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El puente de los espías
El puente de los espías

Bridge of spies (2015) * USA / Alemania / India

          También conocida como:
                    - "Puente de espías" (Hispanoamérica)

Duración: 141 min.

Música: Thomas Newman

Fotografía: Janusz Kaminski

Guión: Matt Charman, Ethan Coen y Joel Coen

Dirección: Steven Spiellberg

Intérpretes: Tom Hanks (James B. Donovan), Mark Rylance (Rudolf Ivánovich Abel), Scott Shepherd (Agente Hoffman), Amy Ryan (Mary McKenna Donovan), Sebastian Koch (Wolfgang Vogel), Alan Alda (Thomas Watters), Austin Stowell (Francis Gary Powers), Billy Magnussen (Doug Forrester), Eve Hewson (Carol Donovan), Jesse Plemons (Joe Murphy), Michael Gaston (Williams), Peter McRobbie (Allen Dulles), Domenick Lombardozzi (Blasco), Will Rogers (Frederic Pryor), Mikhail Gorevoy (Ivan Schischkin), Dakin Matthews (Juez Mortimer W. Byers).

En 1957, y con la guerra fría en su punto álgido, Estados Unidos y la Unión Soviética se temen por sus capacidades nucleares, infiltrando espías que en ocasiones eran descubiertos.

Brooklyn. En un pequeño apartamento un hombre, Rudolf Abel pinta un autorretrato cuando recibe una llamada telefónica. Coge el teléfono sin decir nada y poco después sale del apartamento con su caballete sin darse cuenta de que un hombre sigue sus pasos cuando el primero sube al metro hasta Broad Street, donde, debido a la aglomeración pierden su pista él y otro agente que se había unido al primero.

Tampoco otros dos agentes que esperaban fuera lo vieron salir, pareciendo nerviosos hasta que de pronto el primero de los agentes se tropieza con él, que salía después.

Frente al puente, el hombre comienza a pintar, recogiendo disimuladamente de debajo del banco en que se sentó una moneda allí pegada.

Cuando regresa a su apartamento abre la moneda con una cuchilla, y saca de su interior un minúsculo papel que se dispone a examinar bajo una potente lupa.

En ese momento varios coches llegan hasta su puerta, saliendo de ellos varios agentes del F.B.I. que irrumpen en el apartamento de Abel, al que encuentran en calzoncillos y que fríamente pese a los que le rodean pide permiso para ir a por su dentadura.

Los agentes le dicen que tienen información de que está implicado en actos de espionaje, por lo que le piden su colaboración, pidiéndoles él permiso para que le permitan limpiar su paleta y que no se le estropee, poniendo dentro del trapo con que la limpia el papel que recogió, mientras los hombres registran cada rincón de la casa.

James Donovan, abogado de una compañía aseguradora charla con un colega que reclama a la compañía a la que representa cinco indemnizaciones, respondiendo Donovan que la compañía atendió ya las reclamaciones por el accidente, y que aunque el conductor atropelló a cinco motoristas, fue un único accidente, no cinco.

Acude tras ello al despacho de que es socio "Watters, Cowan & Donovan", donde Tom Watters, el jefe del gabinete le lleva ante un colega, Lynn Goodnough que le pide que defienda al espía soviético Rudolf Abel, pues este no conoce a ningún abogado y el tribunal federal pidió al colegio de abogados que nombraran a uno para tratar de demostrar que se respetan todos sus derechos, decidiendo asignárselo a él.

Donovan alega que él se dedica a los seguros, aunque le indican que tiene experiencia en Derecho Penal, pues ya destacó durante los juicios de Núremberg, aunque él recuerda que aquello lo hizo en el banco de la acusación.

Le explican que no quieren que su justicia deje a alguien desasistido, pese a que las pruebas son abrumadoras, añadiendo Watters que es un deber patriótico defenderlo.

Durante la cena, Jim les explica a Mary, su esposa, y a sus hijos Roger, Peggy y Carol la propuesta que le hicieron, indicando que es un honor que pensaran en él, aunque su esposa le dice que es un honor del que podría prescindir, pues ese hombre es una gran amenaza para su país, diciéndole él que todo el mundo merece ser defendido.

Jim se asombra de que Carol cene con ellos, explicándole ella que su acompañante le ha plantado, viendo con sorpresa cómo este, Doug Forrester llega a su casa en ese momento cargado con códigos y libros de Derecho, ya que tuvo que cancelar su cena porque le citó Donovan para que le ayudara, invitándolo a cenar con ellos, aunque el muchacho mete la pata al decir que ya aceptaron el caso pese a que Jim les había dicho antes que lo estaba pensando.

Jim acude a ver a Abel al que le indica que se le acusa de tres delitos: conspiración para transmitir secretos atómicos y de defensa a la Unión Soviética, conspiración para recabar secretos y no registrarse como agente extranjero, preguntándole Abel socarronamente si suelen registrarse los agentes extranjeros.

Donovan le pregunta dónde ha estado desde su detención, señalando el hombre que no lo sabe con certeza, pues le metieron en un avión y lo llevaron a un lugar caluroso y húmedo, señalando que no le pegaron, pero que le dijeron que si colaboraba con Estados Unidos no le acusarían y además le pagarían, a lo que él se negó.

Abel le pregunta a Donovan si ha representado a otros espías, reconociendo que será su primera vez, pese a lo cual el hombre acepta su defensa, señalando Donovan que no le ve preocupado, preguntando Abel si eso ayudaría.

Le pide tras ello que le den material para dibujar, señalando que su país tiene a personas que están haciendo el mismo trabajo que él y está seguro de que le gustaría que los trataran bien si los cogieran.

En la habitación de un motel el piloto Frarncis Gary Powers es sometido a la prueba del polígrafo, señalando no saber por qué está allí.

Pasada la prueba va a otra habitación donde otros tres compañeros juegan a las cartas, siendo interrumpidos por un superior que les indica que, como pilotos con gran experiencia han sido escogidos para recabar información del enemigo, misión que les dice, oficialmente no existe y de la que no deben hablar con nadie, no pudiendo ser abatidos ni capturados, señalándoles que ahora trabajan para la CIA.

Donovan va a hablar con el juez Byers para pedirle más tiempo, indicándole que necesitaría al menos 6 semanas para preparar la defensa y no las tres de que dispone, diciéndole el juez que solo se trata de un espía soviético, a lo que Donovan replica que "supuestamente", algo que el juez no se toma en serio señalando que el juicio se celebrará en la fecha indicada.

Una noche, ve cómo al salir de la oficina un taxi pasa de largo, por lo que se enfada dado que llueve abundantemente, dándose cuenta cuando comienza a andar de que un hombre, que estaba en la acera de enfrente comienza a seguirle, por lo que se oculta tras un coche, pese a lo cual su perseguidor lo descubre y se presenta ante él como el agente de la CIA Hoffman, invitándolo a un café donde directamente le pregunta si Abel le ha contado algo, señalando que no quiere violar el secreto profesional, aunque el agente le dice que hablan de la seguridad de su país, y para ello no hay reglas, a lo que Donovan le replica que tanto a él, que es de ascendencia irlandesa, como Hoffman, de ascendencia alemana, lo que les hace americanos son las reglas y en concreto la constitución, tras lo que se marcha sin revelar nada.

En un aeródromo en Peshawar, Pakistán, les muestra a los pilotos el U-2, el avión espía que deberán utilizar en su misión. Un avión que vuela a 72.000 pies para que el enemigo no pueda detectarlo y que llevará cámaras panorámicas de gran precisión.

Jim y Doug acuden al lugar donde custodian los objetos requisados a su cliente en su estudio y en la habitación del hotel donde le detuvieron, pidiendo la orden de registro.

Va tras ello a ver a Byers al que le indica que había una orden judicial para detener a Abel, pero no una orden de registro, por lo que entiende que el registro y las pruebas obtenidas en él no deben admitirse, pues entiende que todos los acusados, incluso los ilegales deben tener los mismos derechos y garantías que los nacionales.

Pero el juez le señala que el departamento de justicia está al servicio de su país y no entiende que el ruso pueda tener derechos, por lo que no admite su petición.

Donovan le explica a su defendido que las cosas no fueron muy bien, pese a lo cual sigue tranquilo, preguntándole si nunca se preocupa a lo que él responde: "¿ayudaría?".

En la clase de Roger, el hijo de Donovan, les muestran un documental sobre los efectos de un ataque nuclear, y cuando Jim regresa a su casa lo encuentra preparándose para un ataque de ese tipo, diciéndole su padre que nadie va a atacarle, señalando su hijo que no entiende por qué defiende a una persona que trabaja para la Unión Soviética.

En el metro, Donovan observa cómo toda la gente le mira mal tras ver su foto en la prensa junto al ciudadano soviético como defensor del mismo.

Cuando el jurado emite su veredicto señala que no hay ninguna duda en declarar culpable a su defendido por los tres cargos pese a lo cual Donovan trata de tranquilizarlo diciéndole que todavía no se ha decidido que su condena sea a muerte.

Abel le hace ver que nunca le preguntó si eran ciertas las acusaciones, diciéndole Donovan que es el estado el que debe demostrarlas, y para él es solo un artista, señalando Abel que la artista es su mujer, que toca el arpa en una orquesta en Moscú, indicando Abel que le recuerda a un hombre que solía ir por su casa y del que su padre le decía que se fijara en él, recordando que nunca le vio hacer nada destacable, aunque en una ocasión la guardia partisana ocupó su casa y vapulearon a su padre, a su madre y al amigo, y cada vez que le golpeaban aquel volvía a levantarse, gracias a lo cual dejaron de pegarle y sobrevivió. Un hombre firme.

Jim acude a casa del juez Byers que se está vistiendo de gala para un acto benéfico, señalándole este que no todo es jurídico en ese caso y que hay otros factores, diciéndole Donovan que piensa que sería interesante para su país que Abel no fuera condenado a muerte, pues sería bueno tener a alguien para canjear en el caso de que un americano se viera en una situación parecida, haciendo un símil con los seguros, señalando que si se hubiera una fuerte tormenta y no tuvieran ninguna póliza sería desastroso.

Cuando finalmente dictan la sentencia esta es de 30 años de reclusión, aunque tras esta, Donovan indica que apelarán.

No opina lo mismo Watters, que trata de convencerle de que tras esa sentencia debería dejar el asunto, pese a que él insiste en recurrirla en base a la obtención de pruebas de forma ilegal, señalando Watters que su misión era defenderlo y ya lo hicieron, y seguir adelante supondría unos costes difíciles de asumir para su bufete y para su familia.

Jim acude a ver a Abel, al que le lleva una radio pudiendo escuchar a Shostakóvich mientras además fuma y cuando le habla de una revisión de la causa el propio Abel le pide que tenga cuidado.

De hecho una noche alguien dispara contra la casa de Donovan mientras Carol veía la tele, debiendo pedir protección para su familia pues él necesita ir a Washington, preguntándole uno de los agentes que acudió a su casa qué le está haciendo a su familia al defender al agente soviético, mientras fuera la gente concentrada tras el incidente le acusa de antipatriota.

Powers y sus compañeros reciben instrucciones de cómo actuar en caso de que fuera necesario abandonar el avión en territorio soviético, indicándoles que llevan una carga de un kilo de explosivos que deberán hacer estallar en tal coyuntura para autodestruir el avión, siendo muy importante que el equipo no caiga en manos enemigas y si la captura es inevitable llevan una moneda con un alfiler dentro que basta con que les roce la piel para acabar con su vida.

Donovan acude a la Corte Suprema de Estados Unidos para apelar, alegando que se le denegaron los derechos que todo ciudadano posee y deben demostrarle quiénes son.

Entretanto los U-2 sobrevuelan el territorio enemigo con sus potentes cámaras cuando el avión de Powers recibe el impacto de un proyectil enemigo siendo abatido, por lo que activa el protocolo de destrucción, aunque cuando trata de saltar el paracaídas este se le engancha y debe paralizar el proceso para evitar ser destruido con él.

Abel en su celda escucha las noticias que hablan del accidente de un avión meteorológico de la NASA desaparecido al norte de Turquía, señalándose que se teme que su piloto muriera, mostrando el radar que el avión atravesó "por error" la frontera soviética, tras lo cual informan que el recurso del espía soviético, que se centró en las libertades civiles terminó por ratificar la sentencia contra él por cinco votos contra cuatro.

Cuando regresa al bufete ve cómo han asignado a otros algunos de sus asuntos.

Recibe entonces una carta desde Alemania Oriental de una mujer que afirma ser la esposa de Abel y que le da las gracias por lo que hizo por él, aunque cuando le pregunta a Abel por el asunto él asegura que no es su mujer aunque finge serlo.

En la Unión Soviética Powers es condenado a 10 años de reclusión por crímenes contra el estado en un juicio muy concurrido.

Donovan es recibido por el presidente de la CIA, diciéndole que la carta enviada por la supuesta esposa de Abel entiende que es como una puerta abierta por los soviéticos a través de Alemania Oriental - para no tener que reconocer a Abel como soviético y como espía - para intercambiarlo con Powers, una circunstancia que le hacen ver él ya previó, pues tanto Powers como Abel tienen información y los soviéticos temen que este hable, igual que los Estados Unidos temen que hable su hombre, por lo que le piden que negocie él el canje pues es un particular y así los gobiernos no tendrán que dar la cara no representando él a nadie, pues no es funcionario, asegurándole que si todo va mal no podrán reconocer el fracaso de algo en lo que no han intervenido, debiendo realizar las negociaciones en Berlín Oriental, advirtiéndole que en la Alemania del este están tratando de evitar las salidas masivas de ciudadanos hacia el Oeste y ante la dificultad del control han decidido levantar un muro, pese a lo que Donovan acepta.

En Berlín Este los trabajos de construcción del muro avanzan con gran celeridad habiendo cientos de personas ayudando a levantarlo, corriendo por las calles de dicho sector decenas de personas con sus maletas, dispuestos a escapar antes de que el cerco sea total, saltando algunos desde las casas cercanas.

Entre tanta gente que quiere salir hay un joven, el estudiante estadounidense Frederic Pryor hace el camino a la contra y entra en el sector oriental para buscar a su novia Katje y al padre de esta, profesor y huir con ellos al sector occidental antes de que sea demasiado tarde, haciéndolo solo con ella al no estar su padre, aunque cuando trata de cruzar de nuevo al otro lado del muro con ella han cerrado ya el último resquicio y los agentes le retienen, debiendo él explicar que es un estudiante estadounidense y que está allí porque está haciendo su tesis sobre "Comercio exterior de las naciones comunistas europeas", viendo cómo los soldados tiran su trabajo al suelo sin hacer caso a sus reclamaciones cuando les dice que es su única copia.

Jim prepara su maleta diciéndole a su mujer que va a viajar a Escocia en viaje de negocios y a pescar salmón con un cliente importante del bufete, pidiéndole Mary que le asegure que no va a correr ningún peligro, pues desea tener algo a lo que aferrarse.

En Berlín son recibidos él y el agente Hoffman por Mirchener, agregado de la embajada que ha de ser su guía, el cual les explica que la última carta de la señora Abel habla de un abogado berlinés, Wolfgang Vogel, que les representa y que los contactos que han tenido con la embajada soviética les muestran que parecen dispuestos a canjear a Abel por Powers, aunque el agregado les advierte que es probable que pretendan hacer el canje con otro americano y no con Powers, contándoles que la Stasi detuvo a un estudiante americano de Yale, Pryor, al que amenazan con juzgar por espionaje, siendo también representado por Vogel, al que nadie conoce ni saben de dónde es.

Le explican tras ello a Donovan que la reunión con Vogel tendrá lugar en la embajada soviética de Berlín Oriental, a la que nadie le acompañará, pues no quieren que ningún funcionario vaya más allá de la frontera, pues es peligroso, advirtiéndole que no debe dejarse engatusar debiendo admitir solo el canje si incluye a Powers.

Donovan es instalado para no llamar la atención en un cochambroso y sucio apartamento, donde estará solo, pues Hoffman estará instalado en el Hilton.

En el lado oriental Katje habla con las autoridades tratando de conseguir que liberen a su novio sin ningún resultado.

Al día siguiente Jim, con el trayecto memorizado va hasta Friedrichstrasse, la estación que le indicaron donde hay una tremenda cola, temiendo Donovan que le haga tarde para llegar a su cita, por lo que decide saltarse la cola, siendo interceptado por los soldados a los que trata de hacerles entender que tiene una cita en la embajada rusa y los cuales tras ver que es americano le dejan pasar.

Una vez en el lado Oriental camina junto al muro, siendo interceptado tras un recodo por un grupo de jóvenes que le rodean y que, al comprobar que es americano se quedan con su abrigo a cambio de la información sobre cómo llegar a su destino.

Sin abrigo y en medio de una fuerte nevada llega a la embajada donde es recibido con gran alegría por las que se dicen Helen y Lydia Abel y por el primo de este Drews, a los que Donovan trata de explicarles que la liberación se hará mediante un canje, poniéndose a llorar la supuesta señora Abel al enterarse de que su marido no está allí, insistiendo Jim en hablar con Vogel, su abogado.

Aparece entonces Ivan Schischkin, que se presenta como segundo secretario de la embajada que le dice que no sería apropiado que Vogel fuera allí, ya que es alemán.

Donovan le explica que es abogado particular de Abel y que está autorizado para negociar un canje de este por Francis Gary Powers, mostrándole una copia del indulto que su gobierno firmará a Abel si llegan a un acuerdo, pidiendo que le entreguen además a Pryor, recordándole Schischkin que Pryor está en manos de los alemanes.

Schischkin le propone que liberen a Abel como signo de buena voluntad y unos meses después ellos harán lo mismo con Powers, aunque Jim insiste en que debe ser un canje, asegurando que pueden tener allí a Abel en 48 horas si tienen a Powers a la vez.

Schischkin le pregunta el porqué de tanta prisa, sugiriendo que quizá los americanos consiguieron ya de Abel toda la información que deseaban obtener y desean recuperar a Powers antes de que este cuente todo lo que sabe.

Donovan le dice que si Abel muere en una prisión norteamericana el siguiente espía ruso capturado no tendrá motivos para callarse la información, y que incluso el propio Abel tal vez prefiera confesar los secretos rusos para conseguir ser liberado.

Schischkin le dice entonces que consultará con Moscú, pero que hay muchas personas interesadas en que no se lleve a cabo el intercambio, pues consideran la actuación de Powers como un acto de guerra, ya que estaba tomando fotografías al ser abatido.

El propio Schischkin le da la dirección de Vogel al que Donovan acude a visitar, explicándole este que es amigo y protegido del fiscal general de la República Democrática Alemana y le explica que ellos creen que Pryor puede servir a sus intereses ya que Estados Unidos se niega a reconocer a su país, y tratando de resolver eso el fiscal acepta reunirse con él como representante de su gobierno, debiendo señalarle Jim que carece de esa representatividad, pues no tiene ningún cargo oficial, pese a lo cual Vogel insiste en que están dispuestos a intercambiar a Pryor por Rudolf Abel.

Cuando regresa a la parte occidental y cuenta sus conversaciones, Hoffman le dice que Schischkin no es, secretario de la embajada, sino el jefe del KGB en Europa Occidental y que Vogel desea conseguir a Abel para ganarse el respeto de los rusos, aunque ellos insisten en que el intercambio debe ser por Powers, pidiéndole que se olvide de causas perdidas como la de Pryor, haciéndole ver Donovan que Powers ni siquiera les cae bien porque se dejó atrapar sin suicidarse y permitió ser exhibido por los rusos siendo el hombre más odiado de Estados Unidos después de Abel y de él mismo.

En la Unión Soviética Powers es sometido a un duro interrogatorio, no permitiéndole descansar para preguntarle una y otra vez cómo estaba fabricado el mecanismo auto destructor del avión, cómo se activaba, qué carga explosiva llevaba y qué capacidad de destrucción, asegurando él que es solo un piloto y que ese era su primer vuelo.

En América Abel es despertado por dos funcionarios que le dicen que saldrán de viaje en unas horas.

En su reunión del día siguiente Schischkin le informa que los soviéticos han aceptado el canje proponiendo que se haga en el puente Glienicke a las 5'30 de la mañana.

Mientras brindan por el acuerdo, Jim le pregunta qué será de Abel que le asegura les fue fiel, diciéndole Schischkin que tendrán que comprobar si les sigue siendo leal o se ha pasado al enemigo.

Mientras hablan le llega un sobre de Vogel al que va a ver, el cual le asegura que no se producirá el intercambio acordado, pues no encuentran serio que ofreciera el mismo acuerdo a soviéticos y alemanes, tomándoles por unos títeres de los soviéticos, cuando ellos querían mantener un acuerdo al primer nivel con un país como Estados Unidos, ante lo que Donovan le dice que muy por el contrario, lo que les ofrece es tener ese importante papel en una negociación a dos bandas entre soviéticos y americanos.

Vogel debe acudir a una vista en la zona occidental y Donovan lo acompaña en su coche, pudiendo ver durante el recorrido cómo la parte oriental de la ciudad está en penosas condiciones, con edificios derruidos desde la guerra por culpa de los soviéticos que según no les permiten reconstruirlos.

Poco antes de llegar al puesto fronterizo son retenidos por la policía debido a la excesiva velocidad a la que circulaba Vogel, al que permiten seguir sin problemas, reteniendo a Donovan supuestamente por problemas con su pasaporte, manteniéndolo durante unas horas en una celda.

Cuando regresa es testigo desde el tren de la muerte de varias personas que trataban de cruzar el muro y que son ametralladas.

Al día siguiente se reúne con Hoffman en un gran hotel. Le dice que no debería estar allí, asegurándole Donovan que necesitaba disfrutar de un buen desayuno americano.

Le informa tras ello de que los soviéticos cedieron, aunque hay un problema, pues los alemanes no quieren dejar en libertad a Pryor, no viendo Hoffman ningún problema en ello, ya que no objetivo era Abel, y dado que aceptaron no tendrán que hacer caso al mensaje del fiscal general de la RDA que quería verlo, decidiendo Donovan al escuchar la noticia acudir a la cita pese a la reconvención de Hoffman que teme que haga fracasar el pacto logrado, yéndose Donovan sin disfrutar de los dos desayunos que pidió.

Recibido por Otts, fiscal general de la RDA, este le ofrece de nuevo a Pryor a cambio de Abel, aunque mientras hablan recibe una llamada y le pide que le espere fuera.

Una hora más tarde sale el joven ayudante del fiscal a decirle que este tuvo que salir, decidiendo Jim darle al ayudante un mensaje para su jefe. Quiere que le quede claro que el intercambio no se producirá si no les entregan a Powers y a Pryor, y que si no hay acuerdo será su jefe quien les explique a los soviéticos que no tendrán a Abel.

Le dice también que Abel fue un buen soviético porque esperaba volver a su casa, pero que si sabe que ni los suyos le quieren, tal vez cambie de conducta y prefiera hablar, y que si no va a haber acuerdo quiere que se lo confirme ese mismo día.

Su conducta le conlleva una bronca de Hoffman, que teme que con sus exigencias sobre Pryor pudo haber hecho fracasar una negociación que tenían al alcance de la mano.

Aunque con cierto miedo de que Hoffman tenga razón él disimula y llama a su mujer a la que le dice que está en Londres y que le fue muy bien la pesca, quedándole solo una reunión más.

Luego esperan nerviosos y tensos la llamada que, afortunadamente les confirma la aceptación de sus exigencias, aunque les indican que aunque liberarán a los dos estadounidenses a la misma hora, no lo harán en el mismo lugar, pues a Pryor lo liberarán los alemanes en el Checkpoint Charlie.

El día señalado de madrugada en el lado occidental del puente Glienicke, Jim y Hoffman esperan nerviosos, observando que hay francotiradores en ambas orillas, llegando poco después Abel, contento de ver por allí a Jim, muy preocupado por lo que ocurre en el Checkpoint Charlie de donde reciben noticias de que no ha aparecido nadie.

Por parte de la armada americana acude el teniente Joe Murphy, compañero de misión y amigo de Powers, para identificarle y comprobar que se trata de él, preguntándose Abel quién podría identificarle a él, pues se fue de Rusia siendo muy joven.

Llega finalmente la delegación soviética al otro lado del puente, decidiendo Donovan que acompañará a Abel, al que le pregunta qué cree que pasará cuando llegue a casa, señalando que no sabe cómo le recibirán pese a que se mantuvo leal, diciéndole a Donovan que se fije en si al recibirlo lo abrazan o le hacen sentarse atrás.

Tras ello ambas delegaciones se encuentran frente a frente, procediendo a la identificación de los espías, tras lo que Schischkin indica que puede producirse el intercambio, ante lo que Donovan señala que tienen que esperar, mirando hacia la cabina desde la que le informan que no hay nadie aun en el Checkpoint Charlie, pese a lo cual Hoffman insiste en seguir adelante, señalando Donovan que están esperando a ver si lo hacen sin Pryor y propone aguantar para que vean que no ceden.

Pero Hoffman le dice a Abel que puede irse, pues señalan los soviéticos que si no se hace el intercambio se marcharán, pero Abel le dice a Hoffman que puede esperar.

Finalmente aparece un coche en el Checkpoint Charlie en el que va Pryor llevado por Vogel, ante lo que deciden seguir adelante, diciéndole Abel a Jim antes de marcharse que le dejó una pintura que espera signifique algo para él.

Murphy recibe con un abrazo a su antiguo compañero, observando Donovan el recibimiento de Abel al que ve que nadie saluda y al que hacen entrar en la parte de atrás del coche.

En el avión que les lleva de regreso a Estados Unidos, Powers trata de dar las gracias por lo que han hecho por él, aunque no encuentra a nadie que quiera recibirlas, contándole a Donovan que no habló, ante lo que Donovan le responde diciéndole que no importa lo que piense la gente, porque solo él sabe la verdad.

Donovan llega a su casa donde es recibido feliz por su esposa que le pregunta si le llevó la mermelada que le encargó de Londres, dándole él un bote que en realidad es de la tienda de la esquina, excusándose por no haber tenido tiempo.

Escucha entonces la voz de su hijo llamando a su madre pues en televisión están contando la noticia de la liberación de Powers por los soviéticos y la conmutación de la pena y la entrega a los soviéticos de Abel en Berlín, señalando que el gobierno contó con la colaboración de James Donovan, sorprendiéndose sus hijos que creían que su padre estaba pescando.

Su mujer va a buscarlo, encontrándolo profundamente dormido sobre su cama vestido como iba.

Cuando al día siguiente sube al tren observa cómo la gente va leyendo la noticia del intercambio, señalándose que Donovan fue pieza clave en el mismo, observando cómo la gente vuelve a mirarle, pero esta vez no de forma hostil, sino amistosa.

Tras su regreso a Rusia, Abel se reunió con su familia, aunque la Unión Soviética nunca lo reconoció públicamente como espía.

Powers murió en un accidente de helicóptero en 1977 mientras trabajaba para un noticiero, entregándosele en un homenaje póstumo la medalla del director de la CIA y la medalla de las Fuerzas Aéreas.

En 1962 Frederic Pryor obtuvo su doctorado en Yale, siendo profesor emérito y director de investigación en la Universidad de Swarthmore.

El presidente Kennedy le pidió a Donovan que los representara en futuras negociaciones y en 1962 fue enviado a Cuba para negociar con Fidel Castro la liberación de 1113 prisioneros tras la invasión de Bahía Cochinos, consiguiendo cuando terminó la negociación la liberación de 9703 personas.

Calificación: 3