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Fe de etarras
Fe de etarras

España (2017) *

Duración: 89 min.

Música: Aranzazu Calleja

Fotografía: Jon D. Domínguez

Guion: Diego San José (Argumento: Diego San José y Borja Cobeaga)

Dirección: Borja Cobeaga

Intérpretes: Javier Cámara (Martín), Julián López (Pernando), Miren Ibarguren (Ainara), Gorka Otxoa (Álex), Ramón Barea (Artetxe), Luis Bermejo (Armando), Tina Sáinz (Lourdes), Bárbara Santa-Cruz (Natalia), Josean Bengoetxea (Benito), Ane Gabarain (Beitia).

Bayona. 1998.

Un grupo de personas se reúnen para comer y discuten sobre si la pantxineta debe llevar nata o crema pastelera, diciéndole todos a Martín que es con esta y animándolo a comer un poco, aunque él asegura estar lleno, diciéndole que a partir del día siguiente cuando esté en Madrid se le acabó el comer así.

El mayor del grupo, Artetxe, le entrega tras los postres una pistola a Martín, para que se lleve a Madrid, aunque advirtiéndole que solo le quedan tres balas, debiendo pedirle a la itinerante más y pidiéndole que la use bien.

Se escucha entonces un ruido y se preguntan si habrán seguido a Martín, observando Beitia, que quien se acerca es la policía, por lo que tratan de destruirlo todo echando agua en los ordenadores, y destruyendo Artetxe y Martín documentos a base de comérselos, quejándose Martín de que le haya tocado la cúpula pese a estar lleno, debiendo habérsela comido Artetxe que tiene más saque.

Cuando finalmente entra la policía Artetxe decide salir primero diciendo que está solo, aunque antes le dice a Martín que recuerde que tiene tres balas.

Cuando la policía entra en el cuarto donde estaba unos segundos antes con Martín no ven a nadie, estando la ventana abierta.

12 años después.

Un hombre, Álex, conduce una furgoneta y habla solo sobre un restaurante donde estarían como en Euskadi y aunque esté lejos de casa, también lo está de España.

Al llegar a un parking abre la parte de atrás, viéndose que hablaba con una chica que iba oculta en el maletero y que al salir le pide que no le vuelva a hablar de Uruguay, pues aunque quisiera no podría ir, pues está fichada, algo que él le dice no sabe segura y además allí van a hacer algo por Euskalerría.

Llaman a una puerta que les abre Martín tras reconocer como contraseña una pregunta sobre si conoce a la prima de Luis, excusándose por cómo está la casa.

Martín les advierte que no quiere allí líos de pareja, aunque ellos insisten en que no son pareja ni están juntos.

Les dice tras ello que tienen que ir a recoger a un compañero a la estación de autobuses, aunque Ainara le dice que es mejor que ella no salga hasta el día de la actuación, pues está fichada, algo de lo que, según Álex no están seguros.

Les explica que el hombre al que van a recoger es un compañero de Albacete, en concreto de Chinchilla, algo que Álex y Ainara les parece raro, aunque Martín les explica que es un experto en explosivos, mientras que Álex solo ha trabajado en una imprenta y Ainara ha hecho labores de seguimientos, mientras que el de Albacete ha sido anarquista, okupa y sabe manejar explosivos.

Mientras hablan alguien llama al timbre de la puerta, viendo al abrir que es una mujer en bata con un plato de croquetas que insiste en entregarles.

Se presenta como Lourdes, y les dice que está en la puerta de al lado, diciéndole Martín que ellos se dedican a hacer reformas.

Al día siguiente van en efecto a la estación de autobuses para recoger al de Albacete, quejándose Martín mientras esperan de lo mal que ha dormido en el sofá.

Enseguida ven que se trata de un tipo bastante raro que les dice que se llama Fernando, aunque se ha cambiado el nombre por Pernando para ser etarra, aunque Martín le dice que no pertenece a la organización, pues su labor es de apoyo, preguntando él si es porque no es vasco, y quejándose de la discriminación, ya que Martín tampoco lo es, enterándose en ese momento Álex de que es del sur de Logroño, pese a que reivindica que se crio en Alsasua.

Pernando dice que él está en un comando y eso es más importante que ser vasco.

Acuerdan comportarse normalmente para que ningún vecino sospeche nada, diciéndoles que el único que sabe de su existencia es Artetxe, pues los demás están negociando el alto el fuego.

Su misión es evitar que los novatos de ETA decidan que la lucha ha terminado, debiendo esperar la llamada de Artetxe, que es el único que conoce su número de teléfono.

Fernando quiere que le den un apodo de etarra, diciendo Martín que no es algo necesario, recordándole Fernando que a él le llaman el Riojano, enterándose así también Ainara de que no es vasco.

Fernando sigue con el tema y plantea llamarse Fernando Gartzía, alias "Jordan", por lo de volar por los aires.

Mientras soportan el calor Martín pregunta si alguien sabe cocinar, viendo que nadie, quejándose, porque antes asegura que en los pisos francos de comía muy bien, cuando ETA estaba entre los grupos terroristas más importantes del mundo, no gustándole entre estos a Martín ni las Farc ni Al Qaeda, pues los considera unos locos sin moral.

La clave de ETA es que se come muy bien, insiste, y si se propone un Ramadán se disolverían, pero la cuestión es que no tienen para comer más que las croquetas de Lourdes.

Ven entre tanto un partido del mundial, aunque aseguran que van contra España, alegrándose cuando marca Suiza, asegurando que solo ven el fútbol para ver si piede España. Y cuando marca Suiza aseguran que es una señal de que todo va a salir bien.

Entretanto empiezan a aparecer tímidamente algunas banderas de España en el vecindario.

Empiezan a aburrirse, al no recibir la llamada de Artetxe sin tener nada que hacer aunque confiando en ser los cuatro gudaris que evitaron que ETA se acabase.

En el siguiente partido España gana y ellos apagan la tele, pero escuchan los gritos de los vecinos, en cuyas ventanas aparecen más banderas.

Juegan al trivial para entretenerse, pero Martín trata de relacionarlo todo con Euskadi, y no acepta preguntas como la del ciclista español que ganó 5 tours, pues no lo considera español, sino vasco, no considera ninguna pregunta bien formulada, Si preguntan si un menor puede participar en Eurovisión dice que si es de Euskadi no, pues no pueden participar en espectáculos públicos, si preguntan cuál es el mayor causante de la obesidad dice que no es el azúcar, sino España, que invadió América y trajo el chocolate y las patatas, lo que más engorda, y si no hubieran descubierto América no existiría la gente obesa.

Decide tras ello retirar el trivial y no seguir jugando.

Cuando salen a comprar Fernando le pregunta a Álex si sale con Ainara, pues a él siempre le han puesto las etarras.

Vuelve a presumir de su compromiso. Un amigo vasco le pasó la dirección de Martín, y cuando su padre le encontró la carta le dijo o que seguía trabajando con él o se iba, y él prefirió el compromiso, y asegura que no volverá a ser albañil.

Pero al regresar al edificio se encuentran en la puerta con un vecino, Armando que les da la bienvenida y les dice que se alegra de que sean españoles, pues tienen unos vecinos magrebíes que no dan problemas para que no se fijen en ellos, pero como está de baja por depresión puede estar en casa y tenerlos vigilados.

Les dice luego que está seguro que esa noche ganará España y que gritará fuerte para que les escuchen sus vecinos, tras lo que les pregunta si les gusta el fútbol, diciendo ellos que sí, por lo que dice Armando que entonces deben ver juntos algún partido, prometiéndole Álex que si llegan a la final la verán juntos, convencidos de que no pasarán siquiera de cuartos.

Pero esa noche oyen corear los goles al vecindario y cantar luego "Yo soy español".

Ainara se despierta llorando y le dice a Álex que a lo mejor no les llaman por su culpa, pues al estar fichada habrán fichado a todos, y además no pueden ir a Uruguay juntos.

Ella le recuerda además que él tiene novia. Él dice que no habla con ella desde 4 años atrás, diciendo ella que solo por seguridad.

Le pregunta si elegiría entre la lucha o él, pero no tiene oportunidad de responderle, pues justo en ese momento suena el teléfono y lo coge Fernando.

Le oyen decir que a partir del lunes a las 6, pero cuando cuelga les cuenta que le han dicho que a partir del lunes tendrán 300 mensajes gratis y todas las llamadas a fijos.

Martín va a devolverle el plato a Lourdes y alabando sus croquetas y el olor, que Lourdes le dice que es bacalao al pil pil.

Lourdes aprovecha para pedirle consejo para cambiar la bañera por un plato de ducha y pidiéndoles presupuesto, aunque le dice que no podrán de momento, aunque ella dice que no le importa esperar

Gracias a la mujer pueden comer bacalao, proponiendo durante la comida Ainara llamar a Artetxe, aunque Martín le dice que no lo hará, pues Artetxe le dijo que no lo llamaran, aunque ella recuerda que le dijo que lo llamaría en un par de días y ya han pasado muchos más, diciéndole Martín que todo irá bien, diciendo ella que espera que si va mal no se vaya por la ventana, provocando un silencio incómodo.

Martín saca entonces la pistola y la pone sobre la mesa, y le pide a Ainara que ponga la suya también sobre la mesa, aunque sabe que no tiene, recordándole que es él quien les dirige, tras lo cual les dice que los vascos llevan 30.000 años peleándose con todo el mundo y que cuando ellos eran unos niñatos que jugaba a lo de la kale borroka cuando él se tuvo que ir a Venezuela porque solo tenía tres balas y no podía hacer nada con aquello.

Cuando parece haber zanjado el tema Fernando vuelve a recordarle que no es vasco, sino riojano.

Por la noche ven desde la terraza cómo la gente lanza bengalas y fuegos artificiales tras el nuevo triunfo de España, diciendo Martín que no entiende qué están celebrando, pues los echarán como siempre en los cuartos de final, recordándole Álex que los de ese día eran los cuartos de final.

Harto de esperar, Álex utiliza el teléfono y llama desde el baño y va a despertar a Martín, pues marcó el único teléfono que tenían grabado en la memoria del teléfono y en telefónica le dijeron que el número no existe y pregunta por qué les ha metido allí.

Martín marca y ve que en efecto le responde que el número al que llama no existe.

Álex dice que si no actúan Ainara i él se irá, proponiendo llamar a Txintxo, del comando Nafarroa, pero Martín le recuerda que es uno de los arrepentidos.

Martín propone preparar algo ellos por su cuenta, preguntando Álex qué van hacer sin armas y con solo 3 balas, pidiéndole que no le diga nada a Ainara.

Ainara se entretiene haciendo un puzle que había en la casa de gatitos, pero cuando solo le falta colocar la última pieza no la encuentra.

Martín habla con Fernando para decirle que tienen que cambiar una bañera por un plato de ducha, algo que Fernando cree que es una broma, pues le dice que se fue de Chinchilla para no hacer reformas, diciéndole Martín que lo van a hacer en nombre de ETA y por Euskal Herría y que con lo que saquen podrá montar un explosivo.

Fernando se queda pensando y entonces dice, "Stallone". Ese es mejor seudónimo que el de Steven Seagal, que pega más para un GRAPO, tras lo que propone conseguir los explosivos sin colocar el plato de ducha.

Decide hablar con los árabes del piso de abajo para tratar de conseguir los explosivos, aunque cuando les habla de los explosivos le dicen que se ha equivocado de personas pese a que él dice que los entiende y que lo de Al-Andalus fue una vergüenza, aunque los árabes acaban pensando que los ha mandado el vecino del tercero y le dicen que están hartos.

Acaban haciendo la reforma del baño de la vecina.

Álex le pregunta a Fernando si cree que con lo que saquen allí podrá montar un buen explosivo, diciéndole Fernando que aprovecharán lo del mundial para comprar un montón de petardos, juntar la pólvora de estos y meterla en una olla para hacerla estallar, algo que a Álex le parece ridículo.

Aparece entonces Natalia, la hija de Lourdes, que dice que cuando acaben allí quiere que le den presupuesto para dividir un piso en dos apartamentos.

Álex y Fernando dicen que tienen otro encargo, y Natalia dice que le corre mucha prisa, diciendo Martín que pueden hacerlo

Entretanto Ainara traba de buscar por toda la casa la pieza que le falta del puzle, removiéndolo todo, dándose cuenta entonces de que en el armario hay una pieza que llama su atención.

Cuando los hombres regresan al piso ella les recibe con unos carteles en los que les pide que hablen con normalidad, pero no digan nombres, poniéndoles en uno de los carteles que les han colocado un micro, lo que supone una gran alarma para todos, aunque en cuanto llegan al armario Martín ve que es una pieza para colocar una balda, haciéndole ver lo absurdo que habría sido colocar un micro dentro de un armario.

Pero ella acusa a Martín de haberle escondido la pieza para volverla loca.

Discute luego con Álex, que le explica lo de la acción que van a realizar, diciendo ella que en cuanto lo hagan regresará a Iparralde, aunque Álex piensa que allí ya no hay nadie de los suyos, pues todos están a favor del proceso negociador, pidiéndole Ainara espacio, preguntándole Álex si quiere romper lo suyo, volviendo ella a insistir en que entre ellos no hay nada, pidiéndole espacio, un espacio que Álex no cree pueda darle en un piso franco, pidiéndole ella que deje su habitación.

Esa noche Martín se despierta atragantado, sacándose de la garganta un papel que le ha metido Artexe, aunque comprueba que se trata solo de una pesadilla, viendo al despertarse a Álex a su lado.

Con el dinero de la reforma acuden a un bazar donde compran 200 petardos, viendo al regresa a casa que todos los vecinos han colgado banderas excepto ellos, por lo que van a un chino a comprar una bandera española para no ser los únicos vecinos que no tienen la bandera puesta, que además era la única que quedaba y que es prácticamente un toldo, llevando además el toro.

Cuando la cuelgan dejan a sus vecinos de abajo sin visión, aunque Armando está encantado de ver esa bandera.

Álex hace un molde de la pieza que faltaba en el puzle y recorta de la caja el trozo que falta.

Fernando fabrica el explosivo con la pólvora de los petardos y cuando termina lo colocan en una mochila que bajará Ainara a su espalda y que luego le ayudará Álex a colocar en una papelera.

Llaman tras ello a la policía para avisar de que son de ETA y han colocado un explosivo en la Plaza San Marcos coincidiendo con el final del España Alemania de esa noche.

Los agentes acordonan en efecto la zona, molestándose la gente que había bajado para celebrar el triunfo de España en el mundial, bajando Martín a observar lo que pasa.

Y de pronto suena un petardo, y tras este, una pequeña explosión que todos se toman como una broma y una celebración más del mundial, por lo que todos comienzan a cantar el "Yo soy español" como si nada hubiera pasado, aunque los policías se llevan la mochila para investigarla.

En el piso todos esperan ansiosos a Martín, al que le preguntan cómo fue, respondiéndoles este que bien pese a que en la televisión no dijeron nada, asegurando que no lo dirán porque no quieren dar publicidad al atentado y que como un primer intento para algo más serio está bien.

Solo Ainara entiende que tras sus palabras lo que se oculta es el fracaso, por lo que les asegura que al día siguiente se marchará.

Martín va a hablar con ella mientras prepara las maletas y le dice que debería hablar con Álex, recordándole lo que pasó en las conversaciones de Argel cuando ETA estaba en su mejor momento, y se rompieron porque Felipe González no les puso un buen interlocutor. Diciéndole que deben hablar.

Pero Ainara entiende que en esa relación la compara a ella con España, y a quien deben considerar así es a él, que no termina de cortar con su novia.

Martín le insta a establecer entre ellos una especia de pacto de Lizarra, señalando ella que no son pareja, que se han venido bien durante un tiempo, pero nada más.

Ella le dice que él es como el GAL, pues va de parte de España a jugar sucio, aunque él prefiere pensar que es como un cura irlandés dispuesto a intermediar en el conflicto.

Le habla de Gloria, del grupo de insumisos de Basauri, una antigua novia que no se fue con él a Venezuela, no habiendo después otras, pese a lo cual afirma estar bien, pues está donde quería estar.

Le entrega tras ello un sobre de parte de Alex, viendo ella que en él está la pieza del puzle que les faltaba del puzle que él fabricó.

Al día siguiente la acompañan al autobús, diciéndole por el camino que puede volver cuando quiera de Iparralde.

De pronto un agente les para en un control policial y les pide la documentación de todos.

Asustada, Ainara pide que arranque mientras la consultan.

Martín les pide que aguanten todo lo que puedan y procuren no hablar, y que pidan un forense y un parte de daños y no decir nada de Artetxe.

Y cuando esperan que sea el final el agente les devuelve la documentación diciéndoles que está todo correcto y que pueden continuar, no pudiendo creérselo.

Ainara les dice entonces que cree que ya no llega al bus, y aunque Martín le dice que aún falta unos minutos ella insiste en que ya no llega.

Al día siguiente visitan el piso de Natalia, que desea dividirlo mediante un tabique con una puerta, pidiéndole ellos un anticipo para los materiales.

Con él no compran esos materiales, sino un amplio y cómodo sofá donde podrán dormir sin dolores, comprando además un buen jamón y vino blanco.

Cuando Fernando pregunta cuándo volverán a actuar, diciéndole Martín que la experiencia les ha enseñado a tomarse las cosas con tranquilidad.

Cuando va a buscar otra botella de vino blanco escucha unos pitidos en el teléfono, llevándoselo hasta el baño donde ve que tienen 8 mensajes de Artetxe, optando Martín por quitarle una pieza al teléfono para que no vuelva a sonar, ya que Artetxe dice que va seguir llamándole hasta que lo coja.

Llaman entonces a la puerta, viendo que se trata de Armando, su vecino, que les recuerda que tienen que ver la final juntos, como le prometieron, llevando cosas para animarse, decidiendo Martín bajar con Fernando para estar a bien con su vecino.

Álex prefiere quedarse con Ainara, pues es una ocasión para estar solos, diciéndole que podrían estar así siempre si ella quisiera, aunque Ainara cree que lo de Uruguay es una locura, diciéndole él que no piensa en eso, sino alquilar otro piso franco en plan comando itinerante, diciendo que se lo pueden permitir porque les está entrando mucha obra.

Llaman entonces a la puerta, aunque no se trata de sus compañeros, sino de Artetxe, que se muestra muy enfadado y les pide que busquen a Martín, poniendo entretanto el partido de España y comiendo ese jamón que les pregunta de dónde sacaron, excusándose Ainara y diciendo que no suelen comer así.

Entretanto Martín se coloca una bufanda y Fernando un gorro con la bandera española, contándoles Armando que está muy contento, pues se marcharon del edificio los moros, contando que alguien fue a pedirles que le vendieran explosivos y asustados se marcharon, asegurándoles que no fue él, aunque le hubiera gustado.

Artetxe se da cuento de que el sofá es nuevo, lo cual, junto con el jamón le lleva a preguntarse qué estaban haciendo, diciendo ellos que esperando su llamada que no llegaba, y que entretanto han seguido las órdenes de Martín.

Llega la prórroga de la final del mundial, preguntándose qué harán si llegan los penaltis, pues Fernando no quiere verlos, asegurándole Martín que Holanda marcará.

Pero en contra de su pronóstico, España gana. Artetxe apaga la televisión mientras fuera comienzan a sonar petardos y fuegos artificiales.

Artetxe está muy enfadado, pues piensa que Martín no irá y se pregunta qué pasa con Álex y Ainara, pero justo en ese momento llegan Martín y Fernando con la bufanda y el gorro de la selección.

Artetxe no puede creérselo y bebe antes de escucharlos, diciendo Fernando que se trata de una misión encubierta, aunque Artetxe no quiere escucharlo a él, por lo que tras quitarle el gorro de un manotazo lo manda callar, preguntándole a Martín qué hace, preguntándole este por qué ha ido y le echa en cara que se han olvidado de ellos.

Artetxe le dice que se la ha vuelto a jugar.

Martín le dice que le prometió que le llamaría en dos días y se olvidaron de ellos y ni siquiera llamaron para pedir disculpas.

Artetxe le recuerda que cuando volvió de Venezuela no le dio dos tiros porque le debía un favor y quería que se lo devolviera, pero se ha vuelto a cagar, pero le dice que no van a perder esa guerra por gente como él, que es peor que un cobarde, porque lo que le ocurre es que no tiene fe, tras lo que le pide que se vaya y los deje marchándose por esa ventana.

Se dirige tras ello a sus compañeros a los que les dice que deben espabilarse, pues tiene 200 kilos de explosivos en el maletero de su coche para fastidiar la fiesta de la selección.

Martín no le deja terminar. Saca el arma que Artetxe le dio años antes y descarga las tres balas que tenía sobre Artetxe, confundiéndose sus disparos con los fuegos artificiales.

Poco después sacan el cadáver y lo meten en la furgoneta, llevándolo hasta el piso de Natalia que están reformando, donde hacen una falsa pared tras la cual ocultan el cadáver.

Habla luego con sus compañeros a los que le dice que van a seguir luchando, pero a su manera, pues siguen formando parte de algo más importante que hacer reformas, como la de un baño que les ha salido, o la reforma de una tienda de chucherías.

Todos tienen ahora un mono igual y una furgoneta donde figura "Reformas Van Damme".

Les dice que todos pensarán que se trata de una próspera empresa de reformas, pero ellos por dentro saben lo que son, "Gudaris"

Les dice que nunca se había sentido tan cerca de Euskal Herría como allí con ellos.

En su casa Fernando y Martín disfrutan de su nuevo sofá viendo la tele, visitando unos días más tarde a Álex y Ainara, en su nuevo "piso franco" para comer juntos.

Les dice que siguen luchando pero sin prisas y haciendo las cosas bien.

Ainara les ha preparado bacalao con la receta de Lourdes, aunque lamentan no haber llevado vino, diciéndoles que les ha llevado Armando unas botellas de su pueblo buenísimas y que el domingo siguiente cuando vayan a comer llevarán una.

Alguien aporrea entonces la puerta con fuerza y todos se giran asustados.

Calificación: 2