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El sueño de Gabrielle

Mal de pierres (2016) * Francia / Bélgica / Canadá

          También conocida como:
                    - "Un momento de amor" (Hispanoamérica)

Duración: 120 min.

Música: Daniel Pemberton

Fotografía: Christophe Beaucarne

Guion: Jacques Fieschi, Nicole Garcia (Novela: Milena Agus)

Dirección: Nicole García

Intérpretes: Marion Cotillard (Gabrielle), Louis Garrel (André Sauvage), Àlex Brendemühl (José), Brigitte Roüan (Adèle), Victoire Du Bois (Jeannine), Aloïse Sauvage (Agostine), Daniel Para (Martin), Jihwan Kim (Blaise).

Una pareja viaja en su coche con su hijo, llegando por la noche a un hotel, saliendo al día siguiente muy arreglados en un taxi hacia el conservatorio de Lyon, donde el hijo participará en un concurso para jóvenes pianistas.

Camino de este deben parar por culpa de una furgoneta, fijándose entonces la mujer, Gabrielle, que están en la Rue de les Commines, decidiendo bajarse del coche y pidiéndole a su marido y a su hijo que sigan ellos, mientras ella se dirige al número 26 de la calle y busca un nombre. M. Sauvage, y se queda mirando mientras llora.

Recuerda así su pasado.

Después de introducirse en el río vestida va hasta el colegio del pueblo, donde el profesor le pregunta si recibió ya las clases a distancia, diciendo que sí, pero que la historia le aburre y no le gusta aprender, prefiere que le hable.

El profesor le deja un libro para que lo lea, acercándose ella a la mesa, y mientras trata de hablarle del libro ella le dice que le gusta su letra, sintiéndose él tenso, por lo que cuando entra un bedel a dejar algo le pide que se marche.

Regresa a su casa cruzando los campos donde los campesinos cosechan la lavanda.

En su cama, mientras observa la letra del profesor la lame con su lengua.

Luego desnuda le escribe, diciendo que estarán los dos desnudos y él la penetrará.

Ve al profesor de nuevo en la fiesta del fin de la cosecha, acudiendo este con su esposa, que está embarazada, y aprovechando un momento en que él se aleja para hacer pis, ella le sigue y le entrega su carta, que él tras ojear le devuelve diciéndole que no ha leído nada, aunque ella insiste en entregársela diciéndole que es para él, recordándole ella que él le dejó el libro, señalando él que es solo un libro, tras lo que se aleja de ella, que, despechada le sigue y lo empuja delante de todos, tras lo que se aleja.

Al día siguiente sale la gente del pueblo y los temporeros a buscarla, encontrándola sin sentido, cargando con ella uno de aquellos.

Cuando se recupera, se queda encerrada en su habitación y se desnuda, poniéndose tras los visillos de su habitación, de modo que los temporeros la ven al trasluz.

La llevan a un psiquiatra que le pregunta si no es feliz en casa, respondiendo que sí, aunque de pronto parece sentir unos fuertes dolores, señalando su madre que con ella no sabe si son de verdad o de mentira.

Le pide a Jesús que le dé lo principal o deje que se muera

Uno de los temporeros, José, va a la casa para arreglar el desagüe y puede ver a la muchacha tocando el piano en pantalón corto, fijándose la madre de la chica en cómo el hombre la observa.

Luego va a hablar con él y le pregunta si no se ha cansado ya de su agotadora vida, siempre viajando, tras lo que le dice que su hija mayor está enferma de los nervios, pero ha visto que no le disgusta y cree que necesita un hombre en su vida, habiendo pensado que él tiene los pies en la tierra, aunque él duda de que ella siquiera le haya visto, tras lo que le recuerda que no posee nada, diciendo ella que tiene un oficio y su marido y ella le ayudarían a asentarse.

Gabrielle le pregunta a su hermana Jeannine qué quiere ese hombre cuando va a su casa, diciéndole Jeannine que casarse, enterándose entonces de que es con ella.

Abajo, José les cuenta cómo tuvo que salir de su pueblo de Cataluña tras la guerra, señalando que su hermano mayor se fue a Zaragoza y ya no hablan.

Cuando su madre le pregunta a Gabrielle si le gustaría vivir cerca del mar, ella se marcha hasta una nave, seguida por José, al que le pregunta cuando llega si de verdad quiere casarse con ella, diciéndole que está loco, pues no se conocen, ya que ella no sabe ni cómo se llama, echándole en cara que se preste a ello, pues sus padres quieren deshacerse de ella y él se ha dejado sobornar, marchándose José ofendido, llegando tras él la madre de la muchacha que le asegura que la internará en Marsella.

Gabrielle va hasta el lugar donde los obreros cogen el autobús y le dice a José que se casará con él, aunque no piensa acostarse con él, diciéndole él que habrá más mujeres donde estén, asegurándole ella que no será feliz y le pregunta por qué quiere ser infeliz, pues no le quiere ni le querrá, diciéndole él que tampoco la quiere.

Finalmente se casan por la iglesia pese a que él no es creyente.

Se celebra la boda, y aunque se acuestan juntos no hacen el amor, y al día siguiente le dice que se pasará toda la semana en la cama y no quiere que la molesten, comenzando José a acostarse en el sofá.

Pasado el tiempo, a José le va bien con su negocio de albañilería en La Ciotat y Gabrielle realiza los trabajos de secretaria, cogiendo los recados y llevando las cuentas de Rabascall.

Por su parte, José los sábados por la noche va a Toulon para acostarse con prostitutas, preguntándole Gabrielle qué le hacen esas mujeres, contestándole él con incomodidad que ellas saben lo que deben hacer a cambio de 200 francos.

Gabrielle se pinta, se pone ropa sensual y le pide que le dé a ella el dinero, tras lo que se acuestan, sin llegar él a desnudarse, mientras ella le observa fríamente.

José comienza a remodelar una antigua casa para irse a vivir allí con Gabrielle, llevando a esta en la moto hasta las obras, aunque al llegar ella comienza a sufrir unos fuertes dolores y comienza a sangrar.

En el hospital le informan de que estaba embarazada y perdió a su hijo y probablemente le pasará siempre, ya que tiene piedras en los riñones, por lo que les recomienda una cura termal, algo que será caro, pero que deberá hacer si quiere tener hijos, señalando ella que no lo hará, aunque José asegura que lo harán.

La lleva en efecto a unas termas en los Alpes, donde deberá pasar 6 semanas.

Se despiden fríamente. Ella le da dos besos, solo cuando él le pregunta si no se despide de él, diciéndole luego que estará mejor sin él, aunque le asegura que irá a verla.

A Gabrielle le explican que debe beber mucha agua para que las piedras se vayan disolviendo, preguntando ella qué pasa si no desea curarse.

En el comedor escucha a una camarera, Agostine quejándose y le pregunta al escuchar su acento de dónde es, respondiéndole que de Saint Étienne de Tinée en la Provenza, contándole ella que es de una población cercana a la suya.

A partir de ese momento trata de hacerse amiga de la camarera, que le cuenta que tiene una hija que dejó a cargo de una familia y a la que visita dos veces al año.

Un día le ve atendiendo a un joven que parece estar muy mal, y en cuya habitación entra otro día, diciéndole él que nunca baja.

Agostine le cuenta que es un teniente que luchó en la guerra de Indochina y su padre es general o coronel. Tiene crisis de uremia y le dan morfina, aunque nunca se queja, asegurando que va a morir y no tiene ni mujer ni hijo.

Le visita habitualmente Blaise, su asistente, un asiático cristianizado, que le lleva también los periódicos.

Un día lo ve abajo, tocando una pieza de Tchaikovsky al piano, aunque no logra terminarla, debe retirarlo su asistente agotado.

Va a visitarlo y él le regala un libro.

Cuando baja y lo deja durmiendo le dicen que ha ido a visitarla su marido. Comen juntos y le cuenta que tienen mucho trabajo, pero que la casa estará lista para cuando vuelva.

Ella dice que cada vez que va él llueve, preguntándole él si es cierto lo que dicen de ella de que es cruel.

Cuando él sale a fumar Agostine le pregunta por qué le tiene manía a su marido, pues es un buen hombre.

Cuando se retira por la noche, pasa antes por la habitación de André, al que escucha quejarse por el dolor y al que conforta abrazándolo y acariciándolo.

Al día siguiente lee en el periódico que avanzan las fuerzas indochinas. Se fija entonces en la ventana del André, viendo que está sobre ella el colchón, por lo que regresa corriendo al balneario, viendo al Blaise llevándose sus maletas y viendo su habitación vacía, tras lo que se asoma por la ventana para ver cómo se lo lleva una ambulancia, por lo que baja corriendo, pero llega tarde, por lo que sale hacia el otro lado, para tratar de alcanzar la ambulancia atravesando el bosque, pero llega también tarde.

Llega la nieve a la montaña y Gabrielle, sola en el comedor, pregunta a una camarera cuánto tiempo ha estado en cama, respondiéndole esta que tres días, y le cuentan que Agostine está de vacaciones.

Un día, mientras come, ve cómo se sienta a su mesa André, que parece recuperado y que le cuenta que le llevaron a Lyon donde le hicieron una transfusión y se encuentra mejor, diciéndole que quería verla, pues se acordó del tiempo que pasaron juntos.

Le dice que ahora está en una habitación mejor, que su padre movió los hilos para ello tras enterarse de su enfermedad, pese a que suelen discrepar de todo.

Llega un fotógrafo al balneario y se fotografían juntos frente a las montañas.

Salen también a pasear juntos por el bosque, mostrándose ella dispuesta a ser su primera mujer de verdad, pues él dice que solo ha estado con enfermeras o con prostitutas en Saigón, aunque cuando se dispone a desnudarse para él, le pide que no lo haga, pues está casada y le dice el matrimonio es un Sacramento, diciéndole ella que ha regresado por ella, que, defraudada echa a correr de regreso al balneario.

Mientras realiza su tratamiento y está desnuda en una sauna, ve que entra André, y besa sus pechos, para luego, hacer el amor.

Al día siguiente la recibe el médico, que le dice que su tratamiento acabó y puede marcharse, diciéndole ella que no quiere volver a su casa, aunque el médico le dice que su marido irá a buscarla al día siguiente y él no puede interferir en asuntos domésticos.

Va a ver a André y le dice que deben irse juntos, aunque él señala que no puede ser, pues tiene asuntos pendientes, pues va a dejar el ejército. Se escribirán, pero que en ese momento es imposible.

Hace la maleta, guardando junto con su historial médico la foto que se hizo con André, tras lo que se despide de Agostine, a la que le cuenta que fue feliz allí.

Regresa con José a la que será su nueva casa, viendo que le compró un piano.

Va a visitarlos su hermana Jeannine con René, su novio, y le dice que su madre está encantada con su embarazo.

Bajan luego todos a la playa y brindan.

Por la noche, mientras ponen la comida fuera, Gabrielle le dice que le va a hacer daño, contándole que conoció a un hombre en la cura y se irá con él cuando se lo pida.

José por primera vez se enfada y tira la mesa y le dice que está harto.

Le escribe a menudo, pero él nunca contesta sus cartas, aunque ella sigue sin deshacer la maleta.

Cuando ella baja a echar la carta José ve un borrador de otra en la que le dice a André que es suya.

Vuelve a escribir, mientras llora, a André quejándose de su silencio y espera que no haya vuelto a la guerra, pues ve fotos terribles en el periódico.

Un día, José ve que tiene sus maletas hechas y la ve dispuesta a marcharse, aunque cuando José le recuerda que no le ha contestado, comprende que tiene razón y anula el taxi.

Sigue escribiéndole, aunque reconoce que no le quedan palabras mientras le pregunta por qué está enfadado con ella y repite que no le quedan palabras.

Cada día baja a hablar con el cartero, siempre sin éxito, hasta que un día llega con un paquete de cartas, que ve que son todas las suyas devueltas, caminando sin sentido hacia el agua, debiendo luchar José con ella para poder sacarla.

Le escribe una última carta, diciéndole que espera un hijo suyo, algo que no quiso contarle antes para no obligarle a ir con ella y le dice que si no regresa esta vez, se acabará todo.

Finalmente nace su hijo, recibiendo la visita de sus padres.

Pasado un tiempo escucha en la radio la noticia del regreso de los soldados que estuvieron presos en Indochina.

Pasan los años y durante una visita, su hermana le cuenta que va a divorciarse, pues no se ve nunca con su marido, ya que está siempre trabajando y los fines de semana se va con sus amigos, por lo que está siempre sola.

Ella le dice que José es muy reservado y no habla, ni de su relación ni de lo que le pasó de joven en España, aunque reconoce que no ha sido infeliz.

Escucha en el coche la Barcarola de Tchaikovski

Su hijo comienza a dar clases de piano y su profesor le dice que tiene talento, aunque es muy pronto aún para la Barcarola.

Años más tarde el niño toca para sus abuelos y tíos, comentándole la abuela a José que Gabrielle no es muy cariñosa con el niño, diciéndole él que puede ser porque nadie le ha enseñado a serlo.

El profesor opina que debe presentarse al concurso nacional de Lyon.

Debido a eso llegaron a esta ciudad, y a la calle a la que ella enviaba sus cartas.

Cuando llama a la puerta de Monsieur Sauvage le abre Blaise, su asistente asiático que le dice que tiene que cerrar el piso, pues está en venta, ya que el general falleció tres meses antes.

Ella le pregunta por André y por qué no contestó sus cartas, diciéndole que el teniente murió el mismo día en que salió del centro médico, cuando se lo llevó la ambulancia.

Ella le dice que volvió después, algo que niega el asistente.

Entretanto, su hijo interpreta la Barcarola. Pero su madre no está para verlo. Ella camina por la calle descalza y sin sentido, junto al río, llegando a caer de rodillas.

Corre luego hacia el lugar donde se celebra el concurso, pero ya no hay nadie.

Encuentra a su marido y a su hijo en la recepción del hotel, contándole que obtuvo el segundo premio.

Durante el camino de vuelta, Gabrielle recuerda que él fue a verla al balneario un día de lluvia, recordando él que le dijo que llevaba siempre la lluvia.

Recuerda que salió a fumar después de comer, y mientras lo hacía llegó el teniente con su asistente y le dio un cigarrillo, contándole el militar que se iba al día siguiente para ingresar en el hospital militar de Lyon y que morir le daba igual.

Señalando a Gabrielle, que estaba dentro, le contó que podría haber podido llegar a querer a esa mujer en otra vida, pero que ya no se le pone dura.

Como no conseguía dormir en la pensión, volvió esa noche y se acostó con ella e hicieron el amor.

Al día siguiente, cuando se marchaba la vio salir a ella corriendo tras la ambulancia.

Ya en casa, Gabrielle recupera del maletero la maleta que nunca deshizo, encontrando entre los papeles médicos la fotografía que se hizo con André, que comprueba es una fotografía en que sale ella sola.

Sale tras ello a buscar a José, al que encuentra mirando el mar y le dice que si quiere se va, tras lo que le pregunta por qué no le dijo nada, diciendo que quería que viviese.

Algún tiempo después José va a visitar con Gabrielle su pueblo natal.

Calificación: 2