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El manantial de la doncella

Jungfrukallan (1960) * Suecia

          También conocida como:
                    - "La fuente de la doncella" (Argentina - Chile)

Duración: 88 Min.

Música: Erik Nordgren

Fotografía: Sven Nykvist

Guión: Ulla Isaksson (Leyenda del 1300)

Dirección: Ingmar Bergman

Intérpretes: Max von Sydow (Töre), Birgitta Valberg (Märeta), Gunnel Lindblom (Ingeri), Birgitta Peterson (Karin), Axel Düberg (El mayor de los Herdsman), Allan Edwall (Beggar), Tor Isedal (el mudo de los Herdsman), Ove Porath (Herdsman Niño), Axel Slangus (Bridge), Gudrun Brost (Frida), Oscar Ljung (Simon).

Suecia, Siglo XIV. Karin es la única y mimada hija de Töre y de Mareta, un piadoso matrimonio de terratenientes.

En su aldea no hay iglesia, y tienen la tradición de que una vez al año una doncella debe llevar los cirios a la virgen, siendo Töre la encargada de hacerlo ese año.

Karin acepta el encargo, aunque le pide a su madre que le permita vestir sus ropas de fiesta, haciendo que le acompañe en su viaje a través del bosque Ingeri, una joven que trabaja de criada en su casa y que está embarazada pese a ser soltera.

Ingeri ese día se levantó enfadada y rogando a Odin que cumpliera sus deseos, mostrándose molesta con Karin ya que la vio la noche anterior bailando y en una actitud cariñosa con el hombre al que ella ama.

A medio camino, Ingeri le pide que regresen a casa, pues está demasiado cansada, decidiendo Karin continuar el camino sola, dejando a Karin en un molino, de donde esta huirá poco después tras comprobar que el molinero, que hace sacrificios a Odin desea propasarse con ella.

Karin, se siente entretanto feliz disfrutando de la belleza de la primavera en el bosque, siendo vista por tres pastores que, maravillados de la hermosura de la muchacha se hacen los encontradizos con ella.

Karin habla con ellos, que le cuentan que son hermanos huérfanos faltándole la lengua a uno de ellos, debido a que se la arrancaron unos malvados.

Apiadada de ellos, Karin decide darles su comida, replicando ellos que solo la aceptarán si come con ellos.

Van a un claro del bosque donde comparten las viandas, mientras ella presume ante los pastores de ser una princesa, sin darse cuenta hasta demasiado tarde de lo que realmente quieren los pastores de ella.

Antes de que pueda hacer nada los dos mayores se abalanzan sobre ella y la violan, tras lo cual el mudo la golpea con una rama en la cabeza acabando con ella, robando sus bellos ropajes antes de huir sin que Ingeri, testigo del suceso hiciera nada por ayudarla.

En su huída, los pastores llegan, sin saberlo, hasta la casa de los padres de Karin, donde piden que les permitan pasar la noche, ya que va a helar.

Töre los acoge y los invita a cenar con ellos, aunque el más pequeño se siente tan mal, atenazado por la culpa, que no puede tragar nada.

Por la noche, y mientras rezan sus oraciones, Mareta se muestra inquieta y asustada por el hecho de que su hija no hubiera regresado, tratando de calmarla su marido, ya que en alguna ocasión anterior se quedó en el pueblo sin su permiso.

Tras escuchar un chillido, Mareta acude al aposento de los invitados, encontrando al pequeño de los hermanos con sangre, pues le cortaron la lengua para que no hablara.

Entretanto, el mayor de ellos le ofrece a Mareta, en compensación por su hospitalidad, una bella túnica que afirma perteneció a su hermana, pero en la que la mujer reconoce los ropajes de Karin.

Sin decir nada, Mareta cierra la puerta para que no puedan escapar y va a contarle todo a su marido, que decide acabar con los asesinos de su hija.

Antes de hacerlo, Töre habla con Ingeri y le pide que le cuente lo ocurrido, ante lo que la muchacha se derrumba y le cuenta cómo ocurrió todo, culpándose de ello, pues, afirma, así lo deseó, pues le pidió por la mañana que ocurriera al Dios Odin.

Tras purificarse dándose un baño y golpeándose con ramas de abedul, Töre se hace con el cuchillo de sacrificar reses y va hasta la estancia en que los pastores duermen, descubriendo entre sus pertenencias el vestido y los zapatos de Karin.

Cuando se despiertan acaba con el primero de los hermanos, el mudo con su cuchillo, tras lo que estrangula al segundo, lanzando finalmente al niño contra la pared.

A la mañana siguiente, y guiados por Ingeri se adentran en el bosque junto con sus sirvientes para buscar el cuerpo de su hija.

Durante el camino Mareta se acusa de ser la culpable por haber sentido celos de que su hija prefiriera a su padre a ella y de que Dios la castiga a ella, ante lo que Töre afirma que todos son culpables.

Cuando finalmente encuentran el cadáver Töre asegura que no comprende a Dios, aunque a continuación le pide perdón, prometiéndole levantar con sus propias manos, las mismas con las que asesinó a los pastores, una iglesia para expiar su pecado, en ese mismo lugar.

Y cuando finalmente levantan el cadáver, ven cómo del lugar en que tenía la cabeza surge un manantial de agua pura, arrodillándose todos ante el milagro.

Calificación: 3