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Invencible (Unbroken)
Invencible (Unbroken)

Unbroken (2014) * USA

          También conocida como:
                    - "Inquebrantable" (Hispanoamérica)

Duración: 137 Min.

Música: Alexandre Desplat

Fotografía: Roger Deakins

Guión: Ethan Coen, Joel Coen, William Nicholson y Richard LaGravenese (Libro de Laura Hillenbrand)

Dirección: Angelina Jolie

Intérpretes: Jack O'Connell (Louis Zamperini / "Louie"), Domhnall Gleeson (Russell Phillips / "Phil"), Miyavi (Mutsuhiro Watanabe / "El Pájaro"), Garrett Hedlund (John Fitzgerald), Finn Wittrock (Francis McNamara / "Mac"), Jai Courtney (Charlton Hugh Cupernell / "Cup"), John Magaro (Frank A. Tinker), Luke Treadaway (Miller), C.J. Valleroy (Louis Zamperini joven), Alex Russell (Pete Zamperini), Maddalena Ischiale (Louise Zamperini).

Abril de 1943. Una flota de bombarderos americanos B-24 surca el cielo hacia su objetivo, una isla del Pacífico, viendo cómo al acercarse a este las baterías antiaéreas se ponen en funcionamiento, siendo alcanzado uno de sus ocupantes.

Cumplido su cometido, las compuertas del compartimento de las bombas se bloquean y no cierran, siendo además atacados por los aviones japoneses, debiendo bajar Louie, uno de los hombres a tratar de cerrarla manualmente, viendo cómo el fuego enemigo hiere a varios de sus compañeros, mientras los demás continúan disparando, derribando a varios de sus atacantes, aunque la parte trasera del avión acaba destrozada y les falla el sistema hidráulico, por lo que, al fallarles los frenos necesitarían 3.000 metros para aterrizar, teniendo la pista de la base solo 1.000.

Mientras regresan a esta, Louie y mira al horizonte, se recuerda a sí mismo de niño en misa, en Torrance, California, recibiendo varias collejas de su padre por distraerse, primero moviendo sus pies y luego fijándose en una muchacha.

Se recuerda también huyendo perseguido por un policía, al que consigue burlar colándose a través del pequeño hueco de una puerta, para luego ir a un edificio semiderruido cerca de la estación donde esconde todos sus tesoros, mecheros, medallas o dinero, fumando luego un cigarrillo y bebiendo.

Es sorprendido entonces por cuatro muchachos que lo llaman espagueti y que le preguntan por qué no se van a Italia él y su familia, y aunque en inferioridad no se arredra y se defiende, aunque solo conseguirá librarse de ellos gracias a la llegada del policía que le perseguía antes y que le dice que si no está en el reformatorio es por el respeto que les tienen a sus padres, llevándolo a su casa y diciéndole a su madre que se estaba peleando de nuevo y que estaba bebiendo licor, pese a que la botella que tenía estaba pintada de blanco como si fuese de leche.

Su padre lo golpea con el cinturón y le pregunta si quiere acabar en la cárcel.

Observa luego a su madre preparando la pasta para los ñoquis y rezando por él.

Pero por la tarde vuelve a beber escondido bajo las gradas en que se sientan las chicas para verles a estas las piernas mientras su hermano Pete realiza sus entrenamientos de atletismo, debiendo él mismo salir corriendo para evitar ser atrapado cuando lo descubren, viendo su hermano que se le da bien correr.

Su hermano trata de evitar que siga por el mal camino haciendo que corra como él mientras él lo controla desde su bici, pese a que Louie afirma que correr es de tontos, y que él es diferente y no llegará a nada, pidiéndole que le deje seguir así, pues no vale para el atletismo, diciéndole su hermano que quien lucha sin descanso triunfa y que si entrena y se esfuerza más que los demás ganará y será el mejor, pero que si sigue como hasta ese momento acabará siendo un vagabundo.

Lou le dice que no cree en sí mismo, pero Pete le dice que él sí.

Competirá así por vez primera con el equipo de los atletas con los que entrena Pete, él aun sin equipación, siendo el último hasta que su hermano le grita: "vamos, espagueti de mierda", hiriendo su orgullo, y observando tanto él como el entrenador cómo de forma asombrosa comienza a adelantar a sus rivales.

A partir de ese momento su hermano continuará entrenándolo comprobando sus progresos, continuando ya de adulto entrenando sin necesidad ya de que nadie lo controle, ganando las carreras en que participa, siendo conocido como "el Tornado de Torrance", observando que eso también le ayuda a conquistar a las chicas, pulverizando el récord de la milla.

Su hermano acude a despedirlo a la estación cuando es seleccionado para las olimpiadas de Berlín, convencido de que no ganará, pero que le servirá de entrenamiento para los siguientes, que serán en Tokio, abrazándose al despedirse, dándole Louie las gracias a su hermano por todo, recordándole este mientras el tren se aleja que una vida de gloria bien vale un momento de dolor.

Louie recuerda esto mientras se acercan a la base y se preparan para aterrizar, entrando en la pista a demasiada velocidad, por lo que temen salirse, viendo cómo las ruedas pinchan, lo que les ayudará junto con la destreza del piloto, Russell Phillips, "Phil", a parar a tiempo antes de precipitarse al mar.

Louie continúa entrenándose y comprobando que sus tiempos mejoran cuando les encomiendan una misión de rescate de uno de los aviones que cayó al agua, partiendo para la misma en un avión hecho con restos de otros hacia una misión muy complicada, durante la que no son capaces de ver resto alguno de la nave siniestrada, viendo además cómo les falla uno de los motores, lo que les provoca dificultades para estabilizarlo, viendo como falla entonces el segundo motor de la izquierda, por lo que se ponen los chalecos salvavidas y se preparan para estrellarse, recordando Louie mientras espera el impacto el momento en que acudió a Berlín en 1936 formando parte del equipo olímpico estadounidense.

Sus padres escuchan en la radio la retransmisión de la carrera de 5.000 metros lisos, en la que Don Lash lidera el equipo estadounidense, saliendo este en el primer grupo con los dos fineses favoritos para el triunfo, yendo Louis en un segundo grupo, en que va perdiendo posiciones, hasta que, en la última vuelta comienza a remontar, adelantando al propio Lash, batiendo el récord de la última vuelta.

Finalmente el avión impacta contra el agua, quedando Louis enganchado a una barra, lo que está a punto de costarle la vida, llegando a estar inconsciente durante unos segundos, aunque luego consigue soltarse y con gran esfuerzo emerger, comprobando tras lograr coger aire que solo sobrevivieron, él, Phil, el piloto y Mac, consiguiendo entre los dos subir a Phil, herido en la cabeza, a uno de los dos botes salvavidas, aunque una vez en este Mac se siente mal al ver que todos los demás murieron, asegurando que ellos también morirán, pues no saben dónde están, pidiéndole tanto Phil como Louie que se calle.

Este encuentra los víveres de emergencia, chocolate y agua, señalando que deben racionarlos para que les duren.

Al día siguiente aparece un avión en el horizonte, por lo que tratan de llamar su atención sin lograrlo, enfadándose mucho con Mac tras observar que este acabó por la noche con todo el chocolate.

Día 3

Navegan a la deriva y quemados por el sol, cuando de pronto llega un albatros que se posa en el bote, reaccionando Louie rápidamente y cogiéndolo por una pata, ayudado por Phil, consiguiendo cazarlo y comerlo pese a la repugnancia que les da, lo que les provoca vómitos, aunque con sus restos consiguen pescar un pez que comerán.

Phil les recuerda la historia de dos hombres que estuvieron a la deriva 24 días y sobrevivieron, aunque desquiciados, decidiendo Louie que ellos deben hablar para evitar que les ocurra lo mismo, recordando él cómo preparaba los ñoquis su madre.

Día 18

De vez en cuando Louie mira la foto de su familia, preguntándole a Phil por la noche si cree que Dios hizo las estrellas y si forman parte de un plan, por el que ellos sobrevivieron y los demás no.

Los tres rezan cuando una terrible tormenta les hace zarandearse, debiendo atarse para no caer, prometiendo Louis a Dios que si escucha sus plegarias dedicará su vida a cumplir su voluntad.

Cuando llega la calma y descansan, les despierta la lluvia, que ven como una bendición, tratando de recoger agua por todos los medios posibles.

Otro día ven a varios tiburones pequeños rondar sus botes, consiguiendo Louie agarrar a uno por la cola y entre los tres lo matan, consiguiendo así de nuevo comida.

Día 27

Le quitan a Phil la venda de la cabeza, recordando este que batieron ya el récord de supervivencia, cuando ven que se acerca un avión, por lo que tratan de llamar su atención lanzando varias bengalas, observando que, en efecto los ha visto y vuelve, aunque lejos de ayudarles, comienza a disparar sus ametralladoras contra ellos, obligándoles a lanzarse al agua y agujereando sus botes, lanzándose Louie de nuevo al agua cuando regresa y vuelve a dispararles, viendo al subir a la barca que no alcanzaron a sus compañeros pese a que estos no se lanzaron al agua.

Mientras reparan los agujeros del bote, ven cómo les ataca entonces un tiburón al que Mac logra alejar golpeándolo con el remo.

Ya al límite de sus fuerzas, Mac presiente su muerte, volviendo a explicarle Louie cómo hacía su madre los ñoquis mientras este agoniza, debiendo lanzarlo al mar.

Día 45

Exhaustos siguen a la deriva y Louie le dice a Phil que tiene buenas y malas noticias. Las buenas que los encontraron, las malas que han sido los japoneses, que desde una nave les apuntan con sus armas.

Hechos prisioneros son encerrados en unas pequeñas celdas donde solo les dan un poco de arroz para comer, permaneciendo encerrados hasta que un día el coronel al mando de la base hace que le saquen para preguntarle de cuántas tropas cuenta el ejército americano en Hawái, afirmando no saber nada dada su situación.

Le muestran una foto en la que sale él y le preguntan si es un atleta olímpico famoso, lo que confirma, para luego preguntarle cómo funciona su avión y el visor.

Él a su vez les pregunta qué ocurrió con los soldados que quedaron en la isla, y le cuentan que los decapitaron.

Tras ello vuelven a encerrarlo, cruzándose con Phil, al que le dice que dibujó una radio Philco con botones a los lados.

Convencido de que ellos también serán decapitados, Louie grita enloquecido en la celda, de la que es sacado a golpes, siendo colocado fuera con Phil, obligándolos a desnudarse y a arrodillarse tras ello, a lo que él se niega, siendo golpeado y obligado a hacerlo, comenzando Phil a rezar, mientras creen que van a acabar con ellos, viendo cómo en vez de ello empiezan a lanzarles cubos de agua para lavarlos.

Hacinados en la bodega de un barco con los ojos vendados, llegan pocos días después junto a otros cientos de prisioneros a un puerto donde Phil y Louie son separados y enviados a camiones diferentes, viendo Louis un poco por debajo de la venda, adivinando que están en Tokio, recordando que él iba a participar en sus olimpiadas antes de que se anulasen, y afirmando que siempre quiso ir a Tokio, diciéndole uno de sus compañeros: "cuidado con lo que deseas".

Llega finalmente a su destino, un campo de concentración al que les da la bienvenida el cabo Watanabe, que les recuerda que son enemigos de Japón y se les tratará como a tales.

Formados todos con la mirada baja, el cabo observa que Louis lo está mirando, por lo que se dirige a él y le pide que le mire a los ojos, golpeándolo cuando lo hace, haciéndolo varias veces, hasta finalmente decirle que no lo mire.

Luego los deja formados sin poder romper filas, pues los tendrá en cuarentena, ya que no desea enfermedades en los barracones. Pasando por ello muchas horas de pie, él con terribles dolores por su nariz rota.

Cuando les dejan ir al barracón son recibidos por el comandante Milller, que les asigna sus catres, diciéndole a él que ya conoció al "Pájaro", que llaman así porque se entera de todo, contándoles que es de buena familia y qie aspiraba a ser oficial pero se lo negaron, lo que explica su mal humor.

Al día siguiente Watanabe pregunta quién es el atleta olímpico tras preguntar por un cantante de ópera y un chef australiano, y obliga al desnutrido Louie a competir con uno de sus hombres, que le gana sin problemas, cayéndose Louie de hecho falto de fuerzas, pese a lo cual se levanta para terminar la carrera cayéndose de nuevo frente a Watanabe, que le dice que ha fracasado y que no es nada, tras lo que vuelve a golpearlo.

Pese a las restricciones se van enterando de que los aliados van ganando terreno al invadir las islas Marshall ya que un compañero entiende el japonés

Realizan los humillantes trabajos de vaciar las letrinas de excrementos para lanzarlas al mar.

Descubierta la información oculta que manejan, golpean duramente al que la escondía, castigando a tres compañeros a permanecer en pie durante largas horas.

Louis asegura que lo matará, pero otro compañero le dice que así no se les vence, que se les vence sobreviviendo hasta que acabe la guerra y esa será su venganza.

Un día ven, mientras lanzan los excrementos al mar aviones aliados cerca, y piensa que se están acercando.

Una noche le despierta el cabo golpeándolo duramente mientras le pregunta por qué le obliga a pegarle.

Al día siguiente se ve ante varios altos cargos japoneses que le dicen que en la NBC informaron de su muerte y que su familia le cree muerto, dándole la oportunidad de informar a su familia de que no es cierta la noticia en el programa de Radio Tokio "El cartero llama", un programa que se escucha en todo el mundo.

Louie será llevado por tanto a la emisora, viendo de nuevo a gente normal y a chicas bonitas, pudiendo su familia escuchar su voz por primera vez en más de dos años diciéndoles él que está vivo aunque prisionero y deseándoles feliz Navidad.

Puede comer tras ello una buena comida en un restaurante rodeado de civiles, diciéndole los periodistas que lo ha hecho bien y que podrá hacerlo otra vez si lee lo que le han escrito en un texto, afirmando él que no dirá lo que quieren que lea sobre su país, diciéndole los periodistas que hay otros americanos que lo hacen, mostrándole a tres soldados que comen en una mesa cercana con sus trajes impecables, y que le dicen viven muy bien allí en Tokio, debiendo plantearse si quiere vivir y comer muy bien o volver al campo

Vuelve al campo, donde Watanabe lo recibe diciéndole que pensó nada más verlo que era como él y que podrían ser amigos, pero que él es enemigo de Japón y no hace lo que se le ordena y que debe mostrar respeto y para que aprenda a respetar, todos los prisioneros le deben enseñar la lección, debiendo pegarle un puñetazo en la cara todos y cada uno de ellos y cuando se niegan a hacerlo trata de obligarles haciendo que saquen al prisionero que castigaron por encontrarle con los papeles golpeándolo a él, ya muy débil, siendo entonces el propio Louie quien les anime a que lo golpeen para evitar que golpeen a su compañero, debiendo sujetarlo entre varios soldados cuando las fuerzas no le acompañan para seguir recibiendo la paliza.

Algún tiempo después, mientras sus compañeros tratan de entretener a los demás haciendo una representación teatral, Watanabe se sienta a su lado y le dice que tiene una buena noticia, contándole que le han ascendido, pidiéndole que le felicite, viendo cómo parte en efecto al día siguiente hacia su nuevo destino.

Una noche comienzan los bombardeos aliados a acercarse y suenan las sirenas, debiendo los soldados contribuir a apagar los incendios provocados por la aviación, lo que les pone contentos, aunque uno de ellos les dice que no deben hacerse ilusiones, pues si ganan los aliados, los japoneses tienen orden de matarlos.

Al estar ya tan cerca los aliados, deciden trasladarlos a otro campo, comprobando durante el traslado el dolor causado por los suyos, al caminar entre las ruinas donde la gente busca a sus muertos, llegando en tren, desde un paisaje totalmente nevado a un nuevo campo donde todo es negro, ya que los prisioneros son obligados a cargar con carbón, estando Louie a punto de caer al suelo cuando ve que quien sale a recibirlos es Watanabe, ahora ya sargento.

Este les explica que ayudarán a trabajar en las barcazas de carbón, siendo ejecutado quien no lo haga, dirigiéndose de nuevo a Louis al que le pregunta por qué no le mira a los ojos antes de golpearlo.

Sus oficiales les indican que deben aceptar su destino con resignación, pues nadie sabe que están allí, comenzando tras ello a cargar con las pesadas cestas cargadas de carbón entre las barcazas y el tren, siendo numerosas las bajas debido a la dureza del trabajo y la escasez de comida.

Un día les informan de que Rooselvelt ha muerto, lo que es recibido con tristeza.

Otro día Louie cae al torcérsele un tobillo, pese a lo cual al día siguiente sigue, aunque con más dificultad su trabajo, hasta que no puede más, siendo visto entonces por Watanabe, que le pide que cargue con una pesada viga, que le pide que levante sobre su cabeza, consiguiendo hacerlo con gran esfuerzo, diciéndole entonces a uno de los soldados que si suelta el madero que le dispare, debiendo aguantar así pese a sus escasas fuerzas durante largos minutos, siendo observado por todos los soldados, que paran en sus tareas para mirarlo, y cuando ya parece estar a punto de desfallecer - enviándoles sus compañeros ánimos en voz baja - acaba por levantar de nuevo el madero sobre su cabeza mientras grita, entre la alegría de sus amigos y la perplejidad de Watanabe, que repite que no le mire, lanzándose contra él al ver que le desafía con la mirada, golpeándolo duramente y con saña, recordándose Louie a sí mismo corriendo, mientras Watanabe llora de rodillas a su lado, sintiéndose él derrotado.

Poco después les informan de que terminó la guerra y los oficiales japoneses les invitan a bañarse en su río Hokura, el momento que creen en que acabarán con ellos, no habiendo ningún signo de alegría en ellos, que caminan hacia el matadero.

Entran sumisamente en el agua, escuchando cómo se acerca un avión que vuela bajo y que observan que es de los suyos, rompiendo entonces todos a gritar felices al ver que es cierto y gritando "¡Se acabó la guerra!", observando cómo los soldados japoneses quitan las bayonetas de sus fusiles.

Poco después los aviones americanos comienzan a lanzar paquetes con latas de comida y revistas que informan del favorable curso de la guerra.

Muy débil, Louis sube hasta el que fue el despacho de su enemigo Watanabe.

De regreso a su país besa el suelo del aeropuerto ante la prensa y su familia, qiue acuden a recibirlo, siendo Pete, vestido de oficial, el primero en abrazarle, yendo tras él sus padres y sus hermanas muy felices.

Louis se casó en 1946 y tuvo dos hijos.

El teniente Russell Phillips, "Phil" también sobrevivió y se casó, manteniendo su amistad con Louie durante el resto de su vida.

Watanabe se ocultó durante muchos años, acusado de crímenes de guerra, hasta que fue amnistiado por Estados Unidos.

Tras pasar un largo periodo de trauma, Louis optó por perdonar a sus enemigos, regresando a Japón, donde se reunió con sus captores y les perdonó, rechazando solo el "Pájaro" dicho encuentro.

Finalmente cumplió su sueño del volver a correr en las olimpiadas, portando la antorcha, a la edad de 80 años, antes de su muerte en 2014.

Calificación: 3