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Hiroshima mon amour
Hiroshima mon amour

Hiroshima mon amour (1959) Francia / Japón

          También conocida como:
                    - "Hiroshima mi amor" (México)

Duración: 90 min.

Música: Georges Delerue, Giovanni Fusco

Fotografía: Michio Takahashi, Sacha Vierny

Guión: Marguerite Duras

Dirección: Alain Resnais

Intérpretes: Emmanuelle Riva (Ella), Eiji Okada (Él), Stella Dassas (La madre), Pierre Barbaud (El padre), Bernard Fresson (Novio Alemán).

Una pareja se abraza desnuda.

Se escucha la voz de una mujer que asegura que lo ha visto todo, recordando que había hospital en Hiroshima.

Le contesta la voz de un hombre que le dice que no ha visto nada allí, ni ningún hospital.

Ella asegura que ha estado cuatro veces en el museo de Hiroshima donde la gente pasea entre fotografías y reconstrucciones, entre hierros destrozados, piedras, cabelleras caídas de la gente y el inmenso calor de la Plaza de la Paz.

Ahora los turistas lloran al ver las películas y reconstrucciones que se hicieron recordando el momento del lanzamiento de la bomba, películas de destrucción y de gente abrasada, asegurando haber llorado por el destino de Hiroshima.

Recuerda que al segundo día, tras el lanzamiento de la bomba algunas especies animales surgieron de entre las cenizas, brotando a los 15 días flores, con un vigor extraordinario.

Ella dice no que no ha inventado nada mientras él replica que lo ha olvidado todo, asegurándole ella que nunca lo olvidará y que también vio a los que se salvaron y a los que estaban en los vientres, y la paciencia de los supervivientes acomodándose a un destino tan injusto, pues podían dar a luz a hijos deformes y los hombres podían quedarse estériles, pese a lo cual todo continuó.

Cayeron lluvias de cenizas sobre las aguas del Pacífico muriendo algunos pescadores y tuvieron que enterrar toneladas de comida por miedo a que estuviera contaminada.

Las ciudades montan en cólera contra la desigualdad impuesta por unos pueblos contra otros o por unas razas contra otras o por unas clases contra otros.

Dice haber luchado contra el olvido, apareciendo un autobús que hace un tour por las zonas afectadas por la bomba para los turistas.

Ella asegura saber que la tragedia se repetirá y que habrá 10.000 grados sobre la Tierra y una ciudad entera será arrancada de la tierra y caerá echa cenizas.

Cuenta que las siete rías del estuario en Delta del río Ota se siguen llenando a las horas habituales de agua limpia pero venenosa.

Y allí, en ese lugar encontró el amor que le mata y le sana

Se levanta entonces la mujer junto al hombre japonés con el que se acostó y le pregunta si es totalmente japonés, respondiendo él que sí, tras lo que le dice que ella es como 1.000 mujeres juntas tras mirar sus ojos verdes.

Escuchan tras ello las toses que provienen de otra habitación, por las que ella adivina que son las 4, ya que todos los días esa persona tose a las 4.

Ella le pregunta si él es de Hiroshima y él le responde que sí, pero que no le ocurrió nada cuando lanzaron la bomba sobre la ciudad porque él estaba en la guerra.

Le pregunta después a ella por qué está en Hiroshima, respondiendo que está actuando en una película, y que ha venido desde París.

Le pregunta él por qué quería ver todo lo de Hiroshima, respondiendo ella que le interesaba.

Poco después, y mientras su amante japonés duerme ella toma un café, ofreciéndole otro a él cuando despierta y contándole que lo ha estado observando mientras dormía y observó que movía las manos.

Poco más tarde, y mientras se ducha, entra él con ella y le dice lo que le gusta. Ella le dice que es un poco fea diciendo él que una de las cosas que le atrajo de ella fue su manera de ser fea, y que es en eso en lo que se fijó la noche anterior cuando la vio en el bar, donde parecía aburrida en la forma en que los hombres tienen ganas de conocer a una mujer cuando la ven aburrida.

Él le pregunta qué significaba Hiroshima en Francia, y ella dice que el final de la guerra y el miedo a la indiferencia, recordando que en París hacía un buen día y ella tenía entonces 20 años, contándole que él tenía 22.

Le pregunta tras ello si ha conocido a muchos japoneses y dice que sí, pero que él es el primer japonés de su vida.

Él le cuenta que es arquitecto y político y por eso habla tan bien el francés.

Ella le cuenta que está rodando una película sobre la paz, mientras termina de ponerse un traje de enfermera de la Cruz Roja.

Él le dice que quiere volver a verle y ella le dice que a esa misma hora al día siguiente estará regresando a Francia, aunque no a Nevers, que para ella es el país de su infancia y el lugar donde fue más joven y donde una vez estuvo loca y que es la ciudad en la que más sueña por las noches pero en la que menos piensa.

Le dice que solo le atraía la maldad cuando estuvo loca, que coincidió con la época de más dificultades tras la guerra, aunque poco a poco remitió su locura, sobre todo cuando tuvo hijos.

Él le dice que le gustaría verla y pasar una temporada con ella en otro lugar, ella dice que también le gustaría, pero llega entonces un coche a recogerla y se marcha sin darle más esperanzas.

El rodaje de la película continúa, y cuando acaba su intervención ve cómo llega de nuevo su amante al rodaje y le pregunta si su avión sale al día siguiente, diciéndole ella que sí, pues hace un mes que la esperan en París.

Él le dice que con ella siente deseos de amar y ella dice que también, algo que afirma sucede siempre con los amores casuales.

Asisten luego al rodaje de una escena multitudinaria. Una manifestación contra la bomba H, diciéndole que la quiere y que quiere amarla una vez más, llevándola finalmente a su casa.

Allí él le cuenta que su mujer está en Unzen, en la montaña. Le dice también que su mujer es guapa y que es muy feliz con ella, afirmando ella que también es feliz con su marido.

Los dos saben que es una historia absurda, pero se besan y abrazan apasionadamente, preguntándole ella si va a perder una tarde por ella, asegurando él que aunque cuando más trabaja es por la tarde esa la pasará con ella.

Le pregunta si el hombre que amó durante la guerra era francés. Respondiéndole ella que no lo era y que ocurrió en Nevers.

Ella recuerda sus encuentros en los graneros primero, luego en las ruinas y finalmente en habitaciones, yendo ella en bicicleta a aquellos encuentros furtivos, hasta que él murió con 23 años, cuando ella tenía 18.

Ella le pregunta por qué habla tanto de Nevers, y él le dice que porque cree que así la conocerá mejor, ya que allí no pertenecía a nadie y es donde corrió el riesgo de no conocerla nunca y donde empezó a ser como sigue siendo.

Ella se duerme, viendo al despertarse que él la contempla, abrazándose a él y diciéndole que quiere irse de allí, quedándole solo 16 horas hasta que salga su avión, pareciendo ella tener miedo a ese tiempo que le queda.

Le cuenta que Nevers tiene 40.000 habitantes y la recorre el río Loira, por lo que los sótanos son siempre fríos, en verano y en invierno.

Ella creció en Nevers donde estuvo hasta los 20 años.

A partir de ese momento él le habla como si su novio de entonces fuera él, reviviendo su experiencia tras su muerte.

Ella recuerda su estancia en un sótano tras la muerte de él, un sótano pequeño desde el que podía escuchar la Marsellesa entonada por los vencedores mientras ella estaba tan mal que arañaba las paredes hasta sangrar, chupando entonces su sangre, diciendo que le gustó la sangre desde que probó la suya.

Desde el sótano veía pasar a la gente ignorante de que ella estaba allí encerrada por su padre, que se había sentido deshonrado.

Ella llamaba a su amante muerto, para acabar gritando, siendo entonces cuando la encerraron en el sótano como castigo, aunque ella seguía gritando su nombre alemán, siendo ese su único recuerdo de entonces, dejándola subir cuando prometió que no gritaría más.

Cumplió 20 años en el sótano. Cuando se lo dijo su madre, le escupió a la cara.

Por la noche su madre la hacía salir al jardín y le miraba la cabeza.

Con el tiempo, aunque pensaba en él, ya no lo decía, y poco a poco le volvió a crecer el pelo que le raparon al cero en público mientras la gente que se burlaba de ella porque su amor muerto era un enemigo de Francia, y algunos le gritaban que deberían pasearla por toda la ciudad, debiendo cerrar la farmacia de su padre por la deshonra.

Después de un tiempo empezó a escuchar las campanas de la catedral y a reconocer los sitios y acabó el invierno, empezando entonces a olvidarse de su amante.

La última vez que lo vio habían quedado a las 12 en el muelle del Loira, pero cuando llegó vio que alguien le había disparado y como aun no estaba muerto y ella estuvo con él todo el día y toda la noche tendida sobre él. Él tardó mucho en morir, aunque ella no fue consciente del momento exacto de su muerte.

Al día siguiente se lo llevaron en un camión, el mismo día que Nevers fue liberada y las campanas de la catedral sonaban para celebrarlo

Ella grita que entonces que era su primer amor y el japonés la abofetea para sacarla de su ensimismamiento y calmarla.

Ella recuerda de nuevo que empezó a gritar y la metieron en el sótano hasta que un día cayó por casualidad una canica que se llevó a la boca, y a partir de ese momento dejó de gritar y se volvió razonable.

Algún tiempo después, una noche, la dejaron salir a una fiesta a la orilla del Loire y poco después su madre le dio dinero y le dijo que tenía que ir a París, saliendo en bicicleta una noche de verano hacia París.

A los dos días de estar allí surgió la palabra Hiroshima en los periódicos.

Para entonces ya estaba entre la gente y su pelo tenía una medida decente.

Tras sus dolorosos recuerdos le dice que al día siguiente estará a esa misma hora a miles de kilómetros. Reconociendo que su marido no conoce esa historia, que solo le ha contado a él, lo que le hace muy feliz, por lo que la abraza.

También lo abraza ella, diciendo él que cuando en unos años la haya olvidado la recordará como al olvido del amor mismo.

Él dice que Hiroshima no se detiene nunca, ni de noche, diciendo ella que le gustan las ciudades donde siempre hay gente a cualquier hora.

Salen del bar y ella le pide que se aleje de ella, afirmando él que todavía no es de día, diciendo ella que es probable que no vuelvan a verse.

Él también lo cree, pero afirma: "salvo que algún día la guerra… " antes de alejarse.

Ella regresa al hotel, aunque cuando llega a su habitación y la encuentra vacía vuelve a bajar, regresando de nuevo antes de llegar abajo, pareciendo costarle decidirse a entrar, deambulando por el pasillo antes de hacerlo, corriendo a mojarse la cara cuando finalmente entra.

Ella recuerda que tuvo un amor de juventud alemán con el que planeaba ir a Baviera y casarse, pero que nunca fue a Baviera aunque no está del todo muerto, pues ha contado su historia.

Ahora, 14 años después desde Nevers ha vuelto a encontrar un amor imposible.

Vuelve a salir a la calle y espera sentada frente a la casa del japonés pensando que se quedará en Hiroshima con él.

Él sale y le pide que se quede en Hiroshima, afirmando ella que se quedará con él, para luego pedirle nuevamente que se vaya, diciendo él que es imposible dejarla mientras la ve alejarse.

Caminan luego tras ella volviendo a pedirle que se quede en Hiroshima con él, no contestando aunque piensa que si la coge de los hombros y la besa estará perdida.

Pero él no la coge. Se detiene mientras ella continúa andando por las calles de Hiroshima llenas de neones.

Recuerda de nuevo Nevers y afirma haber tenido hambre de amores y adulterios, afirmando que sospechaba que lo encontraría.

Se refugia de la lluvia en la entrada de una tetería adonde llega él poco después y le pide que se quede 8 días, o al menos 3, negándose ella, afirmando él que preferiría que hubiera muerto en Nevers, ella afirma que ella también, pero que no pasó.

Ella va luego hasta una estación donde se sienta a descansar, pensando que le gustaría volver a ver Nevers esa noche, después de haberla incendiado durante tantas noches mientras su cuerpo se incendiaba con su recuerdo.

Él llega a la estación también y le ofrece un cigarrillo.

Ella reflexiona pensando que le olvidará, empezando por sus ojos, como pasó con el alemán, olvidando luego su voz y luego todos su ser para convertirse en una canción.

Una mujer anciana sentada entre ambos le pregunta a él de dónde es la muchacha, contestando que francesa y que se va a marchar de Japón y sufre porque se aman.

De pronto se dan cuenta de que ella se ha marchado y tras coger un taxi se dirige a una cafetería "Casablanca" adonde él la sigue aunque se sienta en otra mesa.

Otro cliente japonés de la cafetería se dirige a ella y le pregunta si está sola y si quiere hablar con él, aceptando ella que se siente con ella a la vista de su amante.

Su acompañante le pregunta si está de visita y si le gusta Hiroshima y si vive en París, contestando ella con leves movimientos de cabeza mientras mira a su angustiado amante sentado cerca de ella.

Amanece. Ella está en su habitación junto a la puerta y llaman a su puerta, que abre sabiendo que es él quien aparecerá cuando lo haga.

Ella le grita que le olvidará. Que ya le está olvidando, mientras pronuncia lentamente la palabra Hiroshima.

Ella le dice entonces: "Hiroshima es tu nombre", y él responde "sí, Hiroshima es mi nombre y el tuyo Nevers".

Calificación: 3