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El Lute (Camina o revienta)
El Lute (Camina o revienta)

España (1987) *

Duración: 120 min.

Música: José Nieto

Fotografía: José Luis Alcaine

Guión: Vicente Aranda, Joaquim Jordà, Eleuterio Sánchez (Autobiografía de Eleuterio Sánchez)

Dirección: Vicente Aranda

Intérpretes: Imanol Arias (Eleuterio Sánchez / El Lute), Victoria Abril (Chelo), Antonio Valero (Raimundo Medrano), Carlos Tristancho (Juan José Agudo), Diana Peñalver (Esperanza), Margarita Calahorra (Madre de Chelo), Raúl Fraire (Guardia civil en tren), Manuel de Blas (Policía), Luis Marín (Policía), José Manuel Cervino (Rufino), Antonio Dechent (Tomás), José Cerro (Padre de Chelo)

Extremadura, 1960.

Dos guardias civiles observan a una familia de mercheros acampados a la salida de una población. Se dirigen a ellos y les informan de que no pueden acampar allí, por lo que les conminan a que abandonen el pueblo de inmediato sin importarles el hecho de que la mujer esté muy enferma.

La mujer muere poco después, pudiendo ser enterrada gracias a la generosidad de los vecinos.

Unos meses más tarde la familia de Eleuterio coincide en una de sus acampadas con otro grupo de quincalleros, fijándose este, en una muchacha, Chelo, a la que espía por la noche cuando esta baja a lavarse al río.

Tratando de conquistarla, al día siguiente le regala una de las gallinas que robó, aunque a la madre de la chica no le gusta Eleuterio para su hija y le pide a Esperanza, la hermana de este, que haga lo posible porque se olvide de la chica.

Pero esta, a la que también le gusta Eleuterio se va con él hasta el río, donde le hace ver que se dio cuenta de que la noche anterior la espió mientras se lavaba.

Al día siguiente la familia de Chelo se dispone a partir, aunque ella no desea marcharse sin despedirse de Eleuterio, con el que se adentra en el bosque cercano sin importarle que su padre se marche sin esperarla.

En el bosque él le regala una medalla de oro, como símbolo de su compromiso.

Unos meses más tarde Chelo, en avanzado estado de gestación deambula por los pueblos tratando de vender la mercancía que fabrica su marido y que cada vez es más difícil de colocar porque la gente prefiere el plástico a la hojalata, cuando le da un fuerte dolor de tripa y tienen que asistirla varias mujeres.

Un día, mientras trata de comprar un detalle en un mercadillo de el Barco de Ávila, se presenta el comprador como Tomás, primo de la Chelo, y de pronto, y mientras hablan, dos guardias civiles le dan el alto y lo encarcelan sin conocer el motivo.

Ya en la comisaría le torturan interrogándolo sobre el robo de una caja fuerte del ayuntamiento de Piedrahita sin que él, por más que insistan y le torturen diga otra cosa que desconoce todo lo referido a la caja fuerte, por lo que finalmente debe ser puesto en libertad.

Una vez fuera vuelve a ver a Tomás, al que le pregunta qué hizo con la caja fuerte, que Tomás reconoce que robó, y, agradecido por el silencio de Eleuterio le rebela que su prima Chelo ya estuvo con otro hombre antes de estar con él.

Un día, mientras Chelo trata de vender unas gallinas en el mercadillo, una vecina la acusa de estar vendiendo las gallinas que le desaparecieron a ella, por lo que un policía la detiene, viendo mientras está en comisaría cómo llega poco después su marido, también detenido, el cual puede ver cómo los policías la golpean por resistirse, siendo tras ello encerrada en una celda junto a la suya.

Eleuterio es condenado a la pena de 1 año y 6 meses por el robo de 6 gallinas en Badajoz, siendo considerado un vago habitual por lo que 6 de esos meses debe pasarlos internado en un centro de trabajo, mientras que Chelo es condenada a 6 meses y un día.

Madrid, 1965. Tras su salida de prisión Eleuterio llega a un barrio chabolista buscando a la Chelo, que vive con sus padres allí.

Chelo lo recibe feliz, y Eleuterio comienza a construir, con la ayuda de su suegro, una chabola para él y para Chelo.

El Colorado, confidente policial, y que se ha convertido bajo la protección de estos en la autoridad del barrio, exige un tributo a todos los que desean establecerse allí, exigiéndole a Eleuterio 40 duros, que él se niega a pagarle echándolo con malos modos de su chabola sin hacer caso de su suegro que le dice que se ha buscado la ruina y que se la ha buscado a ellos pidiéndole que huya.

Escondido cerca del poblado, se acerca a él un hombre en moto que se presenta como Raimundo Medrano, que le advierte que no debe volver, dejándole ver desde lo alto la llegada de la policía al poblado llevando una grúa con la que derriban la chabola sin que sirva de nada que Chelo se meta en la misma, pues la sacan por la fuerza.

Medrano, cuya mujer es prima de la Chelo, lo lleva hasta su casa, y un amigo Agudo le convencen para que construya su chabola en el barrio del Huevo que le dicen es más seguro, ya que la policía apenas aparece por allí.

Un día Agudo les expone a él y a Medrano un plan para conseguir dinero, hablándoles de una relojería en Fuencarral que piensan que pueden atracar fácilmente.

Se acercan los tres en la moto de Medrano, aunque por el camino ven otra que les parece mejor y que está cerrada, por lo que tras hacerse con unos ladrillos los lanzan contra el escaparate del que comienzan a coger joyas que se van guardando, sin darse cuenta que hay alguien dentro de la joyería, el dueño, que sale de improviso sorprendiéndolos, por lo que deben salir corriendo, escuchándose mientras lo hacen un disparo.

Solo entonces se entera Eleuterio de que Agudo llevaba una pistola y que fue él quien disparó y no el joyero, como creía.

Asustados se reparten el escaso botín y regresan a sus casas, escondiendo Eleuterio en su casa el reloj que le tocó en suerte.

Cuando llega a casa la Chelo le cuenta que escuchó en la radio que hubo un atraco a una joyería y que mataron al vigilante, viendo cómo el atraco, al coincidir con una huelga universitaria obtiene mayor relevancia en la prensa de la normal.

Los tres atracadores deciden pasar un tiempo en sus casas sin verse entre ellos, pasando Eleuterio 6 días sin salir de casa y con mucho miedo, pues saben que hubo testigos que vieron la moto y los primeros números de la matrícula.

Finalmente va a visitarlo Medrano, que le dice que no se fía de Agudo porque bebe demasiado y se puede ir de la lengua, proponiéndole irse juntos ellos y sus mujeres.

Para ello Eleuterio decide sacarse el carnet de conducir, comenzando a dar clases en una autoescuela.

Un día, y a la vuelta de las clases entran en un bar con el profesor de la autoescuela, siendo sorprendidos por dos policías secretas que los encañonan con sus pistolas, ante lo que los dos mercheros reaccionan decidiendo huir tras empujar a los policías, cogiendo Medrano en su huida a una niña para protegerse de los disparos del policía que le persigue, el cual alcanza a la niña, mientras el otro policía persigue a Eleuterio, logrando que lo detengan entre varios vecinos.

En la prensa sale la foto de los dos quinquis y la noticia de la muerte de la niña de 7 años en la refriega, señalando que siguen buscando a Medrano y a Juan José Agudo.

En la comisaría Eleuterio es desnudado y lo golpean los policías para interrogarlo, preguntándole quién fue el que disparó, respondiendo él que estaba de espaldas, pasando una semana sin que adelanten nada pese a las numerosas palizas y torturas.

Finalmente detienen a Medrano, siendo ambos llevados ante el tribunal militar, donde Eleuterio se entera de que Medrano había declarado ante la guardia civil que fue Lute, el que disparó, aunque ante el instructor militar finalmente reconoce que fue Agudo.

Celebrado consejo de guerra, son condenados a muerte, como lo será algún tiempo después Agudo, tras ser también detenido, si bien se les conmuta la pena por la de cadena perpetua de 30 años.

Ingresado Eleuterio en el penal del Dueso, allí le informan que ningún preso se escapó, enterándose de que Consuelo está presa también en Yeserías.

En prisión recibe clases de lectura y escritura, pudiendo así escribirle a Chelo.

Allí conoce a otro preso, Rufino, que cumple condena por haber ayudado a escapar a otro, el cual le facilita una pequeña ganzúa.

Este, cuando sale de prisión visita a Chelo, y cuando esta visita a Lute, le dice que Rufino se ha echado atrás y no desea meterse en líos, estando esperándola a la puerta de la prisión el propio Rufino en un coche, preguntándole si se lo ha contado, a lo que ella responde negativamente.

Medrano debe ser sometido a un nuevo juicio por la muerte de la niña, debiendo ser trasladado el Lute a Madrid para atestiguar.

En el tren va esposado a otro preso. Pide entonces ir al baño y allí tras sacarse del ano la llave comprueba que funciona.

Regresan al vagón, donde consigue soltarse, pidiéndole a su compañero que diga que tiene que ir al servicio, aprovechando el momento en que van de nuevo a este para saltar, cayendo rodando por un pequeño terraplén y consiguiendo escapar dada la lentitud para conseguir detener el tren.

Se acerca hasta un pueblo y roba una gallina, colándose tras ello en un pajar para descansar.

Los guardias piensan que se dirige hacia Salamanca, por lo que refuerzan su búsqueda con fuerzas llegadas de otras provincias, presumiendo que le detendrán en breve, ya que piensan que estará hambriento y herido.

Pero Eleuterio, robando en gallineros o en huertos va sobreviviendo, mientras se refugia en pajares o, incluso en cementerios, camino de León.

Una noche se cuela en una gasolinera, donde se hace con ropa limpia y algo de dinero antes de llegar a León donde acude a una barbería para afeitarse.

Allí roba una moto con la que continúa su camino hacia Salamanca, aunque se queda sin gasolina a medio camino, debiendo seguir a pie hasta un pueblo donde consigue que le den gasolina, aunque al ponerse de nuevo en camino se cae, justo delante de unos guardias de circulación, debiendo de nuevo huir hasta llegar a una granja donde se oculta, llegando poco después dos guardias civiles a caballo que lo detienen ante la imposibilidad de huir debido a sus numerosas heridas.

La detención del Lute es un gran acontecimiento para la guardia civil, acudiendo un teniente coronel que pide que lo adecenten y que lo mire un médico para presentarlo a la prensa, alabando su audacia.

Llevado de nuevo a juicio, se pidieron 5 años por el quebrantamiento de condena, 2 meses por el robo de una gallina, 2 años por el robo de una manta, 7 años por el robo de ropa, queso y un D.N.I., y 7 años, por el hurto de una motocicleta, ingresando para cumplir con su condena en el penal del Puerto de Santa María donde le esperaban 51 años de cárcel.

Calificación: 3