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En la ciudad de Sylvia

España / Francia (2007)

Duración: 90 Min.

Fotografía: Natasha Braier

Guion y Dirección: José Luis Guerín

Intérpretes: Xavier Lafitte (Él), Pilar López de Ayala (Ella), Tanja Czichi (Tanja), Laurence Cordier, Eric Dietrich, Charlotte Dupont

1ª Noche

Las luces intermitentes de la calle iluminan una llave que lleva un número de habitación, la 307.

Cuando amanece vemos que se trata de la habitación de un hotel viejo y de poca categoría, teniendo su ocupante en la mesilla junto a las llaves, un plano de la ciudad y una manzana.

El ocupante, un joven, medita en la cama y tras un rato escribe algo en un cuaderno hasta que la encargada de las habitaciones le pregunta si puede limpiarla.

Sale tras ello del hotel Patricia con el plano y una bolsa y empieza a recorrer las calles de Estrasburgo.

Se sienta en la mesa de un bar y se queda mirando a una chica que parece abstraída y aunque se dirige a ella no parece hacerle caso.

Acaba tirando sin querer el café al tratar de retirar el plano.

2ª noche

En la terraza del edificio en que están en Conservatorio y la Escuela Superior de Arte Dramático, el joven, frente a una cerveza, y con los auriculares puestos, esboza algunos trazos fijándose en las mujeres de la terraza, y en especial en la camarera, poniendo en la parte de arriba de la hoja "Dans la ville de Sylvia" y escribiendo: "Elle" sobre su dibujo.

Observa también entre los clientes a la chica con la que coincidió en la terraza el día anterior.

Sobre el pelo y la cabeza de la camarera trata de encontrar otros rasgos que colocar a su dibujo, por lo que se va fijando en diferentes chicas.

Va haciendo esbozos de otras chicas de la terraza hasta que un pájaro hace sus necesidades en su cuaderno y decide cambiarse de mesa, pudiendo ver así desde su nuevo ángulo a otras chicas que, desde la perspectiva anterior no podía observar bien, entre a varias que tocan el violín para la gente de la terraza.

Desde su nuevo observatorio puede ver que dentro, tras el cristal, hay otra chica que llama su atención, y cuando ve que esta se marcha, deja su dinero sobre la mesa y se marcha tan precipitadamente tras ella que derrama la cerveza de su vaso.

Empieza a perseguir a la muchacha por las empedradas calles de la ciudad entre tranvías, bicicletas y gente.

Después de un rato de persecución le grita varias veces un nombre, Sylvie, pero ella no se gira, aunque empieza a notar su presencia cada vez más cercana, y cuando parece que va a abordarla, ella recibe una llamada de teléfono y ya no se atreve a hacerlo.

La muchacha se detiene para hablar y entonces él se aleja disimulando y la observa escondido, para, más tarde continuar su persecución hasta que en un cruce de calles la pierde de vista, no pudiendo encontrarla, por lo que va en diversas direcciones hasta que le parece verla de nuevo, aunque enseguida la vuelve a perder.

El sonido de un teléfono igual al que llevaba ella hace que dirija su mirada hacia un piso cercano, tratando de ver si se trata de ella desde diversos lugares.

Se queda mirando hacia una ventana en la que una chica se seca el pelo en sujetador, aunque enseguida podrá ver que no es ella, pues la perseguida sale de una tienda que estaba a su espalda, continuando tras la salida con la persecución hasta una parada de tranvía.

Cuando suben a este, él finalmente la aborda, volviendo a llamarla Sylvie, y le pregunta si se acuerda de él, diciéndole que se conocieron 6 años atrás en "Les aviateurs", aunque ella ignora a qué se refiere, por lo que él debe explicarle que se trata de un bar de detrás de la catedral.

Trata de avivar su memoria diciéndole que le dibujó un plano en una servilleta y recuerda que entonces ella iba con dos amigas del conservatorio.

A ella le cuesta entenderlo, aunque cuando él le pregunta si entró 6 años atrás en el conservatorio ella le dice que se equivoca, pues solo lleva un año en la ciudad.

Le pregunta si es Sylvie y ella le responde que no por tres veces riendo.

Él parece muy decepcionado por la respuesta y ella le dice que podría haberle preguntado antes, pues fue muy desagradable sentirse perseguida por las calles, aunque él recuerda que la llamó Sylvie y le pareció que le respondía.

Él le pregunta si se dio cuenta de que la seguía, diciéndole ella que dio muchísimas vueltas por la ciudad tratando de despistarlo, comprendiendo él que toda la caminata por la ciudad fue porque trataba de huir de él.

Él reconoce que no se dio cuenta de que huía, señalando ella que se escondió en una tienda, pero tuvo mala suerte, pues iban a cerrar y tuvo que salir.

Ella le pregunta desde cuándo la seguía, diciéndole que desde que salió del conservatorio, no pudiendo ella creer que la siguiera tanto tiempo.

Le dice que es igual que la persona que buscaba, aunque reconoce que tras seis años Sylvia debe ser más mayor, algo en lo que no pensó antes.

Él se disculpa varias veces, asegurando sentirse fatal, hasta que ella le pide que se calle poniendo un dedo sobre sus labios, tras lo que le dice que va a bajarse y espera que no la siga, enviándole un beso desde abajo y deseándole que la encuentre.

Se dirige tras ello a un parque donde examina todos sus esbozos de ese día mientras un grupo de jóvenes juega en una fuente.

Por la noche acude al Aviateur y habla con una chica que parece un poco bebida y que lo escucha sonriendo, y que poco después, sin hacerle mucho caso sale a bailar mientras él contempla desde la barra cómo la chica habla mientras baila con otro chico con el que comienza a besarse, observando él a otras muchachas.

3ª noche

De nuevo las luces iluminan de forma intermitente la habitación donde duerme el chico, esta vez acompañado por una chica, ambos desnudos.

A la mañana siguiente vemos algunas de las calles y personajes, como el vendedor de rosas cojo, que las transitaban el día anterior, aunque con otra luz.

La gente deambula por las calles, igual que cualquier otro día. Ve cómo el mismo hombre que el día anterior daba de comer a las palomas lo sigue haciendo, o cómo el vendedor de mecheros vuelve a aparecer… y suenan de nuevo las campanas.

Vuelve al bar del Conservatorio y la camarera, que canta, le sonríe

Él mira por la ventana y ve a una chica parecida a la del día anterior, y al igual que el día anterior la sigue hasta el tranvía, aunque esta vez no llega a subirse.

Se sienta en el banco del tranvía con su libreta y comienza a fijarse en las mujeres que esperan para cogerlo, algunas de las cuales estaban la mañana anterior en la terraza.

Reflejada en los cristales del tranvía le parece ver a la chica del día anterior.

El viento voltea sus hojas del cuaderno, igual que juega caprichoso con el pelo de una de las chicas a la que observa.

Calificación: 3