante lo que Kunstler lanza con rabia un código, siendo acusado nuevamente por desacato.

Dellinger estalla también enfadado llamando matón al juez al que le pide que los condene ya, pues ya ha decidido que son culpables y lleva seis meses allí sentado.

No consigue terminar, pues dos funcionarios tratan de obligarle a sentarse, no pudiendo contenerse, golpeando a uno de ellos, algo que va contra sus principios, sintiéndose especialmente arrepentido al ver el mal ejemplo que dio a su hijo.

Rubin propone solidarizarse con Dave y hacer que los detengan a todos, indicando Tom que ya están detenidos, reconociendo que Bill le pidió que subiera él al estrado, indicando que él viste como un adulto y no llama cerdos a los policías.

Abbie recuerda que al principio de todo Tom puso en duda que ellos también quisieran parar la guerra, pues sacaba partido de su fama y sin guerra la perdería.

Les dice que en el futuro verán a los progresistas como una panda de fracasados drogados, irrespetuosos, malhablados y anárquicos y perderán las elecciones, y no podrán cambiar las políticas de igualdad, justicia o educación.

Abbie le dice que él no tiene dinero, pero monta sus números para atraer cámaras y micrófonos y le pregunta que si cree que si hubieran elegido a Kennedy no habría ocurrido lo de Chicago, y que si no se alegró un poquito cuando lo mataron, pues sin Chicago no habría Tom Hayden, lo que provoca su ira.

Abbie le dice entonces que se dé cuenta de que no van a la cárcel por lo que hicieron, sino por lo que son y que lo piense antes de menospreciar la revolución cultural,

Llega entonces Kunstler llevando algo que les hizo llegar la oficina de Foran. Una cinta que muestra a Hayden iniciando los disturbios, pues le grabaron, por lo que no podrá subir al estrado, pues si lo hace tendrá que responder y no puede.

Él se excusa diciendo que habían pegado a Rennie, lo cual no palía, según su abogado sus palabras, diciendo que si la sangre tenía que correr que corriera por toda la ciudad y que todos los demás mantuvieron la calma.

Simulan un interrogatorio, pues Tom cree que sabrá salir airoso, aunque le recuerdan que no se alistó.

Recuerdan que durante el mitin, y mientras Dellinger hablaba, vio a varios policías diciendo a un chico que se bajara de una farola, habiendo declarado Tom que fueron a bajarlo 6 policías, aunque solo fueron dos.

Pasó a hablar Carl Oglesby del SDS, mientras Rennie se dirigió a los policías para indicar que ellos lo bajarían, pese a lo cual los policías lo bajaron y lo golpearon, siendo recriminados por ello por Rennie, que incluso agarró violentamente a uno de los agentes, tirando de él, apareciendo otro agente que lo golpeó con su porra.

Al ver a Rennie sangrando, se puso nervioso, aunque Dellinger trató de calmarlo diciéndole que aun podrían sacar a todos sin problemas y le pide que diga a los que abroncan a los agentes que se calmen.

En vez de ello fue hasta el micrófono e indicó que la policía acababa de pegar a Rennie Davis y dijo aquella frase de que si la sangre tenía que correr que corriera por toda la ciudad y animó a todos a ir hacia la convención.

Se inició así una marcha y una batalla entre policías y manifestantes, no intentando parar los disturbios, sino pidiendo, por el contrario, que marcharan hacia los puentes, aunque la gente no sabía que al otro lado de los puentes les esperaba una división blindada de la Guardia Nacional.

Pese a todo continuaron avanzando y lanzaron botellas a la policía pese a que Dellinger trató de pedir que se retiraran.

Solo él, Abbie y otras 11 personas lograron llegar hasta la convención a través de un puente no vigilado, llegando hasta el hall del Hilton, cercano a la sala de congresos, quedando atrapados entre el bar y la policía, viendo cómo estos comenzaban a quitarse sus placas, rompiendo el cristal del local para huir, siendo finalmente detenidos.

Más de 400 personas ingresaron con gravedad en el hospital.

Abbie concluye que cuando habló de que la sangre corriera no se refería a la de la policía, sino a la suya, pues confiaban en que todo el mundo viera cómo les pegaban.

Le dice también que es muy brillante escribiendo, pero sus adjetivos y los pronombres posesivos son imprecisos.

Pide tras ello que sea Abbie quien suba al estrado.

Declara que les están juzgando por haber llevado hasta allí sus ideas, recordando que el propio Lincoln declaró que cuando el pueblo se cansara de su derecho constitucional de corregir al gobierno, ejercerá su derecho revolucionario para derrocarlo y que si hubiera dado su discurso en el Grant Park lo habrían juzgado también y que ellos solo querían conseguir votantes para cambiar al gobierno.

Schultz le pregunta si escuchó a Hayden dando instrucciones para tomar las calles, diciendo que a él le parece que Hayden es un gran patriota, y que además de decir que corriera la sangre dijo que pararan la guerra sin que nadie lo hiciera y que sacando las cosas de contexto se puede hacer creer lo que se desee, e incluso las palabras de Jesucristo podían malinterpretarse, y Hayden acababa de ver cómo golpeaban a su mejor amigo.

Alaba las instituciones democráticas, pero no a quienes las ocupan en ese momento y que si desprecia a su gobierno, el gobierno le desprecia mucho más a él.

Le acusa de haber preparado todo para provocar un enfrentamiento con la policía.

Día 151 del juicio

Los acusados se disponen a escuchar la decisión del jurado.

Antes de ello debe permitir a los acusados hacer una declaración, diciéndoles que permitirá que uno de los acusados hable en nombre del grupo, eligiendo para ello a Hayden, al que dice que, pese a sus acciones durante la convención es el único que ha demostrado respeto hacia el tribunal y arrepentimiento por sus acciones y le pide que su declaración sea breve y sin contenidos políticos y si lo hace, lo tendrá en cuenta favorablemente al dictar su sentencia.

Hayden señala que, desde que comenzó el juicio murieron 4.752 soldados estadounidenses en Vietnam, y, cogiendo el cuaderno de Rennie, comienza a leer los nombres uno por uno, levantándose mientras lo hace todos los acusados en muestra de respeto, haciéndolo luego sus abogados y buena parte del público sin hacer caso al juez que pide orden.

Finalmente, incluso Schultz se pone en pie pese a que Foran le llama la atención, diciendo que lo hace en señal de respeto a los caídos.

Hoffman, Hayden, Dellinger, Rubin y Davis fueron declarados culpables y condenados a 5 años de prisión por incitación a la violencia.

El veredicto fue anulado por el Tribunal de Apelación, que ordenó la repetición del juicio, aunque el Fiscal General rehusó repetirlo.

A Kunstler se le acusó de 24 delitos de desacato.

En una encuesta, el 78% de los abogados de Chicago consideraba que el juez Hoffman no estaba cualificado.

Bobby Seale fue acusado en falso del asesinato de un agente de policía en Connecticut.

Jerry Rubin se convirtió en corredor de bolsa, pero murió en 1994 cuando fue atropellado por un automóvil.

Abbie Hoffman escribió un libro superventas titulado "Roba este libro" y se suicidó en 1989.

Tom Hayden fue elegido en 1982 para la Legislatura del Estado de California, siendo reelegido 6 veces más.

Calificación: 4
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