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El largo y cálido verano
El largo y cálido verano

The long hot summer (1958) * USA

Duración: 115 min.

Música: Alex North

Fotografía: Joseph LaShelle

Guion: Irving Ravetch, Harriet Frank Jr. (Novela: William Faulkner)

Dirección: Martin Ritt

Intérpretes: Paul Newman (Ben Quick), Joanne Woodward (Clara Varner), Anthony Franciosa (Jody Varner), Orson Welles (Will Varner), Lee Remick (Eula Varner), Angela Lansbury (Minnie Littlejohn), Richard Anderson (Alan Stewart), Sarah Marshall (Agnes Stewart), Mabel Albertson (Señora Stewart), Bill Walker (Lucius)

Un granero empieza a arder.

Pocos días mas tarde se celebra un juicio en que el dueño del granero señala a Ben Quick como responsable, ya que cuando su cerdo entró en su terreno y se comió su grano una vez más, él retuvo al cerdo y le pidió un dólar por el grano que le había comido, y en vez de contestar, vio cómo al día siguiente ardía su granero.

El juez dice que no puede demostrar que fuera él, pero que quemar un granero es el acto más vil que puede cometer un ser humano y le pide que abandone el pueblo antes de la noche.

Quick sale del bar, que es donde se celebró el juicio, ya con su maleta, atravesando el río en un transbordador y haciendo luego autostop, recogiéndole dos mujeres en un elegante automóvil, contándole Eula, la más joven y habladora que estuvieron de compras en Memphis, aunque lamenta poder lucir solo sus galas ante los campesinos y sus familias, ya que viven en el pueblo más aburrido de Mississippi.

Ben dice que se alegra, pues le gusta la vida apacible.

Eula le cuenta que la conductora, Clara, es profesora de escuela y no desea que nada empañe su reputación y le rebela que en principio era reacia a recogerlo porque pensó que era pobre y sucio.

Al entrar en el pueblo ve un cartel donde indican que Varner es el dueño de casi todo: la tienda, la gasolinera, el banco, la herrería y la desmotadora de algodón, comentándole Eula cuando se baja que puede encontrar a Varner en su casa, y que ellas son lo mejor que posee Varner.

Pregunta a un grupo de hombres qué puede hacer allí una persona para ganarse la vida, diciéndole que puede dedicarse a plantar maíz o algodón, pero también fabricar whisky de forma clandestina, aunque él dice que es granjero, ante lo que le dicen que si sigue por la carretera llegará a una granja donde podrá trabajar si se lo propone.

Le preguntan por su nombre, y tras escucharlo comentan que debe ser el famoso Quick.

Al llegar a la mansión de Varner, Eula sube con Jody, el hijo de Will Varner y le muestra sus compras, oyéndoles desde abajo corretear y reír la hermana de Jody, Clara, y Agnes, la mejor amiga de Clara, comentando esta que son jóvenes, ante lo que Agnes

le recuerda que ellas no tienen aún 25 años, lamentando lo aburrida que es su vida y la falta de hombres por allí y que los que haya no sean de su clase.

Clara dice que solo una vez un hombre habló con ella, pero cuando apareció su padre salió huyendo y no volvió.

Le cuenta a su amiga que su padre vuelve al día siguiente después de tres meses en el hospital por una operación.

Aparece entonces Ben, diciéndole Clara que si busca trabajo debe hablar con el capataz, y si es comida que vaya por la puerta de atrás, diciendo él que quiere hablar con el dueño, avisando ella a Jody.

Agnes se queja de que fuera tan antipática con él, diciendo Clara que todavía no están tan desesperadas como para recurrir a los extranjeros, indicando Agnes que todas sus compañeras de colegio están ya casadas o prometidas.

Se presenta ante Jody diciéndole que sabe que arriendan una granja, diciéndole este que le cobrará la mitad de su cosecha y se proveerá en su almacén a cuenta.

Cerrado el negocio, Quick se limpia sus sucios zapatos en la bonita alfombra de la familia, indicando el mayordomo que ve que ha dejado su tarjeta de visita.

Esa tarde recibe la visita de Clara y de un niño negro que le llevan la alfombra, diciéndole que su padre siente predilección por ella y como se la ensució, debe limpiársela.

Él le dice que no debe hacer tanto alboroto por una alfombra, diciéndole que siente que lo que de verdad le molesta es su aspecto desaliñado y sucio.

Ella le dice que está acostumbrada a lidiar con hombres dominantes que gritan y que creen que hacerse obedecer consiste en mostrarse agresivos y no desea tener cerca otro igual y le pide que le devuelva la alfombra limpia antes de las 7.

Varner regresa al pueblo llamando la atención de todos en una ambulancia con la sirena a todo volumen, haciendo una parada en el hotel Litlejohn, donde lo recibe Minnie, contenta, asegurándole que regresará luego.

Cuando llega a su casa sale toda su familia a recibirlo, diciéndole a Eula que está encantado de verla después de tres meses de ver solo enfermeras, aunque lamenta que todavía no esté embarazada.

Se dirige luego a Jody quejándose que no haya cuidado bien sus intereses, pues pasó por el pueblo y vio que en el almacén no había clientes, diciendo él que ese día se descuidó porque estuvo esperándolo, pero que todo ha ido bien.

A Clara le pregunta si sigue empeñada en seguir siendo la rica más guapa de la localidad sin novio, preguntándole si tiene algún pretendiente y si ha ido a bailes o fiestas, diciendo ella que cuando él no está hace lo que le place.

Luego Jody se queja a su padre de que no le trate con respeto delante de su mujer, contándole que ha cuidado de sus intereses, pues vendió el equipo que les sobraba y alquiló la granja que nadie quería. Que vendió otro lote de tierras y que el que la compró puso una granja de cabras, pero se le murieron y tuvo que marcharse, por lo que tienen 2.000 acres de pasto.

Le pregunta por el hombre al que alguiló la granja, diciéndole que es Quick, preguntando su padre si Ben Quick, y ante la respuesta positiva le dice que es un imbécil por no saber lo que significa ese nombre por allí: el fuego, pues Quick es un incendiario.

Jody se pone nervioso y suda, diciéndole a su padre que durante los tres meses en que estuvo allí no había sudado.

Varner le dice que no desea que su propiedad se convierta en humo, por lo que, dice, va a anular el contrato.

Acude a la granja y le dice a Quick que quiere conocer sus planes, diciéndole que espera adecuar la granja para poder criar cerdos, diciéndole Varner que sabe que cuando tiene problemas con los arrendadores lo dirime con los bomberos.

Varner le recuerda que es el hombre más rico del país, que preside la cámara de comercio y es dueño de todos los negocios y acaba de construir una cárcel en el pueblo donde no entienden de habeas corpus.

Ben le dice que un hombre inteligente le daría un trabajo, diciéndole Varner que ya trabaja para él, a lo que Ben le replica que le daría un trabajado donde pudiera estar con camisa blanca y corbata negra y comer bien y así firmaría un pacto antiincendios.

Varner le dice que acaba de recibir 30 caballos de Texas y si los vende en su nombre con un beneficio razonable formarán sociedad.

Clara acude a casa de los Stewart para ver a Alan, el hermano de Agnes, que está convaleciente, al que le cuenta que los niños tienen clase en verano porque en invierno trabajan.

Le dice que está muy a gusto allí en ese ambiente de tranquilidad, diciendo Alan que es anticuado y que quizá debería vender su casa y plantar maíz y algodón, pero no sirve para ello, pidiéndole ella que no lo haga, pues es la persona con mayor clase y distinción y eso no se compra, y es lo que su padre envidia, diciéndole Alan que su padre también tiene calidad: en ella.

Le dice que desea verlo fuerte y sano y que vuelva a visitarla, pues le echa de menos, lanzándose a besarlo, aunque entonces aparece su madre y le dice que está enfermo y no le conviene acalorarse más, despidiéndola.

Al ver los caballos, Ben se da cuenta de que no están domados, asegurando Varner a Minnie que está ante una estafa en la que él no participa directamente.

Ben se dispone a subastarlos, ofreciéndoselos a Clara, que enseguida lo rechaza.

Minnie, tras tomar varias cervezas le pide que la bese, diciendo él que allí hay demasiada gente, quejándose ella de que solo vaya después de medianoche y por la escalera de servicio y que sus planes pasan por casarse y no tener que esconderse, aunque él le recuerda que cumplió ya 71 años.

Consigue vender, en efecto los caballos, y les dice a los vendedores que basta con que cojan una soga y entren para cogerlos y llevárselos, aunque cuando tratan de entrar a buscarlos y abren las cancelas, estos salen huyendo.

Clara le dice entretanto a Quick que la última vez que perdió su dinero con un timador tenía 12 años y asegura que no la engañará, diciéndole él que la vida es muy larga y abundan los sinvergüenzas.

Varner le pide su dinero y le dice que tiene algo bueno para él mientras los que compraron los caballos tratan de recuperarlos corriendo tras ellos, inútilmente.

Le muestra una casa abandonada y en ruinas y le dice que sabe que es ambicioso y tiene confianza en sí mismo y que algún día se lo regalará, tras lo que lo invita a cenar con él y con su familia, estando invitado también Alan, del que Varner se burla, pues, aunque él y su familia son propietarios allí desde unos 200 años antes, él sigue viviendo con su madre, diciendo él que su madre es viuda, a lo que Varner le responde que en realidad no, pues su padre desapareció.

Anuncia tras ello que Ben trabajará a partir del día siguiente con Jody en el almacén con el mismo sueldo e incentivos para que él pueda dormir más tiempo y levantarse tarde,

Clara le dice a Alan que entendería que se marchara, pues otros con menos motivos lo hicieron, aunque él muestra que no le importa escucharlo.

Mientras salen para estar más frescos al coche escuchan a los jóvenes del pueblo gritando el nombre de Eula, pidiéndole su marido que se aparte de la luz, aunque los chicos siguen gritando, riendo Will, pues le hacen gracia, diciéndole Clara que les ríe las gracias a los jóvenes porque él también lo hacía cuando lo era, pudiendo adivinar que era el que más gritaba.

Luego reconoce ante Alan que tampoco le importaban tanto los gritos de esos chicos, pues todo el mundo piensa en el sexo y no tiene nada malo tener una vida amorosa, pues ella piensa también en tenerla.

Varner juega a las cartas con Ben, cuando recibe la visita de una niña negra que le dice que Minnie le dijo que si no estaba en media hora cerraría su puerta para siempre.

Ben sale y ve a Clara ya sola, diciéndole que Alan se despidió ya y le dio un beso, señalando Ben que él no se hubiera conformado con un beso y se habría quedado toda la noche, proponiéndole ir con su coche al campo para gritar, cuando ella le dice que está aburrida, aunque ella dice que prefiere irse a la cama.

Ben le dice que admira a su amigo, su forma de ser y su casa, pero que si espera un futuro con él pierde el tiempo.

Antes de marcharse, Clara habla con su padre, que le dice que tiene 23 años y su madre tenía 18 cuando se casaron.

Clara le echa en cara que solo hable con ella de ese tema, preguntándole su padre qué le dijo Alan, respondiendo ella que la encuentra encantadora, seria e inteligente.

Él lamenta que no haya nadie que le suceda y le dice que le da incluso su bendición si quiere casarse con Alan, pues llevan ya más de 6 años tonteando, pero que, si este le dice que no, deberá casarse con Quick, pues desea hombres fuertes y saludables en casa de los Varner y cree que Ben es un semental.

Ella piensa que la vende sin importarle lo que desea y siente ella, aunque su padre le dice que tiene que darle nietos y quiere ver un anillo en su dedo.

Al día siguiente llega Jody al almacén, viendo cómo algunos de los hombres del pueblo se arremolinan ante la novedad, contándoles estos que no ha vendido gran cosa, pues la mayoría solo quieren curiosear y conocer al nuevo, con el que tendrán que tratar en el futuro, aunque Jody insiste en que deben seguir negociando con él.

Dentro una mujer que esperaba a Jody se queja de que sus hijos no tienen zapatos, y que los únicos 30 dólares que consiguió ella cosiendo y haciendo bizcochos se los gastó su marido en un caballo del que no volvió a saber nada.

Jody le dice que ha llegado un forastero al que no le importan ni su familia ni sus apuros y al que solo importan sus ambiciones.

Ben le dice que ha ido a hablar con la persona que no era la indicada, y le dice que si su problema es de 30 dólares se lo resolverá, entregándole ese dinero, de la caja.

A partir de ese momento Jody empieza a quedarse en casa, diciéndole Eula que debería hacer como Quick e ir al almacén cada día, no debiendo permitir que ese hombre le pisotee y ocupe su puesto y se queja de que estar con ella sea su único pasatiempo.

Finalizadas sus clases, Clara decide pasarse por el almacén de la familia donde está aún Quick al que le pide una aspirina.

Ben le dice que lleva una vida que no es la que corresponde a su edad y a sus 23 años sigue esperando una declaración que nunca llega y le pregunta él por qué esperar, pues también tiene derecho a divertirse, diciéndole que ella sabe que le gusta y que a ella también le gusta él, dándole ella una bofetada.

Le pregunta si esperaba algo más elocuente, como una declaración formal con el galán rendido a sus pies, acercándose a ella hasta besarla, no pudiendo ella resistirse más y correspondiendo a su beso, incluso abrazándolo.

Le dice tras ello que ha podido comprobar que también es humana y ha vencido, aunque él le dice que eso parece, pero que no se fía, teniendo ella un ataque de rabia, llamándolo incendiario.

Él le dice que ve que ni su camisa blanca ni su pajarita ni sus modales le hicieron cambiar de pensamiento y que tiene razón y que si alguien le maltrata puede ver su casa envuelta en llamas e imagina que eso le quitará el sueño por las noches, saliendo ella corriendo.

Fuera le espera Will Varner que le dice a Ben que ha observado que no se lleva muy bien con su hija, diciendo Ben que en realidad ella no puede ni verlo.

Varner le dice que va a presentar su candidatura. Que si le ha abierto todas las puertas es porque es ya un anciano y tiene un objetivo. Verle casado y con hijos, a lo que Ben le responde que antes le ahorcarían, diciéndole Varner que puede que sea así, pero que antes le gustaría verlo casado con su hija.

Ben dice entonces que parece un buen negocio, tomándose Varner como ofensivo que considere un negocio perpetuar su familia.

Varner le dice que le dará tierras y dinero después de la boda, preguntándose él que concrete y que, para empezar, le entregue la casa ruinosa que le mostró y que un día le dijo que le daría.

Varner acepta, pero le recuerda que su hija es lista y tiene calidad, por lo que no debe tratarla mal.

Ben sale de su cabaña con la maleta esperando no regresar, manifestándole a una cabra que entra, que ha empezado a prosperar.

Lucius, el mayordomo, le muestra la que será su habitación en la mansión Varner, debiendo compartir baño con los dueños de la casa, por lo que coindice con Jody, que se estaba afeitando, y el cual, al verlo, baja indignado para protestar ante su padre, diciéndole que no entiende que le haya llevado a su casa no siendo más que un empleado, aunque su padre le dice que le ha traído un hermano mayor y que tendrá que compartir con él todo.

Jody le dice que eso no es justo, pues él es su hijo y es de su sangre, preguntándole si no siente ningún afecto por él, ya que por su culpa siempre ha sido un desgraciado.

Su padre le recuerda que siempre le dio buenos consejos, pero él no los seguía, por lo que le dice que debe dedicarse a ir a pescar al río.

Clara, al ver a su hermano derrotado le pide que no se quede con la cabeza gacha, y que sea valiente como antes y no se deje vencer.

Ben sale a dormir fuera por el calor y ve desde allí a Clara en su cama y la halaga diciendo lo hermosa que es y le dice que irá a bailará con él a la luz de la luna el fin de semana en el baile de la parroquia.

En la fiesta parroquial, Eula regenta un puesto de pasteles donde Ben compra uno.

Minnie le dice a Will una fecha, el 30 de septiembre, para aclararle que ha enviado tarjetas de invitación para casarse en esa fecha y que solo faltan la licencia, la amonestación y una alianza, preguntándole Will si no prefiere un Thunderbird, pero ella lo rechaza todo y solo le hace caso cuando dice que tendrá que ser una alianza de oro.

Uno de los actos de la fiesta parroquial es una subasta para recaudar fondos. Se subasta la merienda de las jóvenes solteras de la localidad, lo que lleva aparejado que merienden con el que haga la mayor puja.

La primera joven en ser subastada es Clara, por la que empiezan apostando 10 dólares, llegando Alan hasta 16, momento en que Ben ofrece 50.

Ben le dice que le gusta merendar entre los árboles, por lo que se alejan de las mesas que están en la zona de picnic.

Clara le pregunta cómo vivirá el resto de mes tras ese desembolso, no dándole él importancia.

Ella le dice que nunca le elegirá a él, ignorando el pacto con su padre que él le explica, diciéndole que van a casarse, lo que ella rechaza, pues, le dice, se parece demasiado a su padre, para concluir que le ha timado.

Le dice que dejó de estimar a su padre a su padre a los 9 años y que a él nunca le estimó, asegurándole que nunca se casará con ella.

Él dice que sabe que le criticarán y dirán que le casó su padre con el hombre más pobre del mundo, pero que ella debe dejarlos hablar sin importarle, pues hará de ella la mujer más feliz del mundo.

Clara le dice que no quiere ser feliz a su lado, pues ella se tiene en mucha estima y pone un gran precio a su felicidad, pues tiene mucho que dar y está preparada para ser una buena esposa y por ello no se entregará al primer advenedizo.

Él le pide que entonces huya, pues solo así se librará de él.

Aparece entonces Alan para buscarla y llevándosela con él.

Clara reconoce que está muy nerviosa, preguntándole Alan qué le ocurre.

Le explica que dijo a su familia que él la quería e intentó convencerse a sí misma desde 5 años atrás de que así era, aunque nunca lo escuchó de sus labios, por lo que le pide que se pronuncie.

Alan le dice que la quiere, preguntándole ella si lo hace como un hombre quiere a una mujer, diciéndole él que lo que quiere es ayudarles, diciendo ella que es una respuesta compasiva y no es la que desea, diciéndole él que es la única que puede darle y que no quiso que perdiera esos años de su juventud, pero él aceptó esa relación porque ella era buena y no exigía nada, diciendo ella que a veces estuvo tentada de hacerlo, aunque sabe que no le hubiera servido de nada, pues su madre no la admitiría y él nunca la desobedecería.

Le dice que sabe que ha sido un gran sacrificio soportar cada viernes las bromas groseras de su padre mientras ella soñaba despierta con él, asegurando sentirse avergonzada por ello.

Por su parte Ben se topa con Jody, que sale a su paso con una pistola, diciéndole que desde que llegó fue anulado por completo y perdió el respeto de su mujer y su padre le desprecia, y por ello está dispuesto a recuperar su puesto, asegurándole que le encontrarán flotando en el río.

Ben trata de calmarle y le dice que le devolverá todo, mostrándole 5 dólares de plata, que le asegura pertenece a un tesoro enterrado en la vieja casa que le regaló su padre y que la leyenda es real y que, tal como decían, está allí enterrado desde 100 años antes, asegurándole que si le lleva hasta allí podrá mostrárselo.

Jody y Ben comienzan a cavar en el sitio indicado por Ben, aunque después de un rato no ve nada, hasta que, después de llevar cavando una hora, de pronto Jody encuentra una vieja bolsa y dentro de ella un puñado de dólares de plata.

Jody se siente feliz y asegura que se vengará de su padre y continúa cavando, ya solo, durante horas hasta que escucha que llega un coche.

En él llega su padre que le pregunta qué hace allí y le pide que regrese con él a su casa.

Jody se ríe y le dice que se ha librado de su tutela. Que le ha pagado a Ben Quick 1.000 dólares por los derechos sobre esos terrenos y todo lo que encuentre allí le pertenece y le dice que abrirá un almacén enfrente del suyo para arruinarle.

Le cuenta que allí encontrará el dinero que escondieron cuando la gente supo que llegaba Grant, y le muestra las monedas que ya encontró, que su padre examina, observando que se acuñaron en 1910, dándose cuenta, solo entonces. de que Quick le estafó, por lo que rompe a llorar y le asegura a su padre que algún día lo matará.

Alan acompaña a Clara hasta su casa, observando su padre cómo se despiden sin más, por lo que le pregunta si arregló ya las cosas con Alan, contestándole ella que sí, lo que hace que Will se alegre diciendo que va a brindar por ellos y que celebrarán una gran boda, y, aunque hubiera preferido a Ben, los Stewart son una gran familia.

Will está borracho y dice que tras haber sentido pena por su hijo ha vivido todo lo que procedía sobre la paternidad.

Le dice que ha sido duro con ella porque una mujer sola está incompleta, preguntándole ella qué sabe él de mujeres, a lo que le responde que tuvo a la mejor, su madre, que lo era todo para él y además lo amaba pese a ser gordo, feo y sin atractivo, reconociendo que hizo mal en imponer su voluntad a la de ella.

Y al día siguiente Will acude a casa de los Stewart feliz, sorprendiendo a Elizabeth la madre de Alan por su repentina afabilidad.

Varner va con la idea de informar a Alan de todo lo que piensa regalarle a Clara, su dote, para asegurarle que tenga lo necesario para mantenerla.

Alan le dice que va equivocado, preguntándole Will si no se ha comprometido con su hija, estallando de ira, al ver que su hija no fue lo suficientemente clara, asegurándole Alan que nunca estuvo ni estará enamorado de su hija.

Elizabeth le dice que su hijo nunca tuvo interés en entrar en su familia y fue su hija la que quería pescarlo.

Mientras se marcha, Will dice que no desea que se sepa en el pueblo que su hija ha sido despreciada por un tipo como él, asegurándole su madre que ellos no son chismosos.

Will regresa al pueblo conduciendo como un loco, y cuando llega al almacén llama desde el coche a Ben, pidiéndole que se ponga un traje azul y zapatos y se corte el pelo, pues se va a casar.

Acude tras ello a la escuela, donde su hija está dando clase y le pide que vaya ya a la tienda y diga a Ben solo una palabra: "Sí".

Regresa luego a su hacienda, contándole Lucius que la yegua parió, acudiendo a verla al establo, diciéndole que se alegra de que por fin nazca algo en esa casa.

En ese momento Jody le encierra allí, amontona algo de paja y prende fuego al establo mientras se repite a sí mismo que no se arrepiente mientras escucha a su padre pidiéndole que le abra y deje salir al menos a los caballos.

Pero Jody finalmente se arrepiente y le abre, diciéndole a su hijo que el rencor y la envidia se habían apoderado de él, pero el fuego también redime, y cuando piensa en el odio que lo encerró allí, piensa también en el cariño que le abrió la puerta, manifestando su alegría por haberle recuperado, tras lo que le abraza.

Al ver el humo, Clara corre a su coche y sale hacia el pueblo, donde la gente ha visto también la humareda y escuchan las campanas, por lo que todos se acercan al lugar menos un grupo de hombres entre los que hay uno que indica que todos saben que allí hay una persona que resuelve sus problemas con el fuego, indicando que la soga que lleva encima y que esperaba sirviera para atar al caballo que no volvió a ver, puede tener un uso mejor.

Ben se pregunta por qué no tratan de hablar con él pacíficamente, recomendándole otro hombre que salga corriendo, pues esos hombres no desean hablar, aunque él asegura que no piensa huir como un cobarde.

Pero en ese momento llega Clara con su coche hasta la tienda y viendo al grupo de hombres que se lanzan hacia Ben, le pide que suba con ella, preguntándole él qué le importa lo que él haga.

Ella insista en que suba y le cede su asiento, subiendo él finalmente y arrancando justo cuando iban a lincharle.

Entretanto, en el establo, muchas personas del pueblo tratan de apagar el fuego cuando llegan Clara y Ben, corriendo ella hacia su padre para comprobar que no le ocurrió nada.

Ben se aleja del fuego hacia la casa, siguiéndole Clara.

Le dice entonces que le pone malo el fuego. Que ha visto 50 o 100 incendios como ese y a gente con la ropa en llamas y caballos y vacas carbonizados, pues se crio oliendo a gasolina y a queroseno, pues su padre tenía siempre un buen surtido por si tenía que vengarse de alguien.

Recuerda que la última vez que le vio tenía 10 años, oculto en una zanja y llorando.

Escapó entonces de su casa para advertir a un vecino de que iba a ir con una antorcha.

Desde la zanja vio arder la grana y a los hombres a caballo, disparando sobre su padre, que ignora si murió por uno de los tiros o en otro incendio. Nunca volvió a saber de él.

Pero lo peor vino después, cuando tuvo que vagar por todo el país, mirando con hambre y envidia cómo comía la gente.

Pero su padre le había marcado para siempre

Clara le dice que los hombres no son malos si se les habla francamente, aunque él dice que no piensa contarles lo que no les importa.

Clara le sugiere que cambie de apellido y se deshaga de él, pero él dice que es demasiado orgulloso y no piensa prescindir de él.

Clara le confiesa que también ella odiaba su apellido, aunque Ben le dice que no es cierto que lo odiara, que en realidad le odiaba a él.

Él ríe y le dice que es encantadora y tiene un corazón noble y bueno y le gusta mucho, más que cualquier otra persona y le podrá devolver el favor de salvarle la vida alejándose de ella. Le dice que meterá sus cosas en su vieja maleta y se irá de ese lugar sin mirar atrás.

Ella se ríe, diciendo él que no logró domarlo, pero sí estimarlo.

Llegan entonces los hombres que pretenden lincharlo, a la vez que, tras apagar el incendio, Varner y sus hombres, diciéndole los hombres que no pueden permitir que Quick se marche del pueblo sin sacrificarlo.

Varner les dice entonces que el incendio lo provocó él mismo con su puro, para, a continuación, invitar a todos a cerveza el domingo para agradecerles su ayuda.

Llega entonces Minnie asustada, diciéndole él que no debe preocuparse, pues todavía no es una viuda rica.

Ben aprovecha el momento para despedirse. Le dice a Varner que en cuanto recoja sus cosas se marchará, pues negociaron con caballos, pero no desea negociar con personas como Clara, pues se olvidaron de lo fundamental, que la vida tiene gran valor.

Will se enfada, y le dice que no le permitirá marcharse y es un desagradecido, pues le ofreció u futuro brillante y se va, asegurando que podrá localizarle donde vaya, a lo que Ben le responde que no lo hará.

Jody y Eula parecen felices otra vez tras recuperar la confianza de su padre.

En la habitación, y mientras observa a Ben cogiendo su maleta, Clara le dice que huya lo más lejos que pueda, pero solo si cambia de nombre y se tiñe el pelo es posible que se libre de ella, que lo besa apasionadamente.

Al escuchar cómo se ríen, Will dice que conoce la naturaleza humana y sabía que Ben estaba hecho para Clara y que al fin conseguirá ser abuelo.

Dice tras ello que la vida es maravillosa en esa noche de verano, asegurando que le gusta mucho la vida y no le importaría vivir eternamente.

Calificación: 3
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