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En realidad nunca estuviste aquí

You were never really here (2017) * G.B. / Francia / USA

          También conocida como:
                    - "Nunca estarás a salvo" (Hispanoamérica)

Duración: 89 min.

Música: Jonny Greenwood

Fotografía: Thomas Townend

Guion: Lynne Ramsay (Novela: Jonathan Ames)

Dirección: Lynne Ramsay

Intérpretes: Joaquin Phoenix (Joe), Ekaterina Samsonov (Nina Votto), Alex Manette (Senador Albert Votto), John Doman (John McCleary), Judith Roberts (Madre de Joe), Alessandro Nivola (Gobernador Williams), Frank Pando (Angel).

Joe acaba con un hombre a martillazos en el cuarto de un hotel.

Acabado su trabajo, recoge cualquier pista que pudiera incriminarle, y tras deshacerse de ellas, sale por la puerta de servicio.

Atacado en el callejón por un hombre, debe deshacerse de él, cogiendo luego un taxi que nos muestra que está en Cincinnati, hasta el aeropuerto.

Una vez allí y desde una cabina hace una llamada de teléfono. Suena el contestador de John McCleary y dice solo una cosa: "Hecho".

Regresa luego a Nueva York, a casa de su madre, con la que vive, fijándose en un grupo de muchachos que están en un edificio cercano.

Encuentra a su madre dormida en su silla, aunque cuando le quita las gafas ve que estaba bromeando, debiendo luego acompañarla hasta la cama, pues estaba un poco asustada después de ver a solas Psicosis.

Luego, antes de dormir se coloca hielo en el cuello, donde le golpearon en el callejón, mostrando un cuerpo plagado de cicatrices.

Lee libros sin ningún orden e igual arranca una página que lee hacia atrás y a menudo tiene impulsos suicidas, debido a que padece trastorno de estrés postraumático, tras su paso por la Guerra del Golfo, colocando su cabeza en una bolsa de plástico o metiéndose una navaja en la boca.

A veces se desespera con su madre, como cuando se encuentra el suelo del baño empapado.

Acude luego hasta un supermercado cercano, donde se ve con su dueño, Ángel, que le entrega un sobre que tenía escondido, y donde está el dinero por su trabajo, del que da una parte al tendero, que le dice que el tipo volvió a llamar y quiere verle de inmediato.

Joe se queja ante Ángel porque su hijo, Moisés vio el día anterior dónde vive, por lo que, le dice a Ángel, debe acabar su colaboración.

Ve, desesperado, de nuevo en casa de su madre cómo tiene el frigorífico lleno de cosas caducadas, mostrando su madre también su demencia al preguntarle por Janice, la novia que tuvo 20 años atrás.

En el armario, Joe mete su cabeza en una bolsa de plástico mientras viene a su cabeza cómo ya lo hacía de niño para no escuchar las broncas de sus padres.

Va a ver a McCleary por su nuevo trabajo, viendo que tiene el despacho lleno de flores y a él mal de la nariz porque es alérgico, contándole que le enviaron las flores la familia de la niña de Cincinnati en agradecimiento por haberles devuelto a su hija.

Joe le dice que deben dejar de contar con Ángel.

Hablan luego de su siguiente encargo, que es de un senador del estado de Nueva York, Albert Votto, cuya mujer se suicidó dos años antes y que les ofrece 50.000 dólares por rescatar a Nina, su hija, que ha sido secuestrada, y no desea involucrar a la policía, pues está en la lista del Gobernador Williams, y no quiere generarle escándalos durante su campaña.

Joe va a ver al Senador al Union Club, y le entrega la nota que le dejaron donde solo ponía 235 Este con la 21, un club donde explotan sexualmente a niñas menores.

Joe le asegura que si su hija está allí se la devolverá.

Tras coger varias fotos de Nina le pide que acuda esa noche a las tres al Hotel Caribe, habitación 701 de Harlem y le pide que vaya solo.

El senador le dice que McCleary le dijo que era cruel, diciendo él que puede serlo, pidiéndole Votto que les haga daño.

Por la tarde va a investigar el lugar y observa que hay cámaras de seguridad, tras lo que acude a una ferretería y compra material, comprando también droga.

Luego se relaja, viniéndosele a la cabeza recuerdos de su paso por la Guerra del Golfo, como cuando vio a un niño disparar a una chica para quitarle la chocolatina que le habían dado los americanos.

Llegada la noche se acerca discretamente al club, viniéndosele a la cabeza, mientras espera recuerdos del tiempo en que fue agente del F.B.I., recordando una ocasión en que encontraron en un furgón sin ventilación decenas de cadáveres de niña orientales víctimas de trata, muertas por asfixia.

Mientras reflexiona sobre todo, va observando a la gente que va entrando en el edificio para abusar de las niñas, fijándose en un recadero que sale del portal y al que mete en su coche para interrogarlo sobre las medidas de seguridad del local, contándole que hay dos encargados de seguridad, uno en la puerta principal y otro en la del último piso, diciéndole que la "zona de juegos", donde están las menores, está en la tercera planta, consiguiendo que le dé el código de la puerta, tras lo que lo deja amordazado y atado.

Gracias al código, entra en el inmueble, armado con su martillo, y a pesar de las cámaras de seguridad acaba con el primer guardia de seguridad a martillazos, tras lo que comienza a subir, debiendo acabar con el otro, también a martillazos.

Se asoma luego a una puerta de la que saca a un hombre en paños menores con el que acaba también con el martillo, saliendo tras ello de la habitación una menor.

Entra luego en otra habitación donde encuentra a Nina, a la que baja a caballito tras amenazar a una mujer que llegaba en la habitación, a la que no golpea, pero si le quita el móvil, acabando con otro de los clientes a la salida, tras pedirle a la niña que cierre los ojos.

Sube a la niña a su coche, del que saca, maniatado como estaba, al chico de los recados, dejándolo tirado en la calle.

Va luego a hacer tiempo a un aparcamiento, ofreciéndole bebida a Nina, que lo abraza, debiendo aclararle enseguida que no pretende nada sexual con ella, explicándole que va a llevarla a casa con su padre.

Pasado un rato va hasta el hotel en que quedó con su padre.

Mientras esperan, la niña cambia de canal, apareciendo entonces una noticia en la que hablan de la aparición del cuerpo del Senador Albert Votto, en lo que aparentemente parece un suicidio al lanzarse desde una ventana del piso 22 del hotel Tower.

Aun en shock, oye que llaman a la puerta, viendo al abrir que se trata del conserje, cuyos sesos saltan sobre Joe al dispararle alguien por detrás.

Entran tras ello dos policías, uno de los cuales se lleva a la niña, quedándose el otro con Joe, que, pese a estar desarmado consigue lanzar la mesa contra él, sobre el que se abalanza, hasta conseguir acabar con él, sin que puedan alcanzarlo sus disparos.

Como consecuencia del enfrentamiento debe arrancarse una muela que le quedó mal, sangrando abundantemente.

Llama luego desde una cabina a McCleary, que no se lo coge, mientras se pregunta qué está pasando.

Acude a su casa, en un barrio acomodado, y aunque la cafetera está en marcha, no encuentra a nadie. Coge su pistola de uno de sus cajones, y más tarde, y con la cara con un gran flemón y tomando analgésicos se dirige al despacho de John, al que encuentra muerto y con las manos destrozadas.

Ve también en la mesa, la tarjeta de Ángel y llama a su teléfono, estando al otro lado ángel con una pistola apuntando su cabeza y otra la de Moisés.

Enseguida adivina que Ángel les habrá dicho dónde vive y corre hacia su casa, y mientras va en el coche recuerda los maltratos de su padre a su madre y a él.

Consigue entrar en su casa por el piso superior, yendo a la habitación de su madre, a la que encuentra en la cama con un cojín en la cabeza, viendo que le dispararon.

Luego, sigilosamente se acerca a la escalera con el arma de McCleary y baja, acabando, de dos certeros disparos con los dos hombres que estaban abajo.

Le pregunta a uno de ellos, malherido pero vivo, cuál de los dos mató a su madre, y aunque no le responde le pregunta, tras darle una pastilla contra el dolor, si mató a Votto, diciéndole el hombre que Votto quería dejarlo y se pasaba el día lloriqueando.

Le pregunta dónde está Nina, respondiéndole que con Williams, pues es su favorita y que se las intercambian.

Le pregunta si su madre pasó miedo, contándole el hombre que estaba durmiendo.

El asesino muere poco después a su lado cogiéndole de la mano.

Joe envuelve el cuerpo de su madre en plásticos y se viste elegantemente, yendo hasta un lago en el bosque, colocando piedras en la bolsa y metiéndose él algunas en sus bolsillos, avanzando hasta la parte más profunda del lago, donde comienzan a hundirse.

Le viene entonces a la cabeza Nina, también hundiéndose, lo que le hace recapacitar, por lo que se saca las piedras del bolsillo y nada hasta la superficie.

En el tren de vuelta a la ciudad trata de atar los cabos de la trama, concluyendo que Votto vendió a Nina a la prostitución para ganarse a Williams, pero luego se arrepintió, y sabedor de que Williams controlaba la policía, lo contrató a él y se suicidó.

Se dirige a la oficina electoral, ahora en plena campaña para la reelección del Gobernador Williams, al que espera y sigue en coche hasta su lujosa mansión.

Armado con un martillo, Joe se cuela en la casa tras acabar con varios guardaespaldas, subiendo luego hasta la lujosa habitación del Gobernador, al que encuentra muerto, con la garganta rajada.

Se sienta desconcertado y, temiendo haber llegado tarde, llora desconsolado, bajando después hasta la cocina donde encuentra a Nina comiendo con las manos ensangrentadas y con una navaja de afeitar a su lado y le dice "No pasa nada, Joe".

Se la lleva con él y paran para comer en un bar de carretera, donde Nina le pregunta a dónde van, diciéndole él que no lo sabe, y le pregunta a donde quiere ir, diciéndole ella que no lo sabe, a lo que Joe le responde que él tampoco.

Mientras la niña va al baño, y tras soltar una lágrima se da un tiro en la cabeza.

Pero es solo una de las fantasías suicidas de Joe, al que la niña despierta para irse, pues, le dice, hace un día muy bonito.

Calificación: 3