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Forajidos

The killers(1946) * USA

          También conocida como:
                    - "Los asesinos" (Hispanoamérica)

Duración: 103 min.

Música: Miklós Rózsa

Fotografía: Elwood Bredell

Guion: : Anthony Veiller, (Richard Brooks, John Huston - No acreditados) (Cuento: Ernest Hemingway) (Cuento: Ernest Hemingway)

Dirección: Robert Siodmak

Intérpretes: Burt Lancaster (Pete Lund / Ole Anderson "el Sueco"), Ava Gardner (Kitty Collins), Edmond O'Brien (Jim Reardon), Albert Dekker ("Big Jim" Colfax), Sam Levene (Teniente Sam Lubinsky), Vince Barnett (Charleston), Virginia Christine (Lilly Harmon Lubinsky), Jack Lambert ("Dum-Dum" Clarke), Donald MacBride (R.S. Kenyon), Jeff Corey ("Blinky" Franklin).

Un coche avanza a toda velocidad de noche, iluminando sus faros un cartel con el nombre de la población a la que llegan, Brentwood, en New Jersey.

Sus ocupantes, dos hombres, echan un vistazo a la estación de servicio del pueblo, yendo luego hasta Henry's Diner, donde piden la carta, advirtiéndoles el camarero que algunas cosas solo las sirven a partir de las 6 para la cena y aún falta 10 minutos, no sirviendo tampoco alcohol de alta graduación.

Los forasteros se muestran poco respetuosos con él y afirman que su pueblo es muy aburrido, tras lo que le piden al único cliente del local, Nick Adams, que vaya hasta la cocina, donde uno de los forasteros lo ata junto al cocinero mientras el otro le dice al camarero que si llega alguien le diga que el cocinero tuvo que salir, tras mostrarle su arma y explicarle que han ido a ese pueblo para matar al Sueco, que trabaja en la gasolinera, y al que ellos conocen como Pete Lund, por encargo de un amigo.

Ellos saben que Lund va a cenar allí cada tarde a las 6, y el camarero les dice que ya no lo hará, pues siempre llega un poco antes.

Los dos matones, al ver que en efecto no irá, deciden marcharse, dejando a Nick y a Sam, el cocinero atados y amordazados en la cocina.

El camarero, tras desatarlos, le pide a Nick que avise al Sueco de que van a matarlo antes de que encuentren su casa, lo que Nick hace, atajando y saltando vallas para llegar antes de que lo hagan los matones.

Pero el Sueco, aunque se lo agradece, le dice que no serviría de nada avisar a la policía, pues está cansado de escapar, contándole que quieren matarlo por algo malo que hizo en cierta ocasión, no moviéndose, de hecho, de la cama, desde donde unos minutos más tarde escucha a los dos tipos acercándose a su puerta, no haciendo nada cuando la abren y disparan contra él.

El comisario local habla con Jim Reardon, agente de seguros de Atlantic Casualty & Insurance Company, asegurando que la captura de los asesinos es cosa de la policía estatal, ya que ni el asesinado ni los asesinos eran de la localidad, examinando entretanto las pertenencias de Lund, entre las que está el seguro y un pañuelo verde con un harpa, que Reardon se llevará.

Tampoco conocen a la beneficiaria de su póliza, pues solo saben que el Sueco llegó un año atrás y vivía en una pensión y era un tipo solitario que no recibía correo.

En la comisaría declara también Nick, que dice que Lund era un buen compañero, encargándose él de acompañar a Reardon al depósito de cadáveres, donde le explica al forense que la compañía petrolífera Tri-State Oil Co. tenía un seguro colectivo para sus trabajadores y Lund era uno de ellos y por eso investiga su muerte.

El forense le cuenta que tenía 8 heridas de bala que casi lo parten en dos, observando Reardon unas heridas en sus manos.

Nick cuenta que el Sueco cenaba siempre en el restaurante, hasta que unos días antes decidió quedarse en casa porque no se sentía bien.

Recuerda que fue tras un día en que llegó a la gasolinera un coche negro y el conductor, al ver a Lund, le pidió que comprobara el aceite y luego le limpiara el parabrisas, preguntando también por el nombre del pueblo.

Cuando se marchó aquel hombre, Lund le pidió que cerrara él porque no se encontraba bien y al día siguiente, de hecho, no fue a trabajar.

Reardon llama al día siguiente a su oficina. Le dice a la secretaria que el muerto tenía manos de boxeador, con los nudillos rotos, por lo que le pide que investigue en el gimnasio para ver si alguien es capaz de identificarlo y que investigue todo lo que pueda mientras él viajará a Atlantic City para conocer al beneficiario de la póliza de Lund, Mary Ellen Daugherty, en el Hotel Palms en Atlantic City, más conocida como Queenie.

Cuando le comunica a la mujer el fallecimiento de Pete Lund de la que ella es la beneficiaria, ella no sabe quién es hasta que le muestra su foto, recordando que para ella era el señor Nelson, un huésped del hotel en 1940 que estuvo alojado allí solo unos días junto con una mujer y al que no había visto antes ni volvió a ver después.

Ocupaba la habitación 1212 y recuerda que una mañana, cuando fue a limpiar, lo encontró todo hecho un desastre y a él gritando, "se ha ido", tras lo que rompió la ventana con una silla con intención de suicidarse, disuadiéndole ella de hacerlo, diciéndole que si lo hacía ardería en el infierno hasta el final de los tiempos.

Recuerda que decía que ella se había ido y que Charlestón tenía razón.

De vuelta a su oficina de Newark, Reardon entra a ver a su jefe, el señor Kenyon, que trata de disuadirle de seguir investigando el caso de la muerte de Lund, ya que es un asunto de poca monta y le necesitan para investigar algo de más importancia, aunque consigue que le conceda un día más para investigar.

La secretaria le informa que en el gimnasio le contaron a su secretaria que su verdadero nombre era Ole Anderson, nacido en Filadelfia, que boxeó profesionalmente en el 28 y su última pelea fue en Filadelfia en el 35, siendo 3 años más tarde arrestado en Filadelfia por robo y sentenciado a 3 años de cárcel, aunque le pusieron en libertad por buena conducta en el año 40, siendo quien le detuvo, el teniente Lubinsky.

Decide visitar al policía, que le cuenta que el padres de Anderson y el suyo trabajaban juntos y ellos fueron muy amigos desde niños.

Le cuenta que fue muy buen boxeador, recordando que vio su último combate, donde vio cómo le estaba machacando Tiger Lewis, su rival, no usando su derecha como le pedía Packy, su entrenador, acabando por caer, y, aunque consiguió levantarse, acabó cayendo de nuevo, y esta vez ya no se levantó, aunque afortunadamente terminó el combate por llegar el final del tiempo, estando contento de no haber perdido por K.O.

Ya en el vestuario vieron la razón por la que no podía utilizar su derecha. Tenía todos los huesos de la mano rotos.

Fue el propio Lubinsky quien le dijo que no habría una próxima vez, pues su derecha no volvería a estar bien para boxear, y le dijo que tenía suerte de no estar sonado.

Fuera les esperaba Lilly Harmon, la novia de Anderson, que estuvo viendo su combate, y que le invitaba a cenar, aunque él le dice que no tiene hambre, por lo que se despiden.

Está preocupado y se pregunta qué hará ahora, tras dejar el boxeo, animándolo Lubinsky a seguir su ejemplo y hacerse policía, pues eso le ayudaría a conseguir una buena pensión, aunque Ole lo rechaza, pues es un trabajo mal pagado.

Lilly, que ahora es la esposa de Sam Lubinsky, le cuenta que entonces estaba enamorada de Ole, pero cuando le dejó y se casó con Sam, Ole fue su padrino, aunque luego no se volvieron a ver tras 9 años.

Ella recuerda la última vez que salió con él.

Se habían citado para ir al cine. Pero en vez de eso la llevó a un hotel para una fiesta con un tipo con el que iba a hacer negocios.

En la fiesta, y frente al piano había una mujer, Kitty Collins, que, cuando le presentaron a Ole le dijo que sabía que era boxeador, aunque jamás había visto un combate, pues odiaba la brutalidad, diciéndole Lilly que ella había visto todas sus peleas, diciéndole Kitty que ella no soportaría ver que pegaban al hombre que amaba.

Lilly se fijó en cómo Ole miraba a Kitty mientras esta cantaba, totalmente fascinado por ella desde que la vio y en aquel momento se dio cuenta de que todo había terminado y se marchó a casa.

El teniente recuerda que llevaba un mes casado con Lilly, cuando, una noche, entró en el café de Lou Tingle por un chivatazo por tráfico de joyas.

En el café estaba Kitty con Jake el "Rata", llevando un broche de diamantes.

Un conocido le cuenta al teniente que Kitty fue la novia de Colfax y ahora lo es de Ole, observando cómo, mientras habla con él, su informante hace una seña a un camarero que, a su vez se dirige a Kitty, la cual se quita el broche que esconde en la sopa, aunque Sam la saca del plato y decide llevarse a Kitty presa.

Justo en ese momento llegó Ole, elegantemente vestido y saluda a su amigo, aunque cuando observa que este quiere llevarse a Kitty acusándola de ladrona, Ole le pide que no la detenga en atención a su amistad, mientras Kitty insiste en que no sabía que el broche era robado.

Ole dijo entonces para evitar la detención de Kitty que la mercancía la robó él y que ella no sabía nada, golpeando a Sam y huyendo.

Lo detuvieron al día siguiente y se aferró a su historia, cayéndole 3 años.

Ignora qué fue de Kitty. No volvió a verla ni a ella ni a Ole, aunque al enterarse de su muerte ordenó que trajeran su cadáver, para enterrarlo esa tarde.

Reardon los acompaña al cementerio, al que va también Packy, su antiguo manager, y a Charleston, un viejo ladrón al que Reardon invita a beber hasta emborracharlo, y, aunque el viejo asegura que no le hará hablar, acaba hablándole del Sueco, al que le cuenta, estuvo muy unido, ya que fue su compañero de celda mientras estuvo preso.

Recuerda que le hablaba de las estrellas porque se puso a estudiar las que veía entre los barrotes y aprendió mucho sobre ellas.

Recuerda que entonces Ole tenía ya el pañuelo verde con el harpa símbolo de Irlanda, ya que Kitty era irlandesa.

Charleston salió antes y Ole le pidió un favor. Le dijo que fuera a ver cómo estaba Kitty, pues estaba preocupado por ella, diciéndole él que a veces el que no dieran señales de vida no era porque las chicas estuvieran enfermas, sino por otras razones.

No consiguió averiguar nada porque ya no vivía allí.

Cuando salió el Sueco, volvió a verlo de nuevo, aunque no recordaba las fechas.

Le habían informado de que tenía que ir a un lugar determinado a llevar al Sueco un par de días después de su salida de prisión.

Big Jim Colfax era el anfitrión y estaba reunido con un grupo de hombres a los que iba a proponer un plan, estando con ellos también Kitty, sorprendiéndose el Sueco cuando llegó de verla allí.

Colfax les expuso que les quería para dar un golpe de 250.000 dólares en una fábrica, disponiendo de 10 días para prepararlo todo, explicándoles que él se llevaría 100.000 como organizador junto con Kitty, repartiéndose el resto a partes iguales.

Charleston le dijo que no se uniría, pues era un asunto demasiado grande para él, que se estaba haciendo viejo y había pasado la mitad de su vida en la cárcel y no deseaba volver a ella.

Antes de marcharse, aconsejó al Sueco que dejara de escuchar el harpa dorada, pues le traería muchas complicaciones y le espero durante unos minutos fuera por si salía, pero no lo hizo, y no volvió a verlo.

Reardon volvió a ver a Kenyon, al que mostró un recorte de periódico donde daban la noticia del robo, por un cuarto de millón de dólares, de la nómina de una fábrica de sombreros.

Contaba que cuatro hombres con insignias iguales a las del resto de empleados, se unieron al turno de mañana con los demás trabajadores.

Pero una vez dentro se desviaron y se dirigieron a la oficina del cajero y sorprendieron a este y a su ayudante, robando la caja de caudales.

Se llevaron el importe de las nóminas y, escondidos tras una furgoneta que salía, se dirigieron a tres coches que les esperaban y contra los que salió disparando el portero, al que, desde el último coche le respondieron y acabaron con él.

Se reseñaba que uno de ellos llevaba un pañuelo verde con un harpa dorada.

Reardon llega a la conclusión de que el pañuelo que posee es el que utilizó el Sueco, que la misma noche del atraco se inscribió en un hotel de Atlantic City con una mujer que se marchó al día siguiente, ante lo que él intentó suicidarse, salvándole la vida la encargada del hotel a la que, agradecido, nombró beneficiaria de su póliza.

Pero, pese a las pruebas, Kenyon le pide que olvide todo pese a que su compañía era la aseguradora de Prentiss Hat, la sombrerería, pues señala, cuando ocurre algo así, al año siguiente suben sus cuotas y así minimizan sus riesgos.

Pese a todo le concede una semana más para terminar sus investigaciones.

Recibe entonces una llamada de Lubinsky, que le informa de que hay en el hospital un hombre, Blinky Franklin, uno de los que participaron en el atraco, a punto de morir.

Cuando llega al hospital, ve que el hombre está delirando y en su estado de semi inconsciencia, relata lo ocurrido el día anterior al atraco.

Él, Dum Clark y Colfax jugaban a las cartas mientras repasaban su plan, cuando Colfax amenazó con pegar a Kitty, ahora novia suya, por una de sus opiniones, saliendo el Sueco en su defensa, lo que no parece hacer gracia a Colfax, aunque Kitty le asegura que no necesita que nadie le defienda.

El Sueco se une a la partida, y en una de las jugadas en que apostaron mucho dinero cree que Colfax le hizo trampas y le da un puñetazo para comprobar, al levantar sus cartas que no era cierto y que no había hecho trampas, aunque como al día siguiente era el atraco Colfax dijo que dejaba el asunto para otro momento.

Blinky es ya un hombre muerto y descubren en su bolsillo la noticia de la muerte del Sueco y un billete de autobús a Brentwood.

Pese a su estado, Blinky vuelve a hablar y recuerda antes de morir la huida tras el atraco.

Se reunieron en una granja para repartirse el dinero, faltando solo el Sueco.

Pero aquel llegó poco después y los sorprendió cuando se disponían a contar el dinero, llegando desde el piso de arriba. Consiguió desarmarles y se llevó todo el dinero, tras acusarlos de querer engañarle para quedarse con su parte, reuniéndose en un lugar distinto del que habían dicho en un principio.

Colfax le dice que cambiaron el lugar de la reunión porque el que habían previsto en un principio sufrió un incendio la noche anterior, y que además la prueba de que no quisieron engañarle es que está allí.

Haciendo caso omiso a sus excusas, el sueco se marcha con el dinero tras disparar a las llantas de los coches de sus compañeros para evitar que le persigan.

Tardaron 6 años en encontrar al Sueco.

Reardon decide volver a Brentwood y se instala en la habitación contigua a la que ocupaba Ole antes de morir.

Tal como esperaba, Dum Dum llega también a la población y alquila la habitación de Ole, llamando la patrona, en complicidad con Reardon, a la policía, mientras este, escuchaba, con su arma preparada los fuertes ruidos hechos por Dum Dum, por lo que abre la puerta que comunica ambas habitaciones, sorprendiendo a Dum Dum tratando de encontrar algo en el colchón del Sueco.

Tras desarmarlo, lo interroga, preguntándole por qué se reunieron en la granja en vez de en la casa que habían dicho primero, diciendo Dum Dum que fue Colfax fue quien eligió el lugar debido a que se había incendiado el previsto en principio, avisándoles Colfax del nuevo lugar a través de Kitty.

Dum Dum afirma que él no mató al Sueco, pues al hacerlo perdían su confesión del lugar donde tenía el dinero, pero sí a Blinky, pues quería ir a Brentwood y discutieron y acabó con él porque le creía débil y pensó que cantaría.

Le pregunta tras ello por Kitty, pero en un leve descuido, Dum Dum le sorprende, quitándole la pistola, y le pregunta por qué le pregunta por Kitty, diciendo él que porque cree que ella sabe dónde está el dinero, pues fue a Atlantic City con Ole, al que engañó, huyendo con el dinero.

Armado con su pistola y con la de Reardon, al que golpea, Dum Dum huye sin hacer caso de la advertencia de Reardon de que fuera le espera la policía, que le dispara mientras trataba de huir por el tejado, hiriéndolo, aunque no logran capturarle

Vuelve a reunirse tras ello con Lubinsky y viajan juntos en tren a Pittsburgh para hablar con Colfax, recibiendo un telegrama que le confirma que va por buen camino.

Se reúne con Colfax, reconvertido en contratista, al que encuentra preparando su escopeta para ir de caza.

Le pregunta por Kitty Collins, diciéndole que cree que fue ella quien se quedó con el dinero que les robó el Sueco, asegurando Colfax al escucharlo que odia a las mujeres que juegan con dos barajas.

Colfax sabe que no tiene ninguna prueba sólida, pero Reordan le dice que la empleada del hotel de Atlantic City donde se hospedaron puede reconocer a Kitty.

Reconoce luego ante Lubinsky que esto es solo un farol, pues es casi imposible que la mujer pueda acordarse de ella después de 6 años y habiéndola visto solo durante dos noches, pero cree que Colfax y Kitty se asustarán y confía en que ella se ponga en contacto con él a través Jake el Rata, con el que Reardon contactó.

Por su parte, Colfax le dijo antes de marcharse que si encontraba a Kitty le avisara, pues, le asegura, tienen algunos asuntos pendientes.

El plan funciona y Reordan recibe, en efecto, una llamada de Kitty, que le cita en el restaurante Green Cat, algo que Reordan rechaza, diciéndole que enviará a un hombre a recogerla en la puerta del teatro Adelphi, y este la llevará hasta él, que, le dice, quiere hacer un trato.

El propio Reordan será quien se reúna con ella, que ignora su identidad, hasta que, una vez en el taxi se lo dice a la chica y pide al conductor que les lleve a Green Cat , ahora que sabe que no les esperan allí.

Pero sí les siguen Al y Max, los asesinos del Sueco.

Una vez en el restaurante, y tras pedir, le confiesa que es agente de seguros y que su misión es recuperar el dinero de su compañía, o, si no puede hacerlo, encerrarla, diciéndole que Blinky la acusó en el lecho de muerte y que la empleada del hotel de Atlantic City puede identificarla, ya que tiene muy buena memoria para los rostros.

Ella, al saberse descubierta afirma que le dará todo el dinero de que dispone, entre 65.000 y 70.000 dólares, asegurándole que no quiere ocultarle nada, pues ahora tiene marido y un hogar y no desea perder su vida.

Él le dice que no es suficiente y le pide que acuse a Colfax, diciéndole ella que ni la antigua Kitty cantó nunca.

Él amenaza con enviarla a la policía, obligándola así a confesar que, en efecto, fue Colfax quien ideó el atraco.

Ella se dio cuenta de que el Sueco seguía enamorado de ella porque siempre la estaba mirando y llevaba encima el pañuelo verde que ella le regaló y que él le muestra, ya que está ahora en su poder.

Le dice que ella solo esperaba obtener algún dinero para poder cambiar de vida y le habría gustado hablar con el Sueco a solas, pero Colfax siempre estaba presente, dándole el incendio del lugar donde iban a reunirse, la oportunidad.

Avisó a los demás del nuevo punto de encuentro y dejó al Sueco para el final.

Eran casi las dos de la madrugada cuando llegó a su hotel y le avisó, desobedeciendo la orden de Colfax, que planeaba engañarlo porque lo odiaba por causa de ella, pues descubrió lo que les ocurre.

Él le pregunta por qué volvió con él, señalando que es veneno para sí misma y para quienes le rodean y le da miedo ir con alguien a quien ama por el daño que le haría.

Ole le pidió que se quedase con él y se besaron apasionadamente.

El plan salió bien y fueron juntos a Atlantic City y lo abandonó dos días más tarde.

Reardon le dice que le hubiera gustado conocer a la vieja Kitty, de la que nadie sospechaba nada porque desconocían su relación con el Sueco.

Tras la confesión, le pide a Reardon que la lleve a su hotel, aunque le pide que le deje antes ir al baño a maquillarse.

En ese momento Al y Max se dirigen hacia Reardon con intención de acabar con él, aunque no pueden sorprenderlo, ya que les esperaba, por lo que vuelca su mesa para defenderse, mientras que el teniente, que estaba en la barra simulando ser un cliente más, acaba con ellos al sorprenderlos por la espalda

Reardon va tras ello al baño, donde observa que Kitty huyó por la ventana, por lo que señala que deben ir a la mansión de Colfax.

Escuchan al entrar varios disparos, viendo al entrar a un hombre, Dum Dum, que lleva su arma y que baja por las escaleras tambaleándose hasta caer muerto.

Arriba, cae también Colfax malherido, contándole Reardon que Dum Dum le puso sobre la pista, cuando le contó que Kitty fe a avisarles a medianoche del incendio del lugar donde habían quedado, pese a que este no se produjo hasta las 3 de la madrugada, lo cual significaba que debía tener un socio, y lo más lógico es que fuera él.

Llega entonces un policía con Kitty, a la que consiguió detener, corriendo ella hacia el moribundo Colfax, rebelándose que es su esposa.

Colfax comprende que ha caído en una trampa. Que no tenían nada contra Kitty, pero debía hacerles creer que sí para que enviaran a sus matones, ya que no podía enfrentarlos, pues, al ser matrimonio, no podían declarar uno contra el otro.

Lubinsky le dice que no entiende por qué no dejó al Sueco seguir con su vida, diciendo Colfax que si otro de la banda le hubiera descubierto habrían tratado de recuperar su dinero y podrían enterarse de lo ocurrido.

Kitty, arrodillada junto a su esposo, y le pide que diga al policía que ella no sabía nada para salvarla de ir a la cárcel, aunque él no dice nada, condenándola así.

Reordan, con el caso ya resuelto, visita a su jefe, que le da las gracias por el buen fin de su trabajo, que le supondrá a la compañía una gran beneficio para ese año.

Calificación: 4