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El rayo verde
El rayo verde

Le rayon vert (1986) * Francia

Duración: 99 Min.

Música: Jean-Louis Valéro

Fotografía: Sophie Maintigneus

Guion: Eric Rohmer y Marie Rivière

Dirección: Eric Rohmer

Intérpretes: Marie Rivière (Delphine), Vincent Gauthier (Jacques), Rosette (Françoise), Lisa Hérédia (Manuella), Carita (Léna), Béatrice Romand (Béatrice).

Que llegue el momento en que los corazones se enamoran (Rimbaud)

Lunes. 2 de julio

Delphine recibe una llamada en la oficina en que trabaja como secretaria de su amiga Caroline a la que reprocha que la deja plantada a dos semanas de las vacaciones.

Martes, 3 de julio

Queda en un parque con Manuella, una amiga, a la que le cuenta lo que le ha ocurrido, tratando Manuella de animarla, diciéndole que en 15 días puede encontrar a alguien.

Ella se va con Antoine, pero cree que habrá alguien que quiera llevarla, proponiéndole a Raoul o que se vaya sola y conozca a alguien, por ejemplo a España, donde su abuela vive junto al mar, aunque Delphine le dice que no es aventurera.

Miércoles, 4 de julio

Come con varios amigos y hablan con el padre de uno de ellos, que dice que no sale nunca de Paris. Fue taxista y no conoció el mar hasta los 61 años.

Jueves, 5 de julio

Va a casa de su hermana. Ella, con su marido y sus hijos dicen que prefieren ir a un lugar más frío, a Irlanda, de camping o a un hostal, pues allí pueden acampar donde deseen, pues son amables y, de hecho, hicieron muchos amigos.

Su otra hermana, Isabel le propone ir a Dublín, pues también irá su madre, aunque ella indica que prefiere ir a un país cálido, y por eso antes irá a ver a Jean-Pierre.

Cuando sale, por la calle encuentra una carta de color verde y al darle la vuelta ve que es la reina de picas.

Viernes, 6 de julio

Recibe la llamada de Jean-Pierre al que le pregunta si puede ir con él a Antibes, aunque él le dice que vaya a su apartamento de La Plagne ella sola.

Le cuenta que le cancelaron su viaje a Grecia y se está planteando ir a Irlanda con Babie.

Domingo, 8 de julio

Ve en la calle un cartel verde en que ponen "Encuéntrate a ti mismo y a los demás" de un curso de expresión verbal y corporal.

Se reúne con sus amigas, Manuella, Françoise y Beatrice que la animan a irse sola, diciendo ella que ya lo hizo una vez y no le gusta.

Béatrice, con la que menos confianza tiene, le dice que debe atreverse a salir de su tristeza, quejándose ella, diciéndoles que está un poco sola, pero no del todo y en su vida hay alguien aunque en ese momento no se vean.

Pero Emmanuelle le recuerda que lo suyo con Jean-Pierre acabó y que no debe vivir de recuerdos ni quedarse esperando para conocer a alguien.

Le propone hacer espiritismo para ello, aunque ella dice que cree que hay cosas que surgen por casualidad y de forma espontánea, y que, aunque no es supersticiosa, cree en cosas como las cartas que se encuentra por la calle y que son siempre diferentes, contándoles que la última era una reina de picas que es síntoma de mal augurio.

La carta era verde y un amigo médium le dijo que el verde sería su color del año y desde entonces se encuentra cosas verdes.

Otra de las amigas le lee el horóscopo de una revista, indicando a los Capricornio que no puede estar sin actuar y esperando a su príncipe azul, pues eso la lleva a estar sola y eso la deprime, habiendo entrado en un círculo vicioso.

Sale un momento y Béatrice les pregunta si Delphine es triste por naturaleza, diciéndole que no, que se debe a que lo suyo con Jean-Pierre se acabó, contándole Manuella que está sola desde hace dos años y eso la deprime.

Sale Françoise para hablar con ella y la encuentra llorando, aunque le dice no es por los hombres ni por las vacaciones, diciendo que no es por nada.

Su amiga le dice que se anime a ir con ella y su familia a Cherburgo, donde tienen una casa preciosa y tienen mar y sol.

Ella le cuenta que Babie le propuso ir a Irlanda, pero que eso no son vacaciones y necesita vacaciones de verdad.

Françoise insiste en que vaya con ella a Cherburgo.

Miércoles, 18 de julio

Va en efecto a la playa con Françoise, que le muestra todo.

Se fijan en un joven moreno que les gusta y François lo saluda, presentándose él como Edouard, al que le cuentan que están de vacaciones con la familia, indicando él que se va al día siguiente a Irlanda, recordando ella que estuvo a punto de ir.

Él cuenta que tiene un barco y les propone quedar luego sobre las 11 para tomar un helado e ir a la bolera, pero Delphine prefiere marcharse y le dice luego a Françoise que no le gustó, pues le pareció el típico ligón y prefirió irse.

Cenan con toda la familia, viendo al llegar que han preparado costillas de cerdo de varias formas, diciendo entonces Delphine que ella no come carne, aunque les dice que no es un problema, pues se conforma con comer tomate con tabulé, y trata de quitarle importancia, aunque ellos lamentan no haberlo sabido antes para prepararle otra cosa.

Les dice que no come tampoco huevos, y que come algo de pescado para tomar proteínas, contándoles que come muchos cereales y lácteos.

Su amiga le dice que cuando recogen la lechuga también está viva.

Pero ella cree que es un error comer carne de seres con sangre y corazón y deben saber cómo se mata a los animales, que además son más caros.

Les dice además que somos lo que comemos.

Jueves, 19 de julio

Delphine recoge fresas y grosellas con la hija mayor del otro matrimonio.

La niña le pregunta si tiene novio, diciendo ella que sí y que no pudo ir porque tenía trabajo, y que no se ven mucho porque no trabaja en París.

Ella le pregunta si le dijeron que la interrogara, diciéndole la niña que no, que es curiosa, preguntándole tras ello si tienen proyectos, diciendo ella que no inmediatos.

Luego, mientras algunos juegan al Scrable, ella lo hace con la niña pequeña.

Viernes, 20 de julio

Le proponen ir al día siguiente a navegar, pero ella dice que se marea, ante lo que uno de los amigos de Françoise le dice que siempre que le proponen algo, ella dice que no le interesa mucho.

Ella les dice que no es tan exigente y que ha tratado de ser simpática.

Ellos le dicen que quieren que disfrute al máximo de su estancia y le preguntan qué le gustaría hacer esos días, respondiendo ella que le basta con pasear, diciéndole una de sus anfitrionas que es como una planta.

Juegan luego en la playa con una pelota, pero ella se moja solo los pies, apartada de los demás.

Sábado 21 de julio

Sale a caminar sola por el campo, aunque cada camino que toma acaba con un cercado.

En el último de ellos llora.

Cuando regresa salen a recibirla contentas las niñas y su amiga y otra de las chicas les llevan un ramo de flores para ella, aunque no lo admite, porque dice que nunca corta flores, preguntándole si se aburre, lo que ella niega.

Domingo, 22 de julio

François debe marcharse porque comienza a trabajar y ella le dice que quiere irse con ella, pues, aunque han sido muy amables, no quiere quedarse sola, yéndose a París con ella y con su novio.

Lunes, 23 de julio

Sale a pasear y ve cómo un chico se sienta frente a ella cuando se sienta a leer, trasladándose luego hasta su banco, momento en que ella decide marcharse, incómoda, aunque el chico la sigue, viendo cómo Delphine se encara para dejarle claro que no conseguirá nada con ella y se marcha.

Ya en casa llama a Jean-Pierre y le pregunta si puede ir a la montaña.

Miércoles, 25 de julio

Llega en autobús a La Plagne, pero como no está en ese momento Paulo, que tiene las llaves del apartamento, sale a caminar por la montaña hasta un glaciar.

Cuando regresa le espera Paulo con las llaves, pero le dice que ya no las quiere, porque allí se aburre y prefiere regresar a París.

Jueves, 26 de julio

Va a ver a Delphine a la peluquería, que se extraña de que ya volviera.

Dice que en La Plagne no está bien, diciéndole su amiga que puede ir a otro sitio, aunque ella insiste en que no le gusta estar sola y rompe a llorar, debiendo consolarla su amiga.

Viernes, 27 de julio

Pasea de nuevo por París, junto al Sena, donde algunos toman el sol, hasta topándose de pronto con una amiga, Irene, en un bar.

Esta le cuenta que se ha casado de nuevo y ha tenido un hijo.

Delphine le cuenta que le quedan aún 15 días de vacaciones y se siente un poco tonta en París después de haberse ido dos veces y haber regresado, pues en su casa, cuando hace calor se asa.

Irene le ofrece entonces el piso de su cuñado en Biarritz, pues se lo ha prestado, pero ella no puede ir porque va a Deauville con su marido.

Miércoles, 1 de agosto

Va en efecto a Biarritz y se baña entre la enorme cantidad de veraneantes que hay.

Jueves, 2 de agosto

Vuelve a la playa y luego sale a pasear, por la tarde, encontrándose junto al mar otra carta. Esta vez el rey de corazones.

Durante su paseo, escucha a un grupo de veraneantes que hablan sobre "El rayo verde", de Julio Verne, parándose a escuchar su conversación, escuchando a una mujer que asegura haber visto el rayo verde tres veces en su vida.

Comentan que Verne dice que si ves el rayo verde entenderás tus sentimientos y los de los demás.

Otro hombre, más mayor, dice haberlo visto 5 veces y les explica por qué sucede, señalando que cuando el sol parece tocar el horizonte, en realidad está ya detrás y el disco solar parece estar un poco más arriba. Y por la difusión de los colores, como en un prisma, y el color que más se desvía es el azul. El color verde está más arriba que los rojos y por eso, cuando el sol se pone el último rayo que se ve es el verde.

Viernes, 3 de agosto

Baja de nuevo a la playa y lee, viendo cómo se tumba a su lado una joven en topless, Lena, que entabla conversación con ella, contándole que es sueca y que luego irá a España y le encanta viajar sola, proponiéndole salir juntas una noche.

Lena tiene novio, aunque le agobia por los celos, mientras que Delphine dice que le cuesta encontrar al hombre ideal, teniendo una idea del amor romántica.

Lena le dice que debe hacer algo para conseguir que se acerquen y ella se limita a observar sin actuar y hay que relacionarse, aunque ella le dice que se relaciona con la gente y es receptiva y abierta.

Lena le dice que ella juega con la gente. Que no debes mostrarte como eres enseguida y vive la vida y se divierte, sin enseñar todas sus cartas.

Pero Delphine dice que ella no lleva ninguna carta y rompe a llorar y dice que no tiene nada que mostrar, pues si lo tuviera, la gente lo vería enseguida y por eso está sola, y dice que es solo culpa suya.

Lena le propone salir a divertirse y olvidarse de sus problemas, fijándose en dos chicos que las saludan y les piden permiso para sentarse con ellas.

Ve a Lena coqueteando con uno de ellos, Joel, diciéndoles primero que es española, luego que es alemana, para luego decirle que es inglesa.

Les proponen ir a bailar, diciendo ella que Delphine está triste porque tiene un mal día.

Pero Delphine se siente tan incómoda que acaba marchándose y sale corriendo, aunque Pierrot, el otro chico la sigue y le dice que vaya con ellos, que lo pasarán bien juntos y él no conoce a nadie allí y lo ha impresionado, proponiéndole ir a pasear por la playa, aunque ella no desea seguir adelante.

Ya en su apartamento llama al número de la estación de Biarritz

Sábado, 4 de agosto

Delphine va a la estación para regresar a París.

Llega otro joven que se sienta frente a ella y la mira, preguntando ella si le interesa su libro, que ve es "El idiota" de Dostoievski.

Entablan conversación, diciéndole ella que no tiene ganas de regresar a París.

Él, Jacques, le cuenta que va a San Juan de Luz un par de días, pues luego empieza sus prácticas como ebanista.

Ella le cuenta que es secretaria y que sus vacaciones fueron horribles.

Le dice que no conoce San Juan de Luz y le pregunta si puede acompañarle, accediendo él con agrado.

Le cuenta que no se fía de los hombres y no queda con ninguno y los rechaza y que lo suyo es una excepción y se ha arriesgado y no sabe qué pasará.

Él le pregunta si no se ha enamorado nunca, respondiéndole ella que tres veces, contando él que no lo está, aunque espera estarlo.

Ella dice que al ver a un hombre se da cuenta de que lo que ven en ella es superficial y no ven más allá, y lleva por ello mucho tiempo sola, y, si está con un hombre solo por estar se siente aún más sola y al final ya no se relaciona con los hombres, aunque sigue soñando y confiando, lo que, le dice, es mejor que la realidad.

Observa una tienda de souvenirs que se llama "Rayon Vert" y le propone a Jacques ir a ver la puesta de sol.

Él le pregunta si trabaja el lunes, diciendo ella que está todavía de vacaciones, proponiéndole él que lo acompañe a Bayona.

Pero ella no le responde de inmediato y le dice que le contestará en breve.

Le pregunta si sabe qué es el rayo verde, contándole que es el último rayo de sol del día, preguntando él si da buena suerte, diciendo ella que no es eso.

Comienza a llorar y él la consuela y le seca las lágrimas para que pueda seguir viendo la puesta de sol, consiguiendo ver, en efecto, el rayo verde, sonriendo cuando sucede.

Calificación: 2
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