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Formentera Lady

España (2018) *

Duración: 85 Min.

Música: Joan Alavedra

Fotografía: Miguel Llorens

Guion y Dirección: Pau Durà

Intérpretes: José Sacristán (Samuel), Sandro Ballesteros (Marc), Jordi Sánchez (Toni), Nora Navas (Anna), Ferran Rañé (Joan), Pepa Juan (Greta), Nuria Mencía (Olga), Mireia Ros (Marisa), Juli Mira (Paco), Juli Cantó (Soriano).

Un hombre ya mayor toca el banjo en un local, siendo ovacionado al final por el público.

El músico, Samuel, al que los amigos conocen como Sami, vive en una casita junto al mar sin luz y conduce un viejo Land Rover al que llama Ulises y que le falla de cuando en cuando y le falla también la vista.

Tiene un amigo incondicional, Toni, que es pescador, con el que sale y el cual presume ante las mujeres, tras su actuación, tratando de ligar, de que a Sami se lo rifaban todas las bandas de los 70, aunque él no quiso porque, dice, es alérgico a salir de la isla.

Mientras su amigo se va con una chica, él se queda dormido en el coche, y cuando decide marcharse, ve que el motor no arranca, por lo que decide dormir en el coche, tapándose con una manta.

Entretanto llega a la isla una mujer, Anna, con su hijo Marc, de 10 años, en el ferri.

Cuando le arreglan el Land Rover, Samuel regresa a su casa, donde encuentra a Anna y a Marc, pidiéndole la primera al niño que dé un beso a su abuelo.

Ana le cuenta que la despidieron en un ERE y se instalaron en el piso de su madre.

Él se excusa por no haber ido al entierro de esta.

Le cuenta que le ha salido un trabajo en Francia y tiene que irse.

Van al bar de Mireia, amiga de Anna, y le dice que llamará allí al niño desde Francia.

Le explica tras ello a su padre que es necesario que se quede con el niño durante el tiempo que tarde en instalarse, pues no tiene muy buenas condiciones y tiene que estar segura de dónde lleva al niño.

Él le dice que no puede asumirlo y que además no sabe cómo cuidar a un crío, recordándole ella que es la primera vez en su vida que le pide algo.

Se queda por tanto con el niño, que observa con decepción que la casa carece de luz y no puede por ello hacer que su consola funcione.

Cuando va a tocar debe llevarse al niño pese a las horas y el ambiente del bar, donde el chico se queda dormido en un sofá, y cuando despierta se asusta y confunde a otra mujer con su madre, tras lo que sale corriendo a refugiarse en el coche.

Sami observa que durante las últimas actuaciones Joan, el dueño del chiringuito en el que toca, le da más dinero del convenido.

Le dice luego al pequeño que no irá a ningún lugar donde no pueda ir todo el año con sus alpargatas y recuerda que él asistió al parto de su madre.

Cuando llegan a casa sale una mujer desnuda, Olga, que pretendía darle una sorpresa s Sami, quejándose de que no la avisara por teléfono y, tras apagar todas las velas que había preparado, se marcha.

Al día siguiente, Samuel va a un supermercado y habla con la cajera. Le cuenta que estuvo un mes ingresado, y él trata de hablar con ella para retomar su relación.

Rechazado, va a hablar con otra mujer, Marisa, con la que mantuvo una relación mucho tiempo atrás, y que le dice que si quiere pueden quedar para tomar algo, pero después de toda una vida lavando, limpiando y planchando, ahora, le dice, la hippie es ella.

Va tras ello a ver a una mujer que tiene una granja y que le dice que no hay ningún inconveniente en quedarse con el chiquillo unos días, aunque a medida que hablan, Samuel se da cuenta de que la mujer padece Alzheimer y no recuerda lo que habló antes, y le recuerda que Neus, su mujer, se llevó a su niña, a la Península, aunque le dice que volverán porque la niña querrá estar con él.

El niño se da cuenta de que su abuelo está agobiado y que no sabe qué hacer con él, pero este, ve al día siguiente, cuando se despierta, que se ha dormido con él.

Le saca a pescar con su amigo, al que ve comprando marihuana.

Recibe la visita de Joan, que le cuenta que va a cerrar el local porque quiere jubilarse y porque le han ofrecido una importante cantidad unos italianos que van a montar allí un hotel, y lo siente solo por él, porque le quita la gasolina, concluyendo Samuel que le ha estado pagando el finiquito, dándole dinero de más durante sus últimas actuaciones.

Joan le da no obstante el teléfono de otro amigo, Soriano, que está montando algo.

Llama a este, que fue su discípulo con el banjo, el cual le dice que va a montar una orquesta de gente como ellos, ya mayor, pero con ganas de divertirse, empezando los ensayos en su local de Ibiza en dos semanas, para luego realizar una pequeña gira para ir cogiendo forma e ir luego a Mallorca, y a partir de diciembre, de gira por la península.

Entretanto, el niño descubre también que debe ducharse con agua fría, encontrando luego en un baúl de la casa muchas cosas, y entre ellas unas películas en Super 8 y un proyector, pero también una bicicleta con la que sale a recorrer la isla.

Al día siguiente, Marc se despierta y salen corriendo al bar para hablar con su madre, que dijo que llamaría a las 9.

Pero como no lo llama, tratan de hacerlo ellos, aunque no les contesta nadie.

Samuel deja al niño con Mireia para ir al hospital, donde le controlan tras su ingreso.

El niño juega fuera del bar con un balón, cuando aparecen otros niños y se lo roban, por lo que sale corriendo tras ellos y tienen una pequeña pelea, hasta que sale una mujer, Greta y lo ayuda, tras lo que lo lleva de regreso a casa, observando que no tienen luz y que el niño se ducha con agua fría, por lo que decide poner en marcha el generador.

Cuando regresa Samuel, se queja de que pusieran el generador sin contar con él, pues hace mucho ruido y da mal olor, pero observa que ahora Marc está más entretenido pudiendo jugar con su consola.

Un día Toni lo lleva con él a la playa donde vende su pescado a los extranjeros, haciendo comentarios sobre estos, que van desnudos, y ve cómo les cobra un precio que no es exacto para obligarles a sacar las monedas que él deja caer como sin querer y que más tarde recogen con la ayuda de un detector de metales, recogiendo también alguna sortija perdida.

Cuando ve a su abuelo tomándose una copa, le dice que eso no es bueno para lo suyo, diciéndole que Toni le contó lo de su corazón, y recuerda que su abuela tampoco se cuidaba y por eso murió joven.

Él recuerda que su abuela y él se fueron un día con lo puesto a la isla y descubrieron que ese era su mundo.

Soñaban entonces con quedarse en el faro cuando se jubilara el farero, pero cuando dejó de funcionar con petróleo y pasó a ser eléctrico no sabían cómo funcionaba y no pudieron quedarse allí como deseaban.

Consiguen por fin contactar con Anna, que lo llama al bar y después de hablar con Marc lo hace con su padre, que tras la conversación le dice al niño que en dos semanas comienza el colegio.

Pero le hace caso a su nieto y no termina la copa.

Esa noche Samuel ve en el proyector las viejas películas que guardaba en su baúl y donde salen su mujer, con su aspecto hippie y su hija, todavía pequeña, llorando Samuel al verlas.

Samuel lleva a su nieto el primer día de colegio y él toca su banjo para un grupo de ancianos en un asilo.

Va luego a un bar a beber. Allí otro cliente apasionado de su tipo de música le cuesta creer que Samuel, a su edad sea un hippie, indicándole el dueño de la fonda que Samuel es un mito en la isla.

Hablando de música va bebiendo hasta emborracharse, por lo que se le olvida ir a recoger a su nieto, que debe regresar corriendo a su casa bajo la lluvia, llegando a casa helado y empapado, por lo que trata de encender el fuego como vio que hacía su abuelo, echando un poco de gasolina.

Cuando sale del bar, Samuel ve que, de nuevo, su coche no arranca.

Cuando le llevan a casa ve allí a los bomberos, aunque afortunadamente Marc está bien, pero se asusta tanto, que después de muchas décadas vuelve a embarcarse.

Va hasta Denia, donde su amigo Paco, otro antiguo hippie trabaja en un internado, explicándole que su hija se quedó embarazada y que, aunque el padre desapareció, ella decidió seguir adelante.

Pero ahora está solo, y no sabe cuidarlo, pues es un desastre y que el crío estuvo a punto de morir por su culpa.

Él recuerda que todos los del grupo, incluido el propio Paco, fueron dejando la isla.

Deja al niño en el internado y le cuenta que va a hacer una gira, pero que irá a verlo cuando pueda, y que con Paco estará mejor que con él.

Comienza en efecto sus ensayos con el grupo de Soriano, pero también vuelve a comprar droga pese a que lo había dejado.

Joan celebra el cierre de la Barraca con una gran fiesta donde no faltan las drogas ni el alcohol, volviendo Samuel a recordar aquellas imágenes de Neus y de Ana y cuando escucha "Formentera Lady" de King Crimson y sale corriendo.

Pero cuando despierta está en el hospital. Le dice al médico que le atiende que tiene que ir a Denia, y que es un imbécil, aunque aquel le dice que tiene que estar allí unos días, diciéndole luego Toni que el médico le dijo que tiene la sangre espesa y que las 24 horas primeras son muy importantes, por lo que le pide que no haga ninguna locura, pues sin él no sabría qué hacer, durmiendo junto a él en un sillón.

Marc observa cómo una furgoneta lleva cada mañana frutas y verduras al colegio, y una mañana se cuela en la furgoneta y huye.

Recibe allí una llamada desde Denia, por lo que decide ir hasta allí.

Mientras lo buscan por el pueblo, con Paco, discuten, pues Toni no entiende que dejara al chico en el internado, ya que él le podría haberle ayudado, algo que Samuel no cree que pudiera hacer, ya que siempre está drogado.

Recuerda luego ante Paco que el día que Neus y Anna cogieron el ferri para ir a Barcelona, él se quedó tumbado en una hamaca chutándose y de cuando en cuando sueña que sale corriendo detrás de ellas, pero nunca las alcanza.

El conductor de un camión de fruta ve que el niño sale de este cuando va a descargar y llaman a la policía, que les avisa de que creen que el niño ha regresado a su casa de Barcelona, por lo que, con el coche de Paco, Toni y él viajan hasta la ciudad.

Una vez allí Toni frena de golpe y el coche de detrás choca con él, por lo que tienen una fuerte discusión, durante la cual Samuel se baja para ir a la casa de su hija.

El niño, al escucharlo escapa escalera arriba y luego, mientras su abuelo entra en la casa, sale corriendo, debiendo Samuel salir tras él, en una larga carrera que finaliza cuando un policía da el alto al niño tras ver cómo cruzaba entre los coches.

Entonces Samuel sufre un infarto, por lo que el niño corre hacia él y busca en su bolsillo, colocándole una pastilla bajo la lengua, pidiéndole entonces el abuelo que le perdone.

Luego, ante los policías, Samuel dice que fue todo un cuento.

Les cuenta también que el niño está a su cargo porque su madre está trabajando en Francia, diciéndole el policía que quiere hablarle de ello.

Se entera así de la realidad y va a visitar a su hija a la cárcel.

Le confiesa que pusieron a su nombre un asunto de estafa por IVA y como llevaba mucho tiempo en paro aceptó.

Como no tiene antecedentes puede conseguir pronto el tercer grado e ir a dormir a su casa.

Le pregunta él si va a decirle a Marc dónde está, diciendo ella que es pequeño, a lo que Samuel le responde que es pequeño, pero no es tonto.

Unos días más tarde, Samuel entrega las llaves de su casa y de su coche a un italiano al que se lo vendió y se va con Marc a Barcelona.

Este puede regresar a su antiguo colegio, yendo Samuel entretanto a un parque donde se dedica a tocar el banjo mientras espera que llegue la hora de ir a recogerlo.

Calificación: 2