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El viajante

Forushande (2016) * Irán / Francia

          También conocida como:
                    - "El cliente" (México / Perú)

Duración: 125 min.

Música: Sattar Oraki

Fotografía: Hossein Jafarian

Guion y Dirección: Asghar Farhadi

Intérpretes: Shahab Hosseini (Emad), Taraneh Alidoosti (Rana), Babak Karimi (Babak), Farid Sajadhosseini (EL hombre), Mina Sadati (Sanam), Maral Bani Adam (Kati), Mehdi Koushki (Siavash), Emad Emami (Ali), Shirin Aghakashi (Esmat), Mojtaba Pirzadeh (Majid), Sahra Asadollahi (Mojgan), Sam Valipour (Sadra).

Una noche Emad es despertado por el grito de los vecinos que avisan que el edificio va a derrumbarse y que todos deben salir corriendo.

Él avisa a Rana, su mujer, debiendo salir sin apenas nada, aunque Emad debe regresar para ayudar a una vecina mayor con su hijo, un adulto con escasa movilidad con el que Emad debe cargar mientras ve cómo las ventanas se resquebrajan, observando que todo es culpa de una grúa que está trabajando junto al edificio.

Al día siguiente les dejan volver a recoger algunas cosas, las más importantes, durante un breve espacio de tiempo, comprobando que las paredes están resquebrajadas y el dormitorio está casi derruido y huele a gas, no logrando encontrar algunas de sus cosas.

Emad da clases de literatura además de trabajar como actor, contando a sus alumnos que pronto estrenarán su próxima obra, "Muerte de un viajante" y les invitará a que vayan a verla.

Tras la clase vuelve a su casa en un taxi compartido, pidiéndole una mujer que va a su lado que cierre las piernas, pidiendo luego que le permitan cambiarse al asiento delantero.

Acude al ensayo de su obra, enfadándose una de las actrices, Kati al ver cómo otro actor se burla de ella debido a su papel de prostituta, porque supuestamente debería estar desnuda pero no lo está, decidiendo la muchacha marcharse enfadada pese a que le ruegan que se quede, pues es el ensayo principal.

Le comentan a Babak, un compañero del teatro que están tratando de encontrar un piso de forma temporal, aunque lo que encuentran es caro y pequeño y sin ascensor.

Babak les hace entonces una propuesta. Tiene un piso que acaba de quedar vacío, y que, aunque antiguo, es amplio, aunque una de las habitaciones permanece cerrada porque la antigua inquilina dejó cosas dentro que debe ir a recoger.

Se topan con uno de sus nuevos vecinos, que le dice a Babak que tenga cuidado de a quién se lo alquila esta vez.

Rana le dice a Babak que de momento les vale, pero que le pagarán un alquiler, pues no desean deberle un favor.

Empiezan a subir sus cosas para instalarse, quejándose Babak de que la mujer no vaya a recoger sus cosas habiéndole dejado plantado.

La llama Rana, pues la inquilina no desea hablar con Babak y le señala que está buscando otro piso para poder llevarse sus cosas.

Pero ante el incumplimiento de sus plazos Babak decide forzar la puerta de la habitación y sacarlo todo, llevándolo a la azotea, observando Emad que tiene muchos objetos personales, aunque Rana quiere disponer del cuarto para meter sus cosas.

Y justamente esa noche llueve mucho y Emad sube a la azotea para tratar de resguardar las cosas poniéndoles plásticos por encima.

Amin, el alumno que compartió taxi el día anterior y fue testigo del comportamiento de la mujer que los acompañaba le dice a Emad que se sintió mal por ello y cuando él se bajó le contó a la mujer que era uno de los mejores profesores de su instituto.

Él dice que no debe tenérselo en cuenta, pues seguramente la mujer se puso así porque ya había tenido un percance con algún hombre.

Los actores se preparan para el estreno, aunque aún les quedan tres escenas dudosas para la censura, debiendo Emad quedarse para el papeleo, aunque Rana se marcha, pues tiene cosas que hacer, llamándolo luego desde casa para decirle que se irá duchando mientras le espera.

Mientras se prepara para entrar a la ducha llaman al portero automático y abre, dejando además abierta la puerta esperando que pase su marido.

Este se entretiene un poco en la compra, viendo al llegar a su casa que su mujer no le abre cuando llama al portero automático, por lo que debe pedir a un vecino que lo haga, viendo, mientras sube, manchas de sangre en la escalera.

Poco después va al hospital, donde le están cosiendo a su mujer una herida, habiendo ido a acompañarla varios vecinos, que le cuentan, escucharon gritos y luego a alguien que corría por la escalera, por lo que no debió ser un desmayo como él había pensado, aunque ellos la encontraron desmayada y la llevaron al hospital.

El vecino le dice que debió ser un cliente de la anterior mujer que vivía en el piso.

Por la mañana regresan a casa, encontrando Emad mientras recoge unas llaves y un móvil abandonados en el sofá.

Con las llaves baja a la calle y empieza a probarlas en los coches que no conoce aparcados en el barrio, observando que corresponden a una furgoneta, en cuya guantera rebusca y que lleva luego hasta el garaje de la casa pese a que él no tiene plaza en el mismo.

Rana, muy afectada es incapaz de entrar en el baño si no está él y no quiere ducharse, proponiéndole su marido llamar a la policía para que localicen al agresor, a través de la furgoneta.

Pero ella no quiere denunciarlo pese a que ni siquiera consigue dormir tranquila, pues cuando cierra los ojos vuelve a verlo todo.

Ella le cuenta que el intruso fue hasta el baño y le acarició el pelo. Ella pensó que era él, pero luego la golpeó y no recuerda nada más.

Él pide que cancelen la función de esa noche, sin contar lo ocurrido, aunque ella dice que prefiere ir, pues no desea estar sola, pero luego en escena no le da la réplica y se marcha llorando por lo que deben cancelarla.

Ella le explica a Emad que le molestaba cómo le miraba un hombre del público que tenía la misma mirada que el agresor, pese a que le había dicho antes a Emad que no llegó a verlo.

Discute con Babak y le reprocha que no les avisara de que su anterior inquilina era prostituta, pues de haberlo sabido quizá no se hubieran instalado allí.

Cuando Emad se dispone a ir al instituto Rana le pide que no lo haga, pues no desea quedarse sola, proponiéndole él que vaya unos días a casa de sus padres, algo que ella no desea hacer tampoco, diciéndole él que deben ir a la policía u olvidar el asunto.

Ella le dice que prefiere la segunda opción, aunque le pide que empiece a buscar otro piso ese mismo día.

Ella se niega a ducharse en su cuarto de baño, pero tampoco quiere ir a hacerlo a casa de otro amigo, quejándose Emad porque por la noche no deja que la toque y por el día no quiere que la deje.

Su situación le hace estar cansado, por lo que, cuando en clase les pone a sus alumnos la película sobre una obra que estudiaron, él se duerme, siendo objeto de las burlas de los alumnos, que le graban con un móvil.

Cuando se despierta se muestra muy enfadado y le pide el móvil a un alumno para ver que no lo grabaron, diciendo el alumno que lo borró y que lo que tiene son fotos personales, proponiendo él tras mirar las fotos llamar a su padre para que vea las fotos que tiene, aunque alguien le dice que su padre falleció y decide olvidar el asunto.

Al no tener una plaza de parking se ven obligados a bajar a menudo para apartar la furgoneta, pues molesta a los vecinos, uno de los cuales le dice a Rana que hacen bien en no denunciar, pues no serviría de nada, aunque le pide que si vuelve el hombre a por la furgoneta lo avise, pues desea verle la cara.

Cuando Emad llega al teatro se entera de que Babak lo sabe todo porque se lo contó un vecino, diciéndole Emad que quiere hablar con la antigua inquilina, pues piensa que fue ella la que mandó a aquel tipo a su casa, enfadada por lo de sus cosas.

Cuando llega Rana ve que no está su traje, pues le va a sustituir Kati esa noche, ya que todos están al tanto del suceso.

Se enfada con Emad porque pese a todo no ha ido a ver ningún piso aún.

Decide, ya que no va a actuar volver a su casa, aunque llevándose con ella a Sadra, el hijo de Kati, que se pasa las noches aburrido en el teatro hasta que acaba su madre.

Cuando llega Emad le dice que no ve la camioneta, diciéndole Rana que la dejó fuera para no estar moviéndola a cada momento.

Emad le cuenta que sin ella la función no va bien y fue un desastre.

Al ver que ha hecho la compra le pregunta si encontró la tarjeta, diciéndole ella que no, pero que pagó con el dinero que dejó en el cajón, enfadándose Emad al escucharlo, pues él no dejó ningún dinero, debiendo haberlo dejado el hombre que entró en el piso, por lo que les pide que no se coman la cena pagada con aquel dinero pese a que a Sadra le estaba gustado mucho.

Obsesionado con el asunto, Emad empieza a escuchar las grabaciones que había en el contestador del teléfono antes de que estuvieran ellos y lee las cartas privadas de la anterior inquilina, no consiguiendo dormir tampoco él, quejándose Rana de que parece que lo único que le importa es que todos los vecinos supieran lo que pasó.

A la mañana siguiente observan que ya no está la camioneta donde la dejó.

Van a su antiguo piso, pese a su estado de semi ruina, para que ella pueda ducharse.

Emad le pide a un alumno que trate de conseguir a través de su padre, que trabajó en tráfico, aunque ya se jubiló, que con la matrícula le consiga la dirección del dueño.

Por la noche improvisa en el escenario, lo que molesta a su compañero, pues lo insultó.

La información obtenida le lleva hasta una panadería, siguiendo al muchacho que se encarga de hacer el reparto con ella hasta un almacén.

Allí, tras preguntarle si la furgoneta es suya, le dice que le gustaría contratarle para hacer un traslado durante el fin de semana, consiguiendo su teléfono tras varios ruegos.

Finalmente Babak decide llevarse las cosas al garaje de sus padres, pues su dueña no encuentra piso, empaquetando él sus cosas.

El fin de semana, Emad va a su antiguo piso, aunque quien llega no es el muchacho al que contrató, sino un hombre ya mayor, que le explica que va él porque el chico, que es su yerno está muy ocupado, pues va a casarse pronto con su hija.

Emad le pregunta cuánto hace que conoce a su yerno, diciéndole el hombre que lleva dos años cortejando a su hija.

Emad le cuenta que él y su muer se mudaron, y lo que les ocurrió, preguntándole el hombre cómo está seguro de que fue su yerno, contándole que porque al gritar su mujer, el chico fue corriendo y se dejó las llaves de la furgoneta

El hombre le dice que su yerno no es el único que usa la camioneta, pero que si se entera que fue él anulará la boda, asegurándole que hablará con él esa noche, pues está comprando los trajes para la boda con su hija y su mujer.

Pero a Emad no le convencen sus explicaciones e insiste en que quiere hablar con él, insistiendo en que le llame, y como el hombre le dice que no tiene su teléfono, Emad hace la llamada desde el suyo.

El hombre le dice que trabaja de viajante con la camioneta de su yerno por las tardes.

Emad le pregunta entonces por qué no tiene el teléfono de su yerno y si es que ha cambiado de teléfono y le cierra la puerta con llave para que no pueda marcharse, tras lo que le pide que se quite los zapatos, asegurándole que si lo hace dejará que se vaya, mientras el hombre insiste en pedirle respeto, ya que podría ser su padre.

Pero Emad no da marcha atrás y le obliga a quitarse los zapatos y los calcetines, comprobando que, como sospechaba, tiene una herida en su pie.

El hombre le dice entonces que no tenía intención de molestar a nadie, pero que la mujer que vivía antes en su piso le había estado mandando mensajes durante un mes para que fuera con la furgoneta y estaba muy enfadada porque no lo hacía.

Aquella noche volvió porque quería que lo perdonara, ignorando que ya no estaba allí, asegurándole que de haberlo sabido no habría entrado, no explicándose cómo su mujer le abrió la puerta sin preguntar.

Tratando de excusarse, el hombre le dice que no llegó a entrar en el baño, pues al gritar ella se asustó y se marchó.

Emad le pide al hombre que llame a su mujer y le explique qué fue a hacer en su piso, aunque él pide que no le humille ante su familia, diciéndole Emad que le contará todo para que sepan quién es.

Cuando dice que les llamará, el hombre trata de impedirlo golpeándole, ante lo que Emad opta por encerrarlo en el baño, pese a que el hombre le dice mientras aporrea la puerta, que tiene claustrofobia, decidiendo Emad dejarlo allí.

Se va a hacer su función como cada noche, acudiendo ese día sus alumnos, aunque él se marcha mientras todavía les aplauden, regresando con Rana a la que le pide que cierre con llave antes de abrir la puerta del baño.

Al hacerlo ve que el hombre se encuentra muy mal, pese a lo cual le hace salir y sentarse, preguntándole entonces si insiste en que no entró, diciéndole el hombre que se portó mal, confesando que por la tentación.

Pero Rana no se siente cómoda con la dureza de su marido y le pregunta qué va a hacerle, diciendo él que avisó a su mujer, que está de camino y desea que se entere de lo que hizo, pidiéndole ella que le deje marchar y no se vengue.

El hombre les dice que se encuentra mal y pide que le deje marcharse, contándole Emad que su yerno y su mujer están de camino, insistiendo en que le deje marchar, diciéndole Emad que solo tiene que contarles lo que pasó para poder irse.

El hombre pide perdón en voz alta y le dice que le deje marchar antes de que lleguen, pues lleva 35 años casado y sería muy duro para su esposa.

Rana sale y le pide que se vaya, aunque Emad no le deja hacerlo, siendo entonces ella quien decide marcharse, aunque nada más llegar a la calle recibe una llamada de Emad y vuelve a subir corriendo.

Mientras ella se iba el hombre tuvo un ataque. Ambos se muestran asustados, por lo que llama a su familia y les pregunta si toma algo, tras lo que sale corriendo hacia su furgoneta a buscar pastillas.

Le dan una y le mojan la cara, logrando que recupere el conocimiento.

Cuando llaman a la puerta, Rana le dice que si le dice algo a su familia lo suyo habrá terminado.

Llegan asustados entonces su hija con su novio y con la mujer, un poco coja, después, diciéndole al marido al llegar que ya le había dicho que no lo hiciera y que mire lo mal que se lo hace pesar.

La mujer asegura que no ha dejado de rezar mientras iban y le pide que no trabaje más, dándole las gracias, pues indica, ese hombre lo es todo para ella.

Antes de marcharse con su familia el hombre se gira y le dice a Rana que lo siente.

Pese a todo, Emad le pide al hombre que vaya a la cocina, pues tiene que saldar cuentas con él, aunque la mujer le dice que salvarle la vida no tiene precio, aunque Emad insiste y una vez en la cocina saca una bolsa en la que coloca las llaves, el teléfono y le pregunta al hombre cuánto dinero dejó aquella noche, aunque él dice que no lo contó, metiendo Emad varios billetes en la bolsa y abofeteándolo antes de dejarlo marchar con la bolsa con sus cosas.

El hombre sale sin hablar, observando las mujeres que no se encuentra bien, debiendo bajarlo su yerno en hombros, viendo al llegar abajo que el hombre volvió a perder el conocimiento, por lo que buscan sus pastillas mientras lloran, subiendo su hija a por estas mientras piden ayuda por teléfono y les van dando instrucciones de lo que deben hacer, haciéndole el yerno un masaje cardiaco mientras esperan ayuda.

Arriba Emad y Rana escuchan la sirena de la ambulancia.

Rana llora mientras se aleja, saliendo poco después Emad, regresando por separado al teatro, donde realizarán su siguiente función muy serios.

Calificación: 3