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El plan
El plan

España (2019) *

Duración: 74 min.

Música: Pablo Martín Caminero

Fotografía: Alejandro Espadero

Guion: Polo Menárguez (Obra: Ignasi Vidal)

Dirección: Polo Menárguez

Intérpretes: Chema del Barco (Ramón), Antonio de la Torre (Paco), Raúl Arévalo (Andrade).

Ramón permanece un rato sentado en la cama antes de dirigirse a la ducha, sin poder esquivar todos los cochecitos y dinosaurios que hay en el suelo.

Luego se ducha y se pesa mientras reflexiona.

Recuerda que en la Edad Media pensaban que el centro del intelecto estaba en el corazón, y que luego descubrieron que estaba en el cerebro, concluyendo que hay muchos misterios en la mente todavía ocultos, y aunque nos hacemos preguntas, no siempre hay respuestas.

Se viste con su traje de guardia de seguridad y pregunta si nosotros nos hacemos preguntas.

Llega a casa de Paco ya con otra ropa, encontrando a este enfadado porque quedaron a las 9 y son ya las 9'05. Entra al baño de su amigo para refrescarse y se coloca una tirita en un dedo que le sangra.

Paco le pregunta si le escribió Andrade, pero él dice que se dejó el móvil y que llegó un poco tarde porque tuvo que llevar a los niños al colegio.

Paco llama a Andrade, preocupado por lo que tarda, pidiéndole este que le espere 10 minutos.

Mientras lo hacen, Ramón le pregunta a Paco si alguna vez se ha preguntado por qué están en paro, diciéndole que él cree que porque su subconsciente rechaza el concepto de trabajo y podría ser que les guste ser víctimas de la sociedad en que viven, pues el victimismo les da una identidad, contándole que eso lo sacó de un libro de psicología, pues siempre quiso ser psicólogo e insiste en que, poco a poco se van sintiendo cómodos en su papel de maltratados por el capital y que deben profundizar en su subconsciente como hacía Freud con sus pacientes.

Al escucharle hablar de ello, Paco recuerda al de personal de la empresa hablándole de la necesidad de rebajar los salarios para evitar despidos, consiguiendo convencerlos, de modo que fueron tragando con todo hasta que al final los despidieron.

Sale tras ello con un disfraz de móvil, recordando que le pagaron 20 Euros por estar allí metido todo el día repartiendo folletos y además tuvo que pasar una prueba. Y le dice que lo que él necesita por una vez es ganar, y que ese día van a conseguirlo cueste lo que cueste, por lo que le pide que no le hable más de psicología y acaba tirando el traje desde la azotea.

Ramón le dice luego que él también está a punto de explotar y que esa mañana tuvo una fuerte discusión con Manoli delante de los niños porque no le parecía bien lo de ese día, que él no le escondió, reconociendo Paco que él no le contó nada a Laura.

Ramón le dice luego que necesita contarle algo y que necesita una cerveza, llamando Andrade en ese momento, por lo que bajan para irse con él, aunque cuando llegan a la calle Andrade les dice que se le rompió el coche y ha llamado a la grúa.

Le piden a Paco que llame a Emilio, y pese a las quejas, finalmente lo llama-

Andrade sale a la terraza para fumar un porro y lamenta que, pese a que ese día decidió esforzarse y levantarse pronto por Paco, para que no lo esperara como siempre, le ocurrió un extraño suceso mientras desayunaba en el bar.

Le dijo el camarero que le había pagado el desayuno una señora, yendo él a decirle que se había confundido de persona, aunque al acercarse empezó a sonarle la cara.

Le interrumpe la llamada de la grúa, viendo Paco que aparcó en un sitio de paralíticos.

Continúa tras ello la historia de la mujer, que, de pronto le dijo que era su madre y que lo sentía. Que se marchó cuando él tenía 8 años. Que llevaba mucho tiempo yendo a ese bar y viéndolo, pero no se atrevía a hablarle, entregándole tras ello un papel con su teléfono por si quería llamarla cuando lo asimilara.

Ramón lo anima a llamarla ya, y que piense en cómo estará ella, pues, cuando él murió, su madre se dio cuenta de que realmente no sabía quién era y le gustaría volver atrás, y sin mediar más conversación marca el teléfono de la madre de Andrade, aunque no da tono porque le cortaron el teléfono a Paco, por lo que le pide que le deje el móvil, diciéndole Ramón que se lo pagará él, aunque Paco le acusa de pedir a los demás que hagan las cosas que él no hace.

Andrade dice que no puede llamarla, pero Ramón le dice que todavía está a tiempo de solucionar su felicidad, que Paco y él están ya acabados, pero él no, que él ha sido incapaz de solucionar los suyos y por eso sabe de lo que habla.

Le pide a Andrade que no sea un desgraciado como él. Que no se case ni tenga hijos y que vaya a ver a su madre y recupere el tiempo perdido.

Le ven muy soliviantado y le preguntan si está bien, diciendo Ramón que no.

Paco le pregunta a Andrade por Susi, diciéndole este que Susi es una relación transitoria y con fecha de caducidad, y él es muy claro desde el principio y no quiere tener que rendir cuentas ante nadie y que no es fácil retomar la relación con su madre, pues pasó una infancia muy complicada debido a su ausencia, diciéndole Ramón que ahora puede empezar de cero, aunque él dice que no sabe si la podrá perdonar, aunque reconoce que se quedó bloqueado, pero que le hubiera gustado darle un abrazo y que le hubiera gustado tener una familia.

Paco le dice que para él es como familia, igual que Ramón y que las broncas que les hecha son porque los quiere como si fueran hermanos, tras lo que se abrazan los tres.

Ramón insiste en que llame a su madre, pues Andrade necesita que alguien le ayude, y si lo hubieran hecho con él las cosas serían muy diferentes, accediendo finalmente este a llamar, haciéndolo Ramón, que le dice que es un amigo de Enrique y que la llama para decirle que, aunque este está muy afectado y puede tardar unos días en asimilar lo ocurrido, lo que sucedió esa mañana no cayó en saco roto y que él se encargará de que la llame.

Tras ello deben salir, diciendo entonces Andrade que no irá, pues necesitan a alguien que esté psicológicamente fuerte y él sería un estorbo.

Paco dice que como le tratan como a un crío, el se comporta así y no ha aprendido a ser adulto y a afrontar sus problemas.

Andrade le dice que les da lecciones de autosuficiencia, pero en realidad parece que esté con Laura solo para que lo mantenga, pues se pasa el día hablando de que se acostaría con la mitad de las mujeres con las que se cruza y que no deja a Laura porque no tendría donde caerse muerto, respondiéndole Paco que muerto es como acabará él con lo que se mete, a lo que Andrade le replica que a él al menos se le levanta.

Al escucharle, Paco le pregunta de dónde se ha sacado lo de su impotencia, respondiéndole Andrade que se lo ha inventado para insultarlo, aunque Paco insiste en preguntarle que de dónde se lo sacó, diciéndole Andrade que se va a marchar, aunque Paco no se lo permite.

Ramón toma otra cerveza mientras indica que no deberían sacar temas tan personales, abre luego el armario de Paco y coge su traje de guardia jurado y saca de su caja fuerte, al adivinar la combinación, 1212 como su pin del teléfono, su pistola.

Entretanto Paco sigue con su interrogatorio a Andrade, convencido de que le dijo Laura lo de su impotencia, reconociendo entonces que se lo dijo, en efecto, Laura.

Le pregunta luego desde cuándo habla con Laura, diciendo él, mientras Ramón trata de mediar, que él solo habla cuando se cruzan por la calle, algo que Paco no cree y le pregunta desde cuándos se está acostando con Laura, asegurándole él que no lo ha hecho jamás, mientras Paco le dice que se lo olía, pero no pensaba que fuera él.

Andrade le pregunta si cree que él le haría una cosa así, pues le quiere y le respeta mucho como para hacerle eso.

Pero Paco dice va a llamar a Laura, pues está convencido de que le está engañando con alguien al menos desde Navidades, diciéndole Ramón que tendrá alguna prueba para hablar así, diciendo él que le vio un mensaje en el móvil.

Les cuenta luego que tras dos semanas que fueron un infierno, pues ella salía todos los días y llegaba muy tarde y con excusas muy raras, mientras él se sentía cada vez más pequeño, un día le cogió el móvil y vio un mensaje muy claro de un remitente desconocido que le decía "deja a Paco y te haré feliz".

Leyó luego los demás mensajes, cada uno más humillante, y que parecía que lo que él no tenia, lo tenía "tu loquito E", concluyendo que la E es de Enrique, aunque este dice que nadie le llama Enrique, pues hasta sus amantes le llaman Andrade y jura que no es él, aunque Paco vuelve a preguntarle cómo sabe lo de su impotencia, diciéndole Andrade que no se lo puede decir.

Paco, muy enfadado, se lanza sobre él y le aprieta el cuello, debiendo mediar Ramón para que no siga, diciéndole Andrade tras ello que no tiene nada que ver con Laura y que lo de su impotencia lo sabe por Emilio.

Paco se pregunta cómo lo sabe Emilio, concluyendo que su loquito "E", es Emilio y le pregunta a Andrade cuándo se lo contó, respondiéndole que fue en la última reunión del comité de empresa, en noviembre, pues cuando ellos se marcharon fueron a cenar y se emborracharon y Emilio se lo contó.

Paco le pregunta por qué no se lo dijo antes, diciéndole que porque sabe lo que aprecia a Emilio, y que para él siempre fue intocable, pero que le dijo a Emilio que se lo tenía que contar, y por eso no habla casi con él y lo que van a hacer le resulta incómodo.

Paco le reprocha que no se lo dijera, diciéndole Andrade que no es tan fácil, pues no quería que sufriera, diciendo Paco que es más fácil ser cobarde.

Andrade le pide a Paco que no le diga a Laura que se lo ha contado, preguntándole este quién más lo sabe, diciéndole que no lo sabe.

Asegura que va a pegarle a Emilio, aunque Andrade le aconseje que lo hable, diciendo Paco que lo va a llamar y que va a llamar también a Laura, aunque Andrade le aconseja que con Laura hable mejor luego, cuando llegue a casa.

Llama entonces Emilio y Andrade le pide que no le diga que se lo ha contado, pero mientras bajan para que este no tenga que aparcar, Paco, que no puede resistirse, le dice ya por el teléfono lo de Laura y le pregunta si va a negarlo y le dice que se lo ha contado Andrade y le asegura que va a ir a su casa y se lo va a contar a su mujer, y cuando Emilio le dice que ella ya lo sabe, le dice que entonces le quemará el coche o la casa, y le dice que no irán al plan, ninguno de los tres.

Cuando llegan a la calle corre llorando desconsolado, pero no encuentra a Emilio por ningún lado, observando además que la grúa se llevó su coche de Andrade por estar en una zona de minusválidos, aunque Andrade le dice que le importa menos lo del coche que lo de Emilio, pues le pidió que no se lo dijera.

Decide fumarse un porro, y Paco, que hasta ese momento se había mostrado muy molesto con cualquier cosa que hicieran, ahora ya no le importa Laura y deja que suban y que se fume allí el porro y tira lámparas y la foto de la boda, recordando que se gastó mucho dinero en el marco porque Laura le dijo que era para toda la vida, y tira todas las pipas del paquete, compartiendo el porro con su amigo.

Les dice tras ello que Laura se puede ir buscando un piso para vivir, aunque Andrade le recuerda que el piso es de los padres de ella, invitándolo a ir a su casa si lo necesita, diciéndole Paco que lo hará solo hasta que encuentre algo.

Les confiesa luego que no tiene el coche en el taller, que tuvo que venderlo para conseguir dinero para que Laura no tuviera que estar dándole y tener autonomía.

Ramón propone llamar a los demás para que no sigan el plan, aunque Paco le dice que todos hacen lo que dice Emilio, aunque Ramón le dice que pueden dejar a Emilio y que coja él las riendas, que es algo que tendrían que haber hecho mucho tiempo atrás, aunque Andrade le dice que ya estarán todos allí y que ya no da tiempo.

Ramón le dice que al verlo en la calle gritando pensó que algo estaba cambiando y que a partir de ahora ellos tienen que hacer algo, aunque Paco le dice que ya no tiene fuerzas para hacer nada, diciéndole Ramón que tienen que hacer algo diferente a lo que los demás quieren que hagan, como irse de Madrid.

Le preguntan con qué dinero, diciendo que le puede coger a Manoli sus ahorros o pueden dar un palo en una joyería, riendo sus compañeros al escucharlo.

Paco recibe entonces una llamada de Laura, cogiéndoselo a la segunda.

Poco después Andrade se sorprende porque no oye gritar a Paco.

Ramón también se sorprende y le dice que no escucha ni el ruido de la calle, observando

Andrade a su compañero nervioso, no entendiendo lo que le dice, viendo cómo le repite lo de su madre, y le pregunta qué le pasa, diciendo Ramón que está un poco mareado, diciéndole Andrade que a lo mejor se ha tomado demasiadas cervezas, diciendo él que debe ser eso y que bajará a la calle para que le dé un poco el aire.

Paco escucha, en efecto en silencio, mientras Ramón abre la puerta y vuelve a cerrarla sin salir. Regresa al salón y apaga la televisión, que había puesto Andrade.

Le dice a este que lleva un tiempo tratando de encontrar respuestas para saber si fue programado desde niño o si decide lo que hace, señalando que si fue programado, de hacer algo malo no sería responsable, pero si es dueño de sus actos, sí es responsable.

Le habla luego del sistema límbico, que controla las emociones, señalando que sería terrible que algo no funcionara bien en su cabeza.

Que la falta de conexión entre el sistema límbico y la corteza prefrontal del cerebro pueden hacer que haya una falta de emoción, haciendo que no empatice con los demás.

Al verle tan raro Andrade insiste en preguntarle qué le pasa y si se encuentra bien.

Ramón le dice que se lo cuenta porque él y Paco son sus mejores amigos, diciendo Andrade que eso demuestra que a él no le faltan los sentimientos, contándole Ramón que esa mañana tuvo una falta total de sentimientos.

Andrade le dice que él es una persona muy sensible, aunque Ramón le dice que ahora no siente nada.

Sale entonces Paco muy serio y Andrade le pregunta qué tal con Laura, diciendo él que bien, aunque le extraña su actitud, asustándose de ver tan raros a sus dos amigos, por lo que dice que se va a ir.

Paco le dice que ha hablado con Laura y le pregunta a Ramón qué ha pasado.

Ramón les dice que mientras iba hacia allí esa mañana se convenció a sí mismo de que no había pasado nada, asombrándose de lo increíble que es el cerebro.

Paco le dice que Laura le pidió que pusiera la tele, acercándole Ramón el mando.

Paco dice que la policía está yendo para detenerlo, preguntando Andrade qué ha pasado, diciendo Ramón "Game over".

Les cuenta que esa mañana, cuando se levantó, le contó el plan a Manoli y no le dijo nada. Lo miró en silencio como si fuera un animal y eso le molestó mucho y solo le dijo que le fuera bien con un tono como de víctima.

Él le dijo que si ya no le quería que se lo dijera a la cara, y le pregunto si le daba vergüenza su marido, y ella, nerviosa lo esquivó y se metió en el baño, luego cogió a los niños, que estaban desayunando en la cocina y se encerró en su cuarto con ellos como protegiéndolos, cuando es él el responsable de la protección como profesional.

Fue al salón, cogió el machete de la pesca, cerró la puerta del piso con dos vueltas, tiró abajo la puerta del cuarto y asegura que no sabe qué pasó, pues fue todo muy rápido.

Luego, mientras iba hacia allí pensaba que había sido todo una pesadilla y que cuando regresara por la tarde a casa estaría Manoli, tan pesada como siempre.

Andrade le pregunta por los niños, preguntándose acongojado Ramón a sí mismo si los niños también, pues, dice, es lo único bueno que ha hecho en su vida.

Repite luego que es un fallo del sistema límbico.

Ven luego cómo coge su bolsa y Paco le pregunta qué va a hacer, viendo que saca el balón, que le entrega a Paco y le pide que se lo firmen los chicos menos Emilio, aunque no ganen la final.

Llama entonces la policía, pidiendo que abran, pidiéndole Ramón a Paco que le prometa que le enterrarán con el uniforme, tras lo que saca de su bolsillo la pistola que antes sacó de la caja de Paco, que le pide que no lo haga, viendo cómo se apunta con ella en la cabeza, aunque entonces dice "a quién quiero engañar, no tengo cojones".

Calificación: 3
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