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Invisibles
Invisibles

España (2019) *

Duración: 83 min.

Música: Federico Jusid

Fotografía: Juan Carlos Gómez

Guion: Antonio Santos Mercero y Gracia Querejeta

Dirección: Gracia Querejeta

Intérpretes: Emma Suárez (Elsa), Adriana Ozores (Julia), Nathalie Poza (Amelia), Blanca Portillo (Mara), Pedro Casablanc (Félix), Fernando Cayo (Alberto), Francisca Horcajo (Helena).

Jueves 7 de marzo

Julia habla en el parque con su amiga Elsa y le dice que no ha pegado ojo, contándole Elsa que su jefe le está entrando, pues le mandó un mensaje por la noche, y, aunque reconoce que nunca se le insinuó en el trabajo, el hecho de que le enviara ese mensaje indica que le gusta, y además se van a un congreso en China donde compartirán hotel.

Poco después llega Amelia, enfadada porque no ha logrado encontrar su novela, estando convencida de que se la quitó Ana, la hija adolescente de su novio que la odia pese a sus intentos por acercarse a ella, recordándoles que también le tiró las cremas que le regalaron.

Como cada jueves comienzan a caminar por el parque, aunque ese día les toca una ruta corta.

Julia, profesora de Matemáticas les cuenta que le quitó un libro a una niña de su clase porque estaba leyendo durante la misma. Les cuenta que es una chica a la que le hacen bulling, aunque, dice, no se puede involucrar en todos los problemas de los adolescentes para sobrevivir, aunque reconoce que ha pedido una cita con la madre de esa alumna porque tiene un mal presentimiento sobre ella.

Sus amigas le preguntan por qué llamó a la madre y no al padre, recordándole que el peor machismo es el instintivo y Elsa les dice que, aunque sigue ascendiendo en su trabajo, hay un techo de cristal, pues le dieron una jefatura de equipo a otro tipo que es idiota y además sabe que los hombres cobran más pluses.

Consiguió sin embargo que le pusieran el sueldo del que ocupaba antes su puesto, aunque Julia pone en duda que lo exigiera.

Amelia lamenta que nunca sabe lo que hay que decir a tiempo, pues la hija de su pareja es muy lista y a ella siempre se le ocurre lo que debió decir a posteriori, pero que no quiere conflictos con su marido, que defiende a su hija porque se siente culpable por haberla hecho infeliz debido a la separación y que debería defenderla a ella y hacerla feliz y con quien vive y la parte verdaderamente frágil.

Pero no se lo dijo y dice que ya pasó la oportunidad de decirlo, y por eso envidia a Elsa, que sabe decir las cosas cuando debe, teniendo que reconocer finalmente Elsa que, en realidad dejó que la timaran con el sueldo y que podría haber sacado más.

Julia le dice que el contar las cosas de forma más amable es autoindulgencia

Luego, mientras siguen con su paseo Julia dice que a ella se lio con un profesor a las dos semanas en su primer instituto, pero que luego fue un desastre, aunque la atracción existía desde el principio, aunque Elsa defiende que hay atracciones que nacen con el tiempo, pese a lo que Julia piensa.

Julia dice que Ricardo dice que le sobraron los últimos 3 años de matrimonio, diciendo Julia que a ella le han sobrado los últimos 15, pero sigue porque le gustan su casa, sus hijos y su estatus, pero que le da asco su marido y que sus compañeros del instituto son repugnantes, por lo que cada vez siente menor deseo sexual.

Elsa por su parte asegura que se siente en plenitud en ese terreno.

Elsa les cuenta que su jefe se acuesta con todas, incluida su secretaria.

Julia lamenta no haber citado al padre de la chica, pensando que fue porque trata de evitar a los hombres, e incluso cambió a su ginecólogo por una mujer.

Luego, y frente a lo que contó Elsa sobre su jefe, Amelia le dice que no entiende que si le gusta, como dice, y es tan promiscuo no le haya tirado los tejos en esos dos años, pensando Julia que lo que le pasa en realidad es que en realidad es ella la que está deseando que le entre, y ve que ya tiene 50 años y le han pasado por encima un batallón de veinteañeras, diciendo que a su edad son ya invisibles, aunque Elsa le asegura que no se siente invisible y que cuando va sola la miran todavía los hombres.

Antes de despedirse Amelia sugiere volver a llamar a Mara, aunque sus amigas dicen que no soportan su depresión, recordando Amelia que su marido se mató en la ducha, a lo que le responden que pasaron ya cinco años, aunque Amelia dice que en realidad, ver lo mal que le va a Mara hace que ella se sienta, por comparación, afortunada.

Cuando se empiezan a despedir, Amelia vuelve a hablar de su hijastra, diciéndole Elsa que cada día cuando se separan saca otro tema, como si no quisiese separarse.

Tras hacerlo, Amelia llama Mara, pero no se lo coge.

Jueves 14 de marzo

Como Elsa está en China quedan solo Julia y Amelia, que le dice a su amiga que cuando no está Elsa hablan menos, aunque Julia le dice que es de poco hablar, diciéndole Amelia que con Elsa si lo hace, diciéndole ella que con Elsa discute.

Amelia recuerda que con su madre solo discute, y si no lo hace, no hablan.

Amelia piensa que sin Elsa ellas no serían amigas, pues pone un muro y se lamenta, porque no le puede contar las cosas de su hijastra, pues ve que no le importan, y que si hubiera estado Elsa ya se las habría contado.

Le cuenta que el día anterior se dejó las llaves y la niña la dejó en la puerta tres horas pese a estar en casa, porque dijo que estaba estudiando y no quería desconcentrarse y que no quiso llamar a Ricardo para que no se diera cuenta de que están en guerra, insistiéndole Julia en que tiene que hablar de ello con Ricardo, pero Amelia le dice que no le quiere dar motivos de ruptura, pues dice que le dejaron dos veces y tiene miedo de volver a quedarse sola.

Recuerda que Alberto, el último, la dejó porque no quería tener hijos.

Julia, siempre tan descreída, y ese día de peor humor, le cuenta que tenía una gran vocación, pero la pasión fue cambiando. Al principio pasaba mucho tiempo dedicándose solo a unos pocos seleccionados, de entre sus alumnos, aunque luego ya fue incapaz de distinguirlos y se pregunta en qué momento perdió el instinto para reconocer a esos alumnos especiales.

Amelia le habla de la niña del otro día, Violeta, y le dice que ella supo despertar su interés, aunque Julia le dice que prefiere no hablar más del asunto y prefiere caminar en silencio o hablando de cosas insustanciales pues no está de humor.

Amelia dice que a ella le relaja hablar con ellas y contarles sus problemas sabiendo que no la van a juzgar, aunque Julia dice que sí la juzgan y que le parece una cobarde y una gilipollas por no atreverse a hablar con su marido.

Finalmente reconoce que el especial malhumor de ese día se debe a que Violeta se suicidó tirándose la noche anterior por la ventana, aunque le pide que no se lo cuente a Elsa porque solo le importa lo que gira a su alrededor.

Jueves 21 de marzo

Elsa les cuenta que los chinos son muy machistas y estaban incómodos con ella.

Le preguntan luego por su relación con su jefe, diciendo que viene decepcionada con su jefe, pues fue muy blando negociando y no entró al detalle del acuerdo.

Pero a ellas les importa su relación con ella, preguntándole Amelia si le entró, reconociendo que no lo hizo.

Les cuenta que le entró ella a él, pero la rechazó. Le mandó un mensaje la tercera noche diciéndole que si quería ir a su habitación, pero le dijo que estaba muy cansado.

Al día siguiente fue muy amable durante el desayuno y le dijo que era muy halagador que le gustara, pero que ella no le gustaba a él.

Jueves 28 de marzo

Amelia está esperando a sus amigas, cuando de pronto se fija en un tipo que está allí con un cochecito de bebés, llegando entonces Julia que le dice que es Alberto y, pese a los recelos de ella la anima a que vaya a verlo.

En efecto es Alberto, que tiene dos mellizos, que, le dice, son suyos, pese a que con ella no quiso tener familia, diciendo que no se puede estar huyendo siempre.

Le pregunta a ella si rehízo su vida, preguntándole ella que si por rehacer su vida le está preguntando si tiene pareja, como si no se pudiera rehacer sin ella, aunque él dice que la conoce y que para ella es así, diciéndole ella enfadada que no la conoce de verdad, tras lo que se enredan en una discusión.

Llega entretanto Elsa, que le pregunta a Julia cómo está, pues Amelia le contó todo, y además dice que habló con su marido y le contó que le habían dado unos días de baja.

No entiende que con ella no quisiera tener hijos y luego tuviera dos, diciendo Elsa que cada relación es diferente y se puede cambiar de una a otra.

Amelia trata de llamar a Mara para escuchar sus problemas, pero no le coja el teléfono.

Jueves 4 de abril

Amelia se pregunta qué le puede regalar a Ana, la hija de su novio, pues quiere que hacerle un regalo que la deje con la boca abierta, pensando en comprarle un iPad con seguro de tres años, lo que piensa puede durar su relación.

Ese día están Elsa y Amelia solas, fijándose en un hombre trajeado, sentado en un banco a las 9 de la mañana, lo que le parece raro.

Elsa le dice que no está bien en el trabajo, pues su jefe le esquiva y ya no comen juntos nunca y le pasó a una compañera un trabajo que siempre hacía ella, lo que le hace sentirse insegura, pues ya no la felicita por sus ideas como antes.

A la semana siguiente tienen otro viaje a China, pero irá con un subordinado de ella, habiendo empezado a perder la confianza en sí misma.

Le cuenta que Julia está de baja médica y se lo dijo su marido, aunque le pidió que no lo llamara más y le recomienda a Amelia que no vaya a verla, pues Julia prefiere estar sola, algo que Amelia no puede entender.

Jueves 11 de abril

Julia pasea sola, cuando un perro se abalanza sobre ella, que se sienta luego en un banco y llora, teniendo mal aspecto.

Jueves 18 de abril

Elsa observa al hombre trajeado que ve, llega al parque.

Llega después Julia con gafas de sol, y que tiene un ojo morado, contándole que fue de un pelotazo jugando al pádel, algo que Elsa no cree, pues, dice, una persona deprimida no va a jugar al pádel, y le dice que si fue su marido, deben ir a comisaría a denunciarle.

Julia le cuenta que Amelia no va porque es el cumpleaños de Ana, su hijastra, y quiere desayunar con ella para darle el regalo.

Elsa le cuenta que su jefe la amenazó con denunciarla por acoso, pues no deja de mandarle mensajes, diciendo que solo quiere quedar con él una noche y que le explique por qué no quiere estar con ella, diciéndole Julia que le dejó claro que no le gusta, insistiendo ella en que sabe que le gusta, pues se acuesta con todas.

Tras la discusión Julia se aleja y acaba vomitando.

Elsa la llama varias veces, pero no se lo coge, diciéndole cuando regresa que cada día la entiende menos, tras lo que le dice que regresa a su casa, contándole Elsa entonces que le han dado un preaviso el día anterior por no dar la talla.

Julia trata de animarla y le dice que es mejor que salga de allí, pues tiene un buen currículo y conseguirá un gran trabajo le darán una buena indemnización.

Pero ella le dice que en ese momento no puede verlo así, pues tiene 50 años y siente rabia, odio e impotencia

Le cuenta que se presentó en su despacho y le amenazó con denunciarlo por mobbing, y fue cuando él amenazó con denunciarla por acoso sexual.

Julia le dice que no entiende la amenaza, por solo unos mensajes, contándole entonces Elsa que, como no le cogía el teléfono ni contestaba a sus mensajes, la noche anterior se presentó en su casa y le abrió su mujer y él se enfadó y que si volvía a molestarle le denunciaría por acoso y que no quería volver a verla.

Julia recibe un mensaje de Amelia, que les pide que vayan a la entrada y que es urgente.

La encuentran llorando, contándoles que fue horrible.

Que cuando le dio el iPad ella empezó a reírse de ella y le dijo que no quería saber nada de ella y que no se la ganaría a base de regalos y que además se lo había hecho con el dinero de su padre, porque vendiendo plantas no gana ni para el transporte.

Ella le dio el ticket por si quería cambiarlo y lo rompió y le dijo que se metiera el iPad por el culo, dándole ella un bofetón, momento en que ella la miró con cara de odio y le dijo que ahora si que la había cagado.

Julia le dice que hizo bien y la anima a hablar con Ricardo antes de que lo haga la niña, pero Amelia les dice que se va a volver a quedar sola, pues está convencida de que se pondrá de parte de ella, que piensa que tiene algo que provoca el rechazo en los demás.

Le dicen que las tiene a ellas y que ese día se pueden quedar un poco más.

Jueves 25 de abril

Elsa vuelve a fijarse en el hombre al que ve casi cada jueves sentado en el banco y decide sentarse junto a él, animándola él a que le diga lo que desee.

Le dice que le llama la atención verlo así, contándole que le gusta ir al parque de siempre, pues antes corría tres veces por semana allí, pero ha perdido la costumbre y las ganas, y que al día siguiente hará un año de su despido, contándole Elsa que a ella le han dado el preaviso.

Él dice que le despidieron por ser viejo, aunque ella le dice que no se le ve en mala forma, pero es fácil adivinar que no se lo ha dicho a su mujer, diciendo él que se lo diría, pero que le da miedo decírselo a sus hijos, pues se asustarían.

Ella le confiesa que tiene miedo de no encontrar trabajo por su edad, diciéndole él, que no tiene miedo, que lo sabe positivamente y no consigue ver el futuro. Que había fantaseado con ese momento y con todos los nuevos caminos que se le abrirían, pero está bloqueado esperando que alguna mañana allí se le ocurra algo.

Elsa le dice que ella no sabe vivir sin trabajar y no sabe qué va a hacer tras haberse volcado en sus ambiciones profesionales, no sabiendo lo qué hará ahora.

Jueves 2 de mayo

Amelia se fija en otras dos mujeres de su edad que van en bici y las ve luego haciendo ejercicio, y que se besan.

Se da cuenta entonces de que una de ellas es Mara, que le dice que la otra mujer es Elena, su entrenadora "muy personal" que reconoce en Amelia a la mujer que llama constantemente, y cuando Mara se excusa por no cogérselo, Amelia le dice que a Amelia no le importa, pues vuelve a llamarla sin descanso.

Mara le dice que es que está muy ocupada, diciéndole Amelia que ella pensaba que no salía mucho y que estaba muy mal.

Mara le dice que decidió que debía salir del bache y sacar de su vida las cosas que le deprimían, preguntando Amelia si ellas le deprimen.

Le dice que las sacó de su vida y que no le apetecía nada hablar con ella. Que había pasado años en la mierda hasta que descubrió que no era obligatorio estar en pareja y tener hijos y que la amistad no debía durar para siempre y que se puede ser feliz de muchas maneras.

Tras la muerte de Marcos se dio cuenta de que la vida no debía girar en torno a una sola persona. Que ella estaba aferrada a Marcos y lo ocupaba todo, aunque no estaba tan enamorada.

Le dice que pasea con Elsa y con Julia los jueves, por si le apetece ir con ellas, diciéndole que no quiere hacerlo, que tuvieron una bonita amistad, pidiéndole que le dé un abrazo antes de despedirse.

Jueves 9 de mayo

Hablan de Mara y de su permanente estado depresivo, comentando que jamás notaron que fuera lesbiana, extrañándole a Elsa que, de serlo, no le tirara nunca los tejos a ella.

Amelia les dice que las ha sacado de su vida porque la deprimen.

Elsa le dice a Amelia que se ha quedado sin su terapia, aunque ella les dice que ya no la necesita pues habló con Ricardo y le contó todo lo que había pasado durante esos meses y lo arreglaron todo, explicándole él a su hija que quería estar con ella.

Ana consiguió no estar sola en casa con ella, por lo que los días que él no va, martes y jueves, ella come fuera y no vuelve hasta que llega Ricardo, y tampoco puede ir a las celebraciones familiares, concluyendo sus amigas que en realidad no ha arreglado nada.

Elsa le dice que no entiende cómo aceptó esas condiciones tan humillantes, diciendo ella que aceptó porque cree que se irá pasando todo y porque no quiere estar sola, diciéndole Elsa que el mensaje que le ha dado a Ricardo es que va a aceptar cualquier cosa con tal de no estar sola y que le avergüenza que lo acepte.

Julia le pide que la deje, y que si acepta esas condiciones es porque le compensa y que debe respetarla, diciendo Elsa que no respeta lo que le están haciendo Amelia ni lo que le han hecho a ella, no comprendiendo que ella acepte que le pongan la mano encima.

Julia le dice que ya sabe que llamó a su marido y que amenazó con denunciarlo, diciendo Elsa que lo que le ha hecho es muy grave y no puede dejarlo pasar.

Julia le recuerda que le pidió que no se metiera y que por su culpa discutió con su marido, pero que no fue él quien le pegó, contándoles que quien lo hizo fue el hermano de Violeta que tras rastrear el móvil de su hermana vio que la última llamada de esta se la hizo a ella y no se la cogió porque no le apeteció. Y que dos minutos después se tiró por la ventana.

Que le hizo una llamada de socorro porque confiaba en ella y no la atendió y no sabe bien la razón, diciendo que no se interesa por los problemas de sus alumnos porque los odia. Porque odia sus risas y que sean faltones y ruidosos. Su juventud.

El hermano la acusó de haber dejado a su hermana desamparada.

Luego fue preguntando y se enteró de que su hermana tenía problemas y que la única persona que le gustaba era ella, acusándola por ello de haber matado a su hermana.

Ella le dijo que si su hermana se había matado, su familia tenía que preguntarse por qué una niña de 15 años decide que no merecía la pena seguir viviendo. Él se sintió muy ofendido y le dio un cabezazo en el ojo.

Pero su marido ni se fijó en su ojo.

Mientras pasean observando el sol que se cuela entre los árboles, y Elsa cuenta que le dieron un buen finiquito y como no tiene cargas familiares no tiene prisa.

Que su jefe la llamó para hacerle firmar y le dijo que lamentaba que hubieran acabado así las cosas y acabaron haciendo el amor en la mesa de su despacho y que le dijo que llevaba dos años deseando ese momento.

Amelia le dice que debía haberla llamado, aunque Elsa le dice que prefirió guardárselo para el jueves, reconociendo todas ellas que cuando tienen algo lo dejan para hablar el jueves.

Julia vuelve a sus clases.

Amelia espera en un banco pese a la lluvia uno de los días que Ricardo no come en casa.

Elsa por su parte va sola a un restaurante y se fija en un grupo de jóvenes, aunque se da cuenta de que quien se fija en ella no son esos jóvenes, sino otro hombre, ya mayor.

Calificación: 3
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