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El signo de Leo

Le signe du lion (1959) Francia

Duración: 100 Min.

Música: Nicolas Hayer

Fotografía: Louis Saguer

Guión: Eric Rohmer, Paul Gégauff

Dirección: Eric Rohmer

Intérpretes: Jess Hahn (Pierre Wesselrin), Michele Girardon (Dominique Laurent), Van Doude (Jean-François Santeuil), Paul Bisciglia (Willy), Gilbert Edard (Michel Caron), Christian Alers (Philippe), Paul Crauchet (Fred), Jill Ollivier (Cathy), Sophie Perrault (Chris), Stéphane Audran (Patrona del hotel), Jean Le Poulain (Vagabundo).

Pierre Wesselrin, un músico sin oficio ni beneficio, acostumbrado a vivir del cuento, recibe de pronto la noticia de que una tía multimillonaria ha fallecido, por lo que él, junto con un primo carnal será coheredero de una gran fortuna.

Feliz por la noticia, decide celebrar esa misma noche una fiesta en su casa con todos sus amigos, pidiendo para ello un adelanto de 50.000 francos a su amigo periodista, Jean-François.

Pero las cosas no son finalmente tan perfectas. Desheredado por su tía, ve, tres semanas más tarde, durante la celebración del 14 de julio como, mientras todos se divierten él carece de dinero para poder seguir en su habitación alquilada.

Uno de sus amigos le da 10.000 francos. No le duran mucho. Unos días más tarde debe recurrir a la venta de su colección de novelas para poder comer apenas unas sardinas en aceite, pan y fruta, con la mala fortuna de que se le mancha el pantalón con el aceite de las sardinas.

Sin nadie a quien recurrir, en un mes en el que todos sus amigos de alta posición disfrutan de sus vacaciones fuera de París, Pierre trata de conseguir, por una vez un trabajo que le saque de su miseria, para lo que trata de recurrir a un conocido que vive en las afueras de París, sin ningún resultado y debiendo recorrer para regresar varios kilómetros a pie bajo el tremendo sol veraniego por carecer de dinero para coger el metro.

Cansado, sin saber donde acudir, y con uno de sus zapatos roto acaba junto al Sena, y pidiendo limosna junto con otro mendigo con el que recorrerá la ciudad haciendo pantomimas para poder recoger algún dinero.

Y de pronto, y de forma inesperada su primo, el heredero universal de su tía fallece en un accidente y muere, siendo declarado por tanto él heredero de todos los bienes tanto de su tía como de su primo, aunque nadie sabe donde encontrarlo.

Su amigo Jean-François recorre junto con su novia todos los lugares en los que estuvo albergado sin éxito, encontrándolo finalmente en uno de los bares a los que acude pidiendo limosna. El horrendo sonido de un violín hace que reconozca el toque de su amigo, al que comunica las nuevas noticias.

Calificación: 3